Verás Pepe, lo de los incendios, como todo lo que sucede ahora en este país, es penoso. No solo por la quema de los montes, también por toda la parafernalia que rodea actuaciones, comentarios y la imputación urgente de culpables por parte de la gente.
Los incendios ocurridos en el
centro de la Península provocaron la declaración de emergencia nacional, muchos
montes y campos de Ávila, Madrid, Toledo ardían sin control de las comunidades
autónomas y ayuntamientos. El gobierno de la Nación se hizo cargo de la
dirección y coordinación de su extinción, también del movimiento de gentes,
confinamientos evacuaciones y traslados de miles de personas.
Las Comunidades Autónomas,
junto con sus ayuntamientos, tienen las responsabilidades, recogidas en la
Constitución, leyes y normas, de limpieza, conservación y tratamiento de sus
territorios, incluidos sus montes. La prevención y extinción de incendios está legalmente
en sus manos. Pero como en otros muchos asuntos de las autonomías, éstas
dedican muy pocos recursos a la prevención/extinción aduciendo falta de
recursos, al mismo tiempo que bajan impuestos a los ricos, así muestran a la gente
lo buenos que son en comparación con lo malo que es el Gobierno de la Nación.
Si luego vienen mal dadas, ya vendrá el Gobierno Central a resolver el grave
problema, al mismo tiempo, le responsabilizarán de todos los males que ocurran.
Solo hay que acercarse a los bares de cualquiera de los pueblos afectados para
escuchar.
Dicen que los incendios, en su
mayoría son provocados por humanos. En los bares y círculos derechistas se
extiende la leyenda de que son los pirómanos. La realidad es que los humanos
somos responsables, pero no todos los incendios son provocados por pirómanos.
Barbacoas, fuegos artificiales, quemas de rastrojos, trabajos de soldaduras,
etc. etc. provocan incendios. Además de unos pocos pirómanos.
Me llama la atención que los
montes españoles en gran parte son propiedad privada, pequeños propietarios de
fincas y casas y sobre todo medianos y grandes empresarios agrícolas y
asociaciones ganaderas, controlan muchos de los montes incendiados, que pasan
años sin limpiar, acumulando enormes restos de todo tipo de combustible sin que
los ayuntamientos ni los voceros les exijan o denuncien, los protestones de la
derecha solo acusan a los pobres, despotrican contra desvalidos, nunca critican
ni responsabilizan la pasta. El incendio en la parte de Ávila,
comenzó con unos trabajos, no autorizados, prohibidos, de una gran máquina
excavadora que estaba abriendo el terreno, haciendo un ancho camino de una
parte a otra del territorio, para el paso del ganado de una asociación
ganadera. La máquina intenta romper una enorme roca, y al granito cuando le
golpean con el brazo metálico saltan chispas, que fueron las creadoras del
desastre que asoló Burgohondo, Valle de Iruelas, Tiemblo, ...
Desde luego el cambio
climático influye, pero Pepe, me cansa estar a todas horas con el eslogan.
Mejor nombrarlo menos y concretar mucho más los detalles. Los mega-incendios
actuales no se parecen a los de hace muchos años cuando éramos niños, veíamos
apagarlos con cubos de agua pasados en una cadena humana y pequeñas mangueras
de riego. La cosa fue subiendo de intensidad hasta que desde hace unos años es
prácticamente imposible apagarlos con agua. Las causas son muy diversas,
despoblación rural entre otras, la gente huye de los montes y pueblos pequeños
hacia las ciudades, hay menos pastoreo, menor aprovechamiento de monte para
leña, etc. el caso es que hay mucho más combustible en el bosque, ramajes,
retamas…la sequedad ambiental es altísima, llevamos años con mucho más calor
que cuando éramos niños, temperaturas más altas y durante mas días han
convertido España en un secarral. La humedad ambiente por la zona quemada de
Madrid/Ávila/Toledo era inferior al 10%, siendo ya peligroso un 30% de humedad
-aquella regla del 30 se ha venido abajo-. Los vientos muy por encima de 30 km dificultan
muchísimo la extinción, llevando las llamas de un lado a otro sin posible
control, parte de esos vientos los produce la intensidad del mismo fuego al
formar una burbuja de combustión que cambia el microclima de la zona.
