jueves, 30 de agosto de 2018

Los independentistas solo quieren independencia

Los independentistas no quieren compartir, ni autonómico ni federal, solo pretenden la soberanía absoluta, con la que sueñan como si estuviéramos en el siglo XVII, hoy la soberanía compartida es la única posible, en el siglo XXI en un mundo globalizado, intercomunicado, interdependiente, y máxime en Europa, nadie tiene soberanía absoluta, los indepes llegaron tarde en sus pretensiones. Un altísimo porcentaje de leyes y normas españolas son acuerdos compartidos con la UE, no son imposiciones de Europa, puesto que formamos parte de su elaboración, nadie en su sano juicio acepta hoy otra forma de soberanía que no sea compartida, salvo ellos.


Dice el 30-08-2018  'La Vanguardia'

No se contentarán con ventajas porque se consideran el pueblo elegido, al modo de Israel, y creen, tienen fe, en que este es su momento. La mayoría independentista creyó que había llegado la hora de la independencia, por fin tendrían el poder absoluto, lo cual supone no compartir nada de soberanía. Los podemitas se equivocan cuando hablan de proponer la soberanía compartida con la que pretenden aplacar la fiera nacionalista. La soberanía compartida es lo que existe ahora en el estado federal que es España, mejorable sin duda, pero no desdeñable como federal. La soberanía compartida está reconocida constitucionalmente y en las leyes europeas, con la UE y la eurozona compartimos soberanía nacional. La soberanía compartida también es la ejercitada por la Generalitat y Parlament, a diario desde hace muchos años, la ejercitan en la enseñanza, sanidad, orden público, etc. etc., por eso en los atentados de agosto 2017 aparecieron ante el mundo como un estado, mientras el Estado quedaba tras el telón. -Incluso fabricando una nueva teoría de la conspiración muy similar a la que puso en marcha la extrema derecha tras los atentados de Madrid-.

El franquismo creó anticuerpos españolistas, necesarios en la lucha contra la dictadura, pero que mantenidos hoy muestran una carencia de racionalidad muy poco progresista, dichos anticuerpos son alimentados permanente por la excluyente derecha, pero no solo es su responsabilidad, las izquierdas han regalado la Constitución a la derecha, las izquierdas han regalado España y su historia a la derecha españolista. Y se han echado en los brazos de nacionalistas periféricos, católicos, racistas y supremacistas, sin poner en cuestión los argumentos ideológicos que fundamentan la independencia, y eso es parte de la batalla política y forma parte de las soluciones políticas.

No es justificable, no puede ser progresista, el diferente comportamiento hacia los nacionalismos periféricos, mayor simpatía cuando se trata del catalán y vasco que el mostrado ante los mismos hechos reaccionarios protagonizados por otros sectores, no tiene justificación la tolerancia hacia opiniones xenófobas y acciones opresoras y represivas realizadas por nacionalismos periféricos en sus territorios. Si reprimir por mostrar banderas cuatribarradas era condenable, también lo es cuando se persigue y queman otras banderas, si denunciable era la opresión hacia la lengua catalana, del mismo modo será cuando se trate de represión a la lengua española. Y no lo duden existe en la sociedad y enseñanza en Cataluña.

Últimamente parece que todo se mueve, el Estado se defiende, pero solo es la superficie. Lo fundamental es convencer a decenas de miles de jóvenes de que la secesión no es revolucionaria, ni más democrática, ni más progresista, que una España constitucional a la que hay mucho que mejorar, pero no destruir. Convencer implica razonar, escuchar y leer viejos teóricos de uno y otro lado, no dar por buenas las consignas y clichés a favor de la independencia, no se puede apoyar el nacionalismo y la xenofobia del independentismo basado profundamente en una búsqueda constante de diferencias raciales, por múltiples intelectuales y políticos, del pasado y actuales. Nunca debió considerarse progresista el apoyo a políticas basadas en la xenofobia, ni antes, ni mucho menos ahora, precisamente hoy que los científicos se cuestionan hasta la existencia de las mismas razas como concepto.

Cualquier política a desarrollar debe contener como básico convencer a mucha gente de que España no solo son los individuos y tópicos que los indepes manejan, también somos usted y yo, sus amigos y colegas, y centenares de miles de ciudadanos progresistas actuales, y la clase obrera catalana, que no se ve por ninguna movilización indepe, -además de secuestrada su palabra por algunos caudillitos-; la huelga general catalana de noviembre 2017, como de costumbre, las movilizaciones en las calles y carreteras son mayoritariamente de jovencitos y funcionarios, pocos obreros industriales en uno de los territorios más industrializados de España.  Lo principal será convencer de que los españoles no solo fueron Franco y Mola, también Azaña y  Giner de los Ríos, Tuñón de Lara, y los ilustrados y los republicanos del XIX y del XX, y la Institución Libre de Enseñanza, y el enorme movimiento anarquista y los socialistas y comunistas y los luchadores antifranquistas y los demócratas  de antaño y los actuales; jóvenes no solo hay en las calles de Cataluña, también están en las universidades y en el paro y trabajando y otros muchos  están por el mundo, o por Badajoz o Zamora…

lunes, 20 de agosto de 2018

Vuelta y revuelta. Lo fundamental es convencer

Ventajas nacionalistas. Vuelta y revuelta. Lo fundamental es convencer

‘’Podemos aventurar como regla general que cuando un uso o una creencia no tienen mejor argumento a su favor que sus raíces tradicionales, su antigüedad real o supuesta, pertenece al orden del capricho o del fanatismo, pero nunca de la cordura. Las buenas leyes y los sentimientos de utilidad pública siempre pueden justificarse racionalmente, sea nuestro interlocutor blanco, amarillo o negro’’. Fernando Savater. ‘El jardín de las dudas’, Editorial Planeta 1993.

Alguna vez deberían pensar ¿qué hubiera ocurrido si la Seat se hubiera instalado en Valencia, o Almería? ¿Y si la petroquímica tarraconense, se hubiera instalado en el Sur en 1966?  No hubiera habido necesidad de tantas migraciones masivas y otro país menos desigual hubiera sido España. Los grandes dictadores del siglo XX fueron apoyados principalmente por catalanes y vascos, sin los cuales no hubieran triunfado, ellos pagaron sus servicios. Dirigían el crédito hacía Cataluña y sus recomendaciones de inversión, además de apoyos directos por aranceles y desgravaciones, por suministro de mano de obra barata, y creación de carreteras y redes ferroviarias, marítimas y aéreas, creación de infraestructuras de comunicaciones, agua, electricidad… si era preciso creadas en las fronteras aragonesas para servicio catalán. –Y ahora me cuentan élites soberanistas –alimentadas por sueldos públicos- que Franco mandó andaluces a colonizar Cataluña, ¡¡¡qué vergüenza!!! Y más, que muchos individuos progresistas permanecieran callados-.

