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jueves, 10 de septiembre de 2020

Que viejunos son algunos pensamientos

Nación de naciones, plurinacional… y por qué no ir mas atrás a los tiempos árabes, o más atrás a los poblamientos íberos, o fenicios, que mas da un sitio u otro, la argumentación es la misma, el supuesto derecho de los antiguos pobladores a la formación de nuevos/antiguos sujetos políticos, las ciudades y/o naciones estado de la antigüedad, de cuando ni siquiera existía el concepto de soberanía nacional.

'Del pasado hay que hacer añicos.' De una puñetera vez.

Quiero escucharlos hablar del nuevo mix energético de este período de transición que debe ser urgente, de cómo tratarán de minorar y reducir las desigualdades, no solo económicas, de qué se puede hacer a medio plazo con un continente africano que sigue y seguirá echando gente al mar hacia Europa, -lean a Sami Nair-; de cómo afrontar la robotización en marcha que expulsa millones de trabajos diarios, -en España según la OCDE, casi un 1/3 de puestos de trabajo son vulnerables-; de la desertización creciente de España, de nuestro papel en la nueva Europa, juntos o separados del Este, en qué juntos y en qué separados, porque ya existen movimientos que pueden partir la actual UE, -la nueva alianza militar ya es un aviso de nuevas agrupaciones-, qué habría que preparar de cara al Brexit inminente, y de las medidas a adoptar para pasar el temporal Trump, que no solo son aranceles, son aumentos de riesgos en variados campos.

Por qué carajos nunca los escucho hablar de lo anterior o de cómo aumentar nuestras patentes inscritas; me gustaría saber qué planes tienen para reducir el precariado y las horas extras que no se pagan, cercanas a la mitad de las realizadas; cuáles son sus planes para reducir la deuda pública, que puede dejar de comprar el BCE y como afrontarían la subida de tipos de interés que podría costar miles de millones en intereses y por tanto colapsar el crecimiento español; que postura tomarán ante un probable 'boom' italiano que implosione el euro; que reformas habría que acometer para adaptarnos al capitalismo del Siglo XXI; y un larguísimo etc. sin olvidar que nunca los escucho defender los valores cívicos del patriotismo democrático , como un aspecto a oponer a los nacionalismos. 

‘Del pasado hay que hacer añicos’, se cantaba en ‘La Internacional’, era un grito, estrofa, una consigna que simbolizaba la ilusión por construir un mundo nuevo, lo cual no puede hacerse volviendo a tomar los mimbres pasados; qué pronto se olvidó y qué alejado estaba de los nacionalismos. ¿A qué carajo viene ahora defender ideas de hace doscientos años como solución a problemas actuales? Cuanto menos, es ridículo, si rascamos un poco más, carca, profundamente reaccionario. Si quieren defender el nacionalismo, al menos no lo hagan diciendo que es desde posiciones de izquierda, mientras abandonan posiciones y trabajo. 

Separar lo ya unido, generar xenofobia, construir fronteras donde no las hay… defender derechos antiguos, -del Antiguo Régimen-, derechos por diferencias, contra eso hicieron la Revolución Francesa. Todos unidos e igualmente libres solidarios, o fraternales, decían, proclamaban, porque si todos los sujetos políticos no tenían iguales derechos no habría libertad e igualdad, porque cada cual reclamaría en función de un pasado la mayoría de las veces inventado. Sí, el nuestro también fue inventado, pero mejor inventarlo en un contexto de igualdad basado en ideas republicanas de libertad, igualdad, solidaridad para todos los ciudadanos sujetos políticos unidos en torno a esa constitución. 

¿Derecho de autodeterminación de las 200 naciones europeas? ¿Hoy? Cuando existe la Unión Europea, que es el mayor experimento social federalizante de la historia, la mejor realización histórica para encajar piezas/naciones diversas. ¿Saben lo que significa romper la UE? generar fragmentos sin poder alguno contra las grandes corporaciones empresariales, generar odios contra los otros, porque solo se construyen naciones contra los otros. 

