domingo, 20 de julio de 2014

Las izquierdas a través de los datos. No es oro todo lo que reluce. 3


La idea de que similares valores ideológicos y cosmovisión del mundo impregnan toda la sociedad podría tener bastante veracidad en el mundo occidental. Pero en este asunto de la autoidentificación como izquierda  o derecha a título personal parecería como si muchos electores autoubicados en las izquierdas estuvieran mintiendo en cuanto a su consideración de lo que son, dada la proliferación de voto a la derecha, de pertenencia religiosa, o de defensa de mayor desigualdad social,  como recordarán del cuadro anterior los apoyos al concepto de mayor igualdad se derrumban desde el 81 en 1980 al 32 en 1996, amén de los profundos cambios de valores practicados en la vida diaria a partir aproximadamente de mediados de los noventa.

Que los indicadores de izquierda-derecha sigan manteniendo cifras similares a pesar de los cambios observables, podría encontrar explicación si los atributos, valores, asignados como de izquierdas fueran considerados de mayor categoría y preferencia moral que los de la derecha por el conjunto de la sociedad, de tal forma que cada individuo tienda a considerar esos valores cercanos a sus preferencias como parecen sugerir los cuadros del CIS del año 2000 arriba. Llama la atención la consideración de europeísmo como mas definidor de derecha que de izquierda. Patriotismo, parece un valor solo de la derecha, en el caso de España, pero no así en las antiguas repúblicas socialistas, o en las revoluciones sudamericanas o de otros países, aquí es evidente que existe un problema sobre este aspecto. Mi opinión sobre el patriotismo democrático, en las izquierdas y en las derechas. Lo curioso es contrastar patriotismo con nacionalismo, aquí ya lo recoge un porcentaje significativo como valor de izquierda

Socialismo, Feminismo y Ecologismo tienen preeminencia a ser considerados valores de izquierda, pero sin desdeñar que existen porcentajes que los consideran valores de derecha, y que los dos últimos pueden considerarse áreas de conflicto entre los partidos socialdemócratas y de izquierdas en la medida que son conceptos trasversales a la clase social, cuya mayoría de ciudadanos los consideran mas inclinados a la izquierda. Internacionalismo y pacifismo, parecen tener mayor peso en la consideración de valores izquierdistas, pero con fuerte valoración como de derecha, sobre todo internacionalismo.


En el cuadro de 2011, igualdad sigue reconocido como valor de izquierdas, pero matizo con la apreciación anterior respecto a su desplome desde 1980, en general todos los valores se identifican más con la izquierda, honradez, derechos humanos, libertad, progreso, solidaridad, idealismo, tolerancia, por tanto un individuo a título personal debería considerarse mejor al identificarse con la izquierda como depositario de tanto valor superior a la derecha; a pesar de que luego vote derecha, y prefiera otros comportamientos definidores de la derecha actual, tales como menor solidaridad, intransigencia con la emigración, minusvaloración de lo público, o se considere catolico, cerca de un 80% de la totalidad de encuestados, lo cual necesariamente implica que amplias mayorías de ciudadanos de izquierdas estén en este lote.





Los sentimientos positivos que inspira la política, como: entusiasmo, compromiso o interés; solo mueven a un 15.4 % de los encuestados, lo cual induce a pensar que amplios sectores autoubicados entre las izquierdas se encuentran fuera de este resultado, o mejor dicho, forman parte del 82% de población restante a los que inspira, indiferencia, aburrimiento, desconfianza, o irritación.


martes, 15 de julio de 2014

Las izquierdas a través de los datos. No es oro todo lo que reluce. 2

El cuadro procede de ‘Ideología y voto en España 1979-2000: los procesos de reconstrucción racional de la identificación ideológica’ de mariano torcal y Lucía Medina, publicado en la revista Española de Ciencia Política, nº 6 de Abril 2002.

Belén Barreiro: LOS DETERMINANTES DE LA PARTICIPACIÓN EN LAS ELECCIONES ESPAÑOLAS DE MARZO DE 2000: EL PROBLEMA DE LA ABSTENCIÓN EN LA IZQUIERDA.

¿Por qué se ha debilitado el ‘voto ideológico’ en la izquierda? ¿Por qué los individuos de izquierda son más propensos a la abstención que los de derecha? ¿Por qué una parte del electorado potencial del PSOE vota a la derecha?
Las respuestas a estas preguntas se encuentran sin duda en lo que ofrecen los partidos, y no en cómo son los electores, pues no hay razones para pensar que en los individuos de izquierda pese menos la ideología que en los de derechas, o que los primeros sean, en comparación con los segundos, más propensos a la abstención.

Sin duda Belén Barreiro es una de las grandes expertas en estas cuestiones, pero, me permitirán que no comparta totalmente sus postulados anteriores. En el primer apartado parece que las preguntas determinan la cuestión del voto ideológico en las izquierdas afirmando que: se ha debilitado, es más propenso a la abstención, y una parte del electorado vota a la derecha. Se pregunta por qué ocurren las cosas que afirma, aquellas que demuestran sus estudios. Hasta aquí, compartido. Es en el segundo párrafo donde pudiera abrir el abanico de interpretaciones. Por qué aceptar que las respuestas se encuentran ‘sin duda en lo que ofrecen los partidos y no en como son los electores’. Los partidos serán un aspecto importante de la explicación, pero quizás en los individuos se encuentren otras líneas de aclaración.

Podría considerarse que los individuos de derecha e izquierda vivan sus respectivas ideologías de manera diferente, podría indagarse sobre las cifras de autoubicación ideológica y su posible sesgo respecto a la elección de valores que se creen priorizan más como izquierdistas, por tanto susceptibles de considerarse más atractivos y modernizadores para adjudicárselos al autodefinirse, lo cual inflaría los datos a las izquierdas.

Cuando empezó a joderse todo, a medidados de los noventa –los gobiernos de Aznar entre 1996/2004 son la expresión de cambios considerables en España; volveré sobre este período temporal en donde se encuentran muchas de las explicaciones a problemas actuales-, en los años anteriores al fin de siglo y en los inmediatos posteriores, coincidieron en el mundo grandes cambios globales e internos, muchas de cuyas consecuencias en sus vertientes económicas y políticas se apreciaron a posteriori, en aquellos momentos los cambios en la población española influyeron en la cosmovisión de millones de personas, modificando sus valores. El éxito económico, el dinero, el consumo de lujo y la apariencia, se plantó repentinamente ante las narices de un pueblo español, hasta entonces pobre. A partir de aquellos años el éxito social en muchos sectores de población, trabajadores especializados de servicios, ocio, intelectuales, trabajadores de todas las ramas de producción,… en sectores vinculados con las izquierdas, se extienden como valores algunos rasgos nuevos; el consumo, la fiesta, las marcas, de ropa o lo que sea, los grandes coches, -se empiezan a ver todoterrenos de lujo de alta gama-, en las zonas industriales aparcan multitud de coches de las selectas marcas alemanas…

