viernes, 3 de diciembre de 2010

A vueltas con la deuda, lo prioritario

Las personas que siguen este blog saben de mi preocupación por la situación económica, que es además, política y social, o como quieran llamarla, pero que afecta decisivamente a nuestras vidas. Nada volverá a ser como antes, ni en España ni en Europa y las transformaciones que vamos a vivir serán enormes, muchas de ellas al margen o a pesar de criterios ideológicos, otras no. Por eso yo centro mis preferencias en los tres ejes de actuación citados en otros trabajos, de más Europa, más estado y más política.

La contradicción entre el corto y largo plazo aparece cada día en las decisiones políticas a tomar por nuestros gobernantes, actuaciones a realizar urgentemente, no serán probablemente las más adecuadas para el futuro, pero no habrá largo plazo, entendido en la senda actual, reconocible, sin tomar hoy las decisiones prioritarias.

Claro está, lo anterior, supuesto que no se modificaran los parámetros de realidad actual en Europa: uno, disminuir la presión para reducir los déficit en tan pocos años, dos minorar la política del BCE acercándola a la más expansiva de la FED, con mayores inyecciones de ayudas a la economía, y tres, modificar los patrones de unidad política y económica, aumentándolos. Y no nos engañemos, esto no resolvería los otros problemas de Europa, solo minoraría el de la deuda y la batalla del euro. (El que esté interesado en conocerlos que lea el informe del grupo de sabios presidido por Felipe González).

Cualquiera que siga este blog, sabe de mi gran preocupación por el tema de la deuda, pública y privada (cinco veces mayor), la suma de ambas en torno al 370 % del PIB, de las mayores del mundo, cuya mitad aproximadamente es interna y la otra mitad externa. Este es el eje actual sobre el que gravita todo lo demás, porque casi no habrá todo lo demás sin resolver este problema, (repito, todo lo demás tal como lo conocemos ahora, porque el mundo no desaparece). Por eso mi insistencia en el asunto sobre otras opiniones de actualidad, o de recuerdos pasados o de cuestiones más ligeras o sabrosas para leer.

En el tema de la deuda, está inmersa la situación del Estado central, las CCAA y ayuntamientos, y afecta a instituciones y todos los partidos principalmente PSOE PP. En el tema deuda, está inmerso el sistema financiero español y su exposición al ladrillo que sigue sin estar clara, ni menos aún saneada, (El Bco. España insiste en apretar con nuevas medidas). En el tema deuda está subsumidas las partidas de gasto del Estado, las fundamentales, pensiones, servicio de la deuda.

En el tema deuda está incluida la imposibilidad de funcionar como Estado a corto plazo sin esos préstamos externos, necesitamos dinero y cuanto más barato mejor para salir de ésta, y ello depende de que nuestros prestamistas crean que podemos crecer en el futuro, que seremos capaces de pagarlos e invertir en crecimiento saneado y en este campo entrarían todos los aspectos de laboral, competitividad, recorte pensiones, estabilidad política, etc.

Venimos de un pasado infinitamente peor que el presente, así que algunos dicen, no debemos asustarnos por caer ahora, porque nunca llegaríamos a ese pasado. Puede ser cierto, pero hay un ingrediente a sopesar, no es lo mismo caer, que subir. No es lo mismo vivir mal durante toda una vida y ver ligeras y/o profundas mejoras, que estar situado arriba y caer desde allí. El desastre y las implicaciones sociales y particulares pueden ser horribles.

El País publicó un editorial el día 2, titulado ‘La prioridad es otra’, en el decía estas cosas que entresaco:

Sucede con las medidas económicas que anunció ayer el presidente del Gobierno que tomadas una a una son razonables, incluso beneficiosas, pero es dudoso que en conjunto solucionen el grave problema de confianza que pesa sobre la deuda española (pública y privada).
…/…
Son medidas, sin embargo, que resuelven poco, porque la gravedad de los tiempos exige otras respuestas.
Las decisiones urgentes son de otra índole. Hay que cortar de manera inmediata el aumento de la prima de riesgo y alejar la amenaza de la intervención o rescate. Se trata de evitar que España caiga en una situación como Irlanda o Grecia. Y para ello no basta lo anunciado ayer. Las medidas que sí sirven se conocen de antiguo…
Por orden de importancia, tiene que acelerar el saneamiento del mercado financiero, anunciar la reforma del sistema de pensiones en tiempo y forma (algo más preciso que las vagas explicaciones del ministro de Trabajo, Valeriano Gómez) y cerrar la reforma laboral.
Hay una receta que reduciría al mínimo la inquietud de los inversores sobre la solvencia de la deuda española, que depende en parte del Gobierno: un acuerdo político con el PP para poner orden en las desquiciadas finanzas autonómicas. …