Los Nacionalismos en el Siglo XXI son puertas abiertas a nuevos fascismos, proclaman pueblos unificados como antaño, pero ello da paso a los grandes capitales, a nuevas formas de globalización con mínimos controles. Igual que hoy, dicen algunos, pero no sean tontos, no sean antiguos, el capitalismo del siglo XX todavía tenía rincones nacionales en los que podían decidir sobre algunas cuestiones, el capitalismo del siglo XXI solo podrá embridarse por grandes unidades de poder político, EEUU, China, Rusia, Europa; ¿y ustedes las quieren reducir?, las unidades pequeñas no tendrán nada que hacer o decir. No lo duden, serán promocionadas por los gigantes para romper bloques contrarios, y pagados por grandes corporaciones empresariales y carteles.

‘’estamos asistiendo a… la desestructuración de los sistemas de partidos tradicionales en Europa y al ascenso de fuerzas xenófobas y reaccionarias que se nutren de un descontento generalizado motivado por la sensación de que el Estado ya no puede seguir protegiendo como en el pasado a la gente más vulnerable ante las fuerzas huracanadas de los mercados financieros y el neoliberalismo. ’’ Ignacio Sánchez Cuenca. 

No les den ningún alimento, y ello se produce al defender los nacionalismos.(26 de junio 2018)

PD Actual 2020/09. Conocen ustedes los proyectos concretos de inversión, de planificación a corto y medio plazo de los partidos, sean éstos, grandes o pequeños?, para unos presupuestos que habrá que negociar sin remedio, solo conocemos negativas, vetos de unos a otros, solo dan publicidad a generalidades sin valor, no se conocen proyectos concretos, documentos que puedan discutirse y apoyarse u oponerse. Que pena, que destrozo.

lunes, 28 de enero de 2019

Alvarez Junco. La Reconquista. Nacionalismos, mitos

La Reconquista. José Álvarez Junco. 27-01-2019
A casi nadie le interesa explicar la complejidad del pasado porque lo importante son los mitos. La derecha española esgrime un concepto elaborado durante el siglo XIX como historia real
Los historiadores deberíamos estar hartos de que nos utilicen. Deberíamos protestar, sindicarnos, demandar judicialmente a quienes abusen de nuestro trabajo, salir a cortar una avenida céntrica… Somos pocos, me dirán. Pues movilicemos a nuestros estudiantes, que seguro que estarán encantados. Y es que ya está bien. La función de la historia es conocer el pasado. Investigar, recoger pruebas, organizarlas según un esquema racional y explicar lo que pasó de manera convincente. Y punto.

Pero a poca gente le interesa de verdad conocer lo ocurrido, que en general fue complejo y hasta aburrido. Lo que nos piden es algo mucho más excitante: un relato épico, útil para construir identidad; que demostremos que nuestra nación existe, que la colectividad en la que vivimos inmersos hoy es antiquísima, casi eterna, y que a lo largo de los siglos o milenios ha actuado de manera noble, generosa, sufriendo conflictos siempre debidos a la maldad de los otros; que asignemos en nuestro relato claras identidades de buenos y malos, víctimas y verdugos, vinculando a nuestro grupo actual con los buenos, las víctimas. No, no nos pide eso un niño necesitado de cuentos para dormir. Nos lo piden adultos, muchos adultos. Entre ellos, los más poderosos, los dirigentes políticos. 

Y es que la nación justifica el Estado, legitima la estructura político-administrativa que controla el territorio que vivimos. Por lo cual es elevada a los altares, venerada como objeto sagrado. Sobre ella no se puede escribir historia (compleja, matizada, para adultos), sino mitos o leyendas, con escasa o nula base empírica, que nos hablen de nuestros padres fundadores, de sus hazañas, de los valores éticos que encarnaron, fundamento perenne de nuestro ser colectivo. Eso es lo que se nos pide. Mito. Algo que puede alcanzar alta calidad literaria y profundidad psicológica. Pero que no es historia.

