domingo, 22 de septiembre de 2019

La necesidad de crecer para ganar obliga a ceder posiciones

Mientras el PSOE viraba suavemente a la izquierda pretendiendo conquistar el terreno socialdemócrata perdido, IU empezó a templarse y Podemos empieza a defender el sistema democrático y a suavizar discursos y propuestas, arrinconando posiciones extremas para defender la socialdemocracia. La necesidad de echar a la derechona y atajar la corrupción e imprimir un cambio de rumbo a la situación, empujará a muchas personas a taparse la nariz, asumiendo que el grupo emita olores no deseados pero considerados como mal menor; todos los que ganan lo hacen así, única forma de sumar fuerzas diversas. A todos nos gustaría mandar a la mierda a mucha gente cercana, socialistas, comunistas, ácratas, verdes, alter,… uno se sentiría bien si entre los miembros de su propia familia pudiera expulsar a algunos, y no hablemos de las ganas de dar una patada en el culo a miembros de otras familias; ganar a la derecha, requiere formar un conglomerado suficientemente grande, así que las puertas de la victoria están plagadas de girones, de cesiones. 


El problema para formar coaliciones, o un gran aglutinador es ¿cuánto ceder? Y determinar un suelo de partida, ¿desde dónde considerar la suma, el mínimo común? Hoy en España para que el PSOE fuera considerado el suelo de partida capaz de sumar la savia nueva que está fuera de él, necesitaría realizar cambios profundos, no solo en su línea como en sus órganos de dirección y militancia, en sus comportamientos opacos y cerrados, previamente debería hacer una limpia por todos sus estamentos, de corruptos e indecentes, de aprovechados e inútiles… y de toda aquella militancia secuestradora de decisiones solo con su insoportable pasividad ante lo nuevo. La democracia interna es innegociable, la permeabilidad en la discusión y toma de decisiones debe imponerse en todos los niveles, agrupamientos, instituciones, empresas y barrios, no se puede permitir que las decisiones las tomen los popes, porque ello conduce a callejones sin salida. No sirve de nada grandes discusiones ideológicas si a los dos meses el pope de turno decide subir o bajar impuestos a su libre albedrío, elegir un presidente del Congreso, la dirección de los recortes de gasto público, etc. 

Si observan los movimientos sociales, mareas, grupos, partidos y alternativas izquierdistas, comprobarán que prácticamente todos defienden el sistema democrático, luchando contra el robo de un tiempo y un país que creímos nuestro que está provocando las políticas de la derecha contra el estado de bienestar, aumento desigualdades, reducción de derechos y vuelta al nacionalcatolicismo. Las luchas son defensivas, intentan mantener la sociedad socialdemócrata o de estado de bienestar, fundamentalmente volviendo a reequilibrios anteriores de poderes político-económicos que afectan a la base del funcionamiento democrático que pone en cuestión este modelo social, de equidad, de representación, deliberación y elección. 

Los comunistas que no son IU, -pero controlan una gran parte de la misma- en el pasado criticaron la socialdemocracia por traidora a los intereses de los trabajadores, ahora IU son los máximos defensores del estado de bienestar, por tanto de las ideas socialdemócratas, no proyectan opciones radicales nuevas, ni revolucionariamente diferenciadas de las de multitud de grupos en las calles. Algo parecido sucede con Podemos, con la diferencia de que éstos se están comiendo a aquellos. Lo que está en cuestión como forma de hacer política diaria son los partidos gigantes, en la zona izquierda los socialdemócratas que antes aglutinaban gran parte de las fuerzas opositoras, y durante algún tiempo fueron capaces de sumar diversas corrientes de opinión posibilitando la conquista de mayorías de votos. Hasta que la gente consideró que pesaron más las corrientes carcas dentro de ellos que las progresistas y los fue abandonando. La pregunta es ¿sería catastrófica la marginación parlamentaria de un partido socialdemócrata o progresista? dejaría el camino expedito para la derechona, como se está comprobando en esta legislatura en Parlamento, CCAA y ayuntamientos, además de en instituciones y empresas públicas, lo cual afecta a la organización de la sociedad. Un partido socialdemócrata fue antaño el aglutinador de esfuerzos, ¿hoy es el único que puede nuclear mayorías sociales relevantes? Así parecen verlo PSOE y Podemos.

La cuestión es que en el terreno Parlamentario y de Gobierno una gran fuerza opositora nunca podrá ser formada por grupos minoritarios electoralmente independientes, como muestra el ejemplo que vemos a diario en la vida Parlamentaria e Institucional después del triunfo del PP en las pasadas elecciones de 2011, que llevaron al Parlamento a 13 partidos sin capacidad de hacer sombra al Gobierno. La lucha está en la calle, pero también debe estar en el Parlamento, ya que si los esfuerzos se dejan en la calle, el Parlamento queda libre para aprobar todas las regresiones que se están poniendo en marcha. Lo que las encuestas dicen es que millones de electores están indecisos respecto a que esa gran coalición electoral tenga que estar basada en el PSOE, del que desconfían millones de personas, o hay que pasar a crear un mundo nuevo desde Podemos. 

Ningún partido con capacidad para captar cientos de miles de votos plantea opciones revolucionarias, bolivarianas o en general, más allá del sistema, para mayor precisión, casi nadie, porque siempre habrá múltiples opciones que insuflen aire nuevo, la cuestión es si las nuevas opciones contienen suficiente capacidad movilizadora para ser visibles y transformar la sociedad en que vivimos... Si la cerrazón de los dirigentes españoles –y europeos-continuara agrietando la sociedad, sudamericanizándola como hasta ahora, como en Grecia, agrandando todavía mucho más las desigualdades, desconocemos a donde conducirían dichas grietas. Hoy por hoy, a corto plazo, es necesaria una gran fuerza opositora, que para ser eficiente y obtener representación similar a los votos obtenidos es forzada por la ley electoral a crear un gran aglutinador o sumar una gran coalición, de lo contrario muchas sumas de pocos votos en grupos dispersos darán pobres resultados a tantos esfuerzos, volviendo a dejar el gobierno en manos de la derecha. 

