domingo, 15 de octubre de 2017

Banderas, banderías. Los unos y los otros

Vivimos tiempos de banderas, en Cataluña desde hace cinco años es apabullante el uso de la estelada, miles y miles de banderas agitadas en las diadas o ante cada movilización, a modo de capa o vestido, colgadas en balcones, o insertadas en palos como elemento ofensivo/defensivo.

El impacto generado por la secesión catalana abre los ojos a nuevos comportamientos en el resto de España, fundamentalmente de rechazo de la secesión, así aparecen algunas banderas españolas en fachadas y plazas y en movilizaciones.

Como era habitual antaño, las críticas no se han hecho esperar: la Patria no se defiende así, Todos los nacionalismos son iguales, esas banderas no me representan, etc. muchos argumentos progresistas siguen siendo válidos y los condensaba George Brassen en sus canciones, o Paco Ibáñez… Sin duda las críticas en ocasiones pueden compartirse por muchas personas, pero… ¿No les parece extraño a quienes así expresan sus objeciones que nunca hayan aparecido críticas similares ante el nacionalismo vasco y ahora el catalán?

Todos sabemos, si queremos saber, que la utilización de las esteladas es apabullante, infinitamente mayor que la de banderas españolas, todos sabemos, si queremos saber, que la estelada es el símbolo que representa un nacionalismo pan-catalán, carlista, nacionalcatólico, racista y supremacista, que aúna objetivos, movilizaciones y organizaciones con ideología y comportamiento fascista, comparable con el franquismo y fascismo italiano.

Somos un país raro, los extranjeros flipan ante el comportamiento fascista de muchos españoles que pasan por izquierdistas y que actúan exactamente igual que hacían los franquistas antes de la democracia; se queman banderas, españolas of course, y la gente lo ve normal, -Brassen- pero a nadie se le ocurre arrugar o quitar esteladas u otras banderas nacionalistas. Los himnos y símbolos españoles se silban, escupen o queman y se ve normal, pero a nadie se le ocurre decir ni pio sobre lo ridículos que pueden parecer los símbolos de otras nacionalidades. En cualquier país del mundo son hechos penados. Naturalmente esa actitud tiene explicación Sobre banderas y patriotismo democrático, escribí lo siguiente:

De repente aparecen por el resto de España unas pocas banderas y algunos se escandalizan. Aparece algún fascista montando bronca, y como siempre hay gente pa to, en algunas calles aparecen consignas ultraderechistas que se destacan en las redes sociales. El problema es que muchos intentan hacer aparecer como general algo completamente residual. La extrema derecha en España es residual en votos, el fascismo en el conjunto de España es residual en apariciones públicas, es residual, prácticamente despreciable en instituciones públicas… y ello al margen de los insultos llamando fachas a miles de peperos, de ciudadanos o de socialistas.

El término fascismo a fuerza de aplicarse como insulto se gasta, está perdiendo la definición que tiene, tenía, como concepto que definía ideología y comportamiento organizado, que por cierto es posible apreciar en gran medida en el movimiento secesionista catalán. Todos los nacionalismos son iguales, dicen aquellos izquierdistas reaccionarios que apoyan al nacionalismo catalán, pretendiendo atacar así al nacionalismo español. Pero verán ustedes el nacionalismo español, que existe, está embridado desde la Constitución, ese nacionalismo español al que se refieren fue derrotado con la implantación de la democracia, el nacionalismo español es residual desde la entrada en la Unión Europea y en múltiples organismos internacionales.

Un aspecto esencial que define los nacionalismos es la defensa de la soberanía absoluta, en el caso del nacionalismo catalán su objetivo prioritario, es la consecución de la soberanía absoluta, a ese principio básico subordina todo lo demás. Mientras el nacionalismo español ha ido haciendo cesión de soberanía a la UE, al euro, a la OTAN, Schegen… no tenemos moneda, la gran mayoría de nuestras leyes y normas están tomadas de la Unión Europea; la política, la diplomacia, la economía, las relaciones exteriores, las fuerzas armadas, etc. etc. no son independientes en España, el nacionalismo español no domina esas áreas citadas, todo lo contrario la cesión de soberanía realizada implica la inexistencia del nacionalismo español, la realidad diaria desde hace años demuestra que el mantra de todos los nacionalismos son iguales, el español y el catalán o vasco, es una mentira.

El nacionalismo español no controla el Parlamento ni el gobierno, ni los poderes económicos, ni las fuerzas armadas… en todos ellos hay disparidad de fuerzas, el nacionalismo español cedió soberanía con la democracia no solo exteriormente, cedió soberanía interiormente, a la sociedad, al resto de partidos políticos, nacionalismo español que no controla ni la educación, ni la sanidad… la descentralización del Estado nos trajo un estado federal, particular y reformable, por supuesto, pero estado federal en el que varios territorios tienen tanta autonomía como en otros estados federales. El nacionalismo español fue desmantelado en la democracia, mientras subsistió el nacionalismo vasco y catalán, que fue permitido, adorado y potenciado por demasiada gente. El nacionalismo español no adoctrina niños en el odio a los otros de forma organizada y sistemática desde hace 30 años, ni los viste iguales y los lleva encuadrados a manifestaciones, ni los marca o señala para saber que han votado sus padres durante años, el nacionalismo español no ha sacado los jóvenes de los institutos y universidades con banderas españolas en manifestación contra Cataluña. A ningún gobierno ni institución en España se le ocurre hablar en nombre de todo el pueblo español, considerándolo una y otra vez como pueblo homogéneo, todo lo contrario que en las nacionalidades periféricas. No, de ninguna manera son iguales.