Todo mito se inicia con una situación idílica, de independencia, gloria y felicidad. Es lo lógico, pues nuestro territorio es incomparablemente más hermoso y feraz que ningún otro (por si acaso, no viajemos demasiado para comprobarlo) y nuestras costumbres y cualidades morales igualmente superiores a las demás. De ahí que nuestros ancestros vivieran, en el origen de los tiempos, libres y felices, hasta que asomaron su nariz los perversos vecinos, envidiosos de nuestros tesoros. Y se produjo así la Caída, de la salida del paraíso, que inició la segunda fase, de decadencia, opresión, desigualdad, injusticia y sufrimiento; o sea, el mundo que conocemos. Pero no os angustiéis, pequeños míos, porque ese mundo terminará el día en que, convencidos de lo intolerable de la situación, actuemos todos unidos y recuperemos el paraíso perdido.
Nadie habló de reconquistar, sino de tomar, ganar o conquistar, una ciudad a los musulmanes
En el caso de Cataluña, ya se sabe, hay que escribir una historia que parta de las glorias medievales, el esplendor alcanzado con Jaume I y Pere el Gran, cuando se construyó “el primer Estado-nación moderno de Europa” (Fontana), que además era independiente (falso). La decadencia llegó con los Trastámara y la unión con Castilla. Empezó entonces el sojuzgamiento, acompañado siempre por la resistencia soterrada del pueblo catalán, o explosiones que terminaron en dolorosa derrota, como en 1640; que hubo escasas represalias contra la lengua o contra las instituciones de autogobierno tras aquella derrota, mejor no mencionarlo. Regodeémonos, en cambio, en la Guerra de Sucesión de 1700-1714, descrita no como guerra civil sino como enfrentamiento de “España contra Cataluña”, y magnifiquemos el papel de “mártires” como Rafael de Casanova (olvidando también la larga vida en libertad de este personaje tras 1714). Así se explican las cosas en el Museo d’Història de Catalunya, por ejemplo, joya de orfebrería mitológica, visitado diariamente por los escolares catalanes. ¿Para aprender historia? No. Para formar su conciencia nacionalista.
Pero el españolismo no se queda atrás, en cuanto puede asomar la oreja. 

Cuando yo era niño, dábamos una asignatura llamada Formación del Espíritu Nacional, prácticamente un duplicado de la de Historia de España. ¿Para qué enseñaban lo mismo dos veces? Porque era crucial dejar bien sentadas la existencia milenaria de la nación y sus heroicas y repetidas luchas por defender su identidad e independencia, que se remontaban a Viriato, don Pelayo o el Cid Campeador y culminaban con los Reyes Católicos, iniciadores de una edad dorada prolongada por Carlos I y Felipe II. Tras ellos empezaba la decadencia, debida a la pérdida de valores católicos e imitación de modas foráneas. Todo conducía a la gloriosa recuperación de las esencias iniciada por Franco el 18 de julio de 1936. Perfecto ejemplo de una historia al servicio del poder.

Todo eso está hoy superado, me dirán, sólo quedan restos en los nacionalismos periféricos. A nosotros respondemos con madurez y racionalidad, ofreciendo fórmulas identitarias complejas. Pero ahora resulta que no. Que vuelven a alzarse los pendones españolistas. Sin complejos. Vuelve, sobre todo, la Reconquista, la gran gesta nacional. Lo han dicho los líderes de Vox, se aprestan a imitarlos los del PP, y hasta puede que Ciudadanos se sienta tentado, convencidos todos de que las elecciones próximas las va a ganar quien haga ondear con más energía la bandera rojigualda.
Todo mito se inicia con una situación idílica, de independencia, gloria y felicidad
Pero permitan que intervenga el historiador. El concepto de Reconquista, y el término mismo, son modernos. Los cronistas de Alfonso III presentaron, sí, la guerra contra los musulmanes como un intento de restablecer la monarquía visigoda. Pero los historiadores (Ocampo, Morales, Mariana) usaron, como mucho, la palabra “restauración”. Nadie habló de reconquistar, sino de tomar, ganar o conquistar, una ciudad a los musulmanes. Sólo a principios del XIX apareció ese término, de la mano de Modesto Lafuente, quien lo refirió a un conjunto de guerras, o a una guerra intermitente, de ocho siglos. Y sólo en la segunda mitad del XIX se consagró el nombre de “Reconquista” para todo aquel periodo histórico.