Un ejemplo puede ilustrar la necesidad de la fuerza parlamentaria; el movimiento contra los desahucios, uno de los grandes destacados, por liderazgo y empuje, mejor organizado y de mayores éxitos de las últimas décadas; ha parado muchos desahucios, pero han seguido produciéndose, 30.000 en 2012 y 20.000 entre enero y junio de 2013, en ocasiones uno que era frenado, días después era ejecutado, se echaba de la vivienda a las mismas personas que habían logrado pararlo. Sin cambios legislativos no se podrá remediar el problema que toca muchos aspectos de cambios legales, adaptación europea, modificación ley hipotecaria, leyes de procedimiento, decisiones que cambien leyes sobre las viviendas vacías –unos 3.5 millones-, de la banca pública, de la banca privada, etc. La lucha del pueblo en calles y empresas puede influir en el Parlamento, con mayor facilidad a una fuerza progresista, para lograrlo con esta ley electoral hay concentrar votos en cada circunscripción provincial, evitar la dispersión como factor fundamental, lo cual pone en primer plano de la acción política la labor de coaligar, de sumar para lograr objetivos de gobierno que se dice querer. 

Sumar supone crecer, y crecer aleja la uniformidad, diversifica la pureza ideológica. Una de las disputas habituales que tendrá que dejarse algún día, es la que enfrenta a rojos y verdes por la exclusividad de su territorio. La ecología fue asumida como línea de trabajo y actuación en todas las formaciones de izquierda, con mayor o menor extensión con una u otra interpretación, todos la incorporan, partidos, sindicatos, movimientos, grupos…Como lo fueron las ideas de igualdad de los movimientos feministas (la gran revolución del XX). Digamos que hoy cualquiera que se plantea actuar socialmente, incluye estos factores entre sus líneas de trabajo, porque la realidad ya no es posible observarla sin considerarla globalmente.

A efectos de uso, es constatable que los partidos y sindicatos clásicos tienen buenos trabajos sobre temas ‘verdes, medioambientales’ o de ecología política, al igual que los grupos ecologistas tienen buenos trabajos sobre relaciones de producción. He utilizado del sindicato CCOO, su Fundación 1º de Mayo, excelentes materiales para trabajar sobre ecología, hay trabajos de calidad financiados y publicados por instituciones como el Banco Mundial o el Banco Santander, que poco tienen que ver políticamente con las aspiraciones de rojos o verdes. Hay gente que tiene miedo a utilizar fuentes diversas, quizás por la inseguridad que tengan en su capacidad de discernir, pero resulta ridículo no aprovechar materiales de información oficiales para discutir y elaborar propuestas de actuación, por ejemplo, no podemos imaginar la lucha por el cambio climático sin las informaciones del panel oficial de la ONU o de tantas instancias y organismos internacionales.

Así que no extraña que en la profusión de alternativas novedosas de izquierdas que se intentan formalizar para las próximas elecciones, casi todas, contemplen elementos rojos-verdes-malvas en distinta proporción. Una vez más, las grandes diferencias a discutir no deben ser los criterios ideológicos, a pesar de que no todos dicen lo mismo, ni conceden el mismo peso a unas cuestiones que a otras. En el resultado final tendrá mayor importancia la procedencia de los individuos, militantes y núcleos impulsores. Militantes o núcleos con filosofía o procedencia comunista, darán una resultante distinta que independientes y jóvenes activistas, en general. Una vez más cobrará mayor importancia lo concreto que lo abstracto, lo cual no solo será el programa electoral o acciones a proponer a la ciudadanía (que ya no será a la clase obrera). Tendrá que tener importancia el funcionamiento interno, la democracia participativa, deliberativa y representativa, su permeabilidad social, su sentido y estilo de relaciones entre militancia, apoyos, simpatizantes, votantes,…y tendrá importancia su interés en la conexión europea. Y la ilusión por encontrar salidas.

En el futuro surgirán problemas de crecimiento impensables al inicio. A mayor crecimiento de militancia, de diversidad, de lugares de asentamiento y trabajos realizados hacia la sociedad, mayor número de problemas de interpretación de la línea política y de funcionamiento colectivo común; cuanta mayor número de procedencias y variedad de asentamientos locales mayor probabilidad de que la línea política y el funcionamiento tengan ‘fugas’. Aumentarán los ‘escapes’ cuando se pongan en marcha soluciones a problemas concretos, lo cual es más difícil que sumar contrarios de algo. Muchos de los problemas que se critican hoy a los grandes partidos, son los que tendrán estas agrupaciones nuevas en formación. No hay motivos suficientes para confiar, a priori, en que la nuevas opciones, esta vez sí, conseguirá cambiar la situación de paro; ¿por qué tener fe en que cuando consigan 5 o 10 millones de votos esa maquinaria de partido va a ser permeable a la sociedad? ¿Que ‘espíritu santo’ garantiza ese funcionamiento? El quid de la cuestión será asegurar que los líderes de cada nivel, respetarán a su electorado. Pero, ¿si eran los jefes, líderes, dioses elegidos, por qué diablos van a obedecer en un momento dado lo que digan los demás? , ¿De qué servirán entonces las proclamas genéricas y los sueños de fines maravillosos en los que se perdió tantísimo tiempo discutiendo?
Publicado en 'Arian seis' en octubre 2015

martes, 17 de septiembre de 2019

Fuera del sistema. Ojo a las consecuencias

Decíamos ayer: Un ejemplo: en Madrid las elecciones de 2019 las perdieron las izquierdas, tanto en la Capital como en la Comunidad. Barrios obreros de la capital, en la zona sur, tales como Carabanchel o Vallecas, dieron cifras altísimas de abstencionistas, en muchos colegios electorales superaron el 40% de abstención, en varios se acercaron al 60%. Era gente que se sintió abandonada, probablemente no entendió la labor del gobierno municipal al reducir deuda, o la disminución de contaminación en Madrid Central, o la política cultural del Matadero, etc. El hecho es que decenas de miles de votantes en barrios obreros, dejaron de votar porque no se sintieron bien tratados por los equipos de izquierdas que gobernaron Madrid bajo la batuta de Carmena. Tampoco fueron capaces de distinguir en la Comunidad las diferencias entre unos y otros. Nadie les explicó allí, en sus barrios y lugares de trabajo, la historia y como les afectan los resultados diferentes que se producen entre aplicar las políticas de las derechas o las izquierdas. Por el contrario les ofrecieron hasta una docena de candidaturas para elegir en la Capital o una decena en la Comunidad.

Quizás esos abstencionistas escucharon ideas sembradas por algunos izquierdistas, de que todos son lo mismo, por tanto, lo único útil es derribar el sistema. Los electores no se vieron con fuerzas para ello, después de trabajar 10 o 12 horas en varios trabajos de mierda y consumir tiempo y tiempo en transportes de allá para acá, no quedan fuerzas para derribar el sistema y construir otro inmediatamente. Nadie les explicó qué hacer mientras se logra derribar y poner otra cosa en su lugar, ni cómo resolver entre tanto la comida, vestido y alojamiento, ni lo que costaría y a quien se enfrentarían. Mientras, crece entre los menos pudientes, desolación, desidia y pocas ganas de votar, lo cual facilita el gobierno a la derecha. Cifras tan altas de abstención como se vieron en Madrid, y en Andalucía, hacen sospechar que ha calado fuerte el alejamiento de la política y la desconfianza en que el sistema pueda mejorar sus condiciones de vida.

