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jueves, 2 de mayo de 2013

Partidos y sindicatos se muestran agotados. Y la sociedad


6.- A La complacencia social a la que me refiero en párrafos anteriores, -identificada con la aceptación acrítica de la sociedad de consumo, o del tipo de sociedad en el que vivimos- contribuyó el hecho de una cierta ocultación del capitalismo tras el telón, por miedo, precaución e interés, durante los años posteriores a la II Guerra Mundial en Europa, y en España a partir de la Transición cuando lo más brutal del capitalismo pareció esconderse tras la cortina, al tiempo que los trabajadores lograron evidentes mejoras en las condiciones de vida y trabajo, vacaciones, salarios, viviendas y barrios, pensiones, subsidios de paro y enfermedad, universalización de sanidad y educación, ampliación de la universidad, mayor igualdad para la mujer, mayores derechos globales…

El miedo del capital se metió por la sucesión de luchas obreras –anarquistas, socialistas y comunistas- del XIX y XX, que junto con la existencia del comunismo en la URSS y en China, consiguieron durante un tiempo atemperar a las fieras, que empezaron a despertar a finales del siglo XX apareciendo claramente ante el telón con la nueva forma de los mercados financieros en este siglo XXI, sirviéndose de la crisis para retroceder al pasado, a los obreros, trabajadores y clases medias occidentales, que era quienes disfrutaban del estado de bienestar, o socialdemócrata.

No se puede obviar que al aumentar la satisfacción social hizo aparecer más noble al capitalismo, -y viceversa- lo cual incidió en la pérdida de influencia de las izquierdas en su conjunto, y no solo de la cultura política de la clase obrera. También contribuyó decisivamente a dicha pérdida de influencia, los cambios demográficos que muestran las cifras de población española; aumentos significativos de sectores no obreros, lo cual hace bajar su peso e influencia relativa, crece el número de trabajadores vinculados a los servicios, de millones de estudiantes, millones de pensionistas, y grandes contingentes estables de sin trabajo y otros cientos de miles de trabajos precarios…
Grandes cambios de población entre 1982 y 2008:

Aumentó la población total. Y envejeció. De 37.943.000 personas a 45.328.700. Los mayores de 65 años aumentan de 4.401.000 a  7.414.000. Mientras que los menores de 16 disminuyen de 10.460.000 a 7.120.000.

La población activa pasa de 13.206.000 a 22.848.200, por el crecimiento de los asalariados que pasan de ser 7.684.000 a 16.681.200. Pero el aumento de trabajadores cambia el peso relativo de los grandes contingentes sectoriales.

En la Industria los asalariados disminuyen significativamente su peso relativo a menos de la mitad, de representar un 33% del total de asalariados a representar un 12%, de 2.512.000 a 1.927.300. Por contra en los servicios los asalariados aumentan significativamente su peso pasando de trabajar 3.856.000 hasta 11.497.000 llegando a representar un 69% del total.



En la Construcción los asalariados crecen desde 758.000, un 10% hasta pesar un 17% con 2.832.000.

Sin duda estos cambios influyeron en la disminución de las huelgas y en lo que podemos llamar el agotamiento de la etapa de la Transición. Más desarrollo lo encontrará en mi trabajo ‘’Clases,obreros, ciudadanos, sujetos políticos’’.

En las últimas décadas se produce la incorporación a la sociedad española, de nuevas hornadas de jóvenes más integrados en el sistema, que basculan ideológica y electoralmente hacia la derecha, como recogen las estadísticas del CIS, en lo que probablemente influya disfrutar de mayor calidad de vida respecto a las anteriores generaciones, y a la mayoría de países del mundo, con gran sentimiento de naturalidad y perdurabilidad respecto a lo que disfrutan, al tiempo que en la mayor confianza de esos jóvenes en la derecha y su alejamiento de las izquierdas quizás también influya el desconocimiento de la historia y el papel de la derechona española. Como también influirá en esos jóvenes la infravaloración de los logros conseguidos, por parte de amplios sectores izquierdistas que siempre los criticaron como si nada hubiera cambiado nunca.