La cuestión es que en aquellos años el número de personas autoconsideradas progres, y de izquierdas que se inclinaban por opciones, gustos y valores derechistas aumentó. Lo significativo era que cada uno de ellos seguía considerándose como el más izquierdista. En conversaciones con amigos y compañeros, todos conocíamos a varios de estos individuos que en el pasado estuvieron cercanos a la izquierda y que aún entonces se consideraban como tales, a pesar de que sus comportamientos y actitudes eran iguales a los individuos considerados derechistas, cercanos en muchos aspectos a los pijos; sus gustos por la ropa, el diseño, la moda lo nuevo en todo, la pulsión tecnológica, las comidas y el vino, los coches especiales, la vivienda en urbanizaciones, piscinas y decoración, los viajes a destinos poco frecuentes, el gusto por las procesiones y ritos religiosos… son algunos aspectos que se extienden entre emprendedores y nuevos empleos directivos, entre profesiones liberales y empleados públicos, entre los hijos de artesanos y pequeños industriales, entre nuevos titulados y empleados selectos de las finanzas, entre hijos de comerciantes reciclados y propietarios de tierras... Antonio Muñoz Molina en ‘Todo lo que era sólido’, Seix Barral, 2013, hace una extraordinaria descripción de esos cambios, con los concejales y alcaldes de izquierdas apuntados a fiestas y procesiones…

Fueron creciendo los comportamientos menos solidarios, gente que consideraba adecuado que las desigualdades aumentaran, -ver tabla 6-  empezó a escucharse que la desigualdad premiaba el esfuerzo. Muchas personas antaño de izquierdas, elegían opciones privadas en sanidad y educación, la sociedad se hacía más laica y tolerante en costumbres lo cual permitía a la amplia mayoría de católicos, seguir siéndolo y aprovechar la mayor transversalidad para definirse de izquierdas que vestía más… los cambios sociales se fueron extendiendo entre jóvenes y maduros, estudiantes e intelectuales, los medios de comunicación se encargaban de potenciar lo anterior, la insensatez, el griterío y la juerga, ocultaban problemas y debates, las llamadas clases medias, y muchos sectores de trabajadores asumían nuevos valores casi sin darse cuenta, como la rana que metes en la olla con el agua fría y vas calentando poco a poco… al mismo tiempo la masiva entrada de inmigrantes permite apreciar gentes por debajo en la estratificación social que unido a la explosión del crédito genera la ilusión de un mundo nuevo y mejor.

Quizás la identificación de izquierdas por parte de cientos de miles de individuos fuera utilizada por estos como un anclaje con el pasado de procedencia que les dotaba de cierto bouquet, del que podían seguir presumiendo, por lo que todo ello no alteró demasiado las cifras que daba el esquema de autoubicación ideológica del CIS. A pesar de los pocos movimientos aparentes en la escala izquierda derecha, con una media del electorado similar, en las elecciones de 1996 y 2000 ganó el PP, y en éstas por mayoría absoluta. Los cuadros proceden de ‘Ideología y voto en España 1979-2000: los procesos de reconstrucción racional de la identificación ideológica’ de mariano torcal y Lucía Medina, publicado en la revista Española de Ciencia Política, nº 6 de Abril 2002.


En la tabla 2, el conjunto de todos los electores marcan la ubicación de donde ellos consideran están situados los partidos, suponemos que al ser todos los electores los que eligen situación de cada partido, la ubicación estará más extremada que si la hubieran elegido solo los propios votantes. El PP pasa a ser considerado más de centro en las elecciones 1996 y 2000, las que ganó, que en las anteriores, salvo el 79; parece que las mayorías de electores en esos años consideraban estaba más centrado, ¿y por eso le votaron? A la inversa el PSOE que fue considerado más de izquierdas en aquellos años por el conjunto del electorado, por lo que perdió apoyos que ganó IU que fue visto en 1996 y 2000 más centrado que en el pasado. (Recuerden que el 1 y 2 representan ext. izquierda, 3 y 4 izquierda, 5 y 6 centro, 7 y 8 derecha y 9 y 10 ext. derecha.)


viernes, 11 de julio de 2014

Las izquierdas a través de los datos. No es oro todo lo que reluce. 1

La idea de que la sociedad española estaba escorada a la izquierda, incluso más que el resto de europeos, quizás pudo ser un espejismo mantenido en el tiempo, pero suficiente para apoyar comportamientos de minorías que consideraban traidores, o vendidos, a todo grupo que no les siguiera en su izquierdismo, que ellos creían ver representado en la mayoría de la sociedad. La consideración de estos u otros datos sobre la estructura de clases, grupos sociales, cuerpo electoral, base social, etc. debería ser un aspecto importantísimo a considerar en primer plano por todo grupo o individuo interesado en la política. No todos son como uno cree ser, no es lo mismo ser republicano que creer que de un hipotético referéndum monarquía-república saliera ganadora la opción republicana; sentirse republicano no debe cegar la realidad de que el Presidente de la República Española, hoy, sería Aznar, o similar.

Muchos individuos confunden sus deseos con la realidad, lo que solo encontraban cerca de ellos soñaban que era compartido por millones de personas, así, en la práctica política, desear un cambio constitucional no asegura que mejore la actual Constitución en su vertiente progresista, más bien podría provocar un efecto contrario haciéndola más retrógrada, porque las fuerzas opositoras son superiores. Este error podría estar soportado por las cifras de autoubicación ideológica del CIS que quizás estén sesgadas primando las izquierdas, remirando datos y comportamientos parecería que una mayoría de españoles se declaraban de izquierdas en cifras superiores a los que se declaran ubicados a las derechas, ello arropado en datos fundamentalmente del CIS. De los cuadros publicados en días anteriores puede verse que la suma de 1+2+3+4 sea superior a 7+8+9+10, pero la conclusión podría ser engañosa, quizás se tratara solo de una apariencia de izquierda, ya que los datos podrían mirarse con interpretaciones matizadas.



La realidad no queda reducida a las cifras de autoubicación ideológica mostrada por los cuadros anteriormente publicados, lo cual por sí solo, ya sería suficiente como para templar postulados en todo grupo político que pretenda influir y gobernar, sea IU, Podemos o el PSOE, ya que es insensato pensar que podrían ganar unas elecciones generales apoyados en una base social solo del electorado de izquierdas, que como hemos visto sumada 1+2+3+4 cubriría en torno a poco más de un tercio del censo electoral. Pero...

La realidad ni siquiera es tan sencilla si ampliamos la mirada a comportamientos y acciones políticas, porque gran parte de ese tercio de electores votan otras opciones políticas incluido el PP. Los datos sobre la conducta electoral de electores de las izquierdas, muestran que aumentan desde 1986 en cada elección, los individuos que tienden a la derecha, votando al PP, más que a la inversa en donde no se ven similares datos de las derechas votando al PSOE, y decrecen desde 1986, como demuestra Belén Barreiro, en el estudio citado anteriormente 'La progresiva desmovilización de la izquierda en España: Un análisis de la abstención en las elecciones generales de 1986 a 2000’.