Puedo entender lo nacionalista, pero mi confusión aumenta si me dicen que apoyar el proceso es de izquierdas, nunca creí que lo fuera la idea de lo de cada uno para sí y ¡a los demás que los den por saco! Siempre consideré la solidaridad como un principio progresista, redistribuir era una de las formas de reducir desigualdades, en los estados federales suele realizarse a través de los impuestos y transferencias inter-regionales, como aquí. Además las desigualdades se reducen favoreciendo inversiones y créditos para desarrollar infraestructuras en las zonas más desfavorecidas y realizando políticas económicas de interconexión territorial. El movimiento por la independencia quiere dejar de compartir y poner fronteras. Lo suyo para ellos. Me confunden, y ¿Qué es lo suyo?, sus impuestos. Y sus riquezas y las tierras y caminos, ¿de quienes serán en particular?, ¿en una república catalana sus propietarios las repartirán entre todos?, ¿Contribuirán con sus impuestos para reducir desigualdades? Creerlo es una broma que hundirá más a quienes hoy lo creen.

Lo triste, desde la óptica de izquierdas, es ver los apoyos que recibe el procés por parte de antiguos colegas de la izquierda radical antifranquista seducidos por el independentismo, que abrazan su propaganda sin pestañear, mudos ante la corrupción del partido gobernante durante años en Cataluña, ante las injusticias que cometen los independentistas a diario sobre la mitad de la población, separación y señalamientos a quien no sigue los dictados, silencio ante las bases teóricas supremacistas que conforman el movimiento independentista, mudos ante la colaboración de las élites catalanas nacionalistas con el franquismo, muchos de cuyos hijos y nietos conforman los cuadros del secesionismo, mudos ante la tradición carlista hoy incorporada en el independentismo, el ‘España nos roba’, ‘Cataluña una colonia’, o ‘los impuestos para quien los genera’. Resulta patético comprobar cómo el nacionalismo ha logrado abducir a tantos emigrantes y viejos activistas por la libertad, la igualdad y fraternidad, hasta incorporarlos a su narración y propaganda. Con muy poquito derrumbaron su endeble andamiaje ideológico, sustentado en letanías y clichés de antiguas lecturas que los impidieron hacer análisis concreto de la realidad concreta, lograron su apoyo simplemente porque luchaban contra el PP y un imaginario franquismo.

Las políticas proteccionistas a la industria catalana fueron habituales desde Carlos III,  generaron riqueza para sus burgueses, por caros contratos exclusivos para vestir a los ejércitos y haciendo pagar altos precios al resto de españoles, castellanos y andaluces, extremeños y murcianos, pagaban mayor importe por los paños catalanes porque los gobiernos de entonces dejaban, con altos aranceles, fuera de España la competencia extranjera que tenía precios más baratos. Se beneficiaba a unos en perjuicio de otros, dicho de otra forma, parte de los recursos de aquellos españoles se desviaban para que los acumulara la burguesía catalana. –Según Jesús Laínez, Gabriel Tortella en su libro ‘Cataluña en España. Historia y mito’ cifra en el equivalente a 500.000 millones de euros actuales, lo pagado de más por los españoles, solo en el siglo XIX a la industria catalana, suponiendo que las compras se hubieran realizado a los ingleses.

Los impuestos en España, en Madrid y Cataluña, gravan a las personas, no a los territorios, su recaudación señala que la concentración de ricos que viven en Madrid y Barcelona es muy grande, accionistas y empresarios residentes allí, cobran rentas de empresas que en gran parte obtienen sus beneficios en el resto de territorios, desde bancos a fábricas de coches. La pregunta debe ser ¿está bien o mal que paguen impuestos? porque ya dudo de casi todo. Y si está bien que paguen impuestos, no me hagan creer que lo correcto es que los invierta el estado en su barrio. Eso es lo que piden los teóricos del independentismo, no una, ni dos, sino miles de veces...

Desde luego cualquier solución pasa por mantener una acción constante por los valores ilustrados, la libertad, igualdad y solidaridad, sin emprender esta lucha cualquier solución no será tal, sino remiendo por un día. Se trata de convencer sobre la superioridad de unos valores laicos, ilustrados sobre otros basados en la magia y los privilegios de unos, sobre falsos pasados idealizados o presentes en los que Cataluña es más libre, igualitaria que nunca en la historia. El estado federal no les place, prefieren la independencia. No atienden órganos comunes, típico del federalismo, para resolver problemas, todos unidos voluntariamente en un común. Ellos practican ya la confederación, tratar de tú a tú al estado, se olvidan del resto de autonomías o estados federales españoles. Los independentistas ya se han ido de España, solo aceptan negociar entre estados iguales, Cataluña y España.

Los independentistas no quieren compartir, pretenden la soberanía absoluta, con la que sueñan como si estuviéramos en el siglo XVII, cuando la soberanía compartida es la única posible en el siglo XXI, en un mundo globalizado, intercomunicado, interdependiente, y máxime en Europa. Un altísimo porcentaje de leyes y normas españolas son acuerdos compartidos con la UE, no son imposiciones de Europa, puesto que formamos parte de su elaboración, nadie en su sano juicio acepta hoy otra forma de soberanía que no sea compartida, salvo ellos.

No se contentarán con ventajas porque se consideran el pueblo elegido, al modo de Israel, y creen que este es su momento. La mayoría independentista creyó que había llegado la hora de la independencia, creyeron que por fin tendrían el poder absoluto, lo cual supone no compartir nada de soberanía. Los podemitas se equivocan cuando hablan de proponer la soberanía compartida con la que pretenden aplacar la fiera nacionalista. La soberanía compartida es lo que existe ahora en el estado federal que es España, mejorable sin duda, pero no desdeñable. La soberanía compartida está reconocida constitucionalmente, y en las leyes europeas, con la UE y la eurozona compartimos soberanía nacional. La soberanía compartida también es la ejercitada por la Generalitat y Parlament, a diario desde hace muchos años, en la enseñanza, sanidad, orden público, etc. etc., por eso en los atentados de agosto 2017 aparecieron ante el mundo como un estado, mientras el Estado quedaba tras el telón. 

El franquismo creó anticuerpos españolistas, necesarios en la lucha contra la dictadura, pero que mantenidos hoy muestran una carencia de racionalidad muy poco progresista, dichos anticuerpos son alimentados permanente por la excluyente derecha, pero no solo es su responsabilidad, las izquierdas han regalado la Constitución a la derecha, las izquierdas han regalado España y su historia a la derecha españolista. Y se han echado en los brazos de nacionalistas periféricos, católicos, racistas y supremacistas, sin poner en cuestión los argumentos ideológicos que fundamentan la independencia, y eso es parte de la batalla política y forma parte de las soluciones políticas.

