viernes, 12 de noviembre de 2021

El process nunca fue democrático (6)

 

La ley que viola todas las leyes. Xavier Vidal-Folch. 6-sep 2017

 La norma del 6-09-2017 que regula el referéndum es ilegal de principio a fin

 Desde su título hasta su último artículo, la proposición de “ley del referéndum de autodeterminación” es ilegal, según el derecho internacional.

No hay por dónde agarrarla. Incumple las resoluciones de la ONU que proclaman el derecho de autodeterminación y amparan la secesión de los países bajo dominación colonial o yugo extranjero. Pretende apelar a un dictamen del Tribunal de la Haya que validó la independencia de Kosovo porque eso era lo que permitía su Marco Constitucional —lo contrario de lo que sucede en este caso— y lo que proponía Naciones Unidas. Y viola todas las estipulaciones y recomendaciones sustantivas de la Comisión de Venecia del Consejo de Europa, el organismo continental de referencia, que asesora y enjuicia sobre reformas constitucionales y referendos.

 Se trata de una violación reiterada y sistemática. De la alfa a la omega.

La violación Alfa es ya el artículo 1, que dice que la ley “regula la celebración del referéndum de autodeterminación”. Desde el estándar internacional, no puede hacerlo una ley ordinaria contraria al marco constitucional y estatutario. Porque “el uso de los referendos debe cumplir con el sistema legal en su totalidad”, y “en particular los referendos no pueden celebrarse si la Constitución o una ley conforme a esta no los estipula” (Código de Buenas Prácticas de Venecia, art. III.1). Y los de secesión no están estipulados sino excluidos del ordenamiento interno, como sucede en la mayoría de países desarrollados.

 La violación Omega es la supuesta entrada en vigor (disposición última e inminente decreto de convocatoria), a menos de un mes del 1-O. Contraviene la norma de que “los aspectos fundamentales de la ley del referéndum no deben poder ser reformados durante el año anterior al referéndum” (Código, punto II, 2).

 En medio, todo es antijurídico: la anticonstitucional atribución de la soberanía al pueblo catalán (art. 3); el atentado a la jerarquía normativa, pues la ley autoproclama que “prevalece jerárquicamente” sobre el Estatut y la Constitución (art. 3.2); el carácter “vinculante” del resultado (art. 1), pues si el recuento arroja más votos afirmativos que negativos “implica la independencia” (art. 4.4), cuando los referendos sobre asuntos trascendentes son consultivos (art. 92 de la Constitución). Maltrata y retuerce el Código de Buenas Prácticas de Venecia, que reclama que “debe estar claramente estipulado en la Constitución o por la ley si los referendos son jurídicamente vinculantes o consultivos” (Código, 53).

 La autoridad administrativa, o Sindicatura Electoral de Catalunya, que controlaría el referéndum también es ilegal porque sus miembros se elegirían “por mayoría absoluta” parlamentaria (art. 19 de la ley), que son 69 escaños, en vez de por mayoría cualificada de dos tercios (90 escaños). Este último es el baremo mínimo para reformar el Estatut (art. 222) y para aprobar una ley electoral (art. 56), de la que Cataluña carece por no haber logrado en cuatro décadas ese consenso.

 Además, Venecia advierte contra esa práctica torticera de cambiar las mayorías por la puerta de atrás: prescribe “evitar que los referendos se usen para minar la legitimidad de las instituciones representativas”, como el propio Parlament (Compilación de opiniones e informes, 10/3/2017, punto 15). Para lo que es imprescindible entablar “serias negociaciones entre todos los actores” (Compilación, punto 25). Y arremete contra el abuso de la mayoría simple: “Partidarios y opositores de la propuesta sujeta a votación deben ser representados de manera igualitaria en las comisiones electorales” que controlen a la autoridad organizadora de la consulta (Código, punto II, 3.1.e).

 Para otros detalles habría que verificar el desarrollo de la ley. En todo caso, Venecia advierte contra los censos electorales improvisados: “Deben ser permanentes” (Código, punto 1,2); establece que el Gobierno debe comportarse, si no neutralmente, al menos evitando la “excesiva campaña unilateral” (Compilación, 12); y ordena que “debe prohibirse el uso de fondos públicos por parte de las autoridades con fines de campaña” (Código 3,1).

 Queda el asunto de los quórums (de participación y de resultado mínimo). El Código de Venecia los rechaza para las consultas normales. Pero no para las de secesión (si son permitidas por la Constitución), como la de Montenegro: amparó un quórum del 50% del censo y una mayoría cualificada de votos afirmativos, de entre el 55% y el 65%, que al final se fijó en el 55%.

 Así que no suena extraño que el presidente de la Comisión de Venecia, Gianni Buquicchio, recordase al de la Generalitat, en carta del 2 de junio, que su institución “enfatiza” la “necesidad de que cualquier referéndum se lleve a cabo en pleno cumplimiento de la Constitución y de la ley aplicable”, como el Estatut.

lunes, 1 de noviembre de 2021

El procéss nunca fue democrático (5)

 Nunca existió mandato popular para la secesión. Ahora tampoco

 

Resultados electorales del cuadro publicado al inicio de este apartado procedente de la Generalitat 27S 2015:

Votos a JxSI: por simplificar (CiU+ ERC)     = 1.628.714

Votos a C.U.P.                                                       =    337.794

Total, voto independentista                                 = 1.966.508

Total, censo electoral        =   5.510.853

Total, votantes                  =   4.130.196

 

El independentismo no tiene un mandato popular para luchar por la independencia, el Gobierno de la Generalitat nunca lo ha tenido. Es otra mentira. Pueden comprobar mirando los cuadros estadísticos aquí publicados procedentes del CEO de la Generalitat, sobre datos de problemas sentidos y opinión pública. En datos de 2013, un 23.5% de los catalanes consideran principal problema la relación de Catalunya con España, no parece que esa cifra suponga mandato para luchar por la secesión, máxime cuando en el mismo estudio una amplia mayoría del 66.3% considera el paro y la precariedad laboral como el principal problema. Los nacionalistas siempre hablan en nombre del pueblo catalán, despreciando al menos a la mitad del mismo pueblo que piensa diferente a ellos.  