Pero presentar la “Reconquista” como historia real es crucial para la derecha española, porque expresa la construcción de la nación, en términos de unidad política y monolitismo cultural. En 1492, recuerden, no sólo se rindió el último rey musulmán, sino que fueron expulsados los judíos —unidad religiosa, además de la política—, y el descubrimiento colombino inició la era imperial. Es fecha a celebrar.
Si abandonamos el terreno mítico, sin embargo, todo fue más complejo. Para empezar, nunca hubo una “conquista”, ni mucho menos “reconquista”, de Granada. Fue una entrega pactada, con unas capitulaciones firmadas solemnemente por Fernando e Isabel (en las que se comprometieron, por cierto, a respetar la lengua, religión, vestimenta, costumbres y jueces naturales de los súbditos de Boabdil, algo que incumplieron de manera flagrante poco después). 

En segundo lugar, ningún historiador serio defendería hoy que la unión territorial lograda por los Reyes Católicos hizo nacer a una “nación” moderna, sino a una “monarquía compleja”, imperial, que acumulaba muchos reinos y señoríos con distintos grados de autogobierno.

Pero no nos esforcemos tanto para explicar la complejidad del pasado. A casi nadie le importa. Lo rentable políticamente son los mitos. Los mitos hacen votar. Y enfrentan también a la gente, la llevan a matarse entre sí.
José Álvarez Junco es historiador. 


martes, 26 de junio de 2018

Que viejunos son algunos pensamientos

Nación de naciones, plurinacional… y por qué no ir mas atrás a los tiempos árabes, o más atrás a los poblamientos íberos, o fenicios, que mas da un sitio u otro, la argumentación es la misma, el supuesto derecho de los antiguos pobladores a la formación de nuevos/antiguos sujetos políticos, las ciudades y/o naciones estado de la antigüedad, de cuando ni siquiera existía el concepto de soberanía nacional.
'Del pasado hay que hacer añicos.'

Pero de una puñetera vez. Quiero escucharlos hablar del nuevo mix energético de este período de transición que debe ser urgente, de cómo tratarán de minorar y reducir las desigualdades, no solo económicas, de qué se puede hacer a medio plazo con un continente africano que sigue y seguirá echando gente al mar hacia Europa, -lean a Sami Nair-; de cómo afrontar la robotización en marcha que expulsa millones de trabajos diarios, -en España según la OCDE, casi un 1/3 de puestos de trabajo son vulnerables-; de la desertización creciente de España, de nuestro papel en la nueva Europa, juntos o separados del Este, en qué juntos y en qué separados, porque ya existen movimientos que pueden partir la actual UE, -la nueva alianza militar ya es un aviso de nuevas agrupaciones-, qué habría que preparar de cara al Brexit inminente, y de las medidas a adoptar para pasar el temporal Trump, que no solo son aranceles, son aumentos de riesgos en variados campos.

Por qué carajos nunca los escucho hablar de lo anterior o de cómo aumentar nuestras patentes inscritas; me gustaría saber qué planes tienen para reducir el precariado y las horas extras que no se pagan, cercanas a la mitad de las realizadas; cuales son sus planes para reducir la deuda pública, que ya deja de comprar el BCE y como afrontarán la subida de tipos de interés que puede costar miles de millones en intereses y por tanto colapsar el crecimiento español; que postura tomarán ante un probable 'boom' italiano que implosione el euro; que reformas habría que acometer para adaptarnos al capitalismo del Siglo XXI; y un larguísimo etc. sin olvidar que nunca los escucho defender los valores cívicos del patriotismo democrático , como un aspecto a oponer a los nacionalismos. 

‘Del pasado hay que hacer añicos’, se cantaba en ‘La Internacional’, era un grito, estrofa, una consigna que simbolizaba la ilusión por construir un mundo nuevo, lo cual no puede hacerse volviendo a tomar los mimbres pasados; qué pronto se olvidó y qué alejado estaba de los nacionalismos. ¿A qué carajo viene ahora defender ideas de hace doscientos años como solución a problemas actuales? Cuanto menos, es ridículo, si rascamos un poco más, carca, profundamente reaccionario. Si quieren defender el nacionalismo, al menos no lo hagan diciendo que es desde posiciones de izquierda, mientras abandonan posiciones y trabajo.