No es justificable, no puede ser progresista, el diferente comportamiento hacia los nacionalismos periféricos, mayor simpatía cuando se trata del catalán y vasco que el mostrado ante los mismos hechos reaccionarios protagonizados por otros sectores, no tiene justificación la tolerancia hacia opiniones xenófobas y acciones opresoras y represivas realizadas por nacionalismos periféricos en sus territorios. Si reprimir por mostrar banderas cuatribarradas era condenable, también lo es cuando se persigue y queman otras banderas, si denunciable era la opresión hacia la lengua catalana, del mismo modo será cuando se trate de represión a la lengua española. Y no lo duden existe en la sociedad y enseñanza en Cataluña.

Últimamente parece que todo se mueve, el Estado se defiende, pero solo es la superficie. Lo fundamental es convencer a decenas de miles de jóvenes de que la secesión no es revolucionaria, ni más democrática, ni más progresista, que una España constitucional a la que hay mucho que mejorar, pero no destruir. Convencer implica razonar, escuchar y leer viejos teóricos de uno y otro lado, no dar por buenas las consignas y clichés a favor de la independencia, no se puede apoyar el nacionalismo y la xenofobia del independentismo basado profundamente en una búsqueda constante de diferencias raciales, por múltiples intelectuales y políticos, del pasado y actuales. Nunca debió considerarse progresista el apoyo a políticas basadas en la xenofobia, ni antes, ni mucho menos ahora, precisamente hoy que los científicos se cuestionan hasta la existencia de las mismas razas como concepto.

Cualquier política a desarrollar debe contener como básico convencer de que España no solo son los individuos y tópicos que los indepes manejan, también somos usted y yo, y centenares de miles de ciudadanos progresistas actuales, y la clase obrera catalana, que no se ve por ninguna movilización indepe; la huelga general catalana de noviembre 2017, como de costumbre, las movilizaciones en las calles y carreteras son mayoritariamente de jovencitos y funcionarios, pocos obreros industriales en uno de los territorios más industrializados de España.  Lo principal será convencer de que los españoles no solo fueron Franco y Mola, también Azaña y  Giner de los Ríos, Tuñón de Lara, y los ilustrados y los republicanos del XIX y del XX, y la Institución Libre de Enseñanza, y el enorme movimiento anarquista y los socialistas y comunistas y los luchadores antifranquistas y los demócratas  de antaño y los actuales; jóvenes no solo hay en las calles de Cataluña, también están en las universidades y en el paro y trabajando y otros muchos  están por el mundo, o por Badajoz o Zamora…

domingo, 5 de agosto de 2018

El procés no es progresista (3) La demografía)

Un aspecto interesante a considerar es la demografía, ello nos permite apreciar el desarrollo en cada momento histórico, una alta población relativa solo sería posible estimando gran capacidad para alimentarla y mantenerla, lo que implicaría buen desarrollo productivo, sanitario y organizativo, poca población supondría menguada capacidad de desarrollo. A finales del S-XV, comienzos del S-XVI, época Reyes Católicos, la población aproximada de Castilla es de 4.500.000 de personas, Portugal 1.000.000, Navarra 120.000 y la Corona de Aragón con baja densidad de población se estiman en 850.000, dentro de la cual, Cataluña tendría 250.000, Aragón 250.000, Valencia 250.000, el resto Mallorca-Baleares. Hasta 1590 la población aumentará, todavía con mayor velocidad en Castilla, que terminará el siglo con más de 6.600.000 de habitantes, La Corona de Aragón, Navarra y Vizcaya sumarán 1.400.000.

La baja población catalana será una constante histórica necesitada siempre de migrantes para generar riqueza, la cual fue lograda con las manos de millones de emigrantes explotados y considerados siempre de menor calidad que sus dueños y señores desde hace quinientos años. La preocupación por la emigración su dominio y su control, será habitual en el pasado, tanto como en la actualidad y queda reflejada en múltiples estudios y trabajos de los intelectuales y políticos catalanes. Hace quinientos años sus colonias en el Mediterráneo solo pudieron mantenerse por los barcos construidos por vascos y andaluces, y por los navegantes y mano de obra en ellos, que dada su escasez de nativos catalanes tuvo que ser aragonesa y castellana. Los ejércitos que pelearon contra corsarios y por el Mediterráneo para defender su expansión, estaban formados principalmente por aragoneses y castellanos.

La mejora de Cataluña tras los decretos de ‘Nueva Planta’ se constata entre otras cuestiones, por aumentos de población y numerosas fuentes documentales, fue posible por las ventajas fiscales concedidas por el Estado a su industria, lo cual al cerrar el mercado nacional para ellos, representaba mayores precios a pagar por el resto de españoles. Obtuvieron grandes ventajas de la explotación de plantaciones en Cuba, soportada en esclavos negros y en las ventajas concedidas por la Corona para su comercio marítimo. Alrededor del año 1720 la población catalana eran 402.000 individuos, que representaban un 5% sobre la totalidad de los 9.100.000 españoles. A finales del siglo XVIII la población catalana había doblado hasta 900.000 habitantes pasando a representar un 8% de la española cifrada en 11.000.000.

El dictador Primo de Rivera,  era Capitán General de Cataluña cuando tomó el poder con su golpe, sin duda apoyado por la burguesía catalana, las primeras felicitaciones fueron de las Cámaras de Comercio e Industria de Cataluña, La Liga y Fomento del Trabajo Nacional. “El golpe es lo único dulce que hemos podido saborear en un año amargo”, pronunció Cambó. Primo de Rivera realizó un programa de obras públicas en Cataluña, para facilitarlo envió miles de emigrantes de otros puntos a trabajar barato y sin quejas para que se dejaran la piel y la plusvalía en Cataluña. Lo preocupante del proceso, es que la historia se reescribe y es tragada sin digerir por gente que se le hace el culo gaseosa al ver las movilizaciones actuales en pos de la autodeterminación. Antes de seguir deberían visionar las fotos de Barcelona, en aquella época, masas enfervorecidas vitoreando, saludando a Primo de Rivera. Más tarde pasaría lo mismo con Franco. Lo importante de una movilización son sus objetivos y maneras, sus medios, y los marcan quienes dirigen, quienes organizan y definen táctica y estrategia. Volviendo atrás veamos parte de aquellos dirigentes, en el Consejo de Economía Nacional que asesoraba al dictador Primo de Rivera, estaban entre otros, grandes de la industria catalana y vasca como Federico Echevarría  o Domingo Sert (presidente de la patronal catalana Fomento del Trabajo Nacional; igual ocurrió durante el franquismo.