La declaración de independencia en 2015 está apoyada por los diputados del Parlament representantes de 1.628.714 de votantes a JuntxSí, más los representantes de 337.794 votantes de la CUP, en total sumarían 1.966.508 votos de ciudadanos sobre un censo electoral de 5.510.853 de catalanes con derecho a votar. Ocurrió en las últimas elecciones de 2015, planteadas como plebiscito por JxS y CUP, que perdieron. 

Los votos de las elecciones celebradas en 2015 que arroparían esa declaración de independencia, representan un 35,68% del cuerpo electoral catalán, sería profundamente antidemocrático pretender proclamarla. Una minoría quiere imponer a la mayoría la secesión, el proceso está siendo posible sometiendo a más de la mitad de la población en todos los ámbitos de poder, sea político, social, cultural, deportivo, mediático, institucional, educativo… Esa minoría independentista trata de privar de sus derechos al resto catalanes, y ejercer un derecho en exclusividad para privar del mismo derecho a miles de ciudadanos, lo cual es profundamente antidemocrático. No es democrático, ni razonable que un estado, ni partido político alguno, acepte como criterio de decisión para una secesión esa proporción. El Estatut de Sau lo aprobó el 54% del censo electoral que fueron un 88% de los que votaron, significando participación cercana al 60%. La Ley de Claridad Canadiense acepta como criterio inicial negociador, una sucesión de muy amplias mayorías en el tiempo. 

Votar por sí solo, puede ser democrático, o no. Una democracia necesita que la gente se exprese libremente sin miedos a ser señalados y apartados por sus ideas, también necesita del voto, y además de requisitos como el debate en las instituciones, sin ocultaciones que impidan ejercer derechos al resto de parlamentarios, sin trampas que tratan de impedir la expresión al resto de representantes del pueblo, una democracia necesita del respeto a las minorías, máxime en el caso de una secesión, la cual debería requerir de muy amplias mayorías estables en el tiempo. Una democracia requiere respetar las leyes en las que se amparan las instituciones catalanas, Govern y Parlament, muchas de dichas leyes fueron votadas y elegidas exclusivamente, por los catalanes no hace demasiado tiempo.

Cuando hablan los independentistas parecería como si el pueblo catalán no hubiera decidido nada hasta ahora, aunque las pruebas del derecho a decidir en múltiples votaciones existen. Son adanistas, quieren hacer creer que todo lo bueno nacerá con ellos en el paraíso, inmaculados sin pecado original, sin corrupción, sin fascismo en sus entrañas, sin imperialismo catalanista, sin explotación ni pistoleros, sin franquismo, sin carlismo, sin racismo...

domingo, 24 de octubre de 2021

El process nunca fue democrático (4)


La independencia catalana aflora el problema de España


La independencia en Cataluña tomará en cada momento una forma concreta, a la que deberá darse respuesta a corto plazo, por supuesto habrá que considerar soluciones estables, de largo plazo, pero cada momento requerirá un tratamiento adecuado, plantearse ahora como salida inmediata cambiar la Constitución o similar, no resulta útil, el órdago de la independencia está proclamado, los secesionistas no quieren oír hablar de federalismo ni otras zarandajas. Quizás más adelante pudiera resultar de utilidad, hoy es muy improbable. La independencia, es un grave problema, pero resulta más preocupante el problema de España, que realmente es el fondo de la cuestión. La cuestión trata para los partidos y fuerzas sociales de cómo se construye un estado, y de cómo se destruye otro, y eso entraña muchas dificultades, aparecen contradicciones entre las utopías y realidades, entre los sueños particulares en los que cabe todo por muy contradictorio que sea, y las realidades diferentes de millones de personas que no coinciden en esos sueños particulares y por tanto pierden su valor.

Aparece la debilidad de muchas argumentaciones actuales –particularmente me interesan las de izquierdas- que olvidaron durante años enfrentarse a los postulados nacionalistas, altamente reaccionarios y xenófobos, neoliberales y populistas, lo cual hace muy difícil ahora encajar el galimatías sin enfrentarse al nacionalismo periférico, con el que mostraron simpatías, apoyándolo con su inacción o abiertamente. En realidad, muchos izquierdistas se han dejado seducir hasta por su lenguaje del que se apropiaron sin esfuerzo, una cesión más, todo ello porque muchos militantes necesitan demostrar que fundamentalmente están en contra de la derechona española, que ellos adjudican a todo lo español que es todo lo distinto a sí mismos. Una gran diferencia con la implicación de los comunistas del PCE en la construcción del estado tras la muerte de Franco, participando en la redacción y configuración de las leyes vigentes hoy día.

La primera cuestión a resaltar es que no es el pueblo catalán quien pide la independencia, al contrario, hay una mayoría que no la pide Una cuestión surge al identificar el pueblo catalán con los independentistas, ya que se extiende a reconocerlos como sujeto político, pero entonces ¿quiénes son el otro 65% de la población, no son catalanes, no tienen derechos ni opinión en esta decisión? Es como si alguien gritara ¡que se jodan! Enfrentada esta realidad concreta al armazón teórico de clichés inhabilita su validez, porque muchos giran en torno a la idea del pueblo catalán como unidad opuesta al pueblo español. No hay tal sujeto, no existe un pueblo catalán unido como una piña enfrentado a España, ni en el pasado ni ahora. Tampoco Catalunya es un país colonizado, explotado, oprimido y sojuzgado, que se quiere separar de España, más bien al contrario, son ricos y tienen poderes, pretenden alejarse para disfrutar de su riqueza, privilegios y poder en exclusividad.