Gran parte del problema del alejamiento de visiones progresistas en la sociedad, debería buscarse en el entramado izquierdista, y preguntarse ¿qué aporta a la sociedad ante cada problema, ante cada reto? ¿Por qué en Madrid, o en Valencia, arrasa la derecha y ninguna fuerza roja o verde consigue ganar desde hace 15 años?,… quizás convendría dejar de mirar siempre a la acera derecha para tratar de explicar las cosas, y empezar por dudar si utilizar hoy los mismos discursos que se utilizaban hace 40, 30 o 20 años, para aclarar realidades que han sufrido enormes cambios. Abandonar clichés y estudiar los nuevos fenómenos que nos rodean y cuestionarse errores de interpretación, diagnostico, deseos, utopías, relaciones, mensajes, comunicación, fuerzas, etc. etc. es trabajo pendiente de individuos y grupos sean anarquistas, comunistas, socialistas, verdes, o feministas,… Porque lo único que parece claro es que las ideas que mejor calan son las derechistas –En Islandia vuelven a ganar los partidos que llevaron a la crisis, en Italia Berlusconi conserva gran poder, en España aplastó la derecha del PP, en Grecia creció como la espuma Amanecer Dorado...- Mas opiniones sobre el asunto las desarrollo en la serie Izquierdas y crisis’

PD. La imagen de cabecera procede como otras veces del trabajo ya referenciado   David Luque ‘Las huelgas en España: intensidad, formas y determinantes’

lunes, 29 de abril de 2013

Toda moneda tiene dos caras. La doble cara de internet


Continuación. Lo que muestra la caída de peso de las huelgas.

5.- El papel de internet y las redes sociales, es diverso y presenta dos caras. Por un lado, abre bastantes puertas al margen de los poderes tradicionales, -no solo gobiernos y poderes económicos, también los tradicionales de partidos y élites…- permite a los individuos aislados u organizados, una rápida conexión y gran comunicación de ideas, convocatorias e imágenes,  facilita el acceso a la mayor información que haya existido nunca, -hasta el punto de ocultar lo importante por aplastamiento de cantidad y diversidad y por tanto generar un problema nuevo en la selección y búsqueda de lo útil-.

Internet posibilita la incorporación de millones de personas a movilizarse, al margen de su encuadramiento en movimientos ya existentes, ONG’s, partidos y sindicatos tradicionales, permite la transversalidad en la movilización por cuestiones concretas sin necesidad de encuadramiento global previo, -militantes de partidos distintos, activistas con bases programáticas diferentes, se unen en los movimientos árabes, el 15-M, etc.- y al facilitar la inmediatez en la transmisión deliberativa y toma de decisiones, abre una real  posibilidad de mayor y mejor participación social entre representados y representantes, entre consumidores y empresas, entre individuos y grupos, entre diversos grupos, etc.

Pero internet y las redes sociales también impulsan otros aspectos de relación no tan positivos, que giran en torno a la entronización de la superficialidad como norma de conducta supuestamente válida para atacar a los poderes, llegando a entronizar en millones de mentes una supuesta facilidad para iniciar la revolución, fundamentada en la tecnología, en vez de en las luchas de los seres humanos quienes se valen de los medios a su alcance en cada momento. La tecnología será al fin y al cabo un medio, en manos de los movimientos sociales podrá ser una herramienta poderosa, siempre que existan los activistas políticos.

Una derivada de la complacencia social a que hacía mención anteriormente, aparece en la aceptación masiva que tienen las nuevas formas de protestas blandas, ‘suavecitas’, que tienden a ser percibidas como suficientes para calmar millones de conciencias y sustitutorias de otras formas de presión y manifestación utilizadas hasta hace poco. Las redes sociales tienden a engañar respecto al poder transformador de los poderes económicos y políticos al sustituir formas de presión que requieren esfuerzo y provocan enfrentamientos y riesgos, por las modernas formas blandas que difunden, en muchos casos cuasi juegos, y que todo el mundo acepta por su facilidad y poco riesgo, incluidas las grandes corporaciones causantes de gran parte de los problemas que se quieren resolver con apretar un botón, mandar un mensaje, apagar la luz, etc. etc.

