martes, 11 de diciembre de 2018

Nacionalismo, secesión, fascismo. (1)


Nacionalismo, racismo, xenofobia, secesión, fascismo

‘’Si la nacionalidad reaparece al encontrar un lugar y tiempo favorables, ya se ha dicho que es debido a que no ha muerto el pueblo que la forma. Si hubiese muerto el pueblo, habría muerto la raza aborigen: en este caso, la nacionalidad no habría renacido, pues habría faltado el elemento diferencial. 
La raza catalana, pues, perfectamente conocida hoy por nosotros, atravesó sin desfallecimiento a través de romanos y godos, elementos del todo extraños a su temperamento aborigen y a las razas similares que vinieron después a darle forma. 
Hay, pues, una raza catalana, hay, pues, un pueblo catalán. ’’ 

Nacionalismo, racismo, secesión, fascismo: Conceptos más unidos de lo que el común de los mortales imaginaba. Más allá de los insultos repetidos hasta la saciedad que dedican los independentistas, sean viejos, mayores, jóvenes o niños, llamando fascistas a cualquier persona que no se incline ante su comportamiento, el concepto fascista tiene un significado político e histórico, y puede aplicarse, a quienes basan sus ideas en la ideología fascista y desarrollan en su práctica social un comportamiento fascistoide, lo sepan ellos mismos o no.  
La exaltación de lo nacional tiene sentido como elemento para aglutinar y diferenciar, busca e inventa historias y mitos del pasado que conformen unidad en una identidad diferente a la de otros, busca lograr un plus moral de superioridad ya que nadie pretendería diferenciarse para justificar demostrarse inferior a otros. Hablar de nación e identidad conducirá a buscar diferencias profundas, llegarán a la raza como pretendida fuente de diferencias esenciales que justifiquen superioridad y derechos distintos a otros que serán convertidos en los causantes de todos los males a quienes se profesará odio que habrá que alimentar constantemente. Odio y desprecio para intentar convertirlos en bestias, deshumanizarlos, una pretensión de todo fascismo para justificar marginarlos, marcarlos, atacarlos, privarlos de derechos…

‘’Cuando el viajante fenicio que Avieno copió, reseguía, quinientos años antes de J.C., las costas del mar Sardo, se encontró con el etnos ibérico, la nacionalidad íbera, extendida desde Murcia hasta el Ródano, esto es, desde las gentes líbico-fenicias de la Andalucía oriental hasta los ligures de Provenza. Aquellas gentes son nuestros antepasados, aquel etnos ibérico, la primera anilla que la historia nos deja ver de la cadena de generaciones que han forjado el alma catalana…

Pero bajo el peso de la dominación romana, el espíritu de las viejas nacionalidades palpitaba con fuerza… y el viejo etnos ibérico, el primero, hizo resonar los acentos de la lengua catalana desde Murcia hacia Provenza, desde el Mediterráneo hacia el mar de Aquitania, ligures gaélicos y tartesios, griegos y fenicios, cartagineses y romanos no habían hecho retroceder ni un palmo de tierra a nuestro pueblo. Las fronteras de la lengua catalana eran las mismas que daba al etnos ibérico el más antiguo de los exploradores-historiadores. ’’
Enric Prat de la Riva y Martí i Juliá: Iberisme, Socialisme. Fonaments psico-biologics del socialisme i del nacionalisme. La Novel·la Nova, II/68, 1918: Tomado de ‘Racismo y xenofobia en el nacionalismo catalán’, edición a cargo de César Guarde, de ‘Argón, Grupo de Estudios Filosóficos’,2016.

El fascismo encuentra su acomodo en el ultranacionalismo. Todos los fascismos son fuertemente nacionalistas, empeñados en poner fronteras y buscar elementos diferenciales respecto a otros, necesitado de culpar de sus males a enemigos internos y externos para lograr la unidad en la identidad, los otros, españoles, murcianos, almerienses, andaluces, extranjeros… son culpables de todos los males, pasados, presentes y futuros, los nacionalistas se reservan para sí la consideración de pueblo elegido, vivirían mejor si dominaran, gobernando sobre el resto de pueblos, diferenciado y enfrentado contra una única identidad portada por cada individuo, sea biológica o cultural, sea raza, religión, cultura, lengua... el nacionalismo sueña y busca una diferencia de pureza que defenderá contra las impurezas de los otros, emigrantes, refugiados, españoles de otros lugares, no aceptará mezclas, ni igualdad de condiciones y derechos.

El ultra nacionalismo, sitúa la nación por encima del individuo, aunque no todo nacionalismo es fascista, sí todo fascismo es altamente nacionalista. Luchan por definir una identidad nacional única y diferenciada de los demás, sin mezclas, y exaltan los elementos diferenciales que siempre existirán, -igual que entre los pueblos  Villarriba y Villabajo- exaltar lo diferente lleva a ocultar experiencias  históricas y elementos culturales comunes. Recurrirán a mitificar hechos, reinventándolos, se proclamarán víctimas históricas de sus enemigos, inventarán penalidades y sufrimientos presentes y pasados para fomentar la imagen de un pueblo homogéneo humillado, llevado al sufrimiento por un enemigo externo, lo cual utilizarán como exculpación de cualquier tropelía individual o colectiva actual, siempre realizada contra el enemigo común, real o imaginario, definido por los líderes del movimiento y contra el que desahogar toda indignación y agresividad. La relación entre raza y nación la dejamos aquí explicada por el catalanista Jaume Antón Aiguader i Cortés:

‘’Raza y Nación son dos conceptos inseparables: el primer nombre significa un complejo de características fisicopsíquicas parecidas que presenta un grupo de hombres; el segundo nombre significa la unidad de este grupo de hombres…
La Nación representa un deseo de poder: la Raza, un deseo de reproducción y de expansión. Hay un sentimiento que las une, pues: el sentimiento del imperium. … son dos sistemas útiles e inseparables.
Las razas, en cambio, no pueden nunca desaparecer del todo: pueden estar como en letargo durante siglos, pueden perder la consciencia de ellas mismas, pero en cuanto se dan unas circunstancias favorables, rebrotan con nuevas energías. Es la misma raza, no la misma nación: tiene otro espíritu, otra fuerza, incluso, a veces, otra lengua; las nuevas familias dirigentes ocupan el lugar de la antigua clase patricia degradada: nuevas tradiciones han aparecido. El individuo y la raza son eternos a través del soma, que pasa de padres a hijos y no muere: el uno y la otra perduran mientras evolucionan indefinidamente. Esta eternidad del individuo y de la raza tan sólo puede ser frustrada por un cataclismo. ’’

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