–Asimismo en el citado estudio muestra que la abstención en todo el lateral izquierdo, (1.2.3.4), es ampliamente superior a la del lateral derecho, 7.8.9.10- Dicho de otra forma en mi opinión:



La idea de igualdad entre PP y PSOE se extiende por la izquierda, pero no por la derecha, lo cual ayuda a pensar en la risa que les entra a los votantes franquistas o derechosos cuando la escuchan en boca de afamados izquierdistas y activistas. Que en muchas cosas sean parecidos, como todos los partidos y todos los electores, solo indica que vivimos en una democracia de Europa Occidental en la que amplias mayorías coincidimos en formas de vida y valores, a pesar de nuestras diferentes prácticas y objetivos políticos cuyas particularidades y diferencias deberían ser de obligatoria apreciación para quienes se dedican a la política. Otro enfoque son las desigualdades crecientes, y no solo las económicas.

martes, 8 de julio de 2014

Agitando las izquierdas; mirando datos del CIS. 3


Aquí tienen una presentación distinta de los datos del CIS sobre autoubicación ideológica que publiqué en días pasados, podemos seguir sacando opiniones que deberían servir para la actividad política. Antes de continuar, nuevamente una precisión sobre las categorías que se manejan: el 1 y 2 suelen considerarlos extrema izquierda, 3 y 4 izquierda, el 5 centro izquierda, 6 centro derecha, 7 y 8 derecha y 9 y 10 extrema derecha, lógicamente estas denominaciones son convenciones para entendernos. Los cuadros son elaboración propia Manuhermon para 'Arian seis' con datos del CIS. No olviden que no muestran el 100% de preferencias hay un efecto distorsionador que puede tener la suma de NS/NC.

Del primero podemos deducir que baja el voto de extrema izquierda (1+2) con un punto de inflexión en 2007, el comienzo de la crisis subiendo a partir de entonces hasta lograr un porcentaje del censo electoral ligeramente superior al 8% -el ascenso que marca la curva puede resultar engañoso por la escala, ya que es de dos puntos desde el foso y de un punto desde 2009-. Del segundo podemos comprobar que la fuerza electoral del censo de la izquierda decrece desde el 2004 con repunte desde el año pasado hasta cubrir entre un 25/30% del electorado. Si sumamos ambos en el tercer cuadro, -consideren la distinta proporción de los cuadros, la escala izquierda, el porcentaje de electores que se autoubican en el grupo ideológico, comienza a partir de 30%, lo cual permite apreciar bastante mejor los picos y movimientos relativos-, Las Izquierdas (1+2+3+4) que ya representan aquí un mayor porcentaje de voto en el entorno de un tercio, se puede apreciar un descenso desde la etapa de gobiernos de Aznar, con una caída muy fuerte desde 2004 al inicio de la crisis 2007, fecha en la sube para volver a caer tras la gestión de la crisis por el PSOE, recuperándose tras la debacle del gobierno del PP, pero quedando esta recuperación por debajo de los datos de finales de siglo.







Las cifras anteriores pueden relativizarse más, siempre en la dirección de mostrar la realidad española desde mediados de los noventa muy alejada de sueños revolucionarios ni siquiera de avanzados compromisos políticos izquierdistas. Los datos del CIS sobre la determinación de las izquierdas pueden sorprender a muchas personas,  que durante mucho tiempo creyeran que la sociedad española era mayoritariamente muy de izquierdas, lo cual no dejaba de ser contradictorio con las votaciones celebradas desde 1977 y con la multiplicidad de datos que ofrecen encuestas y comportamientos sociales que muestran unas izquierdas un poco blandiblú.

Belén Barreiro es una de las grandes expertas españolas en estudios electorales, en un trabajo de 2002, con datos del CIS, 'La progresiva desmovilización de la izquierda en España: Un análisis de la abstención en las elecciones generales de 1986 a 2000' afirma: ''En España, la ideología es hoy una herramienta menos útil para predecir el comportamiento electoral de los individuos de izquierda que el de los de derecha. Las personas situadas en la izquierda no solo se abstienen más que las que se colocan en la derecha, sino que también votan menos por el PSOE, de lo que lo hacen los individuos que se declaran conservadores con respecto al PP. Es decir no todos los votos que los partidos de izquierda dejan de recoger se van a la abstención: algunos se dirigen al PP. En cualquier caso, lo que está ocurriendo en la izquierda es que el voto por proximidad ideológica se ha debilitado, cuando no ha sucedido lo mismo en la derecha.''

Belén Barreiro, en el trabajo citado, muestra con datos que el porcentaje de voto al PSOE desde 1986 al 2000 ha ido disminuyendo entre los electores considerados de izquierda y más aún, se desplomaron los votantes considerados sin ideología: Mientras en el caso del PP, los votos recibidos desde el electorado de izquierda y del grupo centro izquierda, además de por supuesto los votos de centro derecha y los sin ideología han subido ininterrumpidamente desde 1986 al 2000, dando por descontado además que los votos de derecha y extrema derecha son suyos. En el mismo trabajo sostiene que la valoración media de Almunia y de Aznar entre los ciudadanos de centro izquierda que se abstuvieron en el 2000 el líder popular sacó mejor nota que el líder del PSOE.

Lo anterior quiere decir hoy que los problemas del PSOE parecen incubarse antes de la crisis económica, que el partido en la etapa Zapatero no estaba preparado para afrontar lo que ocurrió, y ahora mucho menos. También quiere decir que los sueños de una sociedad escorada a la izquierda y que no recogían los partidos, eran solo sueños, porque en Madrid y Valencia, por ejemplo, las derrotas electorales llevan produciéndose 15 años y en todo caso IU no sumaba ese supuesto voto de izquierdas... también quiere decir que el voto derechista siempre fue mas fiel, como muestra la altísima corrupción valenciana y siguieron votándolos y siguen... los datos también quieren servir para reflexionar sobre la situación social española, para evitar separarse en exceso por confusión interesada de deseos con realidad.

domingo, 6 de julio de 2014

Agitando las izquierdas; mirando datos del CIS. 2


Una reflexión respecto de individuos y grupos alternativos de activistas, cuya participación es necesaria en esta sociedad, pero en la que todavía no encuentran su lugar de mayor eficacia política, el sitio más adecuado lo determinará la mayor capacidad de influencia en los cambios de calidad de vida de millones de personas. La idea anterior no suelen considerarla muchos activistas que en su práctica política apuestan a todo o nada, intentando el gran cambio revolucionario, ellos creen que amplísimas mayorías de población les siguen, lo cual está muy lejos de la realidad, como muestran las preferencias electorales elección tras elección y los datos facilitados por las encuestas, en este caso del CIS.

En esta segunda parte de cuadros volcados, se aprecia la gran cantidad de individuos fuera del campo de las izquierdas, 1 y 2, sin los cuales es imposible gobernar y menos contra ellos, que son la amplia mayoría de población, tampoco sería posible en una hipotética apuesta de todo o nada, salvo utilizando la fuerza bruta para someterlos. Ninguna fuerza extremista, en el entorno del 1 y 2 o en el de 9 y 10 puede gobernar en contra del resto, solo las fuerzas políticas que consiguen captar amplios intereses, y votos, entre las amplias mayorías de centro y centro izquierda pueden gobernar. 