Separar lo ya unido, generar xenofobia, construir fronteras donde no las hay… defender derechos antiguos, -del Antiguo Régimen-, derechos por diferencias, contra eso hicieron la Revolución Francesa. Todos unidos e igualmente libres solidarios, o fraternales, decían, proclamaban, porque si todos los sujetos políticos no tenían iguales derechos no habría libertad e igualdad, porque cada cual reclamaría en función de un pasado la mayoría de las veces inventado. Sí, el nuestro también fue inventado, pero mejor inventarlo en un contexto de igualdad basado en ideas republicanas de libertad, igualdad, solidaridad para todos los ciudadanos sujetos políticos unidos en torno a esa constitución.

¿Derecho de autodeterminación de las 200 naciones europeas? ¿Hoy? Cuando existe la Unión Europea, que es el mayor experimento social federalizante de la historia, la mejor realización histórica para encajar piezas/naciones diversas. Saben lo que significa romper la UE? generar fragmentos sin poder alguno contra las grandes corporaciones, generar odios contra los otros, porque solo se construyen naciones contra los otros.

Los Nacionalismos en el Siglo XXI son puertas abiertas a nuevos fascismos, proclaman pueblos unificados como antaño, pero dan paso a grandes capitales, a nuevas formas de globalización con mínimos controles. Igual que hoy, dicen algunos, pero no sean tontos, no sean antiguos, el capitalismo del siglo XX todavía tenía rincones nacionales en los que podían decidir sobre algunas cuestiones, el capitalismo del siglo XXI solo podrá embridarse por grandes unidades de poder político, EEUU, China, Rusia, Europa; y ustedes las quieren reducir?, las unidades pequeñas no tendrán nada que hacer o decir. No lo duden, serán promocionadas por los gigantes para romper bloques contrarios, y pagados por grandes corporaciones y carteles.


‘’estamos asistiendo a… la desestructuración de los sistemas de partidos tradicionales en Europa y al ascenso de fuerzas xenófobas y reaccionarias que se nutren de un descontento generalizado motivado por la sensación de que el Estado ya no puede seguir protegiendo como en el pasado a la gente más vulnerable ante las fuerzas huracanadas de los mercados financieros y el neoliberalismo. ’’ Ignacio Sánchez Cuenca

No les den ningún alimento, y ello se produce al defender los nacionalismos.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Pocos lugares como Bilbao para disfrutar de la modernidad. 3

Bilbao sufrió con la crisis industrial de los ochenta, inició la década con 433.000 habitantes y empezó a perder muchísima población, en los noventa comenzó su andadura modernizadora dejando atrás parte de su enorme fuerza industrial, culminada con un salto espectacular hacia los servicios. Hoy es una gran ciudad con 345.000 habitantes –en una conurbación cercana al millón-, moderna, preciosa, extremadamente limpia y cuidada, rebosante de vitalidad. 

 

 

Y rica, miren donde miren, verán riqueza, en las viviendas, en la profusión de zonas infantiles, parques y jardines, y la ría… y una colección extraordinaria de edificios, muchos de ellos dotacionales que debe costar una pasta mantenerlos. Hasta las barandillas y escaleras de algunos mercados antiguos parecen ser de teatros.

El estado federal español, la autonomía, -en su caso han tenido una relación cuasi confederal, de su país con España, no con los diversos territorios- de les ha ido muy bien, comparen del 80 hasta hoy, sin duda su especial financiación, el concierto económico,  les hace contar con mayores recursos que el resto, al igual que en el caso de Navarra, el cupo permite tener mayores recursos. Si además están bien  administrados pueden dar resultados muy favorables.

 








Como indiqué ayer, en mis viajes de hace 50 años la carbonilla y el óxido eran las señas de identidad de Bilbao, que ya no vi en 1997. En los primeros ochentas un grupo de ‘jóvenes uccos’ celebramos unas jornadas en Rentería y Fuenterrabía, pudimos comprobar paisaje y comida excelentes aún en tiempos oscuros; En aquellos años llamaba la atención ver muchas mujeres por las calles de los pueblos, era evidente que se hacían notar más que en el resto de España.  En todos los viajes encontré paisanos que me insistieron que sus productos locales eran los mejores del mundo, fueran paisajes o pimientos, vino o pescados... nada era comparable a lo de allí.