No es este el mejor de los mundos posible, muchas cosas hay que regenerar y cambiar en Europa y España, para empezar el método de análisis y debate político en quien se considere activista, rechazando la vaguería intelectual que aleja del estudio de la realidad concreta, esa vaguería que solo basa en clichés antiguos la interpretación de toda la realidad histórica del ancho mundo.

Vivo en una ciudad con una población cercana a 200.000 habitantes, situada en los alrededores de Madrid, y gobernada por el PP desde hace años, mi barrio está rodeado de bloques de 10 alturas con más de 100 pisos cada uno. El día 13 de Octubre conté las banderas españolas que se veían en las fachadas de un montón de bloques, representaban un 10% de las viviendas.

viernes, 13 de octubre de 2017

Discurso de Borrell, manifestación 8-10-2017

Ciudadanos y ciudadanas de Cataluña, porque eso es lo que sois vosotros: ciudadanos de este país. Veo algunas banderas esteladas. Esta es nuestra estelada (agita bandera de la unión europea). Tiene las estrellas de la paz, la convivencia, del derecho. Eso es lo que representa Europa hoy.
Amigos, amigas, compañeros, ciudadanos: estamos aquí porque nos hemos convocado para defender la convivencia, el pluralismo político y la solidaridad. Y hace falta que lo hagamos. Porque la convivencia se ha roto en este país. Se ha roto entre amigos, entre familiares. Se ha roto en la calle. Hay que volver a rehacerla. Tenemos que defender el pluralismo político porque no se reconoce. Cuando tenemos a una presidenta del Parlament, una presidenta del Parlament, que se atreve a decir que los que votan a determinados partidos políticos no son catalanes, es que nos echan por tierra todos nuestros valores (…).
Señora Forcadell ¿a vd no se le pasó por la cabeza que antes de decir estas cosas hubiese tenido que dimitir como presidenta del Parlament de Cataluña? ¿Pero cómo es posible?
(Al público) No, no me aplaudáis que me han dicho que solo tengo 10 minutos
¿Cómo es posible que una presidenta de un parlamento – yo he sido presidente del Parlamento Europeo – ¿cómo es posible que una presidenta de una institución que representa a todos los ciudadanos se atreva a decir que el que vote a otros partidos políticos, de una manera democrática libre y abierta, no son catalanes? ¡Claro que lo son! ¡Tanto como cualquier otro! Y ¿cómo es posible que tengamos un conseller del govern de la Generalitat que dice que los que no están de acuerdo con el referéndum de independencia es porque no eran ciudadanos sino súbditos?
¡Vosotros no sois súbditos!
Y si hoy estáis aquí, si habéis venido tantos, es precisamente para decirle al mundo que los que no pensamos como nacionalistas somos tan ciudadanos de Cataluña como ellos.
(Aplausos)
Amigos y amigas, tengo un amigo que vive en la luna y como nos ve desde muy lejos, cuando nos mira desde su telescopio, me dice: Josep, en Cataluña no hay más que independentistas.
(Gritos)
No, claro que no, le respondo yo, pero claro, él nos ve desde muy lejos, solo ve independentistas y me pregunta que ¿dónde están los otros que dicen que no lo son? Pues aquí estáis. ¡Amigo de la luna, ahora sí que nos ves!
Pero hasta ahora no se nos ha visto ni se nos ha escuchado. A partir de ahora tenemos que hacer que la voz de todos los catalanes se escuche por igual. Y para eso hace falta un control democrático de los medios de comunicación públicos (aplausos) que son una vergüenza democrática.
(Aplausos y gritos)
(Al público) Bueno, parece que estáis de acuerdo conmigo ¿no? (…)
Hace falta que la gente se exprese con el máximo respeto. No me gustaría exagerar pero estamos viviendo momentos casi dramáticos en la historia de este país. Y no hay que lanzar llamamientos (…) arrebatos. Hay que pedir sensatez, hay que pedir respeto para nosotros y para los demás. Hay que tener mucho cuidado con lo que hacemos en los próximos días porque si se declara la independencia de manera unilateral, este país se irá por el precipicio, sr Puigdemont. No lo arroje por el precipicio. No lo deje caer por el precipicio.
(Gritos)
(Al público) No, no, no. No gritéis como las turbas del circo romano. A la cárcel solo van los que dicen los jueces.
Os pido por pafor, os pido que extrememos el respeto, que reconstruyamos el afecto, que nos queramos. Cada vez que discuto con mis amigos independentistas y les explico cuántos cuentos hay en sus cuentas, cada vez que les explico las mentiras que han dicho para aumentar su sentimiento de menosprecio de la gente, al final, cuando ven que no tienen más razones ni argumentos, me contestan: es que no nos quieren. Pues sí, sí que os queremos. Voy a pediros un favor a todos, a los que habéis venido también de fuera de Cataluña: cuando volváis a vuestra casa por toda España, haced una cosa: id a comprar una botella de cava catalán.
(Aplausos)
Id a comprar una botella de cava catalán porque las ventas de cava catalán han bajado un 15% y esto quiere decir que hay más trabajadores en Cataluña en el paro. Nada de boicots, nada de ofensas. Hay que trabajar todos juntos para que recuperemos la sensatez que se había evaporado. 