Así, luchar contra el sistema hasta que desaparezca, alejándose de la política, no parece ser una buena consigna, al contrario, sus resultados adormecen más que despiertan, apartan gente de la lucha en vez de incorporarla. Y vivir fuera del sistema hasta construir otro no parece posible, al menos aquí en Europa, en el mejor de los casos pasarían demasiados años y para entonces ‘todos muertos’. Por otra parte nunca antes existió, ni ahora, ni en el futuro existirá un sistema sin problemas, quien crea en el paraíso mejor retírese a un monasterio a rezar. Toda sociedad genera problemas, tensiones, desigualdad, desastres ecológicos, represión y muertes… el asunto es si más o menos que antes, si mejora o empeora la vida de la gente, la cuestión es si posibilita encontrar formas para resolver o minorar los elementos perniciosos. Acaso el sistema esclavista, o el sistema feudal pueden compararse con la actualidad en el respeto a la vida, en derechos y libertades, cuidados de salud, satisfacción de necesidades materiales e intelectuales…

Vivir fuera del sistema, dicen, lo cual queda en mera frase vacía, porque vivir fuera significa prescindir de artilugios de las Facebook, Amazón, Microsoft, Appel, Google,… que son representación del sistema, significa prescindir de comprar comida, para comerte la que hayas cultivado -decenas de miles de kilos de comida entran en Madrid diariamente, lo cual requiere una organización y control sistematizada entre miles de personas, para su producción, infraestructuras, transportes, mercados, transacciones, controles…-, los enseres de droguería, cuidados y limpieza también son industriales, algunos producidos a gran distancia de tu casa, o ropa, que el sistema suministra desde vaya usted a saber qué países y compañías. Vivir fuera del sistema implica no viajar, o hacerlo andando, porque infraestructuras carreteras, vías, puentes, túneles, aeropuertos y medios de comunicación, coches, trenes, aviones… forman parte del sistema, planeadas y realizadas mediante grandes inversiones públicas y privadas, constituyen parte importante del sistema.

Quizás habría que explicar que en el planeta Tierra, los que viven fuera del sistema son minorías, algunas tribus del Amazonas, quizás los esquimales, algunas poblaciones de África y algunas de Asia,… esos grupos humanos se entiende que viven fuera del sistema porque logran directamente con sus manos, su comida, sacada de la tierra, pesca o caza, elaboran su vestimenta con pieles de los animales que matan, o con fibras de las plantas, construyen ellos mismos su alojamiento con ramas, hielos, barro, etc., no esperan que nadie ajeno a su familiar les proteja la vida, les cuide cuando estén enfermos, o en la vejez. Ellos hacen los caminos por donde transitan y construyen sus medios de transporte con los materiales que les brinda la  naturaleza, etc. Ni siquiera saben lo que es el sistema, solo quienes lo saben y viven dentro de él, se pueden autoproclamar outsiders.

Aquí en Europa, España y en gran parte del mundo, la mayoría de la gente vive dentro del sistema, la comida, vestido, transporte, también los cuidados sanitarios, la infraestructura educativa, la organización social, derechos y libertades individuales y colectivos, cuidados a los no activos y en la vejez, etc. etc. forman parte del sistema, gobiernen estos o aquellos, aunque el sistema no es neutral, ya que favorecerá mas a unos que a otros, dependiendo de quienes gobiernen, así que quizás mejor apostar porque ganen el gobierno, municipal o central, los más cercanos a tus intereses, porque el sistema será quien limpiará las calles, quien dotará de mejores transportes los barrios del centro o los periféricos, pondrá autobuses y metro con mayor frecuencia y limpieza, es el sistema quien dota de mejores colegios públicos a esos barrios, o desvía el dinero público a los colegios concertados religiosos de zonas ricas para crear las futuras élites entre los alumnos seleccionados dejando fuera a los más necesitados. Desde los gobiernos se dota de mayores recursos sanitarios a compañías privadas, o al sector público, consultas y ambulatorios atendidos por más médicas y enfermeros, con mejores contratos, desde los gobiernos también apuestan por mayor seguridad privada o pueden dedicar recursos a proteger tu vida.

En gran parte del Planeta, el trabajo y la comida, el vestido y el alojamiento, la seguridad de los cuidados sanitarios, pensiones o subsidios, infraestructuras de comunicaciones y transportes… hasta la propia vida, aquí y ahora solo se logra dentro del sistema. Los partidos políticos intentan ganar elecciones, porque desde el gobierno pueden modificar algunas cuestiones que afectan a la vida de millones de personas, eso muestra la evidencia empírica. En la misma contienda electoral madrileña citada arriba, en los barrios del centro y norte de Madrid, tradicionalmente de votantes derechistas, su participación electoral fue bastante superior a la de anteriores elecciones, esa gente, si parece conocer las diferencias entre que gobiernen unos u otros, porque las mejoras nunca son para todos.

Así que seguir indicaciones de quedarse al margen de la contienda electoral provoca erróneas relaciones entre los desfavorecidos y la política, - partidos, gobiernos, instituciones, organizaciones… el sistema- relaciones erróneas en cuanto que no producen resultados positivos, no mejoran la calidad de vida de la gente. Dejar como principal actitud ir a la contra de todo, es poco útil políticamente para resolver problemas. Se presume y jalean mensajes de guerreros de película, confusos o inadecuados para mejorar realidades colectivas, fundamentalmente potencian el papel de perdedor marginal, muchas veces, simplemente, crean posturas para los amiguetes,  que muy poco sirven para la gente. Poco ayudan a remediar el desconocimiento de las propias fuerzas y de las adversarias imprescindible para cambiar algo de la realidad.  Por contra a esa actitud, se extienden ideas que van calando sin gran oposición, las derechosas, más fáciles, menos racionales, más emocionales, exigen poco esfuerzo para seguirlas, no se preocupen ellos lo resolverán a su aire.

PD: Podemos, o el Movimiento 5 estrellas, forman parte de gobiernos y parlamentos, son parte del sistema, aunque dentro de esos grupos haya mucho antisistema, lo cual es una de las razones que provoca tanta confusión en sus estrategias.

viernes, 13 de septiembre de 2019

Los ordenatas llevan pilas

Yo no lo sabía. Mi ordenata fallaba, cada vez que le encendía, el reloj, fecha y hora, se había descontrolado un montón de años. Hasta que un día, al encender el ordenado, éste dejó de responder. No había manera de iniciarle, no arrancaba.