En los noventa fuimos de vacaciones a Donostia, una preciosidad en toda regla, en otra ocasión a Vitoria, siempre figurando en los primeros lugares de ciudades españolas con mejor calidad de vida… por supuesto el paisaje, montaña, campo, mar, ciudades, siempre fue espectacular, -como en toda la cornisa norte-, la comida, los pinchos, el vino, llamaban la atención,…
 

 

Ahora bien pueblos bonitos en España hay muchos, y en Europa, la mayoría de las veces se logra solo con dejar pasar el tiempo, sin que hayan sido destruidos será suficiente. En las grandes ciudades es muy diferente, hay que construirlas permanentemente y adaptarlas a nuevas realidades, lo cual implica romper y crear, respetar elementos viejos e incorporar nuevos. La gente tiene que encontrar trabajo para consolidar su población, deben existir servicios que satisfagan necesidades de todo tipo, comercial, ocio, deportivo, cultural, sanitario, educativo…

Proyectos e ideas de medio y largo plazo serán imprescindibles, por tanto el respeto de unos y otros a las aportaciones de todos será muy importante para consolidar una buena ciudad. Así las políticas de mandatarios,  Gobierno Vasco, Diputación Foral de Bizcaya y Ayuntamiento de Bilbao sumadas a las políticas de oposición, se manifestarán por lustros, organismos y entidades de sociedad civil influirán en sus desarrollos, tanto por acción como por omisión. Todo ello deja un poso visible que puede buscarse al visitar una gran ciudad.


 

 

Si tienen la suerte de pasear por Bilbao disfrutarán de edificaciones maravillosas, muchas tienen más de cien años, pero, al mismo tiempo no dejen de disfrutar de la modernidad de las construcciones del tudelano Rafael Moneo como la Biblioteca de la Universidad de Deusto, o del japonés Arata Isozaki, complejo de edificios Isozaki Atea; verán el puente del valenciano Santiago Calatrava; o los gusanos del británico Norman Foster en el metro; o el edificio Meliá del mexicano Ricardo Legorreta.  Juan Coll Barreu y Daniel Gutierrez diseñaron la espectacular sede de la Sanidad Vasca, Osakidetza. También verán la nueva catedral, el Palacio Euskalduna realizado por un madrileño y una bilbaína, Federico Soriano y Dolores Palacios; aparece visible desde todas partes, La Torre Iberdrola, obra de Cesar Pelli, argentino norteamericano; Philip Stark diseña la Alhondiga, Alvaro Siza la UPV, Krier y Breitman el precioso edificio Artklas, etc. etc.

 

 

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Bilbao, abandonó el nacionalismo y crece grandiosa. 2




El Guggenheim ha sido la llave utilizada por las instituciones para modernizar Vizcaya. Y no duden que influirá en sus gentes como toda gran catedral hizo siempre, el proyecto no trata solamente de un componente arquitectónico, todo él contiene fundamentalmente una filosofía que influirá en el entorno social, en el cual ya se nota su iteración. Podemos interpretar que su realización fue posible porque las formas utilizadas, los sistemas, las pretensiones, quedaron totalmente alejados de las ideas nacionalistas.

El resultado económico provocado por el museo ha sido un éxito, en los primeros cinco años el turismo aumentó un 500%, los más de 5 millones de visitantes, dejaron más de 500 millones de € en consumos, hostelería y alojamientos, solamente con los impuestos relacionados con dichos consumos, unos 100 millones, se pagó la construcción del Guggenheim.

A partir de entonces Bilbao despegó con nuevas construcciones y proyectos situándose en otro nivel. El éxito ha sido innegable, llevó a Bilbao, Vizcaya y País Vasco al escaparate del mundo moderno y ello fue posible al romper el anclaje con ideas que privilegian el localismo nacionalista, buscando fuera de sus fronteras otras realidades, otra calidad que no se encontraba en el País Vasco,  -Basque Country, así se definen ellos en su publicidad internacional-.


 


El arquitecto será Frank Ghery, canadiense simbólico internacionalista globalizador afincado en Los Ángeles, California, uno de los paradigmas de la modernidad, de la fusión de razas y culturas antípodas de conceptos tribales de pureza. El programa de diseño aeroespacial CATIA, de Dassault Systemes, será un elemento de vital importancia para construir el Guggenheim al permitir su diseño y cálculos necesarios partiendo de los dibujos y maquetas de Ghery que contienen variedad de volúmenes interconectados.