Veamos otro argumento cliché, ‘en un divorcio si uno de los dos se quiere separar, no debes impedirlo’, se entiende en el ejemplo, que de la pareja España/Cataluña, quien se quiere separar es Cataluña, pero hete aquí que en el ejemplo lo que eran dos personas, se convierte en realidad en dos conjuntos de millones de individuos y pretenden decir que todos, los millones de catalanes se quieren separar de ese matrimonio, lo cual es mentira. La realidad actual es que una minoría pretende romper y obligar a una mayoría sometiéndola a sus intereses y leyes particulares, rompiendo para ello leyes aprobadas antes por amplias mayorías, incluidos muchos de los actuales secesionistas, ruptura de leyes generales y territoriales, tanto nacionales como internacionales.

‘Si las leyes lo impiden hay que incumplirlas’ ‘solo hay que obedecer las leyes justas’. La cuestión aquí es ¿quién determina en cada momento las leyes que sean justas e injustas? Mientras un individuo puede mantener los argumentos anteriores, un partido de izquierdas no debe hacerlo, no puede mantener una incoherencia tan grande, máxime si quiere ganar elecciones y participar en la construcción del Estado. Alguien cercano a gobernar no puede aceptar que quien quiera rompa las leyes cuando le plazca, porque lo harán fundamentalmente los poderosos, estaría aceptando que los ricos no pagaran impuestos; incluso justificaría el golpismo, Tejero o Franco, quienes en su día decidieron qué leyes vigentes les resultaban inadecuadas.

Vivimos una secesión, hoy cercana a un golpe de estado, y todo partido o cuadro militante que pretenda realizar actividad política en Europa, debería tener altísimo interés en lo que sucede, lo cual supone dotarse de elementos teóricos básicos necesarios en la construcción de un estado, porque ese es el problema que enfrentamos. Desde luego nunca será admisible por la ciudadanía la idea de ‘me importa tres cojones’. Probablemente las elecciones marcarán negativamente a los partidos que se desentiendan de esta cuestión, porque los problemas para quien quiera ganar o formar parcelas de gobierno, no solo son el paro y la corrupción, el sistema productivo y las pensiones, sino también la organización del Estado, que por supuesto itera sobre todos ellos. Entre otras razones resulta incoherente hablar de Ucrania, Siria, emigración mediterránea etc. etc. y no plantear salidas concretas a cada situación provocada en Cataluña, al margen de los mantras de solución política, federalismo, etc.

jueves, 21 de octubre de 2021

El proceso de secesión nunca fue democrático (3)

 El 27/S de 2015 pierden el plebiscito, y ganan las elecciones

 

Más votos a los no independentistas le dan menos representantes políticos en el Parlament. En Cataluña y en España, el número de escaños atribuido a las circunscripciones provinciales priman las menos pobladas y rurales, sobre las zonas urbanas. Los votos en la provincia de Barcelona pesan menos que los votos de Lleida y Girona. Por eso, aunque en votos ganan las listas que NO quieren independencia, en escaños ganan las listas secesionistas.

La participación en estas elecciones autonómicas del 27/S de 2015 subió respecto a otras ocasiones, quedó en el 77%, lo cual indica una abstención del 23% nada despreciable, que cabe atribuir principalmente a voto anti-independencia, dado que los activistas pro independencia se movilizaron a tope, como siempre. Abstención difícil de interpretar solo en términos de ancianos, enfermos, ocupados imposibilitados, viajeros… parece que podría haber todavía un buen porcentaje de pasotas, de hastiados, de anarcos, etc. falta saber, por ahora, si en el caso de un referéndum pactado acudirían a votar.

Los pro autodeterminación están movilizados desde hace tiempo, el acoso personal es un hecho que te cuenta cualquier catalán que no abrace la secesión, el acoso vecinal, individual y más de grupo, se siente en escaleras vecinales, ventanas, parques, colegios, comercios… del tremendo acoso institucional, gobierno, parlamento, policía, políticos, prensa, radio, tv, empresas públicas, centros deportivos, culturales, universidades, institutos, cámaras de comercio, asociaciones sociales, empresariales, sindicales,… el acoso es enorme, forma parte importante del poder catalanista, el que apoya y monta la secesión, no es un acoso que surge del pueblo, en su inicio está lejos del mismo como indican los estudios de una altísima sobrerrepresentación de clase, política, cultural, económica… de apellidos/individuos catalanistas sobre el resto.

Muchos compañeros de viaje del nacionalismo, estos años pasados se olvidaron de las personas que, viviendo en Cataluña, conformaban mayorías de castellanohablantes o simplemente individuos con sentimientos compartidos tan catalanes como españoles, oprimidas por la minoría catalanista, sojuzgadas, y apartadas, todo ello ocultado por la fantasía nacionalista pero muy presente como indican variados estudios sociológicos. Recuerden que, en los mejores momentos ideales de la Cataluña inserta en la Corona de Aragón, su escasísima población necesitó de las gentes españolas para combatir en Italia, navegar por el Mediterráneo o producir en su tierra. Cuando oigan hablar de los vascos y catalanes no olviden que ya en los años setenta País Vasco y Cataluña, tienen muy alta proporción de residentes procedentes de otras regiones, 47% y 40% respectivamente.  Las migraciones de la postguerra franquista para facilitar mano de obra barata y vencida a sus aliados oligarquía vasca y burguesía catalana, hicieron crecer allí la población hasta ¡un 70%! La población catalana creció desde 3.240.313 habitantes en 1950, hasta 5.534.770 personas en 1974.

Tras esta nueva votación (unas 40 votaciones celebradas en democracia) nace hoy una nueva etapa de confusión y tensión, de equilibrio de fuerzas, el secesionismo está pletórico, pero es absurdo despreciar la fortaleza del contrario y los inconvenientes y costes del camino. Despreciar al contrario no facilitará salidas, absurda la insistencia pepera y algunos medios de prensa en minimizar la fuerza secesionista, cuando hablamos de mitades. Nada se ha resuelto, pero estas elecciones cuasi-plebiscitarias pueden haber despertado a los contrarios a la secesión, mucha de esa gente habitualmente pasaba de elecciones autonómicas, porque no dieron la importancia, que sí tenían para los constructores políticos de la nación catalana. De hecho, quizás sea la primera vez que se ha entablado un cierto debate entre amplias capas de la ciudadanía suministrando respuestas a las tesis secesionistas y saliendo a votar en defensa de sus posturas.