En Cataluña siempre hubo poca población, muy escasa para construir una nación boyante e independiente en el pasado, y habitualmente enfrentaron el tema de la migración como problema, o bien aumentaba, o ellos no avanzaban, pero al mismo tiempo había que explotarlos y dominarlos, integrarlos sí, pero solo quienes asumieran su liderazgo, dominados eran necesarios para producir y ser más fuertes. Chris Ealham, en ‘La lucha por Barcelona’ Alianza 2005, describe las políticas de ERC en los inicios de la República:
“Otro rasgo constante de los pronunciamientos de ERC sobre el paro fue su énfasis en las nefastas consecuencias de la inmigración. Esquerra atribuía el desempleo a una oferta excesiva de mano de obra (obreros que habían ido a trabajar a Barcelona antes de la Exposición Universal de 1929), y abogaba por la repatriación de los inmigrantes no catalanes. En otras palabras, ERC interpretaba el desempleo en términos nacionalistas.
Resulta irónico que con la izquierda liberal por primera vez en el poder en 1930, el partido gobernante definiese la inmigración como «una ofensiva contra Cataluña» y explotase el tema políticamente, pese a que Barcelona llevase recibiendo a trabajadores no catalanes desde la década de 1880.
El discurso de ERC formaba parte de una estrategia deliberada para dividir a la clase obrera en términos étnicos y entre los que trabajaban y los que no.
Por más que pueda sonar a teoría de la conspiración, la política llevada a cabo por ERC en la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona se basó en esta estrategia divisoria. En un principio, Esquerra planeó recurrir el paro a través de la repatriación voluntaria de inmigrantes.
Poco después de proclamarse la República, la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona alquilaron un tren para llevar a los inmigrantes de vuelta al sur de España. Por toda la ciudad aparecieron carteles anunciando el viaje y prometiendo comida y bebida gratis para el trayecto completo de más de un día de duración. El gran interés que despertó la operación complació enormemente a las autoridades y un tren repleto de pasajeros dejó Barcelona rumbo al sur.
…/…
Una ola antiinmigratoria repentina y violenta estigmatizó a los obreros de fuera de Cataluña, evocando imágenes de una «inundación» «sistemática» de «forasteros» en «nuestra casa» (casa nostra): «La llegada de trenes llenos de gente que vienen [a Barcelona] a estar parados», formando «enjambres» y «plagas virulentas» de pobres «indignos» y un «ejército» de mendigos. La prensa de Esquerra solía describir a los parados en castellano («los sin empleo» o «los parados»), en vez de en catalán, («els sense feina» o «els parats»), un contraste que reflejaba la visión nacionalista de una sociedad catalana unida y armoniosa a cuya capital los inmigrantes «acudían» a «estar desempleados».
Chris Ealham, en ‘La lucha por Barcelona’ Alianza 2005

Al terminar la Guerra Civil la población de Cataluña era de 2.800.000 habitantes, compuesta en parte de los emigrantes de las primeras décadas del siglo XX, la población española aquel año fue de poco más de 26 millones de personas, así los catalanes suponían un 10% de la población española, -actualmente su peso en el conjunto ha aumentado hasta un 16%-. La diáspora continúo, los ‘trenes borregueros’ de la postguerra cargados de emigrantes hacia Barcelona, tardaban en llegar dos días, llevaban mano de obra derrotada procedente del sur, para ponerla al servicio de la burguesía catalana, franquistas, of course,  formaban parte importante del núcleo de ganadores de la Guerra Civil. En 1955, en pleno franquismo, la población catalana ya era de 3.534.000 personas que pasaron a ser 5.660.000 en 1975, el crecimiento superior a un 60% se debía a los migrantes españoles.

Las cifras de población catalanas indican, sólo mirando el siglo XX, que hay tres o cuatro generaciones, -abuelos, hijos, nietos, bisnietos- de catalanes venidos de fuera nacidos allí, lo que explica una población cuya lengua materna mayoritaria sea el castellano, a ellos podemos sumar catalanes que usen castellano por razón de negociar y comerciar con el resto de España y América latina. La realidad desde hace años es que el castellano está perseguido en Cataluña por la minoría catalano-hablante que impone como uso único el catalán, en administración, calles, colegios y negocios. El derecho de los niños a crecer aprendiendo en la lengua materna invocado para defender el catalán, al que se sumó la izquierda, se olvidó como principio universal cuando se trata de aplicar al castellano, ahora todas las escuelas de primaria y secundaria enseñan en catalán, con una hora semanal de español, o nada. Cataluña y el catalán no están perseguidos. En esta situación algunas personas defienden su uso exclusivo, sin considerar la realidad que conformó Cataluña, hacerlo así supone machacar derechos de más de la mitad de la población. Por supuesto la inmersión lingüística y sus resultados son utilizados como forma de marginar población procedente de la emigración reservando los mejores puestos laborales y sociales al linaje catalán.

El 56 % de catalanes tuvieron el castellano como lengua inicial,
El 31 % en catalán.
Como lengua habitual, sube el catalán por encima del 36%
Y baja el castellano por debajo del 51%.
Enquesta d’usos lingüístics de la población. 2013. Idescat.cat

“Estos niños y niñas sacrificados bajo el durísimo yugo de la inmersión lingüística en catalán sacan las mismas notas de castellano que los niños y niñas de Salamanca, de Valladolid, de Burgos y de Soria”.
Artur Mas, en el Parlamento autonómico (28 de septiembre de 2011)
“[El sistema de inmersión] permite alcanzar niveles satisfactorios en el conocimiento tanto del catalán como del castellano”.
Fundació Escola Cristiana de Catalunya (2 de septiembre de 2011).

No es cierto que los datos PISA ofrezcan buenos resultados de comprensión del castellano en Catalunya, sus conclusiones se han demostrado manipulables, según la intervención del responsable de los informes PISA 2003, 2006 y 2009, Joaquim Prats, ex presidente del Consejo Superior de Evaluación del Sistema Educativo de la Generalidad, declara que se hacían en catalán y no en castellano. En la población escolar ya es notoria una falta de comprensión de la lengua mayoritaria y el fracaso escolar es más del doble entre los castellano-hablantes. La pregunta es, en caso de secesión, ¿habría bilingüismo? ahora ya falta en muchas partes el castellano, ¿o sería perseguida abiertamente y sin tapujos la de uso mayoritario?