Resulta que en la placa base o de arranque, lleva una pila, y se gasta, claro está. Lo del reloj eran avisos de que se le terminaba la carga.

Así que a reponer, a revisar a chequear, y dejar pendientes algunas tareas de escritura y o volcado. Pudo ser peor.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Sin acuerdos. Nada extraño históricamente

Sin acuerdos. Nada extraño históricamente. Hay demasiadas izquierdas, si existen distintos grupos es porque hay gentes que piensan y actúan políticamente distinto, en algunas cosas coinciden, en otras muchas difieren. Históricamente hubo varias izquierdas; anarquistas, comunistas, socialistas, cada tendencia con varias familias, hubo republicanos, que para muchos ni siquiera eran izquierdas. No se olviden que durante la II República, que ahora muchos veneran paseando sus banderas por todas partes, esos republicanos, fueron considerados enemigos durante mucho tiempo, por comunistas, anarquistas y parte de socialistas.

Durante la transición también hubo montones de grupos de izquierdas de las grandes familias, -un centenar- anarquistas, comunistas, marxistas, socialistas, múltiples grupos se reclamaban de extrema izquierda, marxistas leninistas, pro chinos, pro rusos, eurocomunistas, anarcos, cenetistas, radicales de todo tipo,… además diversidad de grupos antifranquistas, monárquicos, cristianos… hasta que muchos grupos socialistas y miles de militantes de todos los grupos fueron entrando en el PSOE, sobre todo a partir de 1979.

Así que la situación actual no es nada extraña, ni siquiera es responsabilidad exclusiva de los dirigentes de uno y otro lado, lo cual no les salva de su incapacidad, inconsistencia, egolatría, etc. Pero no olviden la responsabilidad de los militantes, activistas y votantes de cada grupo o grupillo, con su religión verdadera a cuestas, cada uno azuzando a sus particulares guerreros para enfrentarse al contrario, inundando el panorama de insultos hacia los otros. Como siempre. Todos somos un poco responsables porque todos empujamos en esa dirección, contra los otros, y por supuesto, luego echamos la culpa a los demás.

Iglesias y Sánchez, o viceversa. Mas o menos izquierdistas en el PSOE, ‘Sanchistas’ o ‘Susanistas’, con sus vaivenes ideológico-políticos incluidos pero seguidores de sus líderes, están los constitucionalistas más o menos federalistas, incluso los confederales, que también existen, viejos socialdemócratas o nuevos, buscadores de terceras vías… y las varias mareas adheridas más o menos a Podemos, y los Ganemos, -ojo! no somos Podemos, te dicen ellos mismos- y los Equo, y los PC y los IU, y los Anticapitalistas, y los restos defensores de la opción Errejonista, y troskos por todas partes, y los Peter Pan de la política… sin olvidar los antisistema que desde dentro siguen creyendo en el asalto a los cielos, aún cuando Podemos forman parte importante del sistema.

Son muchas corrientes para una época tan cargada de variables a las que enfrentarse y que mutan rápidamente, entre ellas están las nuevas identidades o grupos de intereses diferentes. Quizás en algún caso habría políticas que podrían coincidir parcialmente, pero muchas actuaciones chocarían, por ejemplo sobre la estructura del Estado y el supuesto derecho a decidir la autodeterminación defendido por algunos, -si Marx, Engels, etc. levantaran la cabeza, gritarían a quienes pretenden llamarse de izquierdas deshaciendo la unión existente, volviendo a la Edad Media, para luego, dicen, votar libremente otra nueva unión federal-. Grandes diferencias existen sobre la necesaria y urgente transformación energética, sobre la deuda y déficit, sobre la ordenación del mercado de trabajo, y las nuevas políticas a considerar en relación a los robots, sobre el estado de bienestar y su financiación, sobre alianzas internacionales y sobre Europa, migración, desertización, España vacía, ordenación territorial, transportes, derechos y libertades, cambio climático…

Muchos objetivos e intereses opuestos se mezclan en la misma olla de izquierdas, ya que no todas las identidades y/o grupos marchan por los mismos caminos: nacionalistas, feministas, ecologistas, obreros, clases medias, jóvenes, viejos, europeístas, exportadores, globalizadores, autárquicos, laicos… Son demasiadas cosas sobre las que casi ni se discute y se lee muy poquito, posibilidades, fuerzas, adversarios, costes, contraindicaciones… después habría que llegar a acuerdos y hacer pedagogía, quizás así se reducirían los grupos diferentes de izquierdistas, quizás así los votantes de izquierdas en vez de insultar a los otros, no verían raro que sus partidarios pactaran con esos otros. Este  problema del alejamiento de visiones progresistas comunes en la sociedad, debería buscarse en el entramado izquierdista, y dejar un poco de mirar tanto a la derechona, bañándose en el fácil caldo de su crítica. Es sano preguntarse ¿qué aporta ese partido a la sociedad en relación a cada problema? ¿Qué mejoró, que resuelve o intenta resolver y a qué costo? ¿Esa acción política es posible y deseable ahora, o hay otras prioridades para mejorar la vida a millones de personas? ¿Ante cada reto ese sector de izquierda qué mejora y a quienes? ¿Por qué en Madrid arrasa la derecha y ninguna fuerza roja o verde consigue ganar desde hace 15 años?,…

Quizás convendría dejar de mirar siempre a la acera derecha para tratar de explicar las cosas, tantos y tantos escritos  diciendo una y otra vez lo malos que son, y lo corruptos, etc. etc. Lo bien recibidos que son esos escritos, entre nuestros amiguetes, a los que nunca convenceremos porque ya opinaban lo mismo. Eso se llama cocerse en la propia salsa, hablamos para nuestro grupo, que en las redes sociales nos jalea, pero no cambiamos nada de nada, no aportamos ni una sola idea distinta que pueda ser utilizada para cambiar el voto de un solo votante. De hecho si quisiéramos hacer un poquito mella en el electorado derechista tendríamos que cambiar los métodos, el lenguaje, meternos en su pellejo, quizás variar los temas, dulcificar expresiones, desarrollar argumentos… lo cual nos llevaría a recibir los insultos de nuestra bancada. Mientras en el electorado de izquierdas lo dejamos abandonado, creyendo que comparten nuestros criterios, en todo caso solo ofrecemos la lucha a la contra. Dejemos de mirar tanto a la derecha y miremos al otro lado, estaría bien empezar por dudar si utilizar hoy los mismos discursos que se utilizaban hace 40 o 30 años, para aclarar realidades que han sufrido enormes cambios desde hace tanto tiempo.

