miércoles, 5 de mayo de 2021
El mundo ni empieza, ni acaba hoy
lunes, 19 de abril de 2021
De los planes q pueden salvarnos, q poco se habla
A continuación tienen dos artículos que hablan de los planes que pueden salvarnos, a todos, los de un lado y otro. Son planes de los que apenas se discute, en todo caso solo conocerá usted frases grandilocuentes, pero muy pocos los conocen, no digo en su desarrollo, para lo cual hay que leer, no se conocen ni siquiera en sus titulares, en su apartados, pero llevan muchas horas de trabajo, de muchas personas, personal del Gobierno, del Estado, e instituciones privadas llevan meses estudiando, haciendo proyectos y presentándolos en diversas instancias, tanto nacionales como europeas. Pero solo resuena la voz de las zorrerías de MAR/Díaz, para distraer de lo esencial. Los dos artículos pueden servir de introducción al tema mas importante de estos momentos, ¿como salir de ésta e iniciar otro camino que nos pueda conducir a mejor lugar? Sin los planes estamos abocados a irnos muchos años atrás.
Infinitos proyectos, dinero limitado. Xavier Vidal Folch. 13-04-21
La incógnita se ha invertido: no dudamos si llegaremos, sino sobre en cuánto nos pasamos. Al lanzarse el plan de recuperación, la inquietud se cernía sobre si la economía española sería capaz de presentar suficientes proyectos, de buena calidad y en breve lapso de tiempo para acceder a las ayudas del Next Generation EU y programas adláteres. Hoy, las infinitas “manifestaciones de interés” de empresas y administraciones ya enviadas al Gobierno prefiguran que sus peticiones acaben desbordando ampliamente la cuantía de 72.700 millones en subvenciones europeas (ampliables hasta 83.200 millones) preasignados a España: una cantidad ingente, pero que con toda probabilidad será insuficiente para todos los demandantes.
Bastan
unas muestras. Las empresas del Ibex tenían perfilados hace dos meses proyectos
por un valor conjunto superior a 100.000 millones. Solo las energéticas
diseñaron 400 proyectos e Industria recibía proyecciones de hasta 60.000
millones. La automoción planea invertir hasta 54.000 millones hasta 2040. La
aeronáutica, 11.000 millones hasta 2026. Las constructoras, hasta 157.458
millones para 2030. Y otras cifras multimillonarias telecos, energéticas,
sectores tecnológicos… Y las administraciones. Un botón: los 27 proyectos
públicos y privados patrocinados por la Generalitat prevén aplicar 41.000
millones.
Claro que esa lluvia de cifras es una amalgama
heterogénea e incompleta: hay protagonistas repetidos y horizontes temporales
dispersos. Y además los fondos europeos solo cubrirán una porción de las
inversiones: para algunos expertos, entre una tercera y una cuarta parte. Pero
aun así, datos e indicios perfilan un desbordamiento de la convocatoria.
Más allá
de lo cuantitativo, quizá el logro más relevante de la iniciativa pública
europea, y de la convocatoria española, sea cualitativo. Al imán del apoyo
público condicionado a revisar su propia estructura productiva orientándola a
un futuro —ecológico, digital, social— distinto, el nivel de la respuesta
empresarial —a la espera de datos oficiales, y a veces espoleada por gabinetes
jurídicos y consultoras— está siendo contundente. Descontada la inevitable
cuota de oportunistas, cazatalentos y funámbulos, muchas empresas (y organismos
oficiales) han replanteado con seriedad sus modelos de negocio/servicio y sus
planes estratégicos plurianuales. Han modulado sus vínculos con sus matrices
y/o con sus filiales; han establecido nuevas alianzas intersectoriales (por
ejemplo, entre industrias automotrices y energéticas). Han iniciado consorcios
con el sector público y vínculos con otras compañías europeas. Han repensado su
posición en el mercado, y para un mercado cambiante.