En los casos conocidos, por ejemplo, la primavera árabe, tiende a magnificarse el papel de las nuevas tecnologías en cuanto a comunicación y convocatoria. Al poner tanta luz sobre este aspecto ciega el papel que representan las bases reales sobre las que se asentaron las revueltas, los movimientos físicos de miles de personas, cuya resistencia durante bastante tiempo, peleas, manifestaciones, luchas callejeras, reuniones y organizaciones de grupos antes de la primavera, que provocaron innumerables muertes, represión, torturas,… fueron  imprescindibles para que posteriormente con internet tomaran una nueva forma en Túnez.

Las luchas por concretas necesidades vitales y falta de derechos, contra injusticias, explotación y represión, de cualquier movimiento individual y colectivo habrán de salir a las calles, y supone siempre un enfrentamiento con los poderes y nunca una fiesta. En el mundo occidental gran parte de las protestas vinculadas a redes sociales contienen un marcado carácter festivo y facilón, difícil de ver en los países árabes y emergentes, en donde los muertos, torturas y las cárceles han rodeado sus protestas antes de ser difundidas por los medios a raíz de la primavera árabe con excesiva luz en lo nuevo oscureciendo los tradicionales riesgos de las luchas.

Puede encontrar más sobre el asunto en mi trabajo ‘’El poder y las redes sociales’’


La imagen inicial de la Plaza Tahrir procede de fotos.lainformacion.com 

viernes, 26 de abril de 2013

Lo que muestran las Huelgas. 3

Podemos aceptar que las cifras sobre huelgas que publiqué variaban al proceder de fuentes distintas. Ahora bien, quienes estudian estos fenómenos coinciden en que desde la Transición hasta ahora ha descendido considerablemente esta forma de lucha y presión en toda Europa, aunque conviene destacar que en España se mantuvo más viva que en el resto de países, durante mayor tiempo, probablemente porque aquí costó mayores esfuerzos y se tardó más tiempo en consolidar el estado de bienestar, que recordemos, allí comenzó al finalizar la II Guerra Mundial, mientras aquí se instaló el franquismo hasta la Transición en donde costó mucho –tiempo y esfuerzos- romper tantas resistencias. Los motivos de la disminución será importante estudiarlos, para entender mejor lo que ocurre entre nosotros.

1.- En los años ochenta, una vez conseguida una cierta conformidad con lo logrado después de un período de luchas, comienza la relajación. Millones de personas aceptan la situación que se está creando de nuevos equilibrios, entre los poderes y el pueblo, representantes y representados, y entre la política y la economía. Se acepta como realidad estable y suficientemente positiva respecto a sus vidas pasadas. Lo anterior podría sustituir como explicación alternativa, la sustentada con la idea del desánimo, ampliamente utilizado en los ochenta para explicar el frenazo de las luchas. En mi opinión, en amplios sectores de población influiría con mayor peso la satisfacción por las mejoras conseguidas que su desaliento, de cara a frenar las movilizaciones.

2.- Los movimientos campesinos y obreros utilizaron durante el XIX y XX protestas, manifestaciones y huelgas, como una manera de influir en los poderes políticos y económicos con el fin de lograr las mejoras conocidas en las condiciones de vida y trabajo. Libertades y derechos, salario mínimo, pensiones, jornadas de 8 horas, sanidad y educación, subsidios para vejez y paro… fueron  reivindicaciones logradas con las luchas obreras, en parte encuadradas en los sindicatos y partidos de izquierdas. Las mejoras conquistadas fueron aplicadas al conjunto de la población en Europa durante años.

Pasado el tiempo y en la medida que amplias bases sociales se consideraban representadas en gobiernos, partidos y sindicatos, los representados aceptaron trasladar parte de su empuje hacia otras formas de actividad política, -parlamentaria, acuerdos y pactos sociales…- reduciendo significativamente luchas y protestas en la calle y empresas. El problema se agravará en la última década, cuando este aspecto de acción política se convierta en casi único, abandonando otras formas de presión y defensa de intereses de los más necesitados.

3.- El miedo paraliza. Hoy; no antaño. La precariedad en el trabajo y en la vida suele paralizar, el miedo a sufrir represión, despidos y sanciones, etc. adormece las respuestas, sobre todo cuando no se está seguro de su utilidad. Si en el pasado reciente, si en la experiencia de cada individuo no se han visto resultados positivos a riesgos asumidos, se tenderá a esconderse de los problemas, esperando que sean otros quienes los solucionen, máxime si el tiempo pasado fue más ligero. Las generaciones de la postguerra sufrieron un endurecimiento en sus condiciones de vida que sirvió a modo de entrenamiento para afrontar las luchas antifranquistas, del que carecieron generaciones posteriores.