Abandonar clichés y estudiar los nuevos fenómenos que nos rodean es tarea imprescindible si se quiere sumar votos a las izquierdas, movilizar a decenas de miles de abstencionistas requiere mucho trabajo para convencer de lo que puede realizarse desde el gobierno, desde el sistema. Y cuestionarse errores de diagnostico, por ejemplo creyendo que esto es el franquismo, provocan deseos y utopías que tienen que ver con interpretaciones del pasado, pero muy poco con realidades del presente.

Un ejemplo: en Madrid las elecciones de 2019 las perdieron las izquierdas, tanto en la Capital como en la Comunidad. Barrios obreros de la capital, en la zona sur, tales como Carabanchel o Vallecas, dieron cifras altísimas de abstencionistas, en muchos colegios electorales superaron el 40% de abstención, en varios se acercaron al 60%. Era gente que se sintió abandonada, probablemente no entendió la labor del gobierno municipal al reducir deuda, o la disminución de contaminación en Madrid Central, o la política cultural del Matadero, etc. El hecho es que decenas de miles de votantes en barrios obreros, dejaron de votar porque no se sintieron bien tratados por los equipos de izquierdas que gobernaron Madrid bajo la batuta de Carmena. Tampoco fueron capaces de distinguir en la Comunidad las diferencias entre unos y otros. Nadie les explicó allí, en sus barrios y lugares de trabajo, la historia y como les afectan los resultados diferentes que se producen entre aplicar las políticas de las derechas o las izquierdas. Por el contrario les ofrecieron hasta una docena de candidaturas para elegir en la Capital o una decena en la Comunidad.

PD: Sobre este tema escribí: 'Un mito la unidad de las izquierdas'

viernes, 30 de agosto de 2019

La devastación de la vida humana. Wallace-Wells


‘La devastación de la vida humana está a la vista’: lo que un mundo en llamas nos dice sobre el cambio climático. David Wallace-Wells.2-feb 2019, ‘The Guardian’.  Este es un extracto de 'La tierra inhabitable: una historia del futuro', de David Wallace-Wells. (La foto también es de The Guardian).

''Fui deliberadamente engañado hasta que comencé a cubrir el calentamiento global, dice David Wallace-Wells. Pero el calor extremo podría transformar el planeta para 2100.

YO Nunca he sido un ambientalista. Ni siquiera me considero una persona de la naturaleza. He vivido toda mi vida en las ciudades, disfrutando de aparatos construidos por cadenas de suministro industriales que apenas pienso dos veces. Nunca he ido a acampar, de todos modos no voluntariamente, y aunque siempre pensé que era básicamente una buena idea mantener los arroyos limpios y limpios, también acepté la propuesta de que había una compensación entre el crecimiento económico y el costo para la naturaleza. y pensé, bueno, en la mayoría de los casos iría por el crecimiento. No estoy dispuesto a sacrificar personalmente una vaca para comer una hamburguesa, pero tampoco estoy a punto de volverme vegano. De esta manera, muchos de ellos, al menos, soy como cualquier otro estadounidense que ha pasado su vida fatalmente complaciente y deliberadamente engañado sobre el cambio climático, que no es solo la mayor amenaza que la vida humana en el planeta haya enfrentado, pero una amenaza de una categoría y escala completamente diferentes. Es decir, la escala de la vida humana misma.

Hace unos años, comencé a recopilar historias sobre el cambio climático, muchas de ellas narraciones aterradoras, apasionantes y misteriosas, incluso con las sagas más pequeñas como si fueran fábulas: un grupo de científicos del Ártico atrapados cuando el hielo derretido aisló su centro de investigación en un isla también poblada por un grupo de osos polares; un niño ruso asesinado por ántrax liberado de un cadáver de reno que se había descongelado y que había quedado atrapado en el permafrost durante muchas décadas. Al principio, parecía que la noticia estaba inventando un nuevo género de alegoría. Pero, por supuesto, el cambio climático no es una alegoría. A partir de 2011, alrededor de un millón de refugiados sirios fueron desatados en Europapor una guerra civil inflamada por el cambio climático y la sequía; En un sentido muy real, gran parte del "momento populista" por el que está pasando Occidente ahora es el resultado del pánico producido por la conmoción de esos migrantes. La probable inundación de Bangladesh amenaza con crear 10 veces más, o más , que recibirá un mundo que se desestabilizará aún más por el caos climático, y, uno sospecha, menos receptivo a los más necesitados. Y luego estarán los refugiados del África subsahariana, América Latina y el resto del sur de Asia: 140 millones para 2050, estima el Banco Mundial , más de 10 veces la crisis siria.

Mi archivo de historias crecía a diario, pero muy pocos de los clips, incluso los extraídos de nuevas investigaciones publicadas en las revistas científicas más pedigrí, parecían aparecer en la cobertura sobre el cambio climático que vimos en la televisión y leímos en los periódicos. El cambio climático se informó, por supuesto, e incluso con cierto matiz de alarma. Pero la discusión de los posibles efectos fue engañosamente estrecha, limitada casi invariablemente a la cuestión del aumento del nivel del mar. Igual de preocupante, la cobertura fue optimista, considerando todo.

Tan recientemente como la firma en 1997 del histórico Protocolo de Kioto , 2C del calentamiento global se consideraba el umbral de la catástrofe: ciudades inundadas, sequías y olas de calor, un planeta azotado diariamente por huracanes y monzones que solíamos llamar "desastres naturales", pero pronto lo haremos normalizar como simplemente "mal tiempo". Más recientemente, el ministro de Relaciones Exteriores de las Islas Marshall en el Pacífico ofreció otro nombre para ese nivel de calentamiento: "genocidio" .

Casi no hay posibilidad de que evitemos ese escenario. El Protocolo de Kyoto nologró, prácticamente, nada; En los 20 años transcurridos desde entonces, a pesar de toda nuestra defensa del clima y la legislación y el progreso en materia de energía verde, hemos producido más emisiones que en los20 años anteriores .

Al leer sobre el calentamiento, a menudo te encontrarás con analogías del registro planetario: la última vez que el planeta estuvo mucho más cálido, la lógica funciona, los niveles del mar estaban aquí. Estas condiciones no son coincidencias. El registro geológico es el mejor modelo que tenemos para comprender el complicado sistema climático y medir cuánto daño se producirá al aumentar la temperatura. Es por eso que es especialmente preocupante que la investigación reciente sobre la historia profunda del planeta sugiera que nuestros modelos climáticos actuales pueden estar subestimando la cantidad de calentamiento que nos espera en 2100 hasta en la mitad. Los autores de un artículo reciente sugirieron que reducir nuestras emisiones aún podría llevarnos a 4 o 5C, un escenario, dijeron, plantearía graves riesgos para la habitabilidad de todo el planeta."Tierra del invernadero" , lo llamaron.

