viernes, 1 de febrero de 2019

Los robots. (1). Ya están aquí



El Parlamento Europeo aprobó hace unos días una norma obligando a implantar el ‘botón de apagado’ en los robots. Ante la posibilidad de que un día no lejano los robots pudieran actuar por sí mismos fuera de las instrucciones humanas, el Parlamento Europeo aprobó en febrero de 2017 una directiva para obligar a que toda máquina automatizada, pensante, los robots en la UE, incorporen un botón de muerte, un botón que permita desconectar. 

La decisión de la UE es un reflejo de la nueva realidad en la que nos encontramos, quizás seamos la penúltima generación que tenga mayor inteligencia que los instrumentos que fabricamos, los cuales podrían tomar decisiones contrarias a nuestros intereses, por lo que la UE aprueba una medida cautelar.  Inicialmente podemos definir un robot como una máquina, artefacto físico, capaz de manipular objetos y prestar servicios, programada para realizar tareas con cierta autonomía, imitando comportamientos humanos -o animales-, también puede ser un  ingenio programable, un sistema virtual de software.

Los robots son artefactos que desde hace unos 40 años realizan tareas mediante instrucciones facilitadas por humanos. Los algoritmos invaden nuestras vidas y las de todo procesador, son las instrucciones que se dan a las máquinas, a robots, a los ordenadores, para que realicen tareas, lo cual hasta ahora hacía pensar que al final la máquina estaba controlada y dirigida por el ser humano, ahora está dando un gigantesco salto adelante comenzando una revolución. La Inteligencia Artificial, en estudio desde 1956, da un salto cualitativo al vincularse hoy a los big data, tomando enorme velocidad se están abriendo puertas al auto-aprendizaje de los robots, machine learning, que permitiría aumentar su autonomía alejando del control humano muchas de sus decisiones.
‘Google procesa diariamente más de 24 petabytes de datos al día –un petabyte es igual a 10 elevado a la 15, un GB Gigabyte es 10 elevado a la 9-; YouTube procesa 27 pentabytes diarios; Facebook  incorpora más de 10 millones de fotos nuevas cada hora; Twiiter procesa más de 400 millones de tuits diarios; Flickr contenía más de 6.000 millones de fotos en 2011. En 2013 se estima que la cantidad total de información almacenada en el mundo es de alrededor de 1.200 exabytes. Un exabyte son 1.000 millones de gigas, un largometraje, una película, ocupa o puede comprimirse en un giga.’ –‘Big data. La revolución de los datos masivos’. Viktor Mayer-Schönberger y Kenneth Cukier. Turner Noema. 2013-

Mas no solo es más, es diferente; Wired. Y más correcto. La irrupción del análisis y tratamiento de los big data está cambiando muchas cosas, incluida la forma de aprender los robots, pasando de la causalidad a la correlación. Ya no se trata de buscar las causas que producen un acontecimiento, sino buscar la correlación, poder predecir el hecho que va a ocurrir en función de múltiples datos que lo anticipan, hasta ahora inapreciables para el ser humano, determinar la probabilidad de que ocurra un fenómeno inferida a partir de aplicar matemáticas, de procesar gigantescas cantidades de datos. Los datos masivos permiten saber qué sucederá, no por qué, los robots no juzgarán por qué ocurren las cosas, solo conocerán que va a ocurrir, y actuarán.

Los big data se introducen en las máquinas para que ellas mismas aprendan, se permite a las máquinas acceder a las fuentes de enormes cantidades de datos para que se reactualicen, se adecuen a esa gigantesca información, piensen, y tomen decisiones en función de nuevos datos. Miles de millones de datos son intercambiados entre sí por máquinas y sistemas interconectados a todas horas hoy día en el Planeta. Los big data son millones y millones de datos de todo tipo producidos por cualquier actividad, de máquinas o seres humanos, tratados adecuadamente permiten adelantar comportamientos y/o sucesos. El análisis de cúmulos de datos permite hoy predecir enfermedades individuales, o epidemias, situar riesgos de incendios en bosques, aventurar desgastes y roturas de tuberías de gas o agua, predecir accidentes, rotura de infraestructuras, sean carreteras, puentes, cableados,…

Según Boston Consulting Group, (BCG), en EEUU los costes por hora de un robot industrial son tres veces menores que los costes de la hora de un obrero, 3$ contra 25$, -se refieren a costes totales, incluye impuestos, gastos proporcionales, etc. no solo salario-, dicen en BCG que en 1980 eran necesarios 25 puestos de trabajo de obreros industriales para generar un millón de dólares de valor añadido, hoy ese millón de dólares, lo consiguen 5 obreros.

El cuadro: ‘Manufacturing sector inflation-adjusted output and employment, 1980 to 2015’ de Brookings,  Metropolitan Policy Program, muestra algo parecido a la idea de BCG, una línea roja representa el empleo industrial, mientras asciende el resultado, output, línea azul, hasta dos veces y media, en el mismo período de tiempo se han reducido el número de trabajadores desde 24,9 millones, hasta  6,4 en el año 2015, necesarios para producir un resultado, output, de millón de dólares.