 Ese enorme crecimiento de población no fue debida a una explosión de natalidad, fueron españoles arrancados de sus casas y pueblos, el franquismo desplazó varios millones de personas a País Vasco, Cataluña y Madrid, para ponerlos a trabajar miserablemente en condiciones de semi-esclavitud y así permitir la rápida acumulación de capital de postguerra a las burguesías triunfantes de la Guerra Civil, dentro del bloque franquista las principales fueron, la oligarquía financiera e industrial vasca y la burguesía catalana. El bloque de poder del franquismo dictatorial, no puede entenderse sin contemplar la plena y enorme participación del poder catalán y vasco y ahora van y dicen ‘No se puede pedir a los emigrantes que se sientan de aquí, sino que se los tiene que obligar. Aquellos que no quieran sentirse de aquí, no tendrán cabida’. Vila d’Abadal, candidato en la lista d’Artur Mas. Presidente de AMI, (Asociación Municipios Independentistas).

lunes, 30 de julio de 2018

El process no es progresista.(2). La confusión

La confusión. Independencia, izquierdas, progresismo

Doscientos años después de la Ilustración, que alimentó sueños de derribar fronteras y sumar cada vez más gente en Europa que compartiera una idea común de libertad, igualdad y fraternidad, estamos chocando con nuevos anti-ilustrados, que pretenden levantar muros, restar, partir en trozos pequeños        cualquier unidad territorial, -autodeterminación, secesión, independencia- lo cual presuponen que tenga las dimensiones que fuere, siempre será susceptible de partirse en una unidad más pequeña, -Asturias de España, y Gijón de Asturias-, lo que supone retroceder como poco hasta los inicios de la Edad Media, en donde los anti-ilustrados dicen encontrar las esencias de libertad e identidad que hoy no son capaces de apreciar en el lugar donde viven, en España, Europa. Darán para ello la muestra de existencia de problemas, como si en cualquier sociedad, de cualquier sistema de cualquier época no los hubiera, no mencionarán cifras ni datos que presupongan mejoras, ni argumentos de por qué lo pequeño y aislado será mejor para la vida de la gente, lo único que harán será teñir esas ideas con un viejo aroma de izquierdas, para intentar justificarlas como solventes, les dará vergüenza utilizar su verdadera identificación nacionalista. La izquierda reaccionaria se une al combate contra la razón, el humanismo, la ciencia y el progreso.

Confieso que estoy confundido con la favorable acogida que merece la independencia de Catalunya entre algunos viejos activistas antifranquistas, los cuales defienden el proceso, dicen que desde la izquierda, aunque mejor deberían defenderlo directamente como nacionalistas para evitar confusiones. El nacionalismo desde los primeros pasos, procede a la creación imaginaria de un único sujeto político, que sería el pueblo catalán, - el pueblo catalán serán solo quienes quieren la independencia- cuando nunca existió como tal identidad en lucha contra otro sujeto, el pueblo español, que tampoco nunca existió como tal. Ni en 1714 ni en 1936 luchó Catalunya contra España, porque en cada bando había mezcladas gentes de ambos lados, además, las alianzas fueron cambiantes en cada conflicto. Tampoco hoy existe un pueblo homogéneo,  salvo para el nacionalismo, la mitad de catalanes a un lado por la independencia, a la otra mitad que pretenden continuar caminando juntos con el resto de españoles y europeos, la consideran anti-catalanes, traidores, la marginan y niegan sus derechos, Marsé, Borrell, Serrat, Mendoza…

Los catalanes, como cualquier otro pueblo peninsular, nunca fueron un grupo uniforme en defensa de sus diferentes intereses, campesinos, payeses de remensa, ruralistas, agrarios, urbanos, burgueses, industriales, comerciantes, obreros, empleados públicos, señores, aristócratas, afrancesados, esclavistas, austracístas, borbonístas, primo-riveristas, anarquistas, franquistas, socialistas, y un largo etc. de grupos con distintos intereses en cada etapa. Las revueltas y luchas internas en Cataluña, han sido parecidas a las del resto de España, con objetivos similares, por el pan, el trabajo y libertad de los de abajo contra los de arriba. Los momentos gloriosos del pasado nunca llegaban al pueblo llano, quien carente de alimentación, vestido, vivienda, atención sanitaria, cultural, educativa… muy poco le permitían decidir  sobre sus vidas y haciendas, no eran demasiado diferentes a las castellanas, como tampoco sus estructuras feudales o el nacimiento de las emergentes burguesías y poblaciones urbanas. 

Quien viaje por España y Cataluña, podrá comprobar la similitud de culturas que trascienden de edificios, calles, iglesias, fábricas, gastronomía, cultivos, aperos de labranza, fiestas, herramientas, organización social, religión, mitología… incluso si el viaje se ampliara a Europa occidental, seguiríamos viendo sueños y aspiraciones parecidas, pudiendo destacar tantas diferencias como semejanzas, como transmite la pintura, arquitectura, o escultura. El arte pone al descubierto historias, personajes y formas de expresión bastante parecidas, con técnicas que parecen realizadas por las mismas culturas, porque transitamos por lugares cuyos habitantes han compartido cientos de años de experiencias comunes. Lógicamente encontraremos particularidades locales, la cuestión diferencial, existe, como en cualquier parte de cualquier región siempre susceptible de diferenciarse, -Boludos de arriba y de abajo- pero lo catalán y lo hispánico conviven en el mismo territorio desde hace cientos de años, políticamente dependerá de donde pongamos el acento para acercar o enfrentar, para destruir fronteras o construirlas, en este sentido el nacionalismo exagera las diferencias para separar la ‘pureza de su pueblo’ y demonizar a los otros, los nacionalistas crearán enemigos culpables de todos los males, los extranjeros, los distintos. Escribe Félix Ovejero: ‘La retórica de la identidad traza una línea de demarcación con los diferentes y envilece el debate político al restar grado de ciudadanía al discrepante, al que no participa de la identidad.’

Me dicen que la izquierda siempre está a favor de la libertad de la gente. Y ¡córcholis!, recuerdo que es lo mismo que decía Thacher y Reagan, ‘dejen que todos seamos libres, para decidir qué hacemos con nuestro dinero’. Lo dice Esperanza Aguirre y es un principio básico del batallón neoliberal, reclaman la libertad para actuar, exigen a los gobiernos que dejen hacer lo que quieran, donde y cuando quieran. ¿Entonces qué sucede? pues que bajo la bandera de la libertad se combate la libertad de amplias mayorías no propietarias de medios de producción ni riquezas. Defender que los ricos tengan libertad para irse, abandonando al resto, no presupone que los menos pudientes, de allí y aquí, tengan mayor libertad, de hecho las desigualdades aumentan porque los acaudalados, llevan años reclamando mayor libertad para que los gobiernos no los controlen, para que no les obliguen a pagar impuestos, para exigir exenciones, subvenciones y ayudas fiscales y en último término, quieren que los impuestos que pagan les revierta a ellos mismos. Ese es el fondo del derecho a decidir en el caso de la secesión catalana.