Otoño. Sierra madrileña, 4

jueves, 2 de diciembre de 2010

Sobre el tiempo y la historia…

Una polémica de mi amigo Pepe sobre la interpretación de acontecimientos pasados.

¡Ojo!, Fulanito, que yo no afirmo que la historia se repita, bien al contrario, sino que si se piensa que todo es igual, entonces la historia parece que se repite, y por tanto, de poco sirven los libros, el conocimiento o la investigación, porque la explicación es siempre la misma y válida para todo tiempo: el mundo evoluciona en apariencia, en sus formas, pero en el fondo permanece igual a sí mismo. Nada nuevo bajo el sol, que decía aquel Parménides, creo, frente al dialéctico Heráclito, que apuntaba que no nos bañamos dos veces en el mismo río, porque, al fluir, el agua es otra. Ahí está el quid de la cuestión, en el fluir.
Si nos olvidamos del tiempo -uno de los factores ajenos al “pensamiento” de la Iglesia católica, que se cree eterna- entenderemos pocas cosas.

La evolución humana (y la palabra tienen intención, porque evolución implica cambio) en cualquiera de sus aspectos -económica, política, jurídica, ideológica o cultural- no se entiende al margen del tiempo. No sólo porque cambian las cosas fuera de las cabezas de los humanos, sino porque cambian dentro: cambia la manera de percibirlas y de percibirse a sí mismos. Es el tiempo, que ayuda a percibir el movimiento, los cambios (aunque hay quienes se resisten a hacerlo), el que nos evita caer en la metafísica, que concibe las cosas en permanente identidad; en reposo, al menos en las cabezas.

La metafísica admite los cambios en el mundo, los cambios externos, fuera pero no dentro de las cabezas, que se siguen enfrentando a la evolución del mundo con las mismas categorías. El mundo cambia, sí; pero las cabezas de los hombres no, porque se apoyan en verdades inmutables, reveladas, que se consideran válidas desde y para siempre.

Y vuelvo a lo mismo, a la metafísica implícita que hay en ese párrafo (es decir, a la falta de movimiento, de flujo), que es una de las epidemias que sufre la izquierda, y que se manifiesta en identificar, por analogía, situaciones históricas sin ningún tipo de matiz ni explicación, como si respondieran a la misma lógica, al mismo tiempo, a las mismas situaciones, personas, gobiernos y estadios de pensamiento.

Yo no sé si la mayoría de la población mundial vive como en el año 1200, como indicas. Pero pregunto: ¿dónde?, ¿En China?, ¿En la India?, ¿En Méjico?, ¿En Francia?, ¿En Alemania?, ¿En Brasil?, ¿En África o en Europa?

A escala mundial, de momento hay un dato que parece incontestable, y es el crecimiento de la población: parece que a escala mundial los nacimientos superan a las muertes y no creo que se deba al azar. No sé si hay más comida, más salubridad, menos ganas de morirse o más ganas de procrear. Pero aparte de eso, está la interpretación de los hechos que tú haces, que no es la misma que pudiera hacerse en el año 1200. ¿A qué se atribuía el hambre en Europa, no digo ya en América o en Australia, en el año 1200? ¿O a qué se atribuía una epidemia de peste o una simple mala cosecha? Aventuro que las explicaciones serían bastante diferentes de las que damos hoy aquí.

