lunes, 28 de septiembre de 2026

Es momento de estudiar sobre la vivienda

Es momento para pensar, informarse y hablar sobre el problema de la vivienda. Si quieres buena nformación con poca lectura,  en un solo texto y sencillo, lo encontrarás en el libro de Jorge Galindo. Una buena selección de información e ideas. Aquí te dejo uno de sus artículos recientes.

Descongelar la vivienda. Jorge Galindo 26-08-2026 El País

 Una idea ha capturado la política de vivienda de la izquierda: hay que mantenerlo todo congelado.

No vale la pena facilitar la construcción ni revisar regulaciones, trámites y exigencias que anteponen cualquier prioridad a una nueva vivienda: al parecer, importa más tener edificios de cero emisiones, respetar una altura máxima, resolver otra ronda de alegaciones, pedir dos veces el mismo permiso. Además, se argumenta desde el ángulo izquierdo, lo que se construya en mercado libre acabará en las manos equivocadas, no en las que la necesitan. Así que para qué ponerlo fácil.

Quedaría el parque ya construido para resolver el descomunal y agudo problema de quienes, necesitándola, aún no han podido acceder a una vivienda digna. Pero ahí, esta izquierda va incluso más allá: su prioridad es frenar cualquier movimiento. Topes a los precios y prórrogas encadenadas en el alquiler, con la esperanza de que nadie tenga que salir de donde está. Pero entonces entrarán menos: bajará la rotación y habrá menos propietarios dispuestos a someter su vivienda a una cadena perpetua de incertidumbres. Paralizar desahucios para ciertos grupos, estigmatizando así a esos mismos perfiles ante quien se plantea alquilarles su piso. Se consideran incluso prohibiciones de compra para quien no vaya a habitar la vivienda que adquiera, reservándola de facto a quien puede asumir una entrada de 40.000, 60.000, 100.000 euros. La ciudad como foto fija: que nada se mueva. Que no pierda quien ya está, pero que tampoco llegue nadie.

Hay honrosas excepciones que pagan un injusto, elevado peaje cuando se atreven a hablar de “construir” o “densificar”, o cuando advierten de que quizá haya que cuidar la oferta existente si no queremos que desaparezca del todo: entonces sus socios-rivales, dentro o fuera de sus partidos, alzan voz y bloqueo para condicionar toda decisión.

La contradicción se extrema cuando la misma izquierda defiende una política migratoria ambiciosa en su afán de acoger. Cada año, miles de personas llegan a nuestras ciudades a trabajar, estudiar, cuidar, sostener buena parte del crecimiento, el empleo y el bienestar del que (con razón) nos gusta presumir. Pero ¿adónde van a llegar estas nuevas familias, estos nuevos hogares, en condiciones mínimas de dignidad, si todo está congelado?

¿Quién sostiene estas políticas? Las explicaciones más desnudas acusan a los boomers de proteger sus privilegios, el valor de sus viviendas y sus barrios, pero eso no explica por qué hay tanta gente milenial o de la generación Z a favor de la congelación. Así que quizás el mecanismo pase más por la clase y el entorno: amplios sectores medios y acomodados de los centros urbanos no están dispuestos a asumir ni un ápice de dinamismo, ni la más mínima pérdida del valor percibido de su barrio. Ahí se activa el bloqueo, y la izquierda, que depende de estos votantes, responde. Aquí no va la nueva vivienda. Antes que eso va tal o cual necesidad puntual del barrio. O es más importante respetar tal o cual exigencia. O que mis vecinos no cambien, que me gusta el barrio como está, y para eso me sirven el control o las prórrogas de alquiler. O no te gastes tus presupuestos municipales en desarrollar nuevas zonas: primero peatonalízame mi calle. David Mejía lo describió con precisión: “Queremos que la gentrificación se detenga exactamente en nuestro poder adquisitivo”. Una sociedad civil urbana orientada hacia el no. Conservacionismo con disfraz progresista.

Si entendemos el progreso como “más; para cuantos más, mejor; y primero para quien más lo necesita”, el objetivo debería estar claro: que haya tanta vivienda disponible como sea posible, destinada a quien va a vivir en ella, y primero para quien más sufre al no tenerla.