Un gigantesco avance está produciendo nuevos robots, impulsado por los bajos costes de investigación en relación al pasado, alta reducción de costes en procesadores y almacenaje y tratamiento de datos, avances también por el desarrollo e incorporación de las investigaciones en Inteligencia Artificial (IA), la cual está logrando dotar a los robots de la capacidad de aprender, por sí mismos, y facultarlos para tomar decisiones,  apoyados por la irrupción de los big data.  Los rápidos saltos adelante en la robótica están empujados también por los constantes aumentos de productividad observados allí donde fueron instalados y por sus menores costes laborales que el trabajo humano.

La automatización lleva muchos años entre nosotros, en la industria del automóvil está instalada desde hace tiempo, la cuestión que se plantea ahora es el gran y rápido incremento que se está produciendo; una muestra en el cuadro de International Federation of Robotics, (IFR), cuyo título es expresivo: ‘1.4 million industrial robots between 2016-2019’. La IFR estima que en 2019 hay un stock de robots industriales operativo de 2.6 millones.


Los robots están expandidos no solo en múltiples sectores industriales, también en servicios, sectores como los burgers, los utilizan para preparar y servir hamburguesas a grandes velocidades, en la logística para clasificación, almacenaje, búsqueda y distribución de productos,… también en los mercados financieros en donde llevan años realizando miles de operaciones de compra/venta de acciones por segundo. En EEUU siete mil millones de acciones cambian a diario de manos, de ellas casi cinco mil millones cambian diariamente mediante transacciones robóticas.

En la medicina se usan para operar, incluso en el interior de los humanos, en breve se espera que sea masiva la introducción de pequeños robots dentro de nuestros cuerpos que intervendrán localmente, autodestruyéndose después,… ya están siendo utilizados en los transportes de personas y cosas, en coches y barcos, aviones y trenes, los humanos nos dejamos conducir, sin apenas darnos cuenta que muchos trenes, arrancan, circulan y frenan en la estación con total autonomía, sin conductor. Hoy los robots en gran número están realizando análisis empresarial, evaluación de riesgos para créditos, análisis de inversión, percepción de rentas, índices sobre capacidad de pago,  análisis comercial, o político y sociológico, predicción de riesgos de salud.

Se están utilizando en la guerra para matar, y sus heridos en batallas se aprovechan para investigar en prótesis y operaciones internas. Históricamente uno de los primeros lugares de investigación ha sido el terreno militar, existen avanzadas máquinas asesinas que cuentan con relativa independencia para tomar su decisión de disparar. –Un experto en la robótica de guerra es P.W. Singer-. Hay robots actuando en distintas guerras, los más conocidos son los drones que bombardean objetivos, dirigidos desde lugares muy distantes, cuya primera operación que realizaron fue el 4 de noviembre de 2002 en Yemen. Menos conocidas son las máquinas/soldado, de diversos tipos las hay que detectan gente mediante algoritmos con criterios fisonómicos, determinan sus enemigos y disparan.

En todo caso, si piensan en robots, imaginen artilugios de cualquier tamaño, grandes o pequeñísimos, y de formas variadísimas adaptados para realizar cualquier tarea, serán distintos los que tengan un punto fijo de actuación que los móviles, los que necesiten subir varios metros a tomar una pieza o producto, que los que tengan que repartirlo por las calles, diferentes los que investiguen tuberías de petróleo que los drones, los clasificadores de documentos, que los guerreros, los manipuladores que clasifican por el tacto y visión, que los que identifican puntos y los sueldan... hay máquinas enormemente complicadas capaces de realizar varias tareas y artilugios que solo realizan una simple lectura y trasmisión de datos…

Debemos olvidar la simpática figura humanoide en la máquina cercana que preste servicios a personas; los estudios sobre esa imagen demostraron que, aparte su aparente simpatía para algunas personas, en muchos casos no era aceptada como positiva, ya que su parecido l ser humano denotaba igualdad y ello introducía elementos de inseguridad, competencia y miedo en quienes las utilizaban. El aspecto externo no define su campo de utilidad, salvo en los casos de robots ayudantes de ancianos, niños y personas disminuidas, en los que gana terreno el parecido a mascotas, que siempre denotan un ser inferior, dominado y al servicio del humano.

El cuadro de la International Federation of Robotics, (IFR), ‘High robot density in EU countries’ para el año 2015, muestra la densidad de robots industriales, de todo tipo, por cada 10.000 trabajadores, en países de la Unión Europea, en el cuadro pintados en rojo, y otros países, marcados en gris, mas claro, al tiempo de compararlos con el promedio mundial, línea de 69. España se encuentra hacia la mitad del cuadro con unos 150, cifra por debajo de Alemania, Suecia, Dinamarca, Bélgica e Italia, pero por encima de Francia y otros.



Los robots afectan a la totalidad de nuestras vidas, se pueden estudiar múltiples aspectos, particularmente en este trabajo interesan los cambios provocados en tres dimensiones:

1) la cuestión laboral y la extinción de puestos de trabajo,

2) la imprevisibilidad del futuro, y los cambios sociales, y

3) los cambios que producirá en la ética.



No hay comentarios:

Publicar un comentario