Debido a que estos números son tan pequeños, tendemos a trivializar las diferencias entre ellos: uno, dos, cuatro, cinco. Pero, al igual que con las guerras mundiales o las recurrencias del cáncer, no desea ver ni una sola. A 2C, las capas de hielo comenzarán su colapso , trayendo, durante siglos, 50 metros de elevación del nivel del mar. 400 millones de personas adicionales sufrirán escasez de agua, las principales ciudades de la banda ecuatorial del planeta serán imposibles de vivir, e incluso en las latitudes del norte, las olas de calor matarán a miles cada verano. Habría 32 veces más olas de calor extremo en India, y cada una duraría cinco veces más, exponiendo 93 veces más personas. Este es nuestro mejor escenario. En 3C, el sur de Europa estaría en una sequía permanente, y la sequía promedio en América Central duraría 19 meses más. En el norte de África, la cifra es 60 meses más larga: cinco años. A 4 ° C, habría m más casos de denguecada año solo en América Latina y cerca de las crisis alimentarias mundiales anuales. Los daños causados ​​por las inundaciones de los ríos crecerían treinta veces en Bangladesh, veinte veces en India y hasta sesenta veces en el Reino Unido. A nivel mundial, los daños causados ​​por los desastres naturales provocados por el clima podrían superar los 600 billones de dólares, más del doble de la riqueza que existe hoy en el mundo. El conflicto y la guerra podrían duplicarse .

El calentamiento global puede parecer una historia de moralidad distendida que se desarrolla durante varios siglos e inflige una especie de retribución del Antiguo Testamento a los tataranietos de los responsables, ya que fue la quema de carbono en la Inglaterra del siglo XVIII lo que encendió todo. ha seguido Pero esa es una fábula sobre la villanía histórica que nos absuelve a aquellos de nosotros vivos hoy, e injustamente. La mayor parte de la quema se produjo en los últimos 25 años, desde el estreno de Seinfeld. Desde el final de la segunda guerra mundial, la cifra es de alrededor del 85%. La historia de la misión kamikaze del mundo industrial es la historia de una sola vida: el planeta pasó de la aparente estabilidad al borde de la catástrofe en los años entre un bautismo o barmitzvah y un funeral.

Entre ese escenario y el mundo en que vivimos ahora yace solo la cuestión de la respuesta humana. Una cierta cantidad de calentamiento adicional ya está preparada, gracias a los procesos prolongados por los cuales el planeta se adapta al gas de efecto invernadero. Pero todos los caminos proyectados desde el presente estarán definidos por lo que elijamos hacer ahora. Si no hacemos nada con respecto a las emisiones de carbono, si los próximos 30 años de actividad industrial trazan el mismo arco ascendente que los últimos 30 años, regiones enteras serán imposibles de vivir tan pronto como finalice este siglo. Por supuesto, los asaltos del cambio climático no terminan en 2100 solo porque la mayoría de los modelos, por convención, se ponen en ese momento. De hecho, podrían acelerar, no solo porque entonces habría más carbono en la atmósfera, pero debido a que el aumento de las temperaturas podría desencadenar bucles de retroalimentación que podrían hacer que el sistema climático pierda el control. Es por eso que algunos que estudian el calentamiento global llaman a los cien años para seguir el "siglo del infierno".
Se necesitaría una espectacular coincidencia de malas elecciones y mala suerte para hacer posible una Tierra completamente inhabitable dentro de nuestra vida. Pero el hecho de que hayamos puesto en juego esa eventualidad es quizás el hecho cultural e histórico abrumador de la era moderna. Independientemente de lo que hagamos para detener el calentamiento, y por mucho que actuemos agresivamente para protegernos de sus estragos, habremos visto la devastación de la vida humana en la Tierra, lo suficientemente cerca como para que podamos ver claramente cómo se vería, y saber, con cierto grado de precisión, cómo castigará a nuestros hijos y nietos. Lo suficientemente cerca, de hecho, que ya estamos comenzando a sentir sus efectos nosotros mismos, cuando no nos alejamos.
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En el sur de California, diciembre está destinado a iniciar la temporada de lluvias. No en 2017. El incendio de Thomas , el peor de los que sacudieron la región ese año, creció 50,000 acres en un día, eventualmente quemó 440 millas cuadradas y forzó las evacuaciones de más de 100,000 californianos. Una semana después de que se encendió, permaneció, en el ominoso lenguaje semiclínico de los incendios forestales, simplemente "15% contenido" . Para una aproximación poética, no fue una mala estimación de cuánto manejo tenemos sobre las fuerzas del cambio climático. Es decir, casi ninguno.

Cinco de los 20 peores incendios en la historia de California azotaron el estado en el otoño de 2017, un año en el que estallaron más de 9,000 por separado, quemándose en casi 1.25 millones de acres, casi 2,000 millas cuadradas causaron hollín. Ese octubre, en el norte de California, se produjeron 172 incendios en solo dos días , una devastación tan cruel y devastadora que se publicaron dos informes diferentes en dos periódicos locales diferentes de dos parejas de ancianos diferentes que se refugiaron desesperadamente en las piscinas mientras los incendios se tragaban sus hogares. Una pareja sobrevivió , emergiendo después de seis horas insoportables para encontrar su casa transformada en un monumento de cenizas; en la otra cuenta, fue solo el esposo quien emergió , su esposa de 55 años murió en sus brazos.

En el verano de 2018, los incendios fueron menos numerosos, totalizando solo 6,000. Pero solo uno, formado por una red completa de incendios, en conjunto llamado el Complejo Mendocino , quemó casi medio millón de acres solo. En total, casi 3,000 millas cuadradas en el estado se convirtieron en llamas, y el humo cubrió casi la mitad del país. Las cosas estaban peor al norte, en la Columbia Británica, donde se quemaron más de 3 millones de acres, produciendo humo que viajaría a través del Atlántico hasta Europa . Luego, en noviembre, llegó el incendio de Woolsey , que obligó a la evacuación de 170,000, y el incendio del campamento., que de alguna manera fue peor, quemándose por más de 200 millas cuadradas e incinerando una ciudad entera tan rápido que los evacuados, 50,000 de ellos, se encontraron corriendo a toda velocidad por autos en explosión, sus zapatillas de deporte derritiéndose al asfalto mientras corrían. Fue el incendio más mortal en la historia de California.