Y ahora quiero dirigirme a los empresarios de Cataluña. Ahora quiero dirigirme a todos aquellos que están tomando deprisa y corriendo la decisión de marcharse de Cataluña: ¿no podíais haberlo dicho antes? Todas las cosas que decíais en privado ¿por qué no las decíais en público? Cuando hace 2 años yo decía, al publicar mi primer libro, que si se declaraba la independencia pasaría lo que está pasando, q las empresas se irían y los bancos los primeros. Y el sr Junqueras y el sr Mas que eran grandes profetas decían que no se iría ninguno.
Nadie, ¿verdad sr Mas? Pues todos los que ahora se van lo tenían que haber dicho antes. Que si pasase lo que está pasando, harían lo que están haciendo. Porque si lo hubiesen dicho, si lo hubiesen dicho, tal vez no estaría ahora pasando.
Todos tenemos un poco de culpa de haber callado demasiado. Ahora ha llegado el momento de que los que nos sentimos de esta tierra hagamos un llamamiento a la serenidad, a la sensatez, a la convivencia, a la solidaridad, al pluralismo político.
Estos son los emblemas de la estelada europea y para eso tenemos que trabajar, amigos y amigas.
(Aplausos)
Esto no lo arreglaremos tomando decisiones unilaterales. Esto no es un problema de orden público, o no solo. Esto no es un problema que se puede arreglar diciendo que nosotros lo hacemos mejor y que Europa nos acogerá con los brazos abiertos.
Sr Junqueras, deje de engañar a los catalanes. Deje de decir las cosas como no son. Usted se cree sus propias mentiras, pero si hace de verdad lo que dice que hará, le digo que en Cataluña, en España y en Europa pagaremos un precio muy alto. Porque lo que usted defiende es lo contrario del ideario europeo. El ideario europeo es el respeto a a ley y la solidaridad. Usted rompe una y no quiere cumplir la otra.
¿Usted piensa que con esa tarjeta de visita lo van a recibir con los brazos abiertos? No. le dirán que vuelva otro día y mientras tanto todos sufriremos mucho. Porque yo veo que hay gente que sufre. Lo veo en la calle, en el tren, en los restaurantes. Gente buena que tiene miedo, miedo por lo que pueda pasar. No saben qué le pasará a su pensión. No saben si se tendrán que ir de este país. Nos piden que hagamos algo, por favor. Sí, los responsables políticos tienen que hacer algo, y con prisa, porque estamos en el límite de lo que puede acabar siendo un enfrentamiento cívico. Y nosotros tenemos que contribuir a que esto no sea así.
Quiero acabar, tengo muchas cosas que decir pero no tenemos tiempo. Solo quiero decir dos cosa
Primera: cuando el presidente Kennedy envió a la Guardia Nacional para acabar con (…obligar a los estados sureños a cumplir las leyes raciales) dijo, que ningún hombre por poderoso que sea ni ninguna multitud, por mucho que grite, están por encima de la ley. Porque (pasa a hablar en castellano) el día que estén por encima de la ley, los jueces no podrán hacer su trabajo, nadie estará a salvo de la arbitrariedad del gobierno y nadie podrá estar seguro de lo que le puede hacer su vecino.
(Aplausos)
(En catalán) Y nosotros queremos estar seguros de lo que nos pueda hacer el vecino. Aquí han pasado cosas que no tenían que haber pasado. Hemos visto imágenes que no nos gustan. Nos estamos haciendo daño los unos a los otros. Ya está bien, recuperemos a sensatez y pensemos que el mundo en el que vivimos, en el siglo XXI, tenemos derecho a vivir tranquilos. Tenemos derecho a la tranquilidad. Hay que disfrutar de esta tierra maravillosa, del progreso de esta España democrática de la que nos podemos sentir muy orgullosos.
(Aplausos)
Hay problemas, claro que hay problemas. ¿Qué país no tiene problemas?
(En inglés) Pero creedme,vosotros creéis que Cataluña es como Lituania, Kosovo? No.
(En francés) ¿Creéis que Cataluña es como Argelia para Francia? No, Cataluña no es una colonia.
(En castellano) Cataluña no es un estado ocupado militarmente como era Lituania por el ejército soviético.
(En inglés) Cataluña no es un estado como Kosovo, donde había violencia y se violaban los DDHH
(En catalán) Y por eso Cataluña debe seguir trabajando desde el respeto a la ley y no se puede creer a los que dicen que el Dcho internacional está de su lado porque no es verdad. ¡NO está de su lado!
Y ha venido aquí a Barcelona, el mismo Ban Ki Moon, secretario gral de las Naciones Unidas a decirlo. Amigos: no más fronteras. Esta bandera representa la supresión de las fronteras.
¿Qué son las fronteras? Las fronteras son las cicatrices que la Historia ha dejado sobre la piel de la tierra.
(En castellano) Las fronteras son las cicatrices que la Historia ha dejado grabadas en la piel de la tierra. Grabadas a sangre y fuego. No levantemos más porque bastante dolor hemos tenido que soportar para construirlas. Gracias.
(Aplausos)
Foto: © Unión Europea, 2005 – Fuente: Parlamento Europeo
https://voicesfromspain.com/2017/10/09/josep-borrell-discurso-completo-manifestacion-8-octubre-barcelona-recuperem-seny/