 

El proyecto no buscó en el territorio de la tribu las ideas o los materiales que utilizarán en la construcción, encontraron en el mundo lo que consideraban necesario para avanzar mirando más allá del terruño, anclaje de los ideales nacionalistas. Así la piedra caliza de los revestimientos de suelos y fachadas proceden de Huescar, Granada; el famoso recubrimiento exterior que le otorga personalidad mundial muestra el proceso de globalización, realizado tras la protección de aislantes antihumedad y térmicos, el recubrimiento con miles de placas de titanio laminadas, utiliza el Rutilio, un mineral procedente de Australia , se funde en Francia antes de su laminación en Pittsburgh, y recibe un tratamiento especial en el Reino Unido antes de su colocación.



Las formas externas tan particulares y difíciles de definir, enormemente variadas, están basadas en similares retículas metálicas para soportar cargas en los laterales dejando grandes espacios libres para exposición, tuvieron que ser logradas con el programa de diseño CATIA, pueden apreciarlas muy similares en la ingeniería de los puentes de Nueva York, dichas retículas se forman con perfiles metálicos de unos 3m para facilitar transporte y ensamblaje en obra; aceros, yesos –drywall- escayolas o los vidrios fabricados con partículas metálicas en su interior para evitar calentamiento solar, pero dejando entrar la luz, fueron buscados donde mayor calidad ofrecían, sin importar cercanía o lejanía con el terruño…


 Todo el proyecto está realizado rompiendo anclajes con el pasado, los experimentos e investigaciones de diseño, de construcción de materiales realizados en lustros anteriores fueron aplicados y actualizados en este novedoso proyecto. Ha buscado ideas en la modernidad, y las ha encontrado, lo cual se encuentra perfectamente alejado de la filosofía de Sabino Arana. 


lunes, 12 de diciembre de 2016

Bilbao, abandona el nacionalismo y crece grandiosa. 1





   Hace 50 años viaje a Bilbao, recuerdo la ciudad y alrededores impregnada de óxido y carbonilla, mis fotos de entonces me lo recuerdan. En 1997 pocos días antes de la inauguración del Guggenheim llevamos a mi madre y suegra a ver aquella maravilla, empezaban a notarse cambios modernizadores, por ejemplo el metro y sus impactantes entradas agusanadas de Norman Foster.  (Perro, Jeff Koons)







 Miren el Guggenheim detenidamente y verán como el icono que mejor representa el renacimiento hacia la modernidad de Bilbao comenzó a funcionar enterrando leyendas nacionalistas. Bilbao entró en el siglo XXI, con enorme éxito y un aroma del que está impregnada toda la ciudad, precisamente apartando viejos clichés localistas.

 El edificio es una grandiosa obra de escultura arquitectónica, o arquitectura escultórica les abrió las puertas a un mundo nuevo. La crisis de los ochenta causó estragos en Bilbao, se desangraba perdiendo población, su enorme tejido industrial del XIX-XX no logró resistir el paso del tiempo. En éstas, las instituciones vascas ponen en marcha un proyecto de futuro, novedoso, ilusionante, sustitutorio de los mimbres anteriores. (Araña, Louise Bourgeois) 
 


En el proyecto involucran y participan fuerzas externas, ideológicamente en las antípodas de los nacionalistas: Comenzaron relacionándose con la norteamericana Fundación Guggenheim, -ya tenían museo emblemático en Nueva York y otro en Venecia- encargando el icónico proyecto de Bilbao con la intención de modernizar la ciudad al canadiense Frank Ghery. (Perro Jeff Koons, Bolas Anish Kapoor)


 Alrededor del edificio del Guggenheim miren las firmas, verán las señas de identidad del cosmopolitismo internacionalista globalizador, Louise Bourgeois, Jeff Koons, Jenny Holzer, Richard Serra, Anish Kapoor … o bien miren las exposiciones que montan, en estos momentos una extraordinaria dedicada a Francis Bacon –no se la pierdan-. (Terraza del Atrio y Puente La Salve)

   

      



Todas las fotos son del autor, Manuhermon.