Dos grandes fuerzas conspiran para evitar que normalicemos incendios como estos, aunque ninguno de los dos es exactamente un motivo de celebración. El primero es que el clima extremo no nos permitirá, ya que no se estabilizará; incluso dentro de una década, es una apuesta justa que estos incendios, que ahora ocupan las pesadillas de todos los californianos, sean considerados como la "vieja normalidad". Los buenos viejos tiempos.
La segunda fuerza también está contenida en la historia de los incendios forestales: la forma en que el cambio climático finalmente golpea cerca de casa. Algunas casas bastante especiales. Los incendios de California de 2017 quemaron la cosecha de vino del estado , destruyeron propiedades vacacionales de un millón de dólares y amenazaron tanto el Museo Gettycomo la finca Bel-Air de Rupert Murdoch. Puede que no haya dos mejores símbolos de la imperiosidad del dinero estadounidense que esas dos estructuras. La cercana Disneylandia fue rápidamente cubierta por un cielo naranja misteriosamente apocalíptico . En los campos de golf locales, los ricos de la costa oeste balanceaban sus palos a solo unos metros de incendios ardientes en fotografías que no podrían haber sido organizadas de manera más perfecta para ensartar la indiferente plutocracia del país. El año pasado, los estadounidenses vieronlos Kardashian evacuan a través de historias de Instagram, luego leen sobre las fuerzas privadas de extinción de incendios que emplearon, el resto del estado depende de una fuerza pública llena de convictos reclutados que ganan tan poco como un dólar por día.

Por accidentes de la geografía y por la fuerza de su riqueza, los EE. UU., Hasta este momento, han sido protegidos principalmente de la devastación que el cambio climático ya ha visitado en partes del mundo menos desarrollado. El hecho de que el calentamiento ahora está golpeando a sus ciudadanos más ricos no es solo una oportunidad para desagradables estallidos de schadenfreude liberal; También es una señal de cuán duro y cuán indiscriminadamente está golpeando. De repente, se está volviendo mucho más difícil proteger contra lo que viene.

Lo que viene Mucho más fuego, mucho más a menudo, quemando mucha más tierra. Los incendios forestales estadounidenses ahora queman el doble de tierra que en 1970. Para 2050, se espera que la destrucción de los incendios forestales se duplique nuevamente. Por cada grado adicional de calentamiento global, podría cuadruplicarse. A tres grados de calentamiento, nuestro punto de referencia probable para el final del siglo, los EE. UU. Podrían estar lidiando con 16 veces más devastación por el fuego que nosotros hoy, cuando en un solo año se quemaron 10 millones de acres. El capitán de bomberos de California cree que el término ya no está actualizado: "Ya ni siquiera lo llamamos temporada de incendios", dijo en 2017. "Elimine la 'temporada', es todo el año".

Pero los incendios forestales no son una aflicción estadounidense; Son una pandemia mundial. Cada año, entre 260,000 y 600,000 personas en todo el mundo mueren por el humo que producen . En Groenlandia helada, los incendios en 2017 parecieron quemar 10 veces más área que en 2014 ; y en Suecia, en 2018, los bosques del Círculo Polar Ártico se incendiaron . Los incendios en el extremo norte pueden parecer inocuos, en términos relativos, ya que no hay tanta gente allí. Pero están aumentando más rápidamente que los incendios en latitudes más bajas, y preocupan mucho a los científicos del clima: el hollín y las cenizas que emiten pueden ennegrecer las capas de hielo, que luego absorben más rayos del sol y se derriten más rápidamente. Otro incendio ártico estalló en la frontera entre Rusia y Finlandiaen 2018, y el humo de los incendios siberianos ese verano llegó hasta los Estados Unidos continentales . Ese mismo mes, el segundo incendio forestal más mortal del siglo XXI arrasó la costa griega , matando a100 . En un resort, docenas de invitados trataron de escapar de las llamas bajando una estrecha escalera de piedra hacia el Egeo, solo para ser engullidos en el camino, muriendo literalmente en los brazos del otro. También hubo incendios récord en el Reino Unido, incluido uno en Saddleworth Moor que se creía derrotado, hasta que emergió nuevamente del suelo de turba del bosque, para convertirse en el mayor incendio forestal británico en la memoria.

Los efectos de estos incendios no son lineales ni adictivos. Puede ser más exacto decir que inician un nuevo conjunto de ciclos biológicos. Los científicos advierten que también aumentará la probabilidad de lluvias sin precedentes, tanto como un triple aumento de eventos como el que produjo la Gran Inundación del estado de 1862. Los deslizamientos de tierra se encuentran entre las ilustraciones más claras de los nuevos horrores que anuncia; En enero de 2018, las casas bajas de Santa Bárbara fueron golpeadas por los escombros de las montañas que caían en cascada por la ladera hacia el océano en un río marrón interminable. Un padre, en pánico, colocó a sus hijos pequeños en la encimera de mármol de su cocina, creyendo que era la característica más fuerte de la casa, y luego vio cómo una roca rodante atravesaba la habitación donde los niños habían estado unos momentos antes. Un niño que no lo hizo fue encontrado cerca de dos millas de su casa, en un barranco trazado por las vías del tren cerca de la costa, habiendo sido llevado allí, presumiblemente, en una ola continua de lodo. Dos millas.

Se pone peor. Cuando los árboles mueren, por procesos naturales, por fuego, a manos de los humanos, liberan a la atmósfera el carbono almacenado dentro de ellos, a veces durante siglos. De esta manera, son como el carbón. Esta es la razón por la cual el efecto de los incendios forestales en las emisiones se encuentra entre los circuitos de retroalimentación climáticos más temidos: que los bosques del mundo, que típicamente han sido sumideros de carbono, se convertirían en fuentes de carbono, liberando todo ese gas almacenado. El impacto puede ser especialmente dramático cuando los incendios arrasan los bosques que surgen de la turba. Los incendios de turba en Indonesia en 1997, por ejemplo, liberaron hasta 2.6 gigatoneladas (Gt) de carbono- 40% del nivel medio anual de emisiones globales. Y más quema solo significa más calentamiento solo significa más quema. Los incendios forestales se burlan del enfoque tecnocrático de la reducción de emisiones.

En el Amazonas, se encontraron 100.000 incendios en 2017 . En la actualidad, sus árboles absorben una cuarta parte de todo el carbono absorbido por los bosques del planeta cada año. Pero en 2018, Jair Bolsonarofue elegido presidente de Brasil, prometiendo abrir la selva tropical al desarrollo, es decir, la deforestación. ¿Cuánto daño puede hacer una persona al planeta? Un grupo de científicos brasileños estimó que entre 2021 y 2030, la deforestación de Bolsonaro liberaría el equivalente a 13,12 Gt de carbono . En 2017, los EE. UU., Con todos sus aviones y automóviles y plantas de carbón, emitieron alrededor de 5 Gt .