El debate aumentará y poco a poco irán calando los argumentos de costes de la secesión, ocultados hasta hace poco, los argumentos del miedo lo llaman astutamente los secesionistas pretendiendo descalificar lo que simplemente son argumentos a rebatir, acostumbrados durante años a no tener que hacerlo. Y ello al margen de los errores pperos y la abulia que nunca puede tener un presidente de gobierno. Pero no saber responder sobre la nacionalidad, no evita devolver la pregunta, cuya respuesta debe ser en principio política: los secesionistas dicen querer la nacionalidad catalana, española y europea, pues si eso quieren, no se independicen. Un buen principio negociador.

En ambos bloques electorales los votos han tenido que decidir entre opciones parecidas, partidos derechistas, Convergencia y PP, partidos de izquierda como ERC y PSC, y los de más allá, CUP y Podemos+ICV, que se han dado un buen batacazo. Unió queda arrinconado por su pasado, con un gran trabajo pendiente de reconstrucción, o desaparición por inclusión, penalizado por tomar su decisión de separación del independentismo demasiado tarde. El tiempo apremia, así que veremos muy pronto depurar fuerzas y nuevas alianzas, con prisas y mayor desgaste entre los secesionistas a los que solo une la independencia como meta imposible para resolver los problemas de libertad, solidaridad, desigualdad, …o los de corrupción, deuda creciente, competitividad perdida, … o los asuntos diarios de sanidad, educación, pensiones, dependencia, urbanismo, producción, distribución…

Y luego está el asunto Ciudadanos. Los grandes triunfadores, salen con posibilidades de ser el nuevo gran aglutinador de centro derecha regeneracionista. De ninguna manera son un partido fascista, nada más que recuerden a Falange u otros y sus métodos para ver las diferencias, como tampoco Podemos trae la revolución bolivariana.  Ciudadanos sale de estas elecciones con la perspectiva de iniciar en el conjunto de España un proceso de concentración de la derecha, algo similar al estilo de UCD por unión de pequeños grupos, intentar arrebatar la dirección política a la carcunda del PP planteando un itinerario renovado. La cuestión planteada es, si les dará tiempo a hacerlo para estas generales sin casi estructura de partido, o si el miedo a la secesión volcará nuevamente los votos derechistas al PP, a pesar de su confesada y notoria incapacidad para resolver los grandes problemas de España.

Revisado en el verano de 2018

miércoles, 13 de octubre de 2021

El proceso de secesión nunca fue democrático (2)


El proceso de secesión continúa tras el 9-N de 2014

En un ambiente festivo, sin incidentes notables, y sin grandes impedimentos por parte del Estado, según datos de los organizadores de la consulta, un millón setecientos mil catalanes votaron a favor de la independencia. Un millón ochocientos mil, según otras fuentes. Algunas primeras impresiones del día después.

1) Cataluña tiene un censo electoral de unos cinco millones y medio de personas, considerando los mayores de 16 años que han sido integrados en esta consulta, de los cuales algo menos de un tercio ha votado independencia.

2) La votación ha transcurrido sin represión manifiesta del Estado, se podría decir que ha existido una gran tolerancia del Gobierno Central –quizás pactada- para que fuera celebrada sin incidentes que hubieran podido provocar otra escalada en el conflicto. Contrasta demasiado lo festivo y las facilidades, con las marchas de las mareas ciudadanas que hemos visto por Madrid rodeadas de policías intimidatorios, o las celebradas en Barcelona por movimientos de indignados apaleados por la policía, -antes de que todo movimiento quedara subsumido en el proceso independentista-, o las movilizaciones anti-desahucios siempre hostigadas policialmente, etc.

3) Un pequeño incidente protagonizado por fachas, claramente anecdótico no ayuda a los defensores de la continuidad unionista. Quizás haya que ir sacando a la luz la represión contraria que empieza a extenderse, sería ridículo ocultar o no querer verlas represiones de independentistas a unionistas, ataques a locales de partidos, socialistas y Ciudadanos, escraches a personas por pensar distinto, marginación profesional y social de los no independentistas, señalamiento que empieza a existir por listas y encuestas…

4) La oposición del Estado se ha movido en el terreno legal, dejando puertas abiertas a los otros poderes catalanes maniobrar y seguir adelante con la consulta, entendida como acto sin consecuencias jurídicas, pero permitiendo que tuviera consecuencias políticas. La movilización del entramado independentista ha continuado funcionando con total normalidad, y en ese entorno ha encontrado una salida digna el presidente Mas y CiU.

5) La consecuencia política más clara ha sido visualizar que una gran cantidad de catalanes, en torno a un tercio, han votado a favor de la independencia, mostrando el proceso secesionista que una gran parte de ellos, ya se consideran fuera de España, imposible de reconducir su camino.

6) Otra consecuencia del proceso es visualizar que la sociedad catalana está partida; no es verdad que una gran mayoría quiera la independencia y solo una minoría la rechace. Contraponer las cifras de movilizaciones masivas en las Diadas, o consulta, a las movilizaciones visualizadas contrarias al proceso no determina las proporciones de cada campo. La consulta, que era uno de los grandes objetivos por los que se ha trabajo a pleno rendimiento, ha movilizado menos síes de los esperados, un tercio de la población. Lo cual es mucho, pero no amplia mayoría.

7) Causa enorme asombro el silencio del Estado español, fundamentalmente Gobierno Rajoy e instituciones, no hayan realizado una campaña de pedagogía política favorable a la continuidad de la relación Cataluña-España, y se hayan limitado desde hace dos años a referirse casi exclusivamente al impedimento legal de la secesión dejando un vacío emocional y argumental que fue rellenado por el movimiento soberanista.