De lo anterior se deduce que la pelea socialista por definir entornos mas izquierdistas parezca absurda dentro del PSOE, si con ello abandonan el centro, mas bien refleja nerviosismo, y tremenda confusión ante lo que les sucede. Similar significado tendría para Podemos si pretendiera encerrarse en la pelea por la izquierda con IU, o si no puede evitar que le encierren en esos entornos las críticas de la caverna, -es mucho esfuerzo y tiempo el que están dedicando a desenredarse de la madeja de temas etarras y venezolanos en los que están liándolos- para centrarse necesitan separarse o desprenderse de anteriores preferencias, que en todo caso lo serían de antiguos componentes y nunca del partido que es un ente nuevo sin definición explícita, si como parecen admitir sus líderes tienen la intención de gobernar. Una forma de hacerlo parece ser la insistencia de su líder Iglesias en utilizar el concepto demócrata o democracia para situarse dentro del sistema alejando otras ideas revolucionarias.

Otro ingrediente negativo se adhiere a esa forma de pensar, ser consecuentes con esa ilusión revolucionaria requeriría lograr el objetivo de ganar por eliminación del enemigo, única forma de implantar un paraíso. Un paraíso que aquí y ahora, está muy alejado de la realidad, además resta fuerzas que podrían ser valiosas destinadas para conseguir cambios necesarios a corto plazo en las vidas de millones de personas, cambios que seguro no serán los soñados por algunos, pero podrían mejorar las condiciones de vida y trabajo de amplísimas mayorías de población. Además realmente esos activistas y su contribución es necesaria para desatascar la situación de caída, ya que los partidos tradicionales de izquierda se encuentran agotados en la tarea de abrir caminos de progreso y defender la democracia dominada por demasiados poderes decisorios no elegidos.

Pretender la derrota total de los otros es perder esfuerzos

En la sociedad que vivimos es IMPOSIBLE que una opción política, ideológica o religiosa, arrase al resto, en la calle o en unas elecciones, no conseguirá anular o destruir totalmente a los otros. Este aserto, cuanto antes se meta en la mollera de todos, antes podremos vivir mejor, -la salida a la tremenda crisis política, económica e institucional que tenemos planteada será imposible sin entenderlo- todos, ganadores y perdedores, cuanto antes se convenzan de que no se puede aniquilar al contrario, antes podremos vivir con nuestras gentes y encontrar salidas concretas. Ni siquiera una guerra civil o de exterminio, consigue eliminar a los otros, nunca, en ninguna parte, entre otras razones porque dada una situación de partida, si aumenta la presión, aumentará la resistencia aumentado y diversificando los problemas, así que esperar a tener derrotado al enemigo para resolver los problemas de hoy, es un error.

En las elecciones una mayoría absoluta puede lograrse con un tercio de los votos, -ni siquiera se gana por mitades- por tanto un tercio podrá gobernar lícitamente, pero nunca debería olvidar que siempre, por muchos votos que obtenga sea cual sea la fuerza política que lo consiga, siempre tendrá enfrente a otros dos tercios de personas, en muchas ocasiones con diferentes intereses a los ganadores e ideas y criterios distintos. En otras ocasiones y durante el mero transcurso del tiempo, los intereses, ideas y criterios de ganadores y perdedores se irán mezclando transversalmente, buscando los puntos de salidas posibles, comunes, aceptadas.

Así que, cualquier equipo de gobierno o dirección política, partido grande o grupúsculo, debe entender que las fuerzas que le siguen nunca son mayores que las que tendrá enfrente, debe saber que intentar aplastar al resto y gobernar contra la mayoría del pueblo, no tendrá resultados positivos.

sábado, 5 de julio de 2014

Agitando las izquierdas; mirando datos del CIS. 1


Estos son datos obtenidos del CIS, corresponden a períodos diferentes, desde 1997 hasta hoy, desde que comenzó a joderse todo hasta que fue manifiesta la destrucción. -No ha terminado aún-.

Los datos corresponden a la autoubicación ideológica de los españoles, donde cree estar situado cada persona, es una autodefinición, por tanto conviene considerar que estará sesgada con mayor importancia hacia el lateral que se considera de mayor valoración social -los valores están sesgados a favor de la izquierda, autoconsiderandose los individuos mas de izquierdas de lo que sus acciones y decisiones políticas pueden mostrar, así la segunda mitad de los noventa y primeros años de siglo son gobernados por Aznar y los izquierdistas 1 y 2 tienen poca alteración significativa al igual que los derechistas 9 y 10, que en todo caso disminuyen con su gobierno-. 

Como veremos en varias ocasiones, lo que marcará significativamente los resultados electorales estará situado en los centros, izquierda y derecha. En la escala marcada el grupo 1 sería la extrema izquierda y el 10 la extrema derecha. Se muestran datos de la etapa gobiernos Aznar, del gobierno Zapatero anterior a la crisis, de los inicios de la crisis y los cambios del gobierno Rajoy.

Los electores reflejados en cifras a la izquierda del cuadro, el censo electoral, salvo en el último año que baja su número, está tomado de los resultados de Europeas 20144, el resto lo son del estudio ''Las elecciones generales en España 1977-2011, editado por el Ministerio del Interior, Gabinete de Estudios electorales''. en ocasiones redondeados para algunos años intermedios y teniendo en cuenta que durante todo el proceso 1977-2011 el censo electoral ha ido aumentando a cada elección.

Las cifras de cada par ideológico agrupado, sumadas, no llegan al censo electoral, ya que hay altos porcentajes de encuestados que 'no saben/no contestan', de ahí las diferencias numéricas. en todo caso los datos son útiles para ver el peso de las grandes opciones ideológicas en sentido electoral. Tienen variaciones pero las grandes cifras de concentración en los centros entre 1997/2009 parecen ofrecer cierta estabilidad.

Es evidente que la gran suma de votos que pueden servir para ganar gobiernos está entre el centro izquierda y el centro derecha, así, cualquiera que se escore a un extremo u otro, perderá posibilidades de gobierno, al margen de cualquier otra consideración. Lo iremos viendo en comentarios, pero parece claro que si el PSOE pretende competir por la izquierda con Podemos se equivocará, al dejar de atender la mayor base social de centro izquierda, además de dejar libre el centro a las fuerzas derechistas, al tiempo que se avecina una fuerte lucha, entre Podemos e IU por el sector de izquierdas, números 1 y 2, que en todo caso suman unos 2.5 millones de votos, insuficientes para gobernar.

martes, 1 de julio de 2014

Problemas de izquierdas. Complejidad de intereses, dispersión. 4


Políticas progresistas a impulsar para la ciudadanía (22/09/2010)
 .../...

Con los datos estadísticos del cuadro y los comentarios al mismo parece que las personas que no encajan en el concepto de clase obrera, son una mayoría social en la España actual, pero al mismo tiempo, de ese grupo son mayoría los que en general tienen iguales o peores condiciones de vida que ellos. Lo importante, son las cosas que hay que hacer, las políticas a impulsar, y gran parte de las necesarias, no veo que puedan etiquetarse como políticas de clase, pero son progresistas, para beneficiar a los menos favorecidos y a los ciudadanos en su conjunto, consiguiendo una sociedad más libre e igualitaria. 

1) Es necesaria mayor democracia interna en los partidos, para poder extenderla por la sociedad. Tenemos que poder decidir dentro, para determinar las políticas de los órganos de poder.