miércoles, 11 de octubre de 2017

Declaración de independencia de Catalunya

Lo tomo de ‘La Vanguardia’
Este es el contenido íntegro de la declaración de independencia en castellano. Consulta la versión original en catalán al final del texto.

DECLARACIÓN DE LOS REPRESENTANTES DE CATALUNYA

Al pueblo de Catalunya y a todos los pueblos del mundo.
La justicia y los derechos humanos individuales y colectivos intrínsecos, fundamentos irrenunciables que dan sentido a la legitimidad histórica y la tradición jurídica e institucional de Catalunya, son la base de la constitución de la República catalana.

La nación catalana, su lengua y su cultura tienen mil años de historia. Durante siglos, Catalunya se ha dotado y ha disfrutado de instituciones propias que han ejercido el autogobierno con plenitud, con la Generalitat como máxima expresión de los derechos históricos de Catalunya. El parlamentarismo ha sido, durante los períodos de libertad, la columna sobre la que se han sustentado estas instituciones, se ha canalizado a través de las Cortes Catalanas y y ha cristalizado en las Constituciones de Catalunya.

Catalunya restaura hoy su plena soberanía, perdida y largamente anhelada, tras décadas de intentar, honestamente y lealmente, la convivencia institucional con los pueblos de la península ibérica.

Desde la aprobación de la Constitución española de 1978, la política catalana ha tenido un papel clave con una actitud ejemplar, leal y democrática para con España, y con un profundo sentido de Estado.

El estado español ha respondido a esta lealtad con la denegación del reconocimiento de Catalunya como nación; y ha concedido una autonomía limitada, más administrativa que política y en proceso de recentralización; un tratamiento económico profundamente injusto y una discriminación lingüística y cultural.

El Estatuto de Autonomía, aprobado por el Parlamento y el Congreso, y refrendado por la ciudadanía catalana, debía ser el nuevo marco estable y duradero de relación bilateral entre Catalunya y España. Pero fue un acuerdo político roto por la sentencia del Tribunal Constitucional y que hace emerger nuevas reclamaciones ciudadanas.

Recogiendo las demandas de una gran mayoría de ciudadanos de Catalunya, el Parlamento, el Gobierno y la sociedad civil han pedido repetidamente acordar la celebración de un referéndum de autodeterminación.

Ante la constatación de que las instituciones del Estado han rechazado toda negociación, han violentado el principio de democracia y autonomía, y han ignorado los mecanismos legales disponibles en la Constitución, la Generalitat de Catalunya ha convocado un referéndum para el ejercicio del derecho a la autodeterminación reconocido en el derecho internacional.

La organización y celebración del referéndum ha comportado la suspensión del autogobierno de Catalunya y la aplicación de facto del estado de excepción.
La brutal operación policial de carácter y estilo militar orquestada por España contra ciudadanos catalanes ha vulnerado, en muchas y repetidas ocasiones, sus libertades civiles y políticas y los principios de los Derechos Humanos, y ha contravenido los acuerdos internacionales firmados y ratificados por el Estado español.

Miles de personas, entre las que hay cientos de cargos electos e institucionales y profesionales vinculados al sector de la comunicación, la administración y la sociedad civil, han sido investigadas, detenidas, querelladas, interrogadas y amenazadas con duras penas de prisión.
Las instituciones españolas, que deberían permanecer neutrales, proteger los derechos fundamentales y arbitrar ante del conflicto político, se han convertido en parte e instrumento de estos ataques y han dejado indefensa a la ciudadanía de Catalunya.

A pesar de la violencia y la represión para intentar impedir la celebración de un proceso democrático y pacífico, los ciudadanos de Catalunya han votado mayoritariamente a favor de la constitución de la República catalana.

La constitución de la República catalana se fundamenta en la necesidad de proteger la libertad, la seguridad y la convivencia de todos los ciudadanos de Catalunya y de avanzar hacia un Estado de derecho y una democracia de más calidad, y responde al impedimento por parte del estado español de hacer efectivo el derecho a la autodeterminación de los pueblos.

El pueblo de Catalunya es amante del derecho, y el respeto a la ley es y será una de las piedras angulares de la República. El estado catalán acatará y hará cumplir legalmente todas las disposiciones que conforman esta declaración y garantiza que la seguridad jurídica y el mantenimiento de los acuerdos suscritos formará parte del espíritu fundacional de la República catalana.

La constitución de la República es una mano tendida al diálogo. Haciendo honor a la tradición catalana del pacto, mantenemos nuestro compromiso con el acuerdo como forma de resolver los conflictos políticos. Asimismo, reafirmamos nuestra fraternidad y solidaridad con el resto de pueblos del mundo y, en especial, con aquellos con los que compartimos lengua y cultura y la región euromediterránea en defensa de las libertades individuales y colectivas.

La República catalana es una oportunidad para corregir los actuales déficits democráticos y sociales y construir una sociedad más próspera, más justa, más segura, más sostenible y más solidaria.

En virtud de todo lo que se acaba de exponer, nosotros, representantes democráticos del pueblo de Catalunya, en el libre ejercicio del derecho de autodeterminación, y de acuerdo con el mandato recibido de la ciudadanía de Catalunya,

CONSTITUIMOS la República catalana, como Estado independiente y soberano, de derecho, democrático y social.

DISPONEMOS la entrada en vigor de la Ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la República.

INICIAMOS el proceso constituyente, democrático, de base ciudadana, transversal, participativo y vinculante.

AFIRMAMOS la voluntad de abrir negociaciones con el estado español, sin condicionantes previos, dirigidas a establecer un régimen de colaboración en beneficio de ambas partes. Las negociaciones deberán ser, necesariamente, en pie de igualdad.

PONEMOS EN CONOCIMIENTO de la comunidad internacional y las autoridades de la Unión Europea la constitución de la República catalana y la propuesta de negociaciones con el estado español.
INSTAMOS a la comunidad internacional y las autoridades de la Unión Europea a intervenir para detener la violación de derechos civiles y políticos en curso, y hacer el seguimiento del proceso negociador con el Estado español y ser testigos.

MANIFESTAMOS la voluntad de construcción de un proyecto europeo que refuerce los derechos sociales y democráticos de la ciudadanía, así como el compromiso de seguir aplicando, sin solución de continuidad y de manera unilateral, las normas del ordenamiento jurídico de la Unión Europea y las del ordenamiento de España y del autonómico catalán que transponen esta normativa.

AFIRMAMOS que Catalunya tiene la voluntad inequívoca de integrarse lo más rápidamente posible a la comunidad internacional. El nuevo Estado se compromete a respetar las obligaciones internacionales que se aplican actualmente en su territorio y continuar siendo parte de los tratados internacionales de los que es parte el Reino de España.

APELAMOS a los Estados y las organizaciones internacionales a reconocer la República catalana como Estado independiente y soberano.