8) Desde el año 2012 la cifra de personas que apoyan la independencia de Cataluña se ha doblado, en un entorno español inmerso en las crisis económica, política, ética… en el que apenas se escuchaban o leían manifestaciones que discutieran los argumentos esgrimidos por el movimiento independentista en gran parte soportados en mentiras, en razones neoliberales, muchos de ellos xenófobos, y arropados por la creencia mágica de que la independencia resolvería todos los problemas, de todos los catalanes.

9) Mucho menos visible ha sido escuchar o leer argumentos que intentaran seducir a los catalanes y españoles para convencerlos de convivir como mejor solución de futuro y ello al margen de encajes legales, fueran federales o confederales. Realmente el problema de fondo, es la construcción del deseo, de una querencia de común de convivencia que fuera aceptado por amplias mayorías de ciudadanos que en muchas ocasiones se sienten excluidos socialmente.

La vida sigue y el proceso continúa, y sin duda en algún momento del mismo tendrá que haber una consulta, referéndum, legal. Las salidas hoy son difíciles de visualizar, entre otras razones porque se ha esperado demasiado tiempo y las posiciones se han consolidado en estos dos años entre cientos de miles de personas, lo cual provoca rupturas por todas partes. La cocina mental de cada individuo ha tomado postura durante el proceso y cuando esto ocurre, casi todo lo que un individuo lee, ve, entiende, escucha… se moverá solo en el entorno de su decisión y tomará y aceptará solamente aquello que sirva para defenderla y reafirmarla, tenderá a rechazar todo aquello que esté en otra dirección y le suponga cuestionar su postura. Modificar una decisión política-ideológica requiere un enorme esfuerzo prácticamente imposible de realizar a corto plazo.

Revisado en el verano de 2018

martes, 28 de septiembre de 2021

El proceso de secesión no es democrático

En una democracia se trata de ser solidario con todos tus conciudadanos. Aceptas a todos sin atender a sus orígenes, su idioma o su religión. Y el secesionismo es lo contrario. Con el secesionismo eliges a quiénes quieres mantener como conciudadanos y a quiénes quieres convertir en extranjeros… Stéphane Dion impulsor de la Ley de Claridad en Canadá.


La democracia está desapareciendo de los alrededores del independentismo. No es democrático pretender derechos para unos pocos dejando tirados al resto, y de eso se trata cuando se intenta la secesión. Una separación de Cataluña del resto de España comportaría inmediatamente la salida de la Unión Europea, lo cual supondría privar de los derechos europeos a más de la mitad de la población catalana. Por descontado una autodeterminación de Cataluña y su inmediata puesta en marcha de fronteras, no solo físicas, implicaría despojar de los derechos en cuanto españoles de la mitad de los catalanes. Les aseguro, por todo lo que llevamos visto, que los derechos en cuanto españoles, son muy superiores a los que tendrían en cuanto solo catalanes.

Supongamos que la lucha por lograr el divorcio, como derecho democrático, hubiera supuesto la obligación de divorciarse para toda la población, y además obligarlo a fecha determinada, de tal manera que el derecho a divorciarse para algunos, supondría para otros quitarles derechos a no hacerlo, al menos en ese momento. Imaginen lo absurdo de una parte que obligue al conjunto a aceptar como derechos exclusivamente sus preferencias identitarias, a fecha precisa y concreta. Así es como funciona el independentismo, pretender lograr un derecho para algunos, arrebatándoles otros derechos a la mitad de la población, derechos hoy recogidos en la Constitución y en la legislación europea.

Hasta tiempos recientes la lucha por incorporar nuevos derechos democráticos no ponía en cuestión derechos anteriores de las personas que los tuvieren y no pretendieran ejercer los nuevos derechos. En democracia era compatible un derecho nuevo para algunos, con el mantenimiento del derecho a no obligar para otros conjuntos. El ejemplo del divorcio es claro, como lo es la despenalización del aborto en determinadas condiciones, lo cual no obliga a toda la población a abortar. Así ocurre también con el derecho a casarse entre personas del mismo sexo o en general los derechos de colectivos LGTB. En ningún caso los nuevos derechos suponen obligación de practicarlos por los ciudadanos que tuvieran otras identidades.

En el caso de las actuaciones nacionalistas, independentistas, nos encontramos en una situación anormalmente antidemocrática aunque es abrazada por apoyos muy diversos, algunos entre los cuales hay sectores de izquierdas que olvidaron la universalidad de los derechos en unidad de libertad, igualdad y fraternidad o solidaridad. Los derechos universales que puso en marcha la Revolución Francesa apartaron, dejaron a un lado los derechos de antigüedad y linajes, por nacer de una familia con determinados apellidos no tendría por qué tener mayores derechos, lo cual se olvidó hace tiempo en Cataluña. La secesión obliga a todos, quieran o no a tener la misma historia asumida, las mismas preferencias, mismo idioma, o de lo contrario ser considerados traidores, y por tanto relegados y/o apartados del conjunto social.

Los derechos universales, iguales para todos, hace tiempo que están aumentando solo para los indepes a costa de disminuir para los catalanes no indepes. Los nacidos en Cataluña, ellos los consideran catalanes de primera o de segunda, en razón a su lucha por la independencia, por su linaje, dependiendo de sus apellidos, en función del uso del idioma catalán, mejor si es exclusivo. Igual les dará que todos hayan nacido en Cataluña y que todos paguen impuestos, igual dará que todos estén amparados y sometidos a iguales leyes generales y derechos constitucionales y europeos, los mejores puestos de mando, de decisión y representación social encontrarán una primera criba en linaje, apellidos e idioma. 

Por ejemplo, si miramos en el Parlament comprobaremos que los representantes son cerca de un 80% catalanohablantes, mientras que en la sociedad son solamente un 37%. Aunque la mayoría de los apellidos en Cataluña sean similares a los clásicos de toda España, ‘’hemos constatado que un grupo de familias con apellidos que sólo están presentes en el 13% de la población catalana copan el 40% de todos los cargos políticos catalanes’’ además hay un 71% hombres y 29% mujeres, en ‘Radiografía de la clase política catalana’, estudio realizado por Convivencia Cívica Catalana sobre 13.456 cargos políticos catalanes. Existe una clara sobrerrepresentación que muestra la otra cara de la misma moneda, represión a los castellanohablantes que son el 48%. Esto es parecido a lo que ocurría con los derechos del antiguo régimen, aquí asumidos por el independentismo.