Pero entonces, ¿Cómo seguir considerando que la independencia sea progresista? porque lo citado anteriormente es uno de los objetivos esenciales, declarado no una, ni dos, ni tres veces, sino cientos, en panfletos, revistas, estudios, libros, páginas web, periódicos, teles, radios, etc. etc. del movimiento por la independencia en Catalunya, desde hace unos años. Por supuesto todo al margen de la corrupción allí y aquí.  ¿Luchan por la libertad de los catalanes? Eso grita Carme Forcadell, presidenta del Parlament, y anteriormente de la ANC, representando una mitad. En serio intenta que nos creamos que son como los pueblos colonizados, es un grave insulto para aquellos Vietnam o Angola, para Argelia, para los chilenos post Allende… ¿quiere hacernos creer que los catalanes carecen de derechos civiles como los negros en EEUU? A uno le dan ganas de esconderse ante tanta locura, siempre a favor de la autodeterminación de las colonias y ahora esto. La verdad, muchos aún dudan porque las palabras son cortinas de humo ¿Catalunya una colonia?, claramente no, pero ante la insistencia de la propaganda secesionista, no una, ni dos, ni tres, en cientos de páginas, panfletos, estudios, radios y teles, etc. etc. dicen que los españoles explotamos a los catalanes, de hecho sostienen que vivimos de la explotación colonial durante cientos de años.

Las élites de una de las regiones más ricas de España, de Europa y del mundo, dicen que son una colonia. Una de las regiones del planeta con mejores estándares de vida y libertades y con mayores riquezas en su territorio y éstas propiedad de los apellidos de allí, los líderes políticos también son en su mayoría los apellidos de allí, los ejecutivos, los dirigentes, los mandos intermedios del aparato productivo, los gestores del aparato mediático, cultural, deportivo, social… son catalanes de pura cepa, no hay gente de la metrópoli dirigiendo aquella sociedad, por cierto, bastante más cerrada, racista y elitista que otras muchas sociedades españolas.
Las casas en Cataluña, de acuerdo con los estudios de la etapa franquista, al igual que los posteriores realizados en democracia, disfrutan de mayor calidad de vida que en el conjunto de España, medida por teléfono, televisión, calefacción, agua, tamaño, comodidades, lujos…, sus barrios asfaltados, luces, parques, espacios comunes… la sanidad, medida en camas por habitante, médicos, enfermeros por habitante, hospitales… la educación medida en cantidad y calidad de estudiantes infantiles, estudiantes medios y enseñanza superior, en titulación media y universitaria, en calidad científica, … resulta que la disponibilidad de bienes de consumo, coches, lavadoras, televisores, teléfonos, conexión a internet, y un larguísimo etc. de comparaciones los sitúan por encima de casi todos los españoles, menos vascos, navarros y madrileños. Y entonces mi confusión aumenta.

‘Pero, en Catalunya hay pobres’. Es cierto, y en Extremadura y Andalucía… y en Alemania, y en China, India, EEUU, ellos no piden independencia, sino dejar la pobreza. Efectivamente hay pobres en todas partes, pero el movimiento por la independencia en Catalunya dice, escribe, sostiene, no una, ni dos, ni tres veces… que los españoles les roban. Es terrible que los niños catalanes tengan esa visión, terrorífico que lo digan desde el sistema educativo –desde los colegios llevan años enseñándolo- les ha hecho sentir que los españoles del barrio de Pescadería en Almería les roban, que los parados malagueños, o gaditanos se aprovechan de ellos, que los murcianos se llevan su dinero, que los niños de Vallecas viven a costa de los niños catalanes… Y el peligro a futuro aumenta, porque suponiendo que ahora pudiera resolverse el enorme problemón, los niños catalanes, las nuevas generaciones bien adoctrinadas en el odio cada vez abrazan más la independencia contra los monstruos españoles. En esa responsabilidad habrá mucha gente que apoyó al nacionalismo. 

Ellos son ricos por la gracia de dios, por sus méritos, así lo escriben en su propaganda, dicen que el resto les tenemos envidia, cuando llenan de adjetivos ridículos sobre el resto de españoles minorando nuestra capacidad de trabajo y cultura,... Miro un poco la historia y no dudo que sean un pueblo trabajador, culto, etc. pero no más que el resto de españoles, puedo aceptar que sean algo, un poquito diferentes, pero no superiores, ni siquiera más abiertos. Si uno se da vueltas por el Museo de las Ferias, de Medina del Campo, o por el Monasterio del Escorial, por citar solo dos lugares del centro de España, encontrará múltiples rastros del poder cosmopolita de aquella España del XV, la Nueva York de entonces, intelectuales, filósofos, escritores, comerciantes, pintores, banqueros, arquitectos y un larguísimo etc. de toda Europa trabajaron y por suerte dejaron allí miles de pruebas de ello. El Camino de Santiago fue una avenida de europeización gigantesca… catedrales, iglesias dejan ver culturas muy similares en enormes extensiones de Europa. No, los catalanes no fueron especialmente abiertos, ni especialmente modernizadores por sus contactos europeos o marítimos, ni fueron los líderes impulsores, en mayor medida que otros, de aquella España que utilizaba en sus conexiones marítimas los puertos del Atlántico, del Cantábrico, de Andalucía y del Mediterráneo.

jueves, 26 de julio de 2018

El proceso de secesión no es progresista

EL PROCESO DE SECESIÓN NO ES PROGRESISTA 

La secesión unilateral de parte del territorio en un Estado democrático que respeta los derechos fundamentales de su población (incluyendo los derechos culturales o lingüísticos de las minorías en su seno) es contraria al ideal democrático pues priva de los derechos políticos a gran parte de la ciudadanía a la que se impide participar en dicho proceso.
En este sentido, el conjunto de decisiones que se han ido adoptando por parte de las instituciones de Cataluña — señaladamente las leyes de referéndum y de transitoriedad aprobadas los días 6 y 7 de septiembre por el Parlamento de Cataluña vulnerando la normativa parlamentaria que garantiza una deliberación y tramitación pulcra— son profundamente antidemocráticas además de groseramente inconstitucionales. Su aplicación en la forma de una declaración unilateral de independencia (DUI) constituye un golpe de Estado. Manifiesto Profesores Filosofía del Derecho-El País
No es progresista un comportamiento que pretende conducir a miles de seguidores al futuro haciéndoles creer en la magia, engañar con que un conjuro de brujería, o como se llama ahora, la independencia, puedan resolver los problemas de paro, desigualdades, precarización, migraciones… de esta sociedad catalana del siglo XXI, inserta en España y Europa, es lo más parecido a la difusión de emociones religiosas anteriores a la Ilustración como cura para todas las miserias humanas en el lejano paraíso. Antiguamente, hasta el XVI toda la población, y posteriormente una gran parte de ella, se apoyaban en la existencia de dioses, magia y brujería, como elementos con los que explicar, enfermedades y muertes, los desastres de las guerras, el hambre y todas las miserias humanas,… con esos elementos miraban al futuro elaborando predicciones y conjuros.