INSTAMOS al Govern de la Generalitat a adoptar las medidas necesarias para hacer posible la plena efectividad de esta Declaración de independencia y de las previsiones de la Ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la República.

HACEMOS un llamamiento a todos y cada uno de los ciudadanos de la República catalana a hacernos dignos de la libertad que nos hemos dado y construir un Estado que traduzca en acción y conducta las inspiraciones colectivas.

Los legítimos representantes del pueblo de Catalunya:

Barcelona, ​​10 de octubre de 2017

domingo, 8 de octubre de 2017

Secesión, nacionalismo y fascismo. 2


No podemos ignorar que esto del proceso hacia la independencia no comenzó el 1 de octubre, la base ideológica del catalanismo, racista, y supremacista, tiene 200 años y muchos de los rasgos fascistoides que aquí se citan se empezaron a aplicar en los años 80, creando una realidad sufrida por muchos catalanes desde hace 30 años. Ideología y comportamientos fascistoides unidos en un movimiento organizado, se puede caracterizar como fascista, ello a pesar de que no todas las personas que luchen por la independencia lo sean, ni todos sus actos. La cuestión es que las élites nacionalistas definieron base ideológica y comportamientos, objetivos y organización, ellos han creado el movimiento independentista, que define a todos cuantos participan implantándoles sus rasgos, sin la existencia de ese magma secesionista no podrían haberse sumado no nacionalistas u otras formulaciones.

Los individuos que formaron parte de los movimientos fascistas durante los años treinta, de ninguna manera pensaban en sus inicios que estuvieran cometiendo atrocidades, se consideraban buenas personas y religiosas, también fueron jóvenes soñadores en revoluciones, creían estar construyendo un hombre nuevo que resolvería todos los problemas de la nación, también eran amantes y patriotas, y padres de familia cariñosos con sus hijos. Solo fue después de varios años, cuando la historia aplicó el calificativo de horrorosa brutalidad a los comportamientos y resultados que pusieron en marcha los fascismos.

Tras la primera parte, en esta segunda siguen definiéndose rasgos fascistas apreciables en comportamientos del independentismo.

Pan-Imperialismo fascista: Son antiimperialistas en cuanto enemigos de la internacionalización, por lejano y extranjero, ya que tienen culturas diferentes, lengua, historia, etnia, en el fondo pretenden evitar que otros intervengan en su nación, no aceptan compartir leyes, normas, culturas y decisiones de la comunidad internacional –salvo utilizar aquellas que les sean expresamente favorables-, el objetivo nacionalista es el sueño de la soberanía absoluta, abandonado hace tiempo por el nacionalismo español, esa soberanía absoluta implicaría la autarquía, otra coincidencia con el franquismo. Añoran viejos sueños imperiales con ellos de dominadores, glorias antiguas inventadas, utilizadas como pegamento e ilusión de un pasado a realizar en el futuro. En Cataluña, los independentistas quieren reconquistar el  imperio de los países catalanes mediterráneos, también zona francesa y Aragón; en España los sueños imperiales fueron desterrados hace mucho tiempo.

Los indepes en su lucha por la independencia muestran incapacidad de aceptar leyes comunes de la Unión Europea que son las que comparten hoy con España, por ejemplo, la obligación de contribuir fiscalmente a la redistribución del Estado, importantísimo principio europeo del cual se ha beneficiado España/Cataluña durante años. En la actualidad una enorme cantidad de leyes aplicadas en España proceden de Europa y afectan a todos los aspectos de la vida.

Familia, municipio, las pequeñas unidades: Los fascistas son defensores de la nación, y dictadores en todos los aspectos y niveles administrativos, municipales, parlamentarios, en los que es imposible debatir ni siquiera manifestar opinión distinta, por aplastamiento, por presión, por expulsión… intentan dirigir a su antojo sin participación de los diferentes que apartan de las instituciones, pretenden organizar a su sola conveniencia e imponer al resto sus deseos y cosmovisión global, utilizando la fuerza cuando fuera necesario. Los fascistas son defensores de organizaciones básicas pequeñas, por mayor facilidad de control, aman la tribu, la familia, el municipio, el barrio, el sector…

En un pueblo o barrio, el comportamiento de caciques, mafiosos o fascistas es más sencillo de desarrollar que en las grandes ciudades y cobra mayor relevancia para presionar vecinos que cualquier ley, en muchos pueblos de Cataluña la autoridad municipal concentra el rasgo supremacista, como dicen los estatutos de la Asociación de Municipios por la Independencia que también defienden sus alcaldes:  “Sabemos que, en Cataluña, el trabajo, la ciencia, las artes, el pensamiento siempre han estado a la vanguardia de la realidad y del sentimiento de un pueblo, en contraposición de la dedicación de las élites españolas de habla castellana, dedicadas a la gran administración, al ejército y la judicatura”.

Sentirse superiores al resto les permite a estos alcaldes, elegidos para la administración municipal ver normal acatar las leyes que les gusten y rechazar aquellas que no les beneficien, y plasmarlo con toda chulería en los estatutos, “Y, por eso, nos hemos de fundamentar en bases legales siempre que sea posible, pero teniendo muy presente que la justicia está por encima de las leyes que evolucionan constantemente”. Sentada la justificación para actuar como les plazca al margen de la ley,  concederán licencias solo a los suyos, pondrán a los otros todas las dificultades para hacer obras, conceder permisos… los puestos de trabajo municipales serán solo para indepes, las subcontratas o encargo de servicios descartarán a los tibios, dirigen subvenciones y ayudas particularizadas a sus votantes, boicotean a personas y negocios  de los no adictos y presionan cierres, llegando con su asfixia hasta empujar a la expulsión del pueblo. El comportamiento es idéntico al de los caciques o mafiosos, la cuestión se agrava y aumenta de nivel cuando se actúa de forma organizada bajo la protección de una organización con base ideológica supremacista. Entonces su comportamiento es fascista, igual que los franquistas en los pueblos durante la postguerra.