Esto no se trata simplemente de incendios forestales; Cada amenaza climática promete desencadenar ciclos igualmente brutales. Los incendios deberían ser lo suficientemente terroríficos, pero es el caos en cascada lo que revela la verdadera crueldad del cambio climático: puede volcar y volver violentamente contra nosotros todo lo que pensamos que es estable. Las casas se convierten en armas, las carreteras se convierten en trampas de muerte, el aire se convierte en veneno. Y las idílicas vistas de las montañas alrededor de las cuales generaciones de empresarios y especuladores han reunido a comunidades turísticas completas se convierten, en sí mismas, en asesinos indiscriminados.

Y aun así soy optimista

Desde que comencé a escribir sobre el calentamiento, a menudo me han preguntado si veo alguna razón para el optimismo. La cosa es que soy optimista.
Apuesto a que el calentamiento de 3 o 3.5C es el rango más probable de este siglo, dada la descarbonización convencional y el ritmo de cambio existente, desalentador. Desataría el sufrimiento más allá de cualquier cosa que los humanos hayan experimentado alguna vez. Pero no es un escenario fatalista; de hecho, es mucho mejor que hacia dónde nos dirigimos sin acción: al norte de 4C para 2100, y los quizás seis o incluso más grados de calentamiento en los siglos venideros. Podemos conjurar nuevas almas, en forma de tecnología de captura de carbono, que extraería CO 2 del aire, o geoingeniería, que enfriaría el planeta al suspender el gas en la atmósfera, u otras innovaciones ahora insondables. Esto podría acercar al planeta a un estado que hoy consideraríamos simplemente sombrío, en lugar de apocalíptico.

A menudo me han preguntado si es moral reproducirse en este clima, si es justo para el planeta o, quizás más importante, para los niños. Resulta que el año pasado tuve un hijo, Rocca. Parte de esa elección fue el engaño, esa misma ceguera voluntaria: Sé que hay horrores climáticos por venir, algunos de los cuales inevitablemente serán visitados por ella. Pero esos horrores aún no están programados. La lucha, definitivamente, aún no se ha perdido; de hecho, nunca se perderá, siempre que evitemos la extinción. Y tengo que admitir, también estoy emocionado, por todo lo que Rocca y sus hermanas y hermanos verán, presenciarán y harán.

Ella entrará en la vejez a fines de siglo, el marcador de final de etapa en todas nuestras proyecciones para el calentamiento. Mientras tanto, ella verá al mundo pelear con una amenaza genuinamente existencial, y a las personas de su generación haciendo un futuro para sí mismas, y las generaciones que traen a la vida, en este planeta. Y no solo lo estará viendo, lo estará viviendo, literalmente, la mejor historia jamás contada. Bien puede traer un final feliz.
El cambio climático no es un crimen antiguo que tenemos la tarea de resolver ahora; Estamos destruyendo nuestro planeta todos los días, a menudo con una mano mientras conspiramos para restaurarlo con la otra. Lo que significa que también podemos dejar de destruirlo, en el mismo estilo: colectivamente, al azar, de todas las formas más cotidianas, además de las de apariencia espectacular. El proyecto de desconectar todo el mundo industrial de los combustibles fósiles es intimidante, y debe hacerse en poco tiempo: para 2040, dicen muchos científicos, y otros adivinan el 2050. El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU dice que tendremos que reducir a la mitad nuestro emisiones de carbonopara 2030 para evitar catástrofes. Mientras tanto, muchas avenidas están abiertas, abiertas de par en par, si no somos demasiado perezosos, demasiado parpadeados y demasiado egoístas para embarcarnos en ellos.

Quizás hasta la mitad de las emisiones británicas, un informe calculado recientemente , proviene de ineficiencias en la construcción, alimentos, productos electrónicos y ropa descartados y sin usar; dos tercios de la energía de los Estados Unidos se desperdician; A nivel mundial, según un documento , estamos subsidiando el negocio de combustibles fósiles por una suma de $ 5 billones cada año. Nada de eso tiene que continuar. Los estadounidenses desperdician una cuarta parte de sus alimentos , lo que significa que la huella de carbono de la comida promedio es un tercio más grande de lo que tiene que ser. Eso no necesita continuar. Hace cinco años, casi nadie fuera de los rincones más oscuros de Internet había oído hablar de bitcoin ; hoy, la minería consume más electricidadde lo que se genera por todos los paneles solares del mundo combinados, lo que significa que en solo unos años hemos reunido un programa para eliminar las ganancias de varias generaciones largas y duras de innovación en energía verde. No tenía que ser así. Y un simple cambio en el algoritmo podría eliminar por completo esa huella de bitcoin.

Estas son solo algunas de las razones para creer que el nihilismo climático es, de hecho, otra de nuestras ilusiones. Lo que suceda, a partir de aquí, será enteramente nuestro propio hacer. El futuro del planeta estará determinado en gran parte por el arco de crecimiento en el mundo en desarrollo, que es donde se encuentra la mayoría de las personas, en China e India y, cada vez más, en el África subsahariana. Pero esto no es una absolución para Occidente, que representa la mayor parte de las emisiones históricas, y donde el ciudadano promedio produce muchas veces más que casi cualquier persona en Asia, solo por costumbre. Arrojo toneladas de comida desperdiciada y casi nunca reciclo; Dejo mi aire acondicionado encendido; Compré Bitcoin en la cima del mercado. Nada de eso es necesario, tampoco.

Pero tampoco es necesario que los occidentales adopten el estilo de vida de los pobres del mundo. Se estima que el 70% de la energía producida por el planeta se pierde como calor residual . Si el 10% más rico del mundo se limitara a la huella europea promedio, las emisiones globales caerían en un tercio. ¿Y por qué no deberían estarlo? Casi como un profiláctico contra la culpa climática, a medida que las noticias de la ciencia se han vuelto más sombrías, los liberales occidentales se han consolado al contorsionar sus propios patrones de consumo en actuaciones de pureza moral o ambiental: menos carne de res, más Teslas, menos vuelos transatlánticos. Pero el cálculo del clima es tal que las elecciones de estilo de vida individuales no suman mucho, a menos que sean escaladas por la política. Eso no debería ser imposible, una vez que comprendamos lo que está en juego.

La aniquilación es solo la cola muy delgada de la curva de campana muy larga del calentamiento, y no hay nada que nos impida alejarnos de ella.''


Este es un extracto de 'La tierra inhabitable: una historia del futuro', de David Wallace-Wells