2) Hay que modificar la ley electoral para dar mayor proporcionalidad a la representación de los votos y mayor libertad para los electores de elegir dentro de cada lista.

3) Hay que priorizar economías productivas competitivas, por encima de las de casino y suprimir privilegios a grandes empresas, como las energéticas y constructoras…

4) Hay que terminar con las profesiones de números clausus, con clientes cautivos de sus privilegios, notarios, jueces, registradores, controladores aéreos, pilotos… miles de nuevos puestos de trabajo esperarían a jóvenes preparados y lograríamos mayor eficacia y competitividad social.

5) Rediseñar las inversiones públicas en función de rentabilidad económica y social ciudadana y no de las grandes empresas constructoras encargadas de realizarlas y de sus intermediarios.

6) Reformar la justicia, dotándola y organizándola para conseguir rapidez en sus actuaciones, modificando la elección de sus órganos de gobierno.

7) Reestructurar las administraciones públicas, sus derroches y duplicidades, en todas ellas, autonómicas, locales y general del Estado. Fuera tantísimo asesor mamando de ellas.

8) Acabar con la masiva asistencia a consejos de administración de políticos, donde encontramos demasiadas veces una docena de pertenencias a empresas públicas o semipúblicas.

9) Hay que comprometer a todas las fuerzas sociales en un gran plan urgente para el empleo, suficientemente distante de la reforma laboral, para que sea efectivo.

10) Hay que rediseñar una política fiscal, que haga efectiva la realidad de la Constitución y un estado moderno.

11) Definir un modelo energético para largo plazo, sostenible, menos dependiente y barato y aceptado por la mayoría.

12) Hay que lograr una sociedad segura, luchar contra el delito, de propiedad, ecológico, contra la corrupción, contra las mafias que se instalan aquí, contra el crimen.

13) Hay que conseguir una sociedad más laica, donde todos quepamos en condiciones similares. Pederastas a la cárcel, ningún privilegio a las iglesias y religiones. Fuera la X de la declaración de la renta, todos debemos pagar impuestos al Estado y sus autoridades elegidas por todos distribuirlos.

14) Defender lo público, lo de todos, por eficacia, rentabilidad y sostenibilidad, permitir reglas de juego similares, menos privilegiados mamando de las ubres del estado.

15) Dedicar mayores esfuerzos a la I+D+i, a la educación a la sostenibilidad, mayor Formación Profesional.

16) Contra la enfermedad, por la salud, contra la ignorancia, por la educación, por la asistencia a los impedidos. Nadie desamparado socialmente.

Como podemos apreciar la lista puede agrandarse todo lo que se quiera, (falta la cuestión nacional) y hacerse más precisa en sus actuaciones y ninguna de ellas es una política de clase, aunque sí son progresistas, favorecen a los ciudadanos por encima de los privilegiados de turno que acechan en cada rincón.


Partidos y sindicatos se muestran agotados. Y la sociedad (2/5/2013)


6.- A La complacencia social a la que me refiero en párrafos anteriores, -identificada con la aceptación acrítica de la sociedad de consumo, o del tipo de sociedad en el que vivimos- contribuyó el hecho de una cierta ocultación del capitalismo tras el telón, por miedo, precaución e interés, durante los años posteriores a la II Guerra Mundial en Europa, y en España a partir de la Transición cuando lo más brutal del capitalismo pareció esconderse tras la cortina, al tiempo que los trabajadores lograron evidentes mejoras en las condiciones de vida y trabajo, vacaciones, salarios, viviendas y barrios, pensiones, subsidios de paro y enfermedad, universalización de sanidad y educación, ampliación de la universidad, mayor igualdad para la mujer, mayores derechos globales…

El miedo del capital se metió por la sucesión de luchas obreras –anarquistas, socialistas y comunistas- del XIX y XX, que junto con la existencia del comunismo en la URSS y en China, consiguieron durante un tiempo atemperar a las fieras, que empezaron a despertar a finales del siglo XX apareciendo claramente ante el telón con la nueva forma de los mercados financieros en este siglo XXI, sirviéndose de la crisis para retroceder al pasado, a los obreros, trabajadores y clases medias occidentales, que era quienes disfrutaban del estado de bienestar, o socialdemócrata.

No se puede obviar que al aumentar la satisfacción social hizo aparecer más noble al capitalismo, -y viceversa- lo cual incidió en la pérdida de influencia de las izquierdas en su conjunto, y no solo de la cultura política de la clase obrera. También contribuyó decisivamente a dicha pérdida de influencia, los cambios demográficos que muestran las cifras de población española; aumentos significativos de sectores no obreros, lo cual hace bajar su peso e influencia relativa, crece el número de trabajadores vinculados a los servicios, de millones de estudiantes, millones de pensionistas, y grandes contingentes estables de sin trabajo y otros cientos de miles de trabajos precarios…

Grandes cambios de población entre 1982 y 2008:

Aumentó la población total. Y envejeció. De 37.943.000 personas a 45.328.700. Los mayores de 65 años aumentan de 4.401.000 a  7.414.000. Mientras que los menores de 16 disminuyen de 10.460.000 a 7.120.000.

La población activa pasa de 13.206.000 a 22.848.200, por el crecimiento de los asalariados que pasan de ser 7.684.000 a 16.681.200. Pero el aumento de trabajadores cambia el peso relativo de los grandes contingentes sectoriales.

En la Industria los asalariados disminuyen significativamente su peso relativo a menos de la mitad, de representar un 33% del total de asalariados a representar un 12%, de 2.512.000 a 1.927.300. Por contra en los servicios los asalariados aumentan significativamente su peso pasando de trabajar 3.856.000 hasta 11.497.000 llegando a representar un 69% del total.
En la Construcción los asalariados crecen desde 758.000, un 10% hasta pesar un 17% con 2.832.000.

Sin duda estos cambios influyeron en la disminución de las huelgas y en lo que podemos llamar el agotamiento de la etapa de la Transición. Más desarrollo lo encontrará en mi trabajo ‘’Clases, obreros, ciudadanos, sujetos políticos’’.

En las últimas décadas se produce la incorporación a la sociedad española, de nuevas hornadas de jóvenes más integrados en el sistema, que basculan ideológica y electoralmente hacia la derecha, como recogen las estadísticas del CIS, en lo que probablemente influya disfrutar de mayor calidad de vida respecto a las anteriores generaciones, y a la mayoría de países del mundo, con gran sentimiento de naturalidad y perdurabilidad respecto a lo que disfrutan, al tiempo que en la mayor confianza de esos jóvenes en la derecha y su alejamiento de las izquierdas quizás también influya el desconocimiento de la historia y el papel de la derechona española. Como también influirá en esos jóvenes la infravaloración de los logros conseguidos, por parte de amplios sectores izquierdistas que siempre los criticaron como si nada hubiera cambiado nunca.