No ha sido el alcalde X o los
cinco chavales del pueblo quienes han apagado los fuegos. Naturalmente siempre es
encomiable la labor de mucha gente, pero no hasta el punto de creer que ‘el
pueblo salva al pueblo’ olvidando la labor del Estado. Han sido miles de
individuos, bomberos, militares UME, protección civil, guardias civiles,
policías, concejales, alcaldes, ministros… movilizar esos recursos, coordinarlos,
camiones, maquinaria pesada, aviones nacionales, aviones europeos, son muchos
recursos movilizados por la maquinaria del Estado.
El pueblo, los voluntarios,
son valiosas ayudas, si están coordinados, dirigidos por los profesionales
coordinados a su vez con otros equipos. Muchos lugareños han sido
imprescindibles, pero 10 personas o 100 no podrían haber realizado lo que se ha
visto de extinción, confinamiento, protección…Pepe, yo destacaría
fundamentalmente la importancia de la movilización del Estado, su dirección. El
Estado es, la unión de miles de esfuerzos individuales y grupales, la
coordinación de múltiples instituciones, el Estado es la puesta en marcha de la
diversidad y los recursos nacionales, el Estado es la posibilidad de organización
global de todo el territorio, es la visión del gran conjunto y no solo del
vecino de la calle de al lado, que tiene razón al quejarse in situ de
desesperación, pero que debe comprender que son miles de hectáreas ardiendo,
decenas de miles de personas a las que hay que atender, decenas de pueblos y
carreteras que evacuar, que despejar, montones de polideportivos u otros
lugares que acondicionar, y abastecer para miles de personas… Sí los
voluntarios son necesarios, imprescindibles, pero con el Estado dirigiendo.
Pepe he visto con los
incendios, algo que nació en otros desastres, una querencia por volver a la
edad antigua, un embellecimiento del tribalismo, una glorificación de actitudes
individuales, que solo ven lo inmediato de su calle pepitos que tiraron unos
cubos de agua, o que indicaban ir por aquí o por allí. Siempre rodeados de aguerridos
insultadores que declaran culpables a los gobernantes, ojo, pero no a los suyos,
su alcalde sus consejeros de comunidad, por descontado tampoco culparan nunca a
los caciques, a los ricos propietarios de terrenos sin limpiar. Lamentable que
en esos corros se resalta la individualidad de un vecino, para esconder la
labor de bomberos o protección civil, de los pilotos de helicópteros o aviones,
por supuesto nadie destaca la labor de los comités de coordinación en los que,
durante muchas horas y varios días, deciden si tirar el agua por el flanco
derecho o cortar el bosque con maquinaria pesada por la vaguada, o evacuar tal
pueblo y donde llevarlo.
Los incendios del centro peninsular
pueden haber sido los mayores de la historia, y hasta hoy finales de julio no han
provocado muertes, lo cual sería suficiente para considerar un éxito la gestión
de la emergencia nacional. Y no, no siempre ocurrió lo mismo en los incendios
de España. Pero la buena gestión es algo, que, en este país en estos tiempos,
no tiene buena prensa. Pepe la ristra de críticas ha sido, es enorme, una de
ellas comentada en todas las tertulias y bares, culpa a los ecologistas porque
no dejan limpiar los montes. El bulo crece porque la gente cree lo que quiere
creer, pero realmente las leyes obligan a Comunidades y Ayuntamientos a lo
contrario. La responsabilidad de la suciedad y no limpieza de montes es de las
Comunidades autónomas y Ayuntamientos, principalmente gobernadas por el PP y
VOX, y ellos se van de rositas, esas campañas desatadas por la extrema derecha
tratan de tapar su culpa directa en tanto desastre.
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