Aunque el uso del idioma se defendió en el pasado con el argumento del derecho internacional a usar la lengua materna, desde hace años, el idioma común mayoritario entre la población catalana, procedente de lengua materna es el castellano, que ahora se persigue y reprime. El doble rasero se aplica, antes valía el argumento, pero ahora para aplicarlo en general ya no vale porque perjudica la dominación. Al repasar cifras de las élites catalanas en cualquier lugar de poder político, encontramos una enorme desproporción entre las categorías mayoritarias en la sociedad y sus representantes.

(Publicado hace varios años en 'Arian seis', me recuerdan su vigencia las declaraciones  nuevamente curiles de Junqueras).
 

Cuáles cree q son los principales problemas de Catalunya. 2a onada 2013





sábado, 11 de septiembre de 2021

Sobre las grandes movilizaciones de masas

Es sorprendente, pero a mucha gente que proviene de la lucha antifranquista, ‘se le hace el culo agua’ cuando ve ‘las masas en las calles, un pueblo en lucha por su independencia’, dicen. Al margen de las cifras, que muestran en Cataluña una parte de medio pueblo, las masas en las calles agitando banderas y consignas es una película que recuerda bastante lo que veíamos en el franquismo, imágenes difundidas por el nazismo y todos los fascismos, grandes maestros en movilizaciones de masas. Uno de los rasgos característicos fueron las movilizaciones en las calles, acompañadas de gran proliferación de símbolos, banderas, chapas, papeles, y colores, los azules de Falange, naranja de Bulgaria, verdes rumanos y ‘escamots’ -de los Jerec y GCR de la época Maciá-, camisas pardas de las S.A., negras de los italianos, amarillo… el fascismo sabía de la importancia militarista de uniformar a los propios, y como consecuencia marcar a los ajenos.

A quienes apoyan las movilizaciones por la independencia no se los ocurre pensar que el movimiento tenga demasiados paralelismos con los fascismos europeos del primer tercio del siglo XX, ven gente moviéndose bien encuadrada, enarbolando banderas y solo interpretan como única posibilidad la deseada por sus mentes, aquello que tienen marcado como sueño mitológico tintado de paraíso. No conocen la historia de Europa, ni del mundo, que muestran que los movimientos sociales tienen muchos objetivos posibles, incluso aunque coincidieran en algunas formas, su dirección y finalidad puede ser muy diversa. Recuerden que el partido nazi, el NSDAP, presentará en 1920, en Múnich, su programa de 25 puntos, dice el punto 1): ‘Exigimos la unión de todos los alemanes para constituir una gran Alemania fundada en el derecho de la independencia de que gozan las naciones’. Derecho a la Independencia en los Países Catalanes, fondo y forma similares.

Ante cualquier movilización para caracterizarla y saber algo útil sobre ella deberíamos preguntarnos quien ejerce la dirección, que objetivos pretende, sobre qué bases teóricas se apoya, en que filosofía, puntos de vista e ideas se sustenta el movimiento, que opiniones difunde, propaganda y agitación, cuál es su comportamiento, con qué métodos organiza y hace proselitismo, como intenta convencer y de qué forma lucha, contra qué y contra quien se enfrenta, a qué y quienes considera enemigos, a quienes aliados, y quienes amigos, a quien favorecen sacar las gentes a la calle y los objetivos que pretenden lograr a quienes perjudican…

La base ideológica de los convocantes y organizadores de esas movilizaciones, ANC, Ómnium, AMI… junto con los cientos de páginas web que realizan esa tarea son independentistas, aunque quizás ese calificativo esconda otros menos populares, pero que están en la base fundamental de sus ideas, de su cosmovisión del mundo. Como se puede apreciar en sus páginas y documentos que publican en la actualidad y de los que se enorgullecen por su amplia difusión, son catalanistas seguidores y defensores, en general, de Valentín Almirall, Pompeu Genera, Sempere i Miquel, J.M. Batista i Roca, Bonaventura Riera, Bartomeu Robert, Daniel Cardona, Martí i Juliá, Prat de la Riba, Joan Bardina, Rovira i Virgili, los hermanos Badia, Torras i Bages, Miquel Coll, Mosén Armengou, Bosch i Gimpera, Casas i Carbó, Pompeu Fabra, Angel Guimerá, Pi i Sunyer, Puig i Sais, Rosell i Vilar… buena pléyade de racistas y xenófobos supremacistas, esa lista de catalanistas con otros muchos crearon una doctrina racial, que las élites secesionistas utilizan como apoyo intelectual, y que por supuesto está en el fondo de las movilizaciones por la secesión.

Muchos de los asistentes a las movilizaciones desconocen las teorías que elaboraron esos personajes, aunque sus libros y proclamas están difundidos por todos los rincones de Cataluña, bibliotecas, colegios, fundaciones, redes sociales, ayuntamientos, diputaciones… lo más que hacen muchos asistentes es escuchar la historia de esos que consideran sus héroes, que escribían cosas que fueron consideradas deleznables en muchos países del mundo, por toda persona ilustrada o progresista, eran las mismas que escribían Hitler, Mussolini, Ledesma Ramos… y sus acompañantes. Muchas personas no creerán lo que lean aquí, mejor y más documentado es ir a las obras originales, pero no alimenten más la coartada del desconocimiento. Rosell i Vilar pretendió hacer estudios de mejora genética de población con apoyos institucionales, sociales, gubernativos, crearon para ello la Societat Catalunya d’Eugénica para ver resultados de mejora en la raza catalana y lo dañino que resultarían sus mezclas con murcianos y resto de españoles, aquello era tan salvajada como los experimentos nazis dirigidos por Mengele, y sí, se encuentra tras los ornamentos de la secesión.