Los movimientos obreros del XIX y XX, anarquismo, comunismo, marxismo, utilizarán los avances de la Ilustración e incorporarán sus criterios laicos, científicos y humanistas, valores ilustrados, a sus fundamentos teóricos y prácticas políticas, aplicarán la nueva ciencia del hombre y el cosmopolitismo adaptándolo a situaciones y objetivos concretos. A esa amalgama de movimientos sociales, de luchas, objetivos y prácticas distintas, se la denominará como las izquierdas, en plural, por distintas. -‘Un mito: la unidad de las izquierdas-. Izquierdas y progresismo fueron conceptos que pudieron ir hermanados en muchos momentos en diferentes lugares, pero hoy se han separado en Cataluña. Gentes de izquierdas dan soporte a la reacción nacionalista, aceptan tranquilamente sus postulados teóricos racistas y xenófobos, abrazan ideas que pretenden diferenciar y separar a ciudadanos iguales, defienden el nacionalismo que premia linajes, apellidos, tradiciones y símbolos basados en viejos pasados inventados, mientras castiga a otros ciudadanos que quieren igualdad de derechos, o simplemente no siguen la corriente soberanista, están sosteniendo comportamientos supremacistas. Esas gentes dan soporte a estrategias y comportamientos que han dado a luz el concepto de izquierda reaccionaria al abandonar la razón y el ‘’humanismo que privilegia el bienestar de hombres, mujeres y niños, individuales por encima de la gloria de la tribu, la raza, la nación o la religión. Son los individuos, no los grupos, los que son ‘sintientes’. Steven Pinker, ‘En defensa de la Ilustración.’ Paidós, 2018.

Imaginen qué podría haber mejorado en caso de que las fuerzas de izquierdas hubieran combatido el paro y la precariedad laboral en Cataluña y enfrentado la corrupción de los gobernantes catalanistas, que éstos han resuelto ante la gente con un simple cambio de nombre y una desviación de miradas hacia otras cuestiones, ayudados eso sí por quienes algún día tendrán que rendir cuentas. Durante muchos años los principales problemas de los catalanes, han sido el paro y la precariedad, según las encuestas del CEO, excelente servicio de estadísticas de la Generalitat, las respuestas eran abrumadoramente mayoritarias tanto si se referían a sí mismos en lo personal, como si eran referidas a problemas generales del territorio -Aquí datos de una serie 2008-2012 y otro formato para 2016, años de proceso secesionista-. Entenderán que viendo esos datos no se pueda considerar que el pueblo diera un mandato a sus representantes para luchar por la independencia, durante muchos años estos resultados han sido obviados por la representación política catalana, cuyo poder en manos soberanistas solo se ocupaba de preparar y alimentar la independencia, pero sobre todo han sido tapados por los izquierdistas, se han cegado por arropar al nacionalismo, y abrazar sus postulados xenófobos dejando al margen la lucha por resolver los problemas que reclamaba la mayoría de los catalanes. La izquierda reaccionaria.

No puedo considerar progresistas a viejos colegas, antiguos activistas antifranquistas, que abandonan el racionalismo para identificar problemas sociales y buscar soluciones concretas. Viejos antifranquistas creyeron al nacionalismo, tuvieron fe en sus leyendas de pasados idealmente prefabricados, olvidando que cientos de años atrás, hasta donde se quieran remontar, todo era miseria, represión y muerte,  única forma de vida para la amplia mayoría de pobladores que carentes de techo y sin poder llevarse un mendrugo de pan a la boca, morían presa de innumerables enfermedades, por asaltantes y bandoleros, por las guerras y represión de amos y señores, obligados y callados por curas y guerreros que los mantenían en la ignorancia y el sufrimiento, que decían, resolverían en el Paraíso.  Pueden encontrar cientos de datos y fuentes documentales sobre mejoras de la humanidad en el libro de Pinker. Aquel tiempo al que se abrazan los independentistas, nunca permitió decidir a los pobladores de Cataluña sobre sus vidas, ni sobre los detentadores de poder, ni sobre nada… La capacidad de votar de toda la población, sin cortapisas tales como censos de propiedad, sexo, edad u otras,  la facultad de decidir de hombres y mujeres catalanes, es muy reciente, plenamente con la democracia de 1978, como lo es su posibilidad de vivir bajo techo, disfrutando de enseñanza para todos desde la niñez y ser asistidos en enfermedades y vejez. Comparar aquellas instituciones de hace siglos con las actuales es un insulto a la inteligencia. Vean una imagen de lo que ocurría en aquellos tiempos.

‘’En época de Francisco de Borja, tres factores enquistaban peligrosamente el problema de los bandos. Por una parte, la trascendencia alcanzada por los dominios señoriales en las primeras décadas del siglo xvi, que iba limitando los márgenes de actuación de la monarquía y de la Diputación en el Principado y los Condados. La mayor parte del territorio quedaba al margen del realengo, con lo que fue necesario ganarse a las facciones señoriales para pacificar mínimamente Cataluña. Aunque sellar alianzas entre grandes familias era a menudo crearse nuevos enemigos. Los pactos eran una puerta abierta a fidelidades, lealtades, patronazgos e influencias... y a todo lo contrario por parte de los clanes enemistados. Los desafíos y las guerras privadas estaban a la orden del día y provocaban numerosos problemas entre crueles carnicerías prolongadas en el tiempo de una manera atroz, como subrayaba Borja en una carta a Francisco de los Cobos en 1539: «la consiensia no me suffre callar [...] ha habido más de 300 muertos en Castellbò» y solicitaba inmediatamente medios para que las víctimas «no vengan a ser 300.000».
…/…
El bandido distaba de ser, de este modo, un personaje marginal. Hasta el extremo que quien pudiera ser el paradigma de señor bandolero del momento era una personalidad de la relevancia de Lluís Oliver de Boteller (c. 1487-1556). Infeudado como vizconde de Castellbò en 1528, fue el genearca de un linaje que a lo largo del siglo xvi dio tres presidentes de la Diputación: Francesc Oliver de Boteller, prior de la Seu y hermano del vizconde, y los hijos del vizconde el canónigo Pere Oliver de Boteller y el abat de Poblet Francesc Oliver de Boteller, ya en época más avanzada. Como en otros casos, lo importante no fue tanto el individuo como su linaje. De ahí que el matrimonio arrostrara alianzas y enemistades. Oliver se implicó por sus nupcias con Jerónima de Riquer en las luchas faccionales en Lleida entre los Riquer y los Rius-Olzinelles’’
Bernat Hernández, Universitat Autónoma de Barcelona, ‘Bandos y piratería en la Cataluña del Siglo XVI. Las actuaciones del Virrey Francisco de Borja (1539-1541)’