Inevitablemente,
muchos de sus proyectos quedarán en el camino: o porque los hay mejores en el
mismo sector, o porque son deficientes, o porque no habrá bastantes fondos. Hay
que prever el rebote de frustración, y prepararse para hacerle frente. ¿Cómo? En
cuanto a la financiación, los buenos proyectos viables deberían tener
oportunidad, incluso aunque no fuesen los primerísimos. Una vez se agote la
disposición de los subsidios quedaría el recurso a los préstamos baratísimos
del Mecanismo de Estabilización o Mede (del que España podría absorber 24.000
millones de euros); los del programa InvestEU, el sucesor del Plan Juncker (que
ha cofinanciado proyectos generadores de inversiones por 514.000 millones), y
que aproximadamente lo repetirá hasta 2027; o, entre otros, los del Banco
Europeo de Inversiones, que aún podrían multiplicarse. Eso valdría también para
todos los proyectos —incluyendo de forma transitoria a los ganadores— si el
episodio del bloqueo del Tribunal Constitucional alemán prolonga el retraso en la
disponibilidad de los fondos Next Generation. Pero entonces quizá cabría
combinarlos con un mayor endeudamiento directo de la Comisión, de forma similar
al programa SURE, que respalda con 100.000 millones operaciones laborales como
los ERTE.
En cuanto
a la gobernanza, el rechazo de planes correctos inducirá críticas acerbas que
entorpezcan el plan y tiendan a deslegitimarlo. Descartada la opción de una
agencia independiente, la administración en solitario no se bastará para
conjurar este peligro. Activar los foros de participación y grupos de alto
nivel (previstos en el artículo 17 de la ley que regula los fondos), y su
capacidad de efectuar “recomendaciones” es una opción útil. Para convencer a
los segundones de que otros merecían el primer puesto. Objetivamente.
Cómo saber si España puede. Cristina Monge. 15-04-21
Enfoques a corto, medio y largo plazo; cuatro objetivos transversales; diez “políticas palanca” con sus 30 “componentes”; y 70.000 millones de euros para invertir entre 2021 y 2023 con el objetivo de modernizar la economía española, entendiendo por tal, como la Unión Europea ha definido, su digitalización y transición ecológica.
No han
faltado adjetivos ni comparaciones con los grandes momentos de la Historia
reciente española para definir España Puede, el plan que el Gobierno enviará a la Comisión
Europea en unos días para determinar el destino de los fondos Next Generation
UE, y no es para menos. La transversalidad de las políticas que abarca, la
magnitud de los fondos disponibles, y sobre todo la necesidad de la que parte,
no aconsejan otra cosa y obligan a hacer de éste un “Proyecto país”.
Un
proyecto de país no solo pertenece al Gobierno, ni a las Administraciones
Públicas, ni a las empresas o agentes sociales. Un proyecto de país es de todos
estos agentes y otros más, tanto de los que tienen hoy responsabilidades en
organismos públicos, privados y sociales, como de los que pueden tenerlas en el
futuro.
Tanto es
así que este programa, consciente de la complejidad que encierra, propone
medidas a ejecutar entre 2021 y 2023, y deja deliberadamente pendiente lo
restante hasta 2026. Esto, que podría considerarse un ejercicio de prudencia,
resulta confuso al carecer del instrumento fundamental que le daría
consistencia: la medición del impacto que estas políticas van a generar para
conseguir el objetivo último, que no es otro que “avanzar hacia una
España más verde, más digital, más cohesionada desde el punto de vista
social y territorial, y más igualitaria”. ¿Cómo se sabrá si las políticas
son las adecuadas y están surtiendo los efectos oportunos? ¿Cómo se comprobará
qué políticas están siendo más eficaces, cuáles a medias y cuáles menos? Y
además, ¿cómo podremos seguirlo, entenderlo y evaluarlo el conjunto de la
ciudadanía? Más allá de las auditorías y controles de gasto y legalidad
oportunos, nada se dice del impacto.