Gran parte del problema del alejamiento de visiones progresistas en la sociedad, debería buscarse en el entramado izquierdista, y preguntarse ¿qué aporta a la sociedad ante cada problema, ante cada reto? ¿Por qué en Madrid, o en Valencia, arrasa la derecha y ninguna fuerza roja o verde consigue ganar desde hace 15 años?,… quizás convendría dejar de mirar siempre a la acera derecha para tratar de explicar las cosas, y empezar por dudar si utilizar hoy los mismos discursos que se utilizaban hace 40, 30 o 20 años, para aclarar realidades que han sufrido enormes cambios. Abandonar clichés y estudiar los nuevos fenómenos que nos rodean y cuestionarse errores de interpretación, diagnostico, deseos, utopías, relaciones, mensajes, comunicación, fuerzas, etc. etc. es trabajo pendiente de individuos y grupos sean anarquistas, comunistas, socialistas, verdes, o feministas,… Porque lo único que parece claro es que las ideas que mejor calan son las derechistas –En Islandia vuelven a ganar los partidos que llevaron a la crisis, en Italia Berlusconi conserva gran poder, en España aplastó la derecha del PP, en Grecia creció como la espuma Amanecer Dorado...- Mas opiniones sobre el asunto las desarrollo en la serie Izquierdas y crisis’

PD. La imagen de cabecera procede como otras veces del trabajo ya referenciado   David Luque ‘Las huelgas en España: intensidad, formas y determinantes’

sábado, 28 de junio de 2014

Problemas de izquierdas. Complejidad de intereses, dispersión. 3

Los problemas que afronta la socialdemocracia no son muy diferentes a los del resto, simplemente al ser un partido mayor y hasta hace poco alternativa de gobierno, son más visibles por aglutinador de amplias bases, aquellos que solo quieran un millón de votos podrán elegir mas fácilmente entre múltiples opciones sin grandes conflictos, pero quienes busquen 10 millones de votos se enfrentarán de lleno a múltiples conflictos de intereses, las contradicciones les afectarán por diferentes sectores y los votos se les escaparán por varios lados. La uniformidad de intereses no existe, los conflictos no se producen solamente entre los poderosos, corporaciones, sectores productivos, economía real y financiera… de unos contra otros, ni siquiera se producen solo entre esos grupos y el resto de población, los choques de intereses se producen ahora también entre grupos de población de base social trabajadora y cercana, dentro de sí. Si algún partido cree que una solución a un problema satisface al 99% de población, mejor que cierre el kiosko, nunca una salida podrá satisfacer los intereses del 99%. Esa cifra mítica, tiene sentido en economía, pero políticamente es inoperante y muy engañosa.

La complejidad de la sociedad genera enfrentamientos y contradicciones entre los diferentes grupos de población en los que difícilmente un partido, sea PSOE u otro, pueda definir siempre la opción que beneficie al conjunto de los integrantes de su base social. En el trabajo sobre ‘Clases, obreros, ciudadanos, sujetos políticos’ exponía parte de los mismos y aportaba cifras de cambio poblacional producido en España. Vean una pequeña muestra de algunos conflictos reales en los que las propuestas que beneficien a algunos chocarán con intereses de diversas partes que no necesariamente se identificarán con los poderosos, los problemas no solo se sitúan en el marco de las relaciones entre propietarios y desposeídos:

Conflicto generacional, juventud, vejez. Una España sin trabajo para muchos lustros enfrentará a los partidos a una realidad que habrá que resolver con propuestas que chocarán con intereses generacionales. Por un lado gente sin trabajo estable, sin perspectivas ni posibilidad de cotizar para garantizar pensiones futuras, mientras crecen las pensiones actuales en número absoluto, crecen en importe y en duración temporal,  además de crecer los gastos en atenciones sanitarias y sociales para una población que envejece a gran velocidad.

Género, hombre, mujer. Evidentemente este es un terreno amplísimo que rebasa el marco de clase social, los aspectos de conflicto son muchos y variados, tendrán que abordarse en el terreno de libertades, de mercado de trabajo, igualdad salarial, de discapacidad y dependencia, de igualdad en gobernanza privada y pública, etc. etc. y por supuesto un amplio abanico de programas sociales, escolarización infantil y guarderías de amplio horario, de conciliación familiar, servicios familiares, descarga de responsabilidades dependientes, etc., lo cual supondrá pelear recursos para unos u otros grupos. Y sigue llamando la atención la inexistencia de partido específico.

Mercado laboral. En el mundo de la producción hay múltiples contradicciones entre los trabajadores y las políticas a impulsar, para empezar entre aquellos que tienen empleo y los parados, entre los que tienen contrato fijo y precario, entre los de economía sumergida y los cotizantes… muchas políticas chocan entre colectivos, los sindicatos y partidos tradicionales tienden a primar más a los ocupados y a los fijos, cuanto menos en la medida que intentan defender esas pautas con el ánimo de extenderlas. La cuestión es que quedan relegados en alternativas y proyectos de partidos tradicionales, los parados, los precarios, los no cotizantes,...

Ecologismo. El medio ambiente y la ecología política abren campos nuevos de conflictos de intereses, modificando y enfrentando alternativas. Unas muestras son claramente visibles en el entorno de la energía, nucleares, renovables…, sectores importantes de las renovables apuestan y defienden actividades enmarcadas en la sostenibilidad, la política de subvenciones las impulsa, pero también dota de excesivas prebendas, asegurando por largo tiempo rentabilidades de un 20%, con deuda pública por debajo el 5%, rentabilidad que tendrá que pagar el resto de población, encareciendo la energía. La defensa del territorio, transportes, comunicaciones, urbanismo, playas y montes,… chocan frontalmente intereses sostenibles, de futuro y presente, no solo de grandes corporaciones, también de grupos diversos de población.

Derecho a decidir y nacionalismos. Es un nuevo conflicto que se convierte en interclasista, con partidos y sindicatos de todos los colores apoyándolo. ¿Pero, decidir qué?, tal como está planteado solo está enfocado a decidir la secesión. Este es un derecho que visto aquí y ahora tiene claro contenido neoliberal, con el derecho a decidir la secesión, los ricos quieren separarse de los pobres. Los ricos, quieren tener derecho a dejar de pagar impuestos y que éstos dejen de ser destinados a los menos favorecidos. ¿Qué pasará con las pensiones de Extremadura y Castillas, de Andalucía y Cantabria?  Que ahora contribuyen a sufragar fiscalmente Madrid y Cataluña. No es casual que quieran separarse las regiones más ricas, Navarra y Euskadi, privilegiadas de España por su concierto/cupo no contribuyen globalmente, sin duda una de las causas de su riqueza, y Cataluña, contribuyente neto –Madrid es quien más contribuye- , los ricos defienden este ‘derecho a decidir’. El conflicto se ha hecho transversal, interclasista, soportado en lo que parece un derecho básico de la democracia y partidos izquierdistas lo apoyan como progresista, pero aplasta el derecho a decidir de los otros y ni de broma se plantea aplicar el derecho a decidir sobre la producción y organización del trabajo, sobre la redistribución de acumulación de riqueza, etc.