Son 200 años documentados con sus grandes libros y cientos de revistas sobre el carácter bereber español, moros más que os pese, contra los semitas, castellanos repugnantes, vagos… murcianos y almerienses peligro gravísimo degenerados, españoles productos de razas inferiores… son demasiados rasgos fascistoides para poder ocultarlos, así que ahora han decidido salir a la calle con toda claridad y ostentación, al igual que siempre lo hicieron los fascismo, con la seguridad que los da el supremacismo. Aquí se citan solamente unas pocas frases para contextualizar, de los muchos libros editados disponibles y de cientos de artículos de revistas que pueden obtenerse en ‘Arca revistas catalanas’, la preparación de la última ofensiva se aplicó en los años 80, creando una realidad sufrida por muchos catalanes desde hace 30 años. Ideología y comportamientos fascistoides unidos en un movimiento organizado, se puede caracterizar como fascista, ello a pesar de que no todas las personas que luchen por la independencia lo sean. La cuestión es que las élites catalanistas definieron las bases ideológicas, los comportamientos, objetivos y organización, ellos han creado el movimiento independentista, que define a cuantos participan implantándoles sus rasgos.

En las movilizaciones independentistas han participado fundamentalmente funcionarios públicos de la Administración del Estado, subsector catalán, empleados de oficinas institucionales, empleados de enseñanza y sanidad, periodistas y empleados de medios de comunicación, de servicios culturales y sociales… vinculados a los poderes fácticos en manos independentistas que totalitariamente dirigen Cataluña. Muchos jóvenes mostrados en miles de fotos pueden asimilarse como de clase media alta, pijos, que diría Marsé, proceden de universidades y colegios religiosos que aportan bastantes de estos activistas. La iglesia fue en el pasado factor decisivo en la creación ideológica del tradicionalismo, carlismo, nacionalismo, siendo hoy uno de los principales focos independentistas, organizando, agitando y movilizando, como lo hizo en Euskadi, utilizando los niños de escuelas infantiles como unidades de agitación y adoctrinados con prácticas similares al fascismo. A estos grupos se suman los importantes haces independentistas procedentes del interior rural, territorios coincidentes históricamente con los de implantación de tradicionalistas-carlistas. ¿Y los obreros dónde están?

Si hablamos de cifras, parece claro que nunca se llegó ni por asomo al millón de personas. Ni en Cataluña, ni en Madrid en la Plaza de Oriente franquista, ni en la visita del Papa en Colón. Que tantos críticos salgan en cada manifestación española para desbrozar cifras y que en las Diadas se haya tardado tanto en dar algunos datos con cierta racionalidad, es un síntoma de miedo social, de miedo a los que te rodean y pueden marcarte. Dar como fiables datos facilitados por la prensa local, pagada con anuncios y subvenciones, o la Guardia urbana que forma parte del poder institucional, es confesar la extensión del movimiento y su poca confianza en la racionalidad de los metros cuadrados ocupados por los asistentes y número de personas posibles por metro cuadrado con la facultad de poder andar.

En 2010 daban un millón de asistentes, mientras la empresa Lynce especializada en contar desde el aire, daba menos de 80.000. Cada año las cifras se engordaban más y más, dos millones declaraban los organizadores y todos giraban a su alrededor, aunque ellos mismos reconocieran que solo hubiera 400.000 inscritos. Cifras superiores al millón en diferentes años son rebajadas por medios extranjeros a 300.000, por estadísticos de la UAB a 290.000, por El País a 160.000… La abundancia era justificación del mensaje y los objetivos, típico fascista. En todo caso siempre fueron muchas personas y movilizaciones de masas importantes. Que el movimiento no haya tenido accidentes dignos de mención, tiene que ver con varias razones:

1) Por descontado el movimiento es amplio, numeroso, porque había gente independentista, tradicionalmente un 15% hacia 2010, al que se han sumado todos los descontentos con la crisis y la corrupción española, no la catalana, lo cual puede haber doblado el número de los secesionistas, a los que se agregan los nuevos conversos ante una ventana de oportunidad de cambios que abrió la debilidad institucional, tanto europea y española, como catalana.

2) Los organizadores de movilizaciones masivas se han cuidado muy mucho de no practicar violencia, entre otras razones porque hubiera recortado considerablemente sus apoyos. Pero al mismo tiempo habría que destacar, la otra cara de la moneda, los otros no incordiaron ni se opusieron de ningún modo, las fuerzas contrarias a la secesión, al menos la mitad de los catalanes, o el Estado español, no puso en marcha medios represivos violentos, ni de ningún otro tipo. Cuando se critica por tantas cosas la democracia española, habría que reconocer que al mismo tiempo las altas dosis sociales e institucionales de tolerancia, no existen muchas experiencias actuales de este calibre permisivo en el resto de países del mundo.

3) Su carácter festivo también lo explica que este movimiento es a favor de la corriente, está impulsado y protegido por los gobernantes, apoyado, organizado y financiado por la Generalitat y los poderes catalanes, que lograron convencer de que el objetivo de la independencia resolvería SU corrupción, y todos los problemas que tuviera cualquier individuo catalán. Evidentemente el movimiento está arropado por una pléyade de funcionarios y responsables situados en altos niveles de instituciones y organizaciones de la sociedad civil catalanista, -con buenos sueldos oficiales u oficiosos, alto prestigio publicitado y difundido y cotas de poder permeables hacia arriba y abajo-, la mayoría de estos individuos forman parte de élites minoritarias respecto al conjunto de la población, abrumadoramente con apellidos catalanes, aunque la población en su inmensa mayoría cuenta con apellidos castellanos.