Esta sería
una ocasión de oro para recuperar una Agencia de Evaluación de Políticas Públicas que
pudiera seguir y valorar el impacto de lo implementado. Si esto no es posible,
al menos sería deseable definir unos indicadores de impacto que permitieran
medir el alcance de lo hecho y programar los siguientes ejercicios de acuerdo
al resultado de la evaluación. Y si esto tampoco fuera viable, resultará, al
menos, imprescindible, que este programa entre dentro del perímetro de acción
de Cumpliendo, el proceso de rendición de cuentas que
acaba de nacer y que pretende mostrar a la ciudadanía el cumplimiento de los
compromisos de gobierno.
Lo que no se mide no se puede mejorar, y en este programa nos jugamos demasiado. España necesita afrontar transformaciones esenciales. Una de ellas, y no la menos importante, tiene que ver con la participación, la transparencia, la evaluación sistemática y la rendición de cuentas.
‘’España Puede’’
https://www.lamoncloa.gob.es/presidente/actividades/Paginas/2020/espana-puede.aspx
jueves, 8 de abril de 2021
Ser mas de izquierdas que Gabilondo
En Septiembre de 2012 escribí este post, entonces con referencia Felipe González y Peces Barba, hoy lo traigo a colación referenciado a Gabilondo. el fondo del argumento vale tanto entonces como ahora.
Ser mas de izquierdas que Gabilondo puede ser sencillo, pero, para echar a la derechona del gobierno de Madrid no creo se necesiten mas izquierdistas.
Ser más de izquierdas que Felipe
viernes, 19 de marzo de 2021
Un mito: La unidad de las izquierdas. (2)
miércoles, 17 de marzo de 2021
Un mito: La unidad de las izquierdas
jueves, 10 de septiembre de 2020
Que viejunos son algunos pensamientos
Nación de naciones, plurinacional… y por qué no ir mas atrás a los tiempos árabes, o más atrás a los poblamientos íberos, o fenicios, que mas da un sitio u otro, la argumentación es la misma, el supuesto derecho de los antiguos pobladores a la formación de nuevos/antiguos sujetos políticos, las ciudades y/o naciones estado de la antigüedad, de cuando ni siquiera existía el concepto de soberanía nacional.
'Del pasado hay que hacer añicos.'
Quiero escucharlos hablar del nuevo mix energético de este período de transición que debe ser urgente, de cómo tratarán de minorar y reducir las desigualdades, no solo económicas, de qué se puede hacer a medio plazo con un continente africano que sigue y seguirá echando gente al mar hacia Europa, -lean a Sami Nair-; de cómo afrontar la robotización en marcha que expulsa millones de trabajos diarios, -en España según la OCDE, casi un 1/3 de puestos de trabajo son vulnerables-; de la desertización creciente de España, de nuestro papel en la nueva Europa, juntos o separados del Este, en qué juntos y en qué separados, porque ya existen movimientos que pueden partir la actual UE, -la nueva alianza militar ya es un aviso de nuevas agrupaciones-, qué habría que preparar de cara al Brexit inminente, y de las medidas a adoptar para pasar el temporal Trump, que no solo son aranceles, son aumentos de riesgos en variados campos.
Por qué carajos nunca los escucho hablar de lo anterior o de cómo aumentar
nuestras patentes inscritas; me gustaría saber qué planes tienen para reducir
el precariado y las horas extras que no se pagan, cercanas a la mitad de las
realizadas; cuáles son sus planes para reducir la deuda pública, que puede dejar
de comprar el BCE y como afrontarían la subida de tipos de interés que podría
costar miles de millones en intereses y por tanto colapsar el crecimiento
español; que postura tomarán ante un probable 'boom' italiano que implosione el
euro; que reformas habría que acometer para adaptarnos al capitalismo del Siglo
XXI; y un larguísimo etc. sin olvidar que nunca los escucho defender los
valores cívicos del patriotismo democrático , como un aspecto a oponer a los nacionalismos.