4.- La complacencia con la sociedad de consumo y la vida en un marco de menores exigencias que en el pasado, han hecho a la sociedad en su conjunto y a los individuos de las nuevas generaciones más blandos que los anteriores, respecto a exigir mayores controles sociales, -desde hace mucho tiempo el mercado de trabajo español daba cifras de excesivo paro, excesiva precariedad, comenzamos el siglo XXI con un 80% de contratos por obra+ eventuales+ temporales, proceso de desindustrialización, burbujas en vivienda y crédito… hasta que estallaron los conflictos-.  Muy suavemente todavía, en función de los gigantescos cambios que se están produciendo. La influencia y perfil de las nuevas generaciones que se incorporaban como votantes –según recogen los trabajos del CIS desde hace un tiempo- era mayor hacia la derecha que a la izquierda.

Al adormecimiento de la sociedad contribuyó una idea evolutiva de la historia de la humanidad, millones de personas creyeron que el progreso avanzaba inexorablemente por el mero transcurso del tiempo. ¡Mentira! La Edad Antigua y la Edad Media muestran avances y retrocesos continuos, más recientemente aquí podíamos comprobar la experiencia del gran retroceso español con el franquismo, en cualquier terreno fuera económico, político, social,… Las nuevas generaciones a quienes se les ocultó la experiencia española, el salto adelante republicano y el retroceso franquista, tuvieron la oportunidad de observar como la historia avanzaba y retrocedía en América del Sur durante los últimos 50 años. O en África. Así se fomentó e instaló en la sociedad la sensación de que todo lo visible era una fiesta, de disfrute gratis y con cualquiera gobernando, en todo caso solo había que pedirlo a los políticos, culpables de todo, of course.

Continuará...

PD. La imagen de cabecera procede del trabajo ya referenciado 

miércoles, 24 de abril de 2013

Lo que muestran las huelgas. 2


Mi amigo Pepe, me pone un comentario en Facebook relacionado con el artículo de ayer, en él, me sugiere que amplíe datos. El mas relevante que destacaba ayer, era la disminución, la tendencia descendente de la práctica de huelgas desde la Transición hasta ahora, con un período álgido entre el 75 y el 95, coincidente con la muerte de Franco y gobiernos socialistas. al Gobierno. Mañana intentaré aclarar el por qué de este aspecto.

Dice Pepe, ‘’Se me ocurren varias relaciones para ponderar esos datos:
huelgas en el sector privado y en el sector público;
huelgas y población activa;
huelgas en el sector industrial y en el sector servicios;
huelgas en general y huelgas generales.’’

Yo agrego también como otros datos interesantes, las comparativas con países europeos, en los que se observa que todos los países tienen tendencia descendente. Interesante también comprobar que España destacaba del resto de países en número de huelgas.

En la ponderación huelgas por población activa, destaco los cuadros por mil habitantes. El último publicado con datos de huelgas ordinarias y generales es del Ministerio de Empleo.

Aquí van unos cuantos cuadros sacados del trabajo que recomendé ayer de  David Luque ‘Las huelgas en España: intensidad, formas y determinantes’












martes, 23 de abril de 2013

La Transición se agota. Lo que muestran las Huelgas. 1


No es que los partidos de aquella época estén agotados, solamente, es la sociedad en su conjunto quien mostró cansancio, y como consecuencia de ello los partidos políticos y sindicatos, que recogerían una parte de sus intereses, reivindicaciones, etc. se muestran igual de confusos y en proceso de transformación. Los datos que publiqué sobre las huelgas ofrecen un espejo sobre el que mirarnos, que por supuesto traslada la imagen más allá de los partidos, es la sociedad y los activistas sociales quienes necesitan cambios para transmitir a TODOS los partidos y organizaciones sociales.