Como en la Italia de Mussolini, o en la España franquista, trasladan a las grandes movilizaciones la organización de pequeños agrupamientos unidos, el autobús de tal pueblo en aquel lateral, el haz del pueblo X al sector azul, el gremio o sindicato de Y en la cabecera, la escuela Z con los distintivos a la plaza,…

Ni izquierdas ni derechas: Fascismo y nacionalismo rechazan el conflicto situado en el eje izquierda/derecha, ellos dicen rebasar la lucha de clases por anticuada. Las masas vinculadas a sus movimientos fueron y son fundamentalmente clases medias, pequeña burguesía, autónomos, funcionarios, que en un primer momento estarán financiadas por alta burguesía, aunque dirigidas políticamente con autonomía por sus líderes y jefes. Autonomía política que una vez lograda habitualmente choca con los intereses de quienes fueron sus financiadores, pasó en Alemania, pasó en Italia, pasó en España, provocando que la alta burguesía deje de apoyar los fascismos tomando la defensa de sus intereses en propias manos. Como ocurrirá próximamente, la defensa de los intereses empresariales encajará mejor en una España europea y dentro de una democracia constitucional.

En el transversalismo del movimiento independentista no aparecen reivindicaciones de clase, -en su constitución anunciada publicada en la Ley de Transitoriedad, norma suprema, exactamente cuatro líneas, 40 palabras, de un total de 45 folios (S. Gállego-Díaz)-. La lucha por el process ha hecho desaparecer la lucha de clases en Cataluña. Por eso las huelgas generales, como la del 2-O las convocan desde el poder, Govern o entidades dominantes en el process ANC, Omnium, funcionarios a las calles, (Los obreros industriales no participaron en la huelga), enseñantes, sanitarios, bomberos, mossos, administrativos, colegios, institutos, universidades cerradas desde el poder para que los jóvenes estuvieran en las calles, etc. tal como hacía Franco en días señalados. 

Tomado de 'La raza catalana-II', Francisco Caja, Ediciones Encuentro, 2013.


jueves, 5 de octubre de 2017

Secesión, nacionalismo y fascismo. 1

 

Conceptos como secesión, nacionalismo y fascismo están bastante más unidos de lo que el común de los mortales imaginaba. Más allá de los insultos repetidos hasta la saciedad que dedican los indepes, sean éstos, viejos, mayores, jóvenes o niños, llamando fascistas para descalificar a cualquier persona que no se arrodille ante ellos, el concepto fascista tiene un contenido que lo define políticamente, y puede identificar, sean conscientes o no, a quienes basan sus ideas en la ideología fascista y a quienes desarrollan en su práctica social actitudes fascistoides.

Aunque muchos no lo sepan, se están comportando con la misma organización, el mismo pegamento de odio a los otros, igual ferocidad, mismos sistemas de propaganda, adoctrinamiento y movilización, similares patrones de heroicidad juvenil, parecidos sueños futuristas, semejantes prácticas de matonismo, inserción en mismas bases sociales… todo como aquellos fascistas italianos del primer tercio de siglo XX, como los fascistas españoles de los años treinta, o particularmente como los franquistas de postguerra, hoy muchos movilizados indepes están comportando como fascistas. Si además basan su actuación en una ideología que prima elementos diferenciadores respecto a los demás, como nacionalismo excluyente, identidad cultural excluyente, religiosidad y tradicionalismo en el que buscan signos identitarios diferenciadores… si además se consideran superiores a quienes no comparten tales elementos, si su ideología y comportamiento son fascistoides, seguro que lo serán.

El tema es sorprendente, porque fascista es un concepto que tiene connotaciones muy negativas para ellos y precisamente es utilizado por quienes practican fascismo, se están insultando a sí mismos, si no fuera porque ellos se consideran a salvo de toda influencia negativa, si no fuera porque están convencidos de actuar como pueblo elegido, se insultarían a sí mismos si no fuera porque la ideología supremacista se les ha metido en la sangre y ello les faculta para despreciar a cualquiera, comportamiento inequívocamente fascista. Hoy los indepes utilizan el concepto fascista profusamente para descalificar al otro, a quien no sigue a rajatabla la letanía secesionista, sea Marsé o Serrat, Coixet o los periodistas no comprados, los niños en un colegio o  los padres de barrios obreros.

Nadie de los que apoyan la secesión cree ser fascista todos quienes participan o apoyan las movilizaciones del process se llaman demócratas. Si repasan someramente la serie de rasgos siguientes que definen el concepto de fascista verán que se pega como una lapa al process y una gran parte de los independentistas.

Nacionalismo: El fascismo encuentra su lugar de acomodo en el nacionalismo. Todo fascismo es nacionalista. A quienes apoyan la independencia les animo a leer a los clásicos nacionalistas catalanes, Almirall, o recientemente a Pujol –un texto de gran ayuda es ‘La raza catalana, I y II de Francisco Caja. Editorial Encuentros-, en ellos comprobarán sus raíces religiosas, cristianas, su defensa de la raza catalana definida constantemente con elementos supremacistas, los catalanes son superiores a los demás, su ansia por crear una nación, que solo podrá ser defendida con su propio Estado, todo realizado bajo sus criterios y con sus normas que excluirán todas las demás y a todo el que no sea o quiera ser de pura cepa, criterio que lógicamente designarán ellos. Les aseguro que serían incapaces de diferenciar textos de Ramiro Ledesma Ramos de textos pujolistas.