¿Cómo se explicaba y justificaba el uso de esclavos en la Roma imperial? Me imagino que la concepción de la esclavitud que tenía Diocleciano era diferente de la que tuvo Lincoln, para el cual no había justificación posible, o de la que tenemos nosotros ahora, porque en España hubo esclavos, por lo menos, hasta el siglo XVIII. ¿Y es la misma, tu explicación? ¿Es acaso posible equiparar tu reacción ante la agresión a una mujer con la reacción de un hombre del año 1200? Es más, ¿no ha cambiado drásticamente la concepción de las mujeres que se tiene hoy, en unos pocos países desarrollados, respecto a la que se tenía, no en el año 1200, sino en 1900? Y para darse cuenta del cambio habido, no hay que irse a mirar muy lejos…

La democracia, aún imperfecta, sólo está instalada en unos cuantos países. Vale. Y en el año 1200, ¿cuánta gente pensaba que la democracia imperfecta era lo deseable y se lamentaba por su ausencia?

Dices que “la lucha entre cristianos y musulmanes era una lucha de tierras, de economía, de supervivencia; el combate de Bush contra el eje del mal me parece a mí que tiene la misma base”. ¿Tú crees? Te olvidas de lo principal: de la religión, pues estás hablando de cristianos y musulmanes. ¿Crees tú que el Corán es un tratado de economía que intentaba transformar las tribus nómadas de Arabia en un pueblo sedentario al que debía interesar la propiedad privada de la tierra?

Tierra tenían de sobra, pero creían en otras cosas y vivían de otra manera, así que era imposible que en tales condiciones pudieran pensar de la misma forma que los autores de la Ilustración escocesa. Como expresión de un modo de pensar y de actuar, además de miles de kilómetros entre los lugares donde se escribieron, hay siglos de cambios mentales entre las ideas vertidas en el Corán (y no te digo en la Biblia) y las que expuso Adam Smith en La riqueza de las naciones, que se considera el acta de nacimiento de la economía como disciplina separada de otros saberes.

¿Crees tú que la rápida expansión que, entre el año 661 y el 750, llevó a los mahometanos desde Medina hasta el sur de Francia, por occidente, y hasta la India y Cachemira, por oriente, era una cuestión de supervivencia, una simple apetencia de tierras? ¿Era una expansión económica o era la propagación del credo recién nacido? ¿Les movía la fe del converso o el cálculo de inversor? Y volvemos otra vez a lo mismo: a pensar que las tribus árabes del siglo séptimo se movían por los mismos impulsos, por la misma lógica (capitalista), que el mandatario del país más adelantado del mundo en el siglo XXI. No sólo eso, sino que un mismo fenómeno -las cruzadas como luchas de religión- produjo en los dos bandos consecuencias distintas, y en el bando cristiano, a través del comercio, acabó generando el capitalismo mercantil.

¿Ha cambiado algo bajo el sol o, bajo las apariencias, todo sigue idéntico a sí mismo? ¿Han cambiado las mentalidades? ¿Ha cambiado la forma de pensar? ¿Qué ha ocurrido con la concepción animista de la naturaleza? ¿A dónde han ido a parar las explicaciones míticas del mundo? ¿Qué ha ocurrido con las supersticiones sobre las que en buena parte se erigía la vida social? ¿Qué ha ocurrido con el papel de la religión como forma primordial de explicar el origen de la vida, de la sociedad y el destino humano? Pues, que en algunas partes del mundo, por fortuna, han ido desapareciendo o se han atemperado, porque el desarrollo del conocimiento laico, de la comprobación, del empirismo; de las ciencias; de la razón, en definitiva, ha ido desplazando a la fe, a la revelación, al pensamiento mágico en todas sus formas, del lugar preeminente que habían tenido en la configuración de las mentes.

En tu polarizada exposición evitas un elemento fundamental, que eres tú mismo. Emites un discurso, más bien apocalíptico, pero tú no apareces como cronista humano, histórico, sino como un ente atemporal sin memoria, que suelta los datos y construye las frases; omites el conocimiento adquirido desde el que tú hablas, que no es intemporal, sino que corresponde a este tiempo, a este país, a esta etapa de la humanidad, que es lo que aparece al fondo de tu posición, sin que lo adviertas, claro.