Las estadísticas sobre las huelgas suelen tener tres parámetros fundamentales, el número de huelgas, el número de huelguistas y el número de jornadas de huelga. Este último es el que he utilizado para las comparaciones, por entender que engloba el sumatorio de los otros. Número de huelgas puede haber muchas, pero sería equívoco conceder excesiva importancia a este hecho si fueran de corta duración, y además con poca intervención de huelguistas, el resultado arrojaría un  número de jornadas totales muy pequeño. Ahora bien si fueran pocas en grandes fábricas y movilizaran a miles de obreros, su importancia sería otra, reflejándose considerablemente en las jornadas no trabajadas.

Los datos difieren bastante de unos a otros, por distinto criterio estadístico a la hora de contar y evaluar, y supongo que por las dificultades, así que lo más valioso puede ser observar la tendencia y las comparaciones homogéneas. Para los interesados en el tema, aquí tienen algunos trabajos muy útiles: de David Luque ‘Las huelgas en España: intensidad, formas y determinantes’ y Huelgas e intercambio político en España’, de Pere Jodar ‘Conflictividad y huelgas generales en España (1993-2004)’, del que procede la imagen del inicio.

Además de los anteriores, datos estadísticos e información, pueden buscarse en el Ministerio de Trabajo, hoy de Empleo, y en la OIT -Organización Internacional del Trabajo-, además de en sindicatos y patronales, por ejemplo los datos antiguos en el Sindicato Vertical y modernos en la CEOE, en ambos casos sus cifras pueden diferir bastante de las oficiales del Ministerio de Trabajo, por diferentes criterios estadísticos. Pueden hacerse una idea de esta diferencia en los últimos datos del 2012, facilitados por el Ministerio de Empleo que da un incremento del 62% con menos de dos millones de jornadas de huelga y la CEOE que da 40 millones dehoras perdidas –lo cual equivaldría a unos 5 millones de jornadas de huelga- con un extraordinario aumento del 187% sobre el año anterior.

Podemos aceptar que las cifras de jornadas de huelgas que publiqué el pasado día eran diferentes por ser facilitadas por fuentes con criterios de medición distintos. Ahora bien, las diversas fuentes que estudian estos fenómenos de las huelgas sí coinciden en que desde la Transición hasta la actualidad ha existido un bajón considerable en esta forma de lucha y protesta.
Seguiremos hablando del tema...

domingo, 21 de abril de 2013

La Transición fue un camino de luchas

La imagen procede de la revista 'Nuestra Clase', número 43 del 1 de abril de 1977. Es la página 12, que recoge el enorme impacto de las huelgas del 76, año siguiente a la muerte del asesino dictador Franco. refleja las jornadas perdidas por huelgas en cifras facilitadas por organismos oficiales de entonces, el Sindicato Vertical, de las que se hizo eco la prensa del momento.

Comparen con las otras cifras que publico de años mas recientes, desde el 86 hasta hoy, procedentes del Ministerio de Trabajo. -El gráfico es elaboración propia sobre dichas cifras- Y tengan en cuenta que en 1976 fueron ciento diez millones las jornadas de huelgas y que el pico mas alto del cuadro en 1986 fueron doce millones, incluso aceptando diferente método de cálculo, la  diferencia es descomunal, ¡hablamos de diez veces más!

Muchas interpretaciones son posibles, desde luego una importante es que en aquellos tiempos nada fue regalado y lo que se consiguió costó mucho, mucho, mucho.

En la comparación una imagen que surge es la caída tan enorme de  luchas.  Llama la atención la poca consistencia de las mismas en estos años recientes de gran crisis. Si quieren explicaciones de ataques hacia las conquistas, este aspecto aclara bastante; el agotamiento de la Transición también ha sido motivado porque lo conseguido se consideró perdurable, per se, error; lo conquistado se consideró por mucha gente con poco valor, error; las nuevas generaciones pensaron que todo lo que nos rodeaba era gratis y de disfrute obligatorio por vivir hoy y aquí, error...


1986-2012- HUELGAS. NÚMERO JORNADAS NO TRABAJADAS.  DATOS ANUALES.



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HUELGAS. NÚMERO DE JORNADAS NO TRABAJADAS.  
DATOS ANUALES ACUMULADOS. 
FUENTE: MINISTERIO DE TRABAJO
SUBDIRECCIÓN GENERAL D ESTADÍSTICA
PARA ÚLTIMOS 4 AÑOS, MINISTERIO DE EMPLEO.