Enemigo externo: En la creación de la nación se utilizaran otros rasgos fascistas, que también encontramos en el nacionalismo catalán. La confabulación judeo masónica quería acabar con la nación, fue profusamente utilizada por el franquismo, los comunistas, los liberales, el oro de Moscú... se transmuta hoy en, España nos roba, españoles colonialistas represores y ladrones, en definitiva el enemigo externo como elemento para aglutinar el pueblo contra los otros.

Pueblo/individuo: La propia definición de pueblo, de grupo, los haces fascistas, lo colectivo diferente y a diferenciar por encima de los derechos y libertades individuales. Ellos serán los representantes de todo el pueblo, aunque solo reciban apoyo de una parte, pero consideran ser representantes de la totalidad porque el resto no forma parte del pueblo catalán, son los anticatalanes como Marsé o Serrat, o los alcaldes y concejales no independentistas; en el caso franquista ocurría igual, los antiespañoles designaban a los otros, la antiespaña era malísima e inferior en derechos, entonces y ahora el naciolnalismo expulsa al que no es igual, al diferente, lo rechaza y considera inferior no está elegido por Dios para salvar la patria, el diferente es enemigo por tanto no tiene iguales derechos, así es el supremacismo.

El contraste con la Constitución es evidente, todo ciudadano es portador de los mismos derechos y obligaciones, la igualdad de todos ante la ley es la base de convivencia, libertad y justicia para todo ciudadano, al margen de su pasado, de su identidad, religión, raza, dinero o tribu de nacimiento. Con la Constitución domesticamos al nacionalismo español, pero quedó libre la bestia del nacionalismo periférico ahora apoyado por muchos defensores de las diferencias del pasado. Una vuelta a la Edad Media.


Raza catalana, supremacismo: Los indepes, los votantes del referéndum se consideran con derecho a votar sin más, y lo publicitan como si ello fuera democrático, pero actúan en plan supremacistas, como si fueran el pueblo elegido con derecho a quitar derechos a los otros. Los no independentistas son otros anticatalanes, son inferiores y por tanto no tienen dignidad ni merecen respeto, eso es supremacismo. Están votando con el objetivo de la eliminación de los derechos actuales a los no independentistas, el mero hecho de aceptar la votación supone aceptar la idea supremacista de que unos puedan suprimir identidad a otros, quitarles su pertenencia a España su ciudadanía, quieren arrebatarles su pertenencia a la Unión europea, al euro, a Schengen, pretenden suprimir su identidad a la mitad de la población catalana. 

El referéndum de autodeterminación del 1-O muestra al grupo de sus defensores actuando por encima del resto de catalanes, quienes montaron el referéndum conocen de sobra estos aspectos, pero son supremacistas ungidos por Dios y se creen con derechos superiores, tanto como para eliminar derechos de millones de catalanes. Ambos, fascismo y nacionalismo, dedicarán montones de páginas muy parecidas en las que tratarán de justificar la superioridad de su pueblo sobre todos los demás.

Tomado de 'La raza catalana-II', Francisco Caja, Ediciones Encuentro, 2013.

martes, 3 de octubre de 2017

Podrían estar preparando enfrentamientos violentos

No descarten enfrentamientos violentos entre las dos mitades de población, el cuento chino de que todo era pacífico solo se sostiene sobre la base de que nadie se oponga, si la mitad de catalanes constitucionalistas obedecen, la otra mitad secesionista parecerá fascismo soterrado, si responden, el nacionalismo fascista aparecerá mas nítidamente porque están dispuestos y preparados para el enfrentamiento civil que parecen buscar al creer en su fuerza agresiva y movilizadora, muy superior a la mostrada por la otra mitad de catalanes no independentistas y a las indecisiones y debilidades que muestra el Estado.

Lo que sigue lo escribí el 8 de noviembre de 2013 aquí en ‘Arian seis’, ‘Se está produciendo una fractura social’:
La lucha separatista podría tener consecuencias devastadoras para los trabajadores y grupos más débiles, españoles y catalanes, máxime desarrollada sin guiones consensuados, o con la estrategia actual que parece ser el juego del gallina, esperar a ver quien frena primero por miedo, si Más o Rajoy, que por ahora parece conducirán a un choque violento que a todos perjudicará. En plena crisis económica y política, lo normal es que las incógnitas que suscitan las posturas independentistas y las extremadamente suaves respuestas gubernamentales, asentadas exclusivamente en el terreno de la legalidad actual y poco en la política, no puede extrañar que en algún momento del proceso agraven las dificultades de financiación española, pública y privada, de todos los territorios españoles.

El desgarro se produce, la cuestión que no sabemos ver es cómo terminará, porque el proceso sigue imparable sin claridad para divisar el resultado final, que sea cual sea, solo podrá agravar la situación actual. En el mejor de los casos, supuesto se llegara a acuerdos satisfactorios para ambas partes, los rescoldos perdurarán bastante tiempo y será de esas historias que pasan a los libros de textos para generaciones futuras. El odio se está extendiendo, siempre existió, aunque en pequeñas dosis aceptables para vivir ya que estaba asentado en minorías ultras, la cuestión ahora es que los frascos que lo contenían se están rompiendo y se extiende por mayorías considerables de población, y no respeta edades, creció respecto a los años pasados y nos tocará vivirlo a nosotros, lo cual resulta paradójico: con la democracia, el autogobierno y la lengua, y su gran desarrollo económico, ha aumentado el odio antiespañol, ¡más que durante el franquismo!