El proceso de secesión bucea en el nacionalismo, formando grupo con Le Pen, Trump, Salvini, Farage, Jaroslaw Kaczynski, Viktor Orban… una ideología excluyente y xenófoba que considera enemigos a los otros, a los que no son como ellos los tratan como extranjeros que identifican con los que piensan diferente. El procés camina hacia atrás, es la guerra anti-ilustrada, un régimen social, cultural y político basado en la credulidad voluntaria…Hay que entablar  un combate del pensamiento contra los saberes establecidos y sus autoridades, un combate del pensamiento en el que se confía una convicción: que pensando podemos hacernos mejores y que solo merece ser pensado aquello que, de una u otra forma, contribuye a ello. -Marina Garcés, ‘Nueva Ilustración radical’-. La izquierda siempre combatió contra los poderes establecidos, ¿por qué no en Cataluña, donde los poderes establecidos son independentistas?

El proceso a la independencia es la negación de la racionalidad como elemento de vida y conciencia para interpretar la realidad, como forma de crítica y deliberación de búsqueda de alternativas a problemas sociales. El proceso de autodeterminación hunde sus raíces en viejas teorías supremacistas enredadas en diferenciar ‘la raza catalana’ del resto de lo español, considerándose a sí mismos superiores y elegidos para guiar al resto, se alimenta de esencias de un pasado idealizado, que nunca existió, construido en negativo, como contraposición a lo español, considerado extranjero y por tanto enemigo. –Abundante documentación en ‘La Raza Catalana’ I y II, de Francisco Caja, Ediciones Encuentro-.

No es progresista abrazar ideologías que consideran a unos individuos superiores a otros, que buscan y rebuscan para utilizar factores genéticos, étnicos y lingüísticos, como fuente de derechos y reconocimiento de superioridad, lo progresista es luchar contra ello, para empezar denunciándolo. Una persona que se quiera progresista no puede dejar de criticar los objetivos y los medios independentistas, no puede callar ante las mentiras vertidas en sus campañas de propaganda, porque el ideal de la razón y la ciencia no deben esconderse ante la realidad. La búsqueda de datos debe estar presente ante las ideas de: ‘España nos roba’, ‘Cataluña es una colonia’, ‘Los catalanes carecemos de derechos civiles’… defender la mentira para identificar problemas y la magia como solución de los mismos, formó siempre parte de la carcunda. Durante años hemos escuchado a simpatizantes del independentismo que pretendían salvar su conciencia proclamando ‘yo no soy nacionalista, pero’… exactamente igual que cuando oímos aquello de ‘yo no soy racista, pero esos negros…’ Apoyar, por acción u omisión, que andaluces y extremeños, murcianos y castellanos, gallegos y cántabros… explotaran durante años a los catalanes es pura basura, carcunda.

El proceso de independencia funciona ofreciendo ilusiones futuras, a elegir por cada cual la que convenga, está siendo impulsado cosiendo en una ristra toda reivindicación que se manifieste por cualquier parte, por cualquier grupo, con la promesa de soluciones inmediatas en la nueva nación independiente. Eso sí, sin ofrecer soluciones concretas a nada. En un tiempo de realidad líquida, inconsistente, de inmediatez en las pretensiones y querencias de amplios deseos, de necesidad de encontrar respuestas para satisfacerse instantáneamente, en este tiempo, cualquiera que ofrezca tocar fácil y rápidamente el botón o la pantalla para actuar, tendrá mucho ganado para movilizar voluntades. El procéss además, metió en la coctelera una enorme crisis económica y política. Fijó objetivos edulcorados, emocionalmente funcionan como inhibidores para trabajar, investigar, criticar y buscar salidas concretas a los problemas actuales, además, asegura poder lograr todos los objetivos, rápidamente, sin esfuerzo y sin costes para nadie... como si cuando en la acción de apagar la luz un día, salváramos el Planeta, todos los que lo hacen pueden sentirse contentos, pueden contar a sus amigos que ellos han participado en la salvación del mundo. Por el contrario, cualquiera que se oponga a lo anterior será considerado un gafe, un extranjero, extraño a la comunidad, por tanto susceptible de ser apartado y castigado.

No es progresista un golpe de estado que pretende la secesión de una parte del conjunto, en un país democrático, como España en el Siglo XXI, insertada en la Unión Europea conjunto de países democráticos con un alto estándar mundial de libertades y derechos. Lo progresista es impedirlo. España participa en el entramado político e institucional de los países de la UE con quien comparte un elevadísimo porcentaje de leyes, procedimientos y normas, comparte gran parte de la política de seguridad y de la política exterior, amplias relaciones comerciales, tecnológicas, culturales, y una gran parte de la política económica que incluye hasta la moneda común… todo lo cual presupone una gran cesión de soberanía del nacionalismo español a los entes comunes europeos, a lo que habría que añadir la cesión de soberanía nacional a las llamadas autonomías en el estado federal español.

Al socaire de esta subversión social se plantea el problema de la organización de los pueblos peninsulares. Entre unos y otros se anudaron entonces tantas relaciones que era imposible su subsistencia en la forma política consagrada en el siglo XII. Magnates castellanos y aragoneses cruzan la frontera y se instalan en el corazón de los problemas políticos de los vecinos; buques vizcaínos y andaluces constituyen el equipo ligero de la navegación catalana y mallorquina en este período; y ante las arremetidas de Luis XI en el Rosellón en 1473 son los barceloneses los primeros que se ilusionan con las lanzas castellanas que su príncipe heredero podrá traer de Segovia. La monarquía del Renacimiento se está gestando en la Península, gestándose con signo castellano…por el simple empirismo de su demografía en auge, y la libertad de acción que reivindica su realeza, y de los recursos que, a pesar de la contracción, continúan proporcionándole los rebaños de la Mesta’.

Jaime Vicens Vives en ‘Aproximación a la Historia de España’: ‘