Migración. Xenofobia. La mayor movilidad de personas y mercancías, las carencias del presente y el miedo al futuro, abren nuevos problemas con los de fuera y con los distintos. Los conflictos de intereses son evidentes en los barrios obreros, en antiguas zonas industriales y en poblaciones deprimidas. Las experiencias británicas y francesas son elocuentes, la lucha por las ayudas sociales, por los trabajos precarios, no se produce entre los de abajo y los de arriba, solo entre los de abajo que arremeten contra sus partidos y sindicatos tradicionales, pasando su voto a la derecha, o la extrema derecha, que dice defender sus derechos contra los otros, contra los de fuera. Los cambios de votos hacia populismos y ultras de barriadas clásicas comunistas y socialistas son demasiado habituales en otros lugares de Europa, como consecuencia de estos conflictos de intereses.

Sectores productivos. El cambio de fuerzas en los sectores productivos es enorme, la pérdida de industrialización occidental es un hecho. Las fábricas y minas, la concentración de trabajo, trababan cohesión obrera y social, en torno al trabajo considerado digno, conformando urbanismo y relaciones y una cultura solidaria, cuya expresión más visible estaba en torno a la sindicación. El cambio en los sectores productivos empezado por Thacher y Reagan, potenciado por la globalización y los emergentes, ha roto las bases sociales socialdemócratas. Muchos de los nuevos sectores productivos dispersan la mano de obra, - a comienzos de la crisis más de ocho millones de personas- comercio, inmobiliarias, servicios a empresas, transportes y comunicaciones, turismo, nuevas tecnologías, hostelería, culturales y recreativos, servicios personales,… -el 99% de las empresas tienen menos de 50 trabajadores, la mitad de ellas son unipersonales- los intereses de unos chocan con los de otros, las dificultades para sindicarse y la dispersión de los representados y representantes aumenta.

Desigualdades. Otro nuevo paradigma del momento, las desigualdades aumentan, en Occidente se extreman las personas que más y menos tienen, la concentración de riqueza se aceleró a finales de siglo y comienzos del nuevo en Europa, todavía muy lejos de la desigualdad de EEUU que comenzó anteriormente. El mundo en su conjunto ha reducido pobreza y cientos de millones de individuos crearon las clases medias en los países emergentes, al tiempo que nacían nuevas oligarquías multibillonarias en Rusia, China, etc. en España esta crisis abrió la brecha que había ido cerrándose y aunque estamos muy lejos todavía de muchos otros países, la velocidad con la que crece la desigualdad es temible, en gran parte dentro de sectores obreros, o de la llamada clase media, que ven como los partidos tradicionales no tienen medidas concretas para impedirlo, más allá de la asistencia social y la caridad.

Economía real y financiera. Globalización y mercados. Un choque que interrelaciona los aspectos anteriores, tiene que ver con la globalización y los mercados financieros, afecta no solo a grandes multibillonarios también a muchos millones de ahorradores, trabajadores, jubilados que con sus ahorros juntos y acumulados trabajan los fondos de inversión. La rentabilidad que pueden obtener los mercados financieros es muy superior a la de producir en la economía real –hoy, no sabemos por cuánto tiempo será soportable- los grandes fondos y fortunas moviendo el dinero de un país a otro y de un sector a otro consiguen mayores beneficios en menor tiempo, sin tratar con oleadas de obreros, proveedores y clientes. Los riesgos son otra cuestión, movimientos gigantescos e incontrolados pueden implosionar el sistema. Si las rentabilidades de bonos públicos tienen un proceso de caída continuada, como ahora, los grandes movimientos de dinero girarán rápidamente obviando riesgos para conseguir aumentar réditos.

Urbanismo y territorio. Campo, ciudad; centro, periferia; costa, interior; agua, secano; son algunos elementos contradictorios del urbanismo y territorio españoles, difíciles de medir con criterios de clase. Afectan a todos los partidos en la defensa de intereses particulares, zonales, complicados de agrupar en uno solo. Desarrollar el famoso corredor del Mediterráneo, económicamente razonable por la mayor economía de Levante, choca contra la necesidad de potenciar el interior, las Castillas y Extremadura y el Atlántico, para igualar calidad de vida. La ordenación del territorio volcada en las costas españolas, desertiza el interior abandonando grandes extensiones y dejando pueblos dispersos, facilitar asistencia similar a grandes zonas pobladas y pueblos semi-desiertos es un conflicto nada fácil de resolver. La enormidad de 8.118 pueblos españoles es una insensatez, de los cuales solo 400 tienen por encima de 20.000 habitantes, cifra considerada adecuada para dar vida propia sostenible a una ciudad. Un total de 4.862 municipios, más de la mitad, cuentan menos de 1.000 habitantes, y como es normal, todos quieren tener derecho a… 

jueves, 26 de junio de 2014

Problemas de izquierdas. Complejidad de intereses, dispersión. 2

Se está produciendo un gran revuelo entre los partidos de izquierda, no están claras las opciones que tomarán, no sabemos quiénes querrán  jugar el papel de gran aglutinador y mucho menos quienes tendrán fuerza suficiente para lograrlo. Lo que sí sabemos es que los problemas que enfrentan los partidos socialdemócratas, o quienes pretenden sustituirlos, son muy diversos, las contradicciones sociales surgidas a finales y comienzos de siglo en toda Europa han roto –dispersado y enfrentado- la base electoral en la que se apoyaba la socialdemocracia, la tradicionalmente conocida desde la posguerra mundial.

En España el proceso se dilató dos décadas más, lo que sirvió para montar el estado de bienestar tras la Transición, pero la ruptura se presenta ahora de forma similar al resto de Esuropa. Además del problema de las élites extractivas, o de la casta, o de la agotada generación política que ocupó y dirigió los partidos… además de la generalización de impunidad de los corruptos, la crisis institucional, de la crisis del modelo productivo, crisis del mercado laboral, competitividad,… además de la globalización, de los emergentes y de la nueva redistribución del poder en la forma de  entronización  de los mercados financieros… Además de lo anterior, o precisamente por ello, surgen nuevas, o se hacen visibles ahora, contradicciones difíciles de armonizar y encontrar salidas todas ellas juntas en un solo partido.

Antaño, un partido socialdemócrata tenía más fácil actuar como gran aglutinador, porque podía simplificar las opciones políticas considerando que casi toda la problemática se concentraba en torno a la clase trabajadora, que era fundamentalmente su base social, el resto de las diferencias quedaban subsumidas en el gran peso que tenía el carácter de clase. Hoy las líneas de fractura política son muchas y diversas, y deberían verse afectados por ello todos los partidos, sucede sin embargo, que en España, la derecha está muy concentrada en un gran aglutinador que dirige la derechona, ultras, neoliberales, nacionalcatólicos, franquistas,… por lo que condiciona sobremanera cualquier alternativa política, puesto que todas pasan por intentar frenar la regresión hacia el pasado. Lo anterior es un aspecto particular, que se une al marco de juego de la ley electoral que obliga a concentrar fuerzas para obtener resultados, ambos aspectos influyen en la crisis de la socialdemocracia en España quizás más seriamente que en otros países, en cuanto ganar poder electoralmente, necesita una gran fuerza progresista capaz de contraponerlo al PP.

