sábado, 26 de mayo de 2012

La deuda es urgente. El empleo es lo importante. 2




                                                                                Les juro que es deprimente, en plena crisis todos piensan que los problemas son exclusivamente culpa de los otros. La crisis que padecemos y seguirá acompañándonos varios años no puede generarla una persona, un gobierno, un partido, por lo que no pueden resolverla una persona, un gobierno, un partido.

Los procesos sociales son altamente complejos, en ellos interactúan millones de personas, múltiples intereses contrapuestos de montones de grupos, entidades, clases, países, lobbys, sectores de capital…Nada más lejos de la realidad para comprenderla y para actuar sobre ella que meter todo en un mismo saco, agitar y montar trincheras con solo dos bandos.

No todo es lo mismo, por supuesto, hay grandes corrientes políticas que pueden favorecer mas unas salidas que otras, y sobre todo acercarse más al 99% que al resto, pero los problemas diarios son reales y concretos –Bankia pide 20.000 millones de euros más, por ahora, y otros, están reventando y pueden arrastrar al resto, Popular y Bankinter rebajan su calificación a bono basura, antaño perlas de rentabilidad y eficiencia- y requieren salidas reales y concretas e inmediatas, las dificultades se producen en este tiempo con los condicionantes reales que interactúan sobre ellas, -a esto lo llamo la realidad soportada, diferente a la realidad deseada- . Nadie puede por sí solo ganar esta guerra.

Parece que a los españoles nos falta mucho para practicar política a cualquier nivel, e instancia, como una actividad en la que hay que proponer soluciones concretas, y por tanto susceptibles de llevarse a la práctica, a cada paso, ante cada problema, por cada partido, cada persona, y abandonar lo genérico y grandilocuente. En todos los problemas, las salidas propuestas, contienen sus contrarios, no son puras ni limpias, todas tienen contraindicaciones. -Con lo anterior no me refiero solo a gobernantes, estoy harto de verlo en comités de empresa, organizaciones políticas y sindicales, organismos locales, células, asambleas, o cualquier nivel de participación colectiva.-

Es ridículo no tratar la deuda como un problemón, porque la pública sea menor que la de otros países, olvidando el peso de la externa, o que históricamente la privada tiende a ser asumida por la pública en no pocas ocasiones, como aquí pasa con la bancaria, ya está ocurriendo. Tan ridículo como identificar el nacimiento del problema en que el Estado gastó mucho, tan absurdo como olvidar que el déficit o se reduce o hay que financiarlo y eso cuesta casi 30.000 millones de € en intereses anuales, o se acabó el funcionamiento diario del Estado al cabo de unos meses. Pero ello es tan ridículo como pretender reducirlo basado solo en uno de los dos polos, a base solo de recortes y no de ingresos, lo que nos lleva a reforma fiscal radical y a políticas de crecimiento inmediato. Cada mes en recesión, los ingresos disminuyen.

Recortar y recortar, aleja conseguir el objetivo de reducción de déficit, lo hace imposible. Máxime si los cálculos están hechos sobre un crecimiento del PIB de 0, o de unas décimas y resulta que estamos en una depresión que está haciendo caer el PIB, no décimas, sino puntos. En estas condiciones será mejor y más racional, arrimarse a Hollande, apuntarse a las políticas de dilatar los objetivos en varios años e impulsar planes de crecimiento europeo que permitan recaudar más impuestos y por tanto poder cuadrar las cuentas –hay pasta en algunas instituciones europeas para ello-


La debacle bancaria que se avecina, entre otras por la obstinación de sus gestores en no rebajar los precios de la burbuja inmobiliaria, se los puede llevar por delante. Porque si bajan los precios se derrumban los balances, y si no los bajan como todo el mundo sabe que no tienen ese valor, serán exigidas provisiones tan altas que difícilmente conseguirán. Los bancos, no encuentran mercado para financiarse, -salvo los 4 grandes- y el BCE que salió en su ayuda con una lluvia de préstamos a 3 años -‘LTROs’- la comprometieron en deuda pública española, con la que hacían buen negocio, a pesar de contener gran riesgo, pero no podemos olvidar que uno de los objetivos del chorro de liquidez era precisamente reducir la presión sobre la deuda española e italiana. El gobierno presionaba para su apoyo porque los no residentes dejaban de comprarla y desinvertían y el Estado necesitaba otros compradores,  lo consiguió, no olvidemos que los bonos a 10 años que se pagaban por encima del 6,5% a finales de año, bajaron hasta el 4,8% en marzo.

Todo está mezclado, formando una masa de difícil digestión. La estrategia de comprar tiempo para limpiarse se ha mostrado errónea. Han pasado 4 años y aquí seguimos enredados entre cables de una bomba a punto de estallar, desde entonces sin crédito, y no se le espera, y con la sensación de que Bankia es el último rescate, -si es que es posible- pero a partir del cual lo siguiente se derrumbará, porque el Estado ya no puede más y la posible nueva inyección de liquidez del BCE, otra LTRO, está limitada por las escasas garantías colaterales, complementarías, de los bancos.

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