Sobre la recurrencia a la odiosa política del odio escribe José Ignacio Torreblanca en ‘La política del odio’, ‘los que odian se reagrupan para sacar tajada de la debilidad de las instituciones nacionales y europeas y captar votos con mensajes basados en la etnia, la pobreza, la ignorancia o la supuesta inferioridad cultural de otros… mantiene que si la política se mantiene en torno a discutir qué se lleva quien, en definitiva si se trata de discutir sobre recursos y su distribución será posible encontrar salidas, pero si se trata sobre la imposición de valores será mucho más difícil ‘las diferencias morales, identitarias, religiosas o culturales no se pueden repartir tan fácilmente. Por eso son tan útiles; polarizan a los electorados, alejándolos del centro, y fidelizan a los votantes en los extremos. Si la política es racional, puedo cambiar mi voto en cada elección dependiendo de qué ofrezcan unos y otros. Pero si lo que me juego es mi identidad, religión o cultura y lo que me mueve es el odio, cómo voy a votar por los otros. Si el odio funciona es porque es el instrumento favorito de un tipo de guerra que suele pasar desapercibida: la guerra cultural.’ 

El odio rompe relaciones, un problema importante de cualquier separación, la quiebra de relaciones puede dañar profundamente las personales y colectivas, cívicas y culturales, empresariales y sindicales… tanto en el interior de Catalunya como entre españoles y catalanes, sean quienes sean unos u otros. La ruptura afectará a las relaciones de todo tipo, también a las económicas. Los soberanistas en su propaganda disminuyen los riesgos económicos hasta hacerlos desaparecer en pocos meses caso de producirse, como si una declaración unilateral de independencia se tratara de un pacto amistoso, es probable que genere posibles bloqueos económicos y políticos, deslocalizaciones empresariales, boicots, aranceles, dumping, reducción de competitividad por la energía social que se llevará la crispación y pérdida de capital humano, por desgaste de fuerzas, los procesos de lucha en política exterior hoy casi inexistentes, tomarían otra forma, ONU, UE, es de suponer que ante una ruptura no se facilitaran encajes al nuevo estado.

La emigración de postguerra y descendientes, es un rio del que ahora bebe la  independencia, no sabemos por cuanto tiempo, aunque no son asimilables emocionalmente al independentismo, ni por ideología, historia, tradición, o herencia, ni por status social y económico. El deterioro económico consecuencia de la crisis  explica el apoyo de grandes sectores de población trabajadora a la única alternativa que le plantean a su penosa situación, salida milagrosa porque hay que tener fe ciega, en que mejoraría las condiciones de vida y trabajo, pero explica la rápida subida de cifras, sin que pueda descartarse que parte de este sector retire sus apoyos con igual velocidad que los aportó. Un sector de trabajadores se sienten traicionados por los partidos de izquierda catalanes y perdidos en la crisis que los arrasa. En todo caso, el número es considerable, directa e indirectamente suman la mitad de la población, por lo que aparecen problemas para respetar sus libertades, que suelen olvidarse en tertulias entre amigos y en posiciones cercanas a comprender los derechos nacionalistas. Cada cual que hable su lengua, es un derecho, pero, lo será para todos; si quieren independencia están en su derecho, pero, ¿quienes, cuantos quieren irse, y los demás?, hasta hace pocos días los que querían la independencia eran un 15%, luego doblaron, y ahora con la suma de todos pueden ser la mitad de la población, pero las voces que escuchamos en este proceso son las de una mitad, solo se escuchan los tambores nacionalistas, ahora en la lucha por la independencia.

La creación de dos trincheras, secesionistas y unionistas, la simplificación extrema es un coste del secesionismo, esta polarización irá en aumento, si no se lucha por hacer oír otras voces. Algunos quieren ser protagonistas únicos, -allí y aquí- para ello tratan de expulsar y silenciar muchas voces que no se encuentren en los extremos,  típicamente español, allí y aquí. La separación que provoca la apropiación por la carcunda de símbolos, lugares e historia de España, lleva a miles de progresistas a abrazar las políticas de otros nacionalismos, fundamentalmente porque esos nacionalistas se enfrentan al nacionalismo español, y lo hacen asignándolos erróneamente un plus de democracia ideal que no tienen respecto a las ideas constitucionales. Enfrente parece que la política que se desarrolla, en los discursos y los hechos es la de la confrontación, sea o no la estrategia diseñada todo parece conducir a lograr ese objetivo haciéndolo coincidir en el año santo de 2014, es lo que Joaquín Coll llama ‘el accidente insurreccional’.

La intervención de la extrema derecha, y los Aznar boys, echará más leña al fuego agravándolo todo, puesto que su postura conduce únicamente a la radicalización a derrotar, no a pactar, a vencer y no a convencer, pero, si existe una salida estará en el camino de la persuasión, solo con más argumentos y mejores en la dirección de incluir y no excluir, podrá mantenerse el independentismo reducido a la minoría que siempre tuvo. Los carpetovetónicos creen que no tiene razón la Generalitat, y lo que es peor, que los catalanes no tienen razones, como si no hubiera motivos y todo fuera un invento, como si no fuera necesario discutir y entenderse para convivir y resolver problemas. Este asunto tan complicado, está apoyado en motivaciones reales junto con otras inventadas, haciéndose peligroso por el camino que transita que no parece tener retorno y complejo porque toda sociedad es un conjunto de múltiples interrelaciones muy poco que ver con un pueblo unívoco; ninguna solución podrá ser sencilla, aquellos que las propugnan solo entorpecerán y su participación dificultará encontrar salidas, que para serlo, deberán ser negociadas, si fueran impuestas no serían estables, no durarían; y deberán ser consensuadas muy ampliamente, lo cual requiere un clima de serenidad ya que todos deben aceptar ceder un tanto. Los machotes generarán además problemas colaterales, sus intervenciones añadirán más independentistas allí y retraerán posturas conciliadoras en todas partes, que se apartarán para que nadie las sume al mismo bando, nadie quiere que desde fuera le arrimen a esa gente.