‘Del pasado hay que hacer añicos’, se cantaba en ‘La Internacional’, era un grito, estrofa, una consigna que simbolizaba la ilusión por construir un mundo nuevo, lo cual no puede hacerse volviendo a tomar los mimbres pasados; qué pronto se olvidó y qué alejado estaba de los nacionalismos. ¿A qué carajo viene ahora defender ideas de hace doscientos años como solución a problemas actuales? Cuanto menos, es ridículo, si rascamos un poco más, carca, profundamente reaccionario. Si quieren defender el nacionalismo, al menos no lo hagan diciendo que es desde posiciones de izquierda, mientras abandonan posiciones y trabajo.
Separar lo ya unido, generar xenofobia, construir fronteras donde no las hay… defender derechos antiguos, -del Antiguo Régimen-, derechos por diferencias, contra eso hicieron la Revolución Francesa. Todos unidos e igualmente libres solidarios, o fraternales, decían, proclamaban, porque si todos los sujetos políticos no tenían iguales derechos no habría libertad e igualdad, porque cada cual reclamaría en función de un pasado la mayoría de las veces inventado. Sí, el nuestro también fue inventado, pero mejor inventarlo en un contexto de igualdad basado en ideas republicanas de libertad, igualdad, solidaridad para todos los ciudadanos sujetos políticos unidos en torno a esa constitución.
¿Derecho de autodeterminación de las 200 naciones europeas? ¿Hoy? Cuando existe la Unión Europea, que es el mayor experimento social federalizante de la historia, la mejor realización histórica para encajar piezas/naciones diversas. ¿Saben lo que significa romper la UE? generar fragmentos sin poder alguno contra las grandes corporaciones empresariales, generar odios contra los otros, porque solo se construyen naciones contra los otros.
Los Nacionalismos en el Siglo XXI son
puertas abiertas a nuevos fascismos, proclaman pueblos unificados como antaño,
pero ello da paso a los grandes capitales, a nuevas formas de globalización con
mínimos controles. Igual que hoy, dicen algunos, pero no sean
tontos, no sean antiguos, el capitalismo del siglo XX todavía tenía rincones
nacionales en los que podían decidir sobre algunas cuestiones, el capitalismo
del siglo XXI solo podrá embridarse por grandes unidades de poder político,
EEUU, China, Rusia, Europa; ¿y ustedes las quieren reducir?, las unidades pequeñas
no tendrán nada que hacer o decir. No lo duden, serán promocionadas por los
gigantes para romper bloques contrarios, y pagados por grandes corporaciones empresariales
y carteles.
‘’estamos asistiendo a… la desestructuración de los sistemas de partidos tradicionales en Europa y al ascenso de fuerzas xenófobas y reaccionarias que se nutren de un descontento generalizado motivado por la sensación de que el Estado ya no puede seguir protegiendo como en el pasado a la gente más vulnerable ante las fuerzas huracanadas de los mercados financieros y el neoliberalismo. ’’ Ignacio Sánchez Cuenca.
No les den ningún alimento, y ello se produce al defender los nacionalismos.(26 de junio 2018)
PD Actual 2020/09. Conocen ustedes los proyectos concretos de inversión, de planificación a corto y medio plazo de los partidos, sean éstos, grandes o pequeños?, para unos presupuestos que habrá que negociar sin remedio, solo conocemos negativas, vetos de unos a otros, solo dan publicidad a generalidades sin valor, no se conocen proyectos concretos, documentos que puedan discutirse y apoyarse u oponerse. Que pena, que destrozo.
lunes, 21 de octubre de 2019
Los otros. Fernando Vallespín
lunes, 30 de septiembre de 2019
Conflictos que afronta un aglutinador progresista
PD. Este escrito tiene mas de 4 años, pero es que las cosas cambian tan poquito aquí. La lucha entre Podemos y Mas País por llevarse a Equo y del PSOE por llevarse a votantes ecologistas se ha agudizado desde cuando esto se escribió hace 4 años, porque los efectos del vaciamiento de la España interior es mucho mas visible y los efectos del cambio climático son patentes y las movilizaciones aumentarán. En todo caso el conflicto no es lineal, ni está situado solo en el eje izquierda derecha.