Los secesionistas han logrado el apoyo moral de mucha gente que defiende su derecho, pero penaliza a los que criticamos con argumentos. Evidentemente este trabajo no se dirige preferentemente a los independentistas históricos, quienes llevan toda la vida haciendo su trabajo de raca, raca; el problema se formula pensando en antifranquistas que prestan su apoyo a la secesión ¿Ustedes recuerdan huelgas obreras, en las fábricas o tajos que fueran financiadas por la Generalitat, o los gobiernos de turno en cualquier país? ¿Recuerdan durante la transición las luchas callejeras por la democracia, amnistía y Estatut de autonomía? había cargas brutales de la poli, coces de los caballos, porrazos, chorros de agua, carreras, detenciones, despidos, pelotazos de goma y a veces balas de verdad… Recientemente veíamos manifestaciones de movimientos sociales, de las mareas, la indignación 15-M en Barcelona, recibiendo palos de la policía catalana, dirigida por la actual élite independentista. ¡Qué poca permisividad existe para según qué cuestiones!

Históricamente los fascistas utilizaron movimientos de masas espectaculares, en general transversales, con altos componentes obreros en Alemania, o en otros países tras tomar el poder. Concedían gran importancia al encuadramiento, siempre el grupo por encima del individuo, la asistencia a la movilización había que organizarla, familiar o sectorial, en cada localidad barrio o ayuntamiento, en cada fábrica y colegio, con los autobuses en las puertas y los trenes preparados en las estaciones. Masas organizadas y transportadas para realizar espectaculares acontecimientos, una de cuyas finalidades era dotar de legitimidad a los poderes políticos, por encima de la prestada por la legalidad democrática representada por el voto. También quieren imponer respeto a los otros, a los no adeptos, adversarios y enemigos, y además fomentar la emoción de unidad familiar en torno a los jefes que les asignan sector, horario, movimiento, además fomentan sensaciones de construcción de la nueva patria, normalmente utilizan música para organizar los haces, -los agrupamientos-, y fomentar el encuadramiento paramilitar, integración familiar, sectorial, local... En España las manifestaciones del franquismo en la postguerra, eran apoyadas, organizadas y pagadas, por instancias del poder político, y económico.

Mientras unos, los secesionistas, se organizaban y movilizaban, los otros miraban, consentían y callaban; en ese otro grupo, al menos la mitad de los catalanes, el gobierno español, millones de españoles, entre ellos miles de intelectuales, escritores, filósofos, sociólogos, catedráticos, profesores, miles de empresas, decenas de partidos y sindicatos, fundaciones, etc. etc. Muy poca gente en este país ha contraargumentado a los secesionistas en los últimos años, no conviene enredar, mejor no provocar, decían, mientras tanto las mentiras se extendían y sumaban gente no independentista al proceso, así engordaba el movimiento a favor de la independencia recogiendo todo lo contra, lo antisistema, la indignación y desesperación anticrisis, los movimientos sociales catalanes desaparecieron, fueron engullidos por el movimiento secesionista,… Naturalmente que los independentistas tienen el derecho a decir lo que quieran y a manifestarse, pero el resto también tendría el mismo derecho.

¿Alguien imagina hoy en la puerta del Congreso una foto de altos cargos del PP y PSOE arropados por cientos de alcaldes enarbolando sus bastones de mando alrededor de Rato para apoyarle por sus problemas con la justicia? La foto la vimos en Barcelona hace pocos días, por cierto publicada en los medios de prensa habituales, poco comentada en los medios y redes progresistas, ¿para no provocar? La entrevista de Rato con el Ministro de Interior llenó las redes sociales de comentarios, la de Mas con Pujol en estos días antes de la última inspección a la familia y a las sedes de CiU, solo ha recogido la negativa de Mas a informar de ella por, ‘carecer de interés’. Serán unos cabrones, pero los catalanes sienten que son sus cabrones, eso puede explicar la tradicional permisividad soberanista con las mafias catalanas.

Aunque muchos no lo sepan, se están comportando de parecida forma a como lo hacían los fascistas italianos, los nazis alemanes, o los falangistas jonsistas españoles, con similar organización, el mismo pegamento de odio a los otros, igual ferocidad, parecidos sistemas de propaganda, adoctrinamiento y movilización, similares patrones de heroicidad juvenil, comparables sueños futuristas, semejantes prácticas de matonismo, insertados en similares grupos sociales que antaño… como aquellos fascistas italianos del primer tercio de siglo XX, como los fascistas españoles de los años treinta, o como los franquistas de postguerra. Si además basan su actuación en una ideología que prima elementos diferenciadores respecto a los demás individuos, como nacionalismo excluyente, identidad cultural excluyente, religiosidad y tradicionalismo en el que buscan signos identitarios de diferencias… si además se consideran superiores a quienes no comparten tales elementos, si su ideología y comportamiento son fascistoides, seguro que lo serán.

Históricamente los fascistas utilizaron movimientos de masas espectaculares, en general transversales, con altos componentes obreros en Alemania, o en otros países tras tomar el poder. Concedían gran importancia al encuadramiento, siempre el grupo por encima del individuo, la asistencia a la movilización había que organizarla, familiar o sectorial, en cada localidad barrio o ayuntamiento, en cada fábrica y colegio, con los autobuses en las puertas y los trenes preparados en las estaciones. Masas organizadas y transportadas para realizar espectaculares acontecimientos, una de cuyas finalidades era dotar de legitimidad a los poderes políticos, por encima de la prestada por la legalidad democrática representada por el voto, también trataban de imponer respeto a los otros, a los no adeptos, adversarios y enemigos, y además fomentar la emoción de unidad familiar en torno a los jefes que les asignan sector, horario, movimiento, además fomentan sensaciones de construcción de la nueva patria, normalmente utilizan música para organizar los haces, -los agrupamientos-, y fomentar el encuadramiento paramilitar, integración familiar, sectorial, local... En España las manifestaciones del franquismo en la postguerra, eran apoyadas, organizadas y pagadas, por instancias del poder político, y económico.

El partido nazi, NSDAP, presentará en 1920 en Múnich su programa de 25 puntos, dice el punto 1): ‘Exigimos la unión de todos los alemanes para constituir una gran Alemania fundada en el derecho de la independencia de que gozan las naciones’.