En este punto surgen campañas que pretenden apropiarse electoralmente de parte de la base social PSOE  identificándolo groseramente con el PP. Que son parecidos no les quepa duda, en todo país democrático, aquellos individuos que conviven tienen que tener muchos aspectos coincidentes, de lo contrario sería imposible la convivencia, dejaría de ser democrático, pero desde luego una simple mirada a las acciones y políticas desarrolladas durante 35 años permitirían ver las diferencias, en normativa sobre libertades, en tolerancia diaria, en construcción de sanidad, educación, pensiones, ordenación del territorio, apuesta por mayor I+D+i, etc. etc. Que podrían y deberían haber hecho más podría afirmarse, pero también que No son lo mismo. Los franquistas se mondan de la risa al ver las campañas de los izquierdistas, ellos lo tienen muy claro, pero si dudan vayan ustedes a decirles a los votantes del PP que puesto que son lo mismo, en las próximas elecciones voten al PSOE. El simplismo del pensamiento y la falta de racionalismo se han instalado en grandes sectores de población, incluidos líderes de izquierdas.

Actualmente cualquier aglutinador progresista, se encontrará con una base social diferente a la que existió en el pasado siglo tras la II Guerra Mundial, gran parte de la cual estaba vinculada en torno al movimiento sindical, el proletariado industrial europeo ha disminuido a la mitad respecto al de hace 40 años, aumentado enormemente los mayores de 65 años, los estudiantes, los autónomos, los grupos gerenciales no propietarios directos, los sectores de servicios, la movilidad de personas y centros de producción, etc. surge una nueva sociedad muy compleja en intereses dispares que no se encuentra agrupada fundamentalmente, o no solo, en torno al trabajo; colisionan la edad, el género, el sexo, la migración, la religión, las TIC, los nacionalismos, la cesión de soberanía, la diversidad de poderes, la globalización, los mercados, los países emergentes… 

La diversidad de problemáticas potencia diferentes relaciones de militancia para actuar sobre ellas, ya no solo en partidos, también en ONG’s, u otros tipos de compromisos determinados por campañas concretas, en todo caso la participación exige mayor flexibilidad que la tradicional partidaria y mayor democracia interna, exige tener capacidad de debate y decisión.

lunes, 23 de junio de 2014

Problemas de izquierdas. Complejidad de intereses, dispersión

La falta de democracia en los partidos es un serio problema -lo trato en Agitando Izquierdas- que tiene relación con la corrupción, aquellos militantes corruptos se sienten poco controlables en sus actividades por parte de los representados, poder elegir en listas no bloqueadas permitiría quitar a los mas chungos, tiene que ver con la financiación irregular, al no tener control sobre ellos dará lugar a ventas y prebendas,  la falta de democracia interna posibilita poco control sobre los aparatos de partidos y no poder remover cargos con facilidad por responsabilidad política al margen de penalización judicial… Evidentemente son necesarios cambios legales, pero nada se andará mientras en los partidos no entre aire renovador, nuevos individuos, otras fuerzas que pongan en marcha las maquinarias ante el agotamiento que muestran, porque más importante que las leyes son los comportamientos de las personas que ya deberían haber producido cambios, con el marco legal existente. Otras reglas de juego para cambiar los partidos solo serán posibles si son empujados a cambiar, previamente. 
Democracia interna y cambios en la militancia son imprescindibles, pero sin olvidar que además de las cuestiones anteriormente citadas hay otra serie de problemas generales, que afectan a todos los europeos, y que influyen con fuerza en la crisis de las formaciones izquierdistas. Empiezan a ser visibles con Thacher y Reagan y se hacen más evidentes desde la caída del muro de Berlín, son transformaciones profundas que experimentan obreros y trabajadores. Las bases sociales tradicionales de izquierdas, se trocean y dispersan, aumentando la complejidad de intereses enfrentados. El agotamiento de los partidos en España, hoy clamoroso, ya era visible a partir de la segunda mitad de los noventa y también tiene que buscar explicaciones y respuestas a estos cambios.

Social y políticamente sería una catástrofe la desaparición de un fuerte partido progresista, socialdemócrata o similar, porque hoy por hoy no se vislumbra una fuerza de similar potencia capaz de ganar unas elecciones que pudiera sustituir los gobiernos derechistas. Sin embargo tampoco se ven posibilidades de vencer a la derechona con el PSOE existente, quien podría estar inmerso en un cierto grado de descomposición. En los malos momentos, aparecen las desavenencias y las peleas soterradas durante mucho tiempo, agravado porque son muchos años de orillar debates que ahora estallan todos al tiempo y mezclados, la mejor forma para no encontrar salidas a ningún problema.

‘Podemos’, hace aflorar los nervios de la izquierda, IU, PSOE, y los grupos pequeños, hoy parece que su éxito es imparable; nadie tiene una bola de cristal, pero, lo que rápidamente surge también rápidamente podría desaparecer, -el exceso de sobre expectativas puede resultar indigesto- ya veremos cómo van adaptándose y resolviendo sus contradicciones cuando empiecen a elaborar y reiterar discursos, comiencen a organizarse, a discutir y preparar programas y alianzas para municipales y generales, etc. el caso es que hoy en todos los grupos políticos empiezan las carreras nerviosas para ver ¿quién está más allá? Todos quieren parte del pastel electoral que cede la socialdemocracia, -y quieren atraer a parte del electorado popular- pero de los 10 u 11 millones de votos socialistas de antaño, solo entre 1 o 2 millones son auto-titulados izquierdistas, en terminología demoscopia, el resto son de centro izquierda, sin olvidar que muchos votos al PSOE son de centro derecha.

Fuente: Metroscopia. EL País. Febrero 2014.
  
Si un partido quiere ganar el poder político tendrá que contar con gran parte de los veititantos millones de votos centristas –en terminología encuestas- y ello implica relajar posiciones, discursos y programas. El poder político es útil para transformar la vida de millones de personas, la paradoja en estas sociedades democráticas, como la española, es que quien pretenda modificar e influir en la vida de muchos millones de personas tendrán que abandonar extremos. Las luces repentinas pueden cegarnos, pero en general, cuanto más extremistas sean los proyectos a menos gente influirán, lo cual quiere decir que la mayor mejora de condiciones de vida, en extensión y profundidad, para poderse producir, requerirá ganar las elecciones y ello lleva aparejado menores extremismos en discursos, programas y medidas. 

Este es un viejo dilema en las sociedades democráticas, donde el voto condiciona conseguir poder político; en la Transición el PSOE de Felipe González logró resolverlo a su favor apostando por modernidad y progresismo, descargándose de marxismo, izquierdismo y republicanismo. En la sociedad actual el resultado del 99% que económicamente se puede contraponer al 1%, considerarlo de forma similar en el terreno político es una equivocación mayúscula, actuar en consecuencia con la consigna de todos somos iguales y podemos ir unidos es una tontería; no ocurre en parte alguna que una sociedad camine unida al 99% en torno a iguales criterios de construcción social. La existencia de partidos, o partes de la sociedad, es una de las muestras de la diversidad de intereses en torno a problemas comunes. Es más, en las sociedades modernas aumentan la complejidad y transversalidad de las opciones e intereses políticos, haciendo mentira que todos queramos las mismas cosas para resolver iguales cuestiones; y la tendencia a simplificar solo empeora las salidas a problemas concretos, que aquí pocos abordan apoyándose fundamentalmente sobre criterios racionalistas.