miércoles, 26 de mayo de 2010

Lecturas por la red. Europa en juego

El fin de semana tocó repaso de lecturas por la red. Suelo darme vueltas por los sitios en los que bebo, aparte del seguimiento habitual a los más cercanos. Reconozco que es un poco loco, en mis favoritos, tengo varios cientos de direcciones de diferentes temas desde fundaciones hasta organismos internacionales, pasando por gastronomía, decoración, ciencia y tecnología, bricolaje, construcción, universidades, ecología, economía, política, sanidad, diseño, arte y un largo etc., además de los blogs.

Leyendo sobre la crisis me deprimo, la extrema gravedad que destilan algunas páginas afecta. Por ejemplo, cada vez parece mas claro que en las jornadas alrededor del 7 de mayo, el derrumbe estuvo muy cerca. La idea esencial que saco esta semana es que en estos años de crisis económica estamos viviendo tiempos históricos, (¿una revolución?), tiempos que luego aparecerán en los libros para definir grandes cambios mundiales en la política y en la economía, en las relaciones internacionales y para nosotros en la configuración de Europa. Y todavía no sabemos que dimensión puede tomar la crisis política en España.

La crisis que toma una forma global y otra particular en cada país con sus propios demonios, se atacó en todo el mundo respecto a la forma global prácticamente de la misma manera, por dos frentes, uno evitando la quiebra del sistema financiero y otro evitando la depresión que provocaría la recesión si no se estimulaba la economía. En ambas direcciones se atacó con dinero público, creando todos los estados fuertes déficit.

Las primeras oleadas de salvamento bancario y la contención de la depresión parece que han funcionado, parece, porque la información sigue sin estar clara. El asunto es que se han generado otros problemas, en el que los déficit y deudas públicas y privadas aparecen en primer plano, además de seguir presentes sin resolver otros aspectos anteriores, como los controles financieros, saneamientos bancarios, búsqueda de nuevos caminos de producción, mayor impulso al bajo crecimiento que parece instalarse, etc. España sin ir más lejos.

Son momentos en los que hay que encontrar soluciones concretas en un tiempo de aceleración histórica. ¿Que salidas tendrá la gigantesca burbuja de deuda mundial, la privada y la pública, la de Europa, y la de EEUU? Leo un traducido de The New York Times, firmado por Nelson D. Schwartz que durante 2012/13/14 vencen 700.000 millones de dólares, en deuda empresarial, y el gobierno de EEUU necesitará 2 billones de dólares en el 2012 para su déficit presupuestario. De donde diablos saldrá el dinero?

¿Y para cubrir las necesidades inmediatas de los estados europeos? No somos conscientes de que muchos estados no podrían funcionar el día a día, si cada poco tiempo no obtuvieran liquidez por colocar deuda. Ninguno queremos medidas de ajuste, pero ¿quien se responsabiliza de la paralización del Estado? Mucha gente todavía no se percata de que eso es posible. (Las 3 mayores partidas de gasto presupuestario español, son las pensiones, el desempleo y los intereses por la deuda).

Si durante meses no me he preguntado que ocurriría si el euro dejara de funcionar, hoy me parece que hay que integrarlo como hipótesis, en un escenario que podría contemplar su desaparición, o la expulsión de los países de abajo, o la salida de los de arriba. Una de las claves fundamentales parece estar en Alemania, mas que nada por su tamaño económico y político, pero no hay que descartar la famosa lucha de los mercados contra el euro, ni las presiones de otras zonas económicas del planeta que parece van saliendo mas fortalecidas de la situación, ni el papel específico de China ni los intereses de EEUU.

Por supuesto cabe la posibilidad de que Europa salga mas fortalecida después de la batalla, dotada de mayores y mejores instituciones colectivas de gobierno político. Porque no nos engañemos, el problema es conseguir mayor política para mejor economía, lo cual implica su correlato de menor poder nacional, es decir efectuando traspaso de soberanía local a un ente supranacional, eso que tanto critica la derecha española, respecto de Europa. Pero que nunca aplicó respecto de la Iglesia Católica. Es dificilísimo, pero posible, y no solo tienen que ver con ello los deseos, conseguir gobernanza común y decisiones rápidas, con tantos países tan dispares en desarrollo económico y político, requiere cesiones por todas partes.

Para cerrar, tomo prestado el último párrafo del buen artículo de Jürguen Habermas ‘En el euro se decide el destino de la UE’:

‘Con un poco de nervio político, la crisis de la moneda común puede acabar produciendo aquello que algunos esperaron en tiempos de la política exterior común europea: la conciencia, por encima de las fronteras nacionales, de compartir un destino común.’

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