Porque toda tu crítica está realizada desde una postura que corresponde a una mentalidad de hoy, contemporánea, que, además de otros conocimientos y de un fundamento técnico bien distinto, ha asumido varias generaciones de derechos -civiles, humanos, sociales y ambientales-, cuya formulación, lejos de haber brotado de forma espontánea o de haber existido por los siglos de los siglos, ha sido un largo y trabajoso proceso mental, teórico, y también práctico, social y político, lleno de obstrucciones y de luchas, que ha ocupado a varias generaciones de personas, y cuyo ejercicio está siendo hoy largo y costoso y su extensión limitada.
José Manuel Roca.

Otoño. Sierra madrileña, 7

miércoles, 1 de diciembre de 2010

El error de la portada de ‘Público’


Veo la prensa y en la portada del diario ‘Público’ de hoy día 1 de diciembre, en grandes titulares aparece una denuncia al PP por antipatriota al poner en duda los balances de los bancos en España. Lo cual me parece un error de ese diario. Por varios motivos:

a) El periódico debería considerar si es verdad, o no, que los bancos españoles hayan adecuado sus balances al precio real de los activos inmobiliarios que en ellos figuran como garantías de muchos de sus créditos, porque las informaciones que dan no son fiables y afectan negativamente a la credibilidad de la deuda española.

b) La postura de callar para no alarmar, a los mercados y al público, ya ha sido suficientemente agotada en estos 2 años en el transcurso de los cuales el valor de los activos inmobiliarios y solares que se refleja en los balances bancarios debería haberse actualizado a su valor de mercado con mucha mayor rapidez. (O quizás, como sugerían algunas voces, haberlos agrupados en un banco de activos tóxicos).

c) El pinchazo de la burbuja inmobiliaria y de crédito en España, tardará más o menos tiempo en resolverse dependiendo del tiempo que tarden en limpiarse los excesos. La tardanza en bajar los precios inmobiliarios contundentemente retrasa las posibilidades de recuperación económica general. No olvidemos que los bancos se han convertido en grandes inmobiliarias poseedoras de suelo y ladrillo por impagos de créditos al sector.

d) El crédito no fluye desde el sistema financiero a la economía real, los bancos no dan créditos a empresas ni a sí mismos, el interbancario ha desaparecido como mercado, no se fían entre ellos y utilizan al BCE como depositario de excedentes, porque todos saben que en balances hay partidas excesivamente infladas que requerirían provisiones extras, cuando menos, lo que no saben es con qué importes finales repercutirán.

e) El Banco de España, públicamente, se ha ocupado del asunto con sus indicaciones y normativa exigible a la banca, como la circular 4/2004 sometida a consulta el 26 de mayo pasado (final 14 de junio) a la que hacía referencia en este blog. Si bien los acontecimientos le exigen mayor rapidez y determinación en esa dirección antes de que sea tarde.

f) Si alguien piensa que por no decirlo, los mercados no se enterarán, es que vive en otro planeta. Todo el mundo económico sabe desde hace mucho tiempo lo que ocurre en España y en su sistema financiero y es una de las razones, los problemas del sistema financiero, que explica las presiones sobre la deuda, aunque no la única.

g) Una visita por internet (prensa, analistas, gestores de patrimonios y fondos, banca de inversión, etc.), muestra desde hace tiempo, mas en el exterior que en España, la desconfianza en el sistema financiero español, que si en general (no en algunos casos concretos) no tenía activos procedentes de las hipotecas subprime de EEUU, sí tiene nuestros particulares activos tóxicos en forma de excesivos préstamos al sector del ladrillo garantizados con activos que han perdido gran parte de su valor.

h) Después de la comprobación del error de no admitir la crisis, ni su gravedad, ni su particularidad española, además de los elementos globales de la misma, seguir intentando mantener tapados aspectos de la misma supone aumentar el error que penalizará a las izquierdas por separarse de la realidad, al dejar el terreno de la crítica solo en el lateral derecho.

i) Las presiones sobre la deuda aumentan cuando pasa el tiempo y no se ven reacciones decisivas para resolver los problemas, lentitud en las fusiones de las Cajas y silencio en cuanto a los bancos, y ello a pesar de haber pasado positivamente los test de stress, lo cual dio unos meses de respiro, hasta que fueron puestos en entredicho por la reciente experiencia irlandesa en cuyos bancos, los test no detectaron que estaban en quiebra.

Otoño. Sierra madrileña, 6