Lo primero es el impulso. El déficit acumulado es tal que necesitamos al mercado y al Estado contribuyendo a la vez (llevamos media década terminando menos de 100.000 casas al año para casi 250.000 hogares creados), pero lo interesante es que el tipo de vivienda que debería pasar por delante de esas prioridades regulatorias y burocráticas, la que no estaría expuesta a ser capturada por unos pocos ni por quienes no van a vivir en ella, tampoco se construye. Ni siquiera donde este último argumento tendría más recorrido. Entre 2021 y 2025, en provincias muy expuestas al apetito foráneo como Alicante, Málaga y Baleares se han creado unos 160.000 hogares. A la vez, los no residentes han adquirido casi 170.000 viviendas. Para ese periodo, estas provincias reportaron al Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana algo más de 2.000 calificaciones definitivas de vivienda protegida. Aunque la cifra esté infrarreportada, sigue quedando muy por debajo de la demanda acumulada, especialmente en un contexto en que compite con un volumen enorme de compras a manos de no residentes. De mercado libre, por cierto, se terminaron apenas 66.000. Cualquier gestor, público o privado, con o sin ánimo de lucro, que haya intentado movilizar proyectos da capo se ha topado con el mismo muro: convertir suelo en barrio puede tardar más de una década incluso aunque el suelo sea de titularidad pública, porque cada paso y cada informe puede parar un proyecto, y cualquier otra prioridad parece pesar más que la nueva vivienda. Revisar ese entramado no es una concesión al mercado: es la condición para pasar de las promesas frustradas a las llaves entregadas también en vivienda protegida.

También se puede empujar la vivienda existente hacia ese uso residencial de largo plazo, sobre todo en alquiler, algo que ayudará en el temido mientras tanto (que, por cierto, solo debería ser aliciente, nunca excusa, para empezar a construir cuanto antes). Podemos empezar por un seguro público de alquiler al estilo francés, mucho más ambicioso y decidido que los tímidos intentos en marcha: que mutualice el riesgo de impago en lugar de cargarlo sobre un casero concreto, y que proteja sin señalar a nadie. Y continuar por retirar las trabas al alquiler de larga duración (controles, prórrogas, prohibiciones de desahucio) para que al propietario le compense frente al de temporada o el turístico.

Pero si el impulso nos ayuda con más y para cuantos más mejor, encauzar el mercado contribuirá a asegurar que sea para quien más lo necesita. Es decir: para el uso residencial a largo plazo. Aquí sirven los impuestos. A diferencia de las prohibiciones, permiten ajustar la penalización al tamaño estimado del efecto nocivo, convertirla en recaudación y hacerlo sin paralizar por completo nuestras ciudades. Primero, desincentivemos de forma más decidida el uso esporádico de las viviendas en zonas de alta demanda residencial, como hacen Vancouver o París y como acaba de estrenar Nueva York con sus segundas residencias de lujo. Para ello, experimentemos con formas de detectar el uso esporádico, como el bajo o intermitente consumo eléctrico. Además, gravemos los usos que compiten con el residencial de largo plazo: el alquiler turístico en barrios donde se ha sobrepasado un cierto umbral, por ejemplo. Y también, en determinadas provincias, contemplemos impuestos a la compra de no residentes. Medidas que acotan un mercado, pero sin demolerlo.

Los mimbres de algunas de estas medidas (seguro público, impuesto a las viviendas turísticas, eliminar puntos de veto en nuevos proyectos) ya están en acciones o intenciones de gobiernos progresistas. Pero quedan sistemáticamente eclipsadas, mermadas o directamente bloqueadas por una manera de entender la política de vivienda hecha a medida de las clases medias y acomodadas. Que mira hacia el Eixample y hacia dentro de la M-30. Hipotecada a una base de votantes que no representa realmente a los colectivos que más salen perdiendo con esta política. Que defiende un derecho a que todo se quede como está.

Pero el derecho a quedarse no puede coartar la oportunidad de llegar.

Jorge Galindo es director del Centro de Políticas Económicas de Esade (EsadeEcPol) y autor de Tres millones de viviendas (Debate).

 

viernes, 25 de septiembre de 2026

Trumpismo y sus promesas. Combustibles

 

 


Cronograma de las promesas económicas de Trump.

https://doggett.house.gov/issues/trumps-economic-promises-timeline

 

8/9/24:

“Desde el primer día, acabaremos con la inflación y haremos que Estados Unidos vuelva a ser asequible, reduciendo los precios de todos los productos.”

NBC Montana, Mitin de Trump en Bozeman, MT ,   YouTube (9 de agosto de 2024).


14/8/24

“Bajo mi administración, reduciremos los precios de la energía y la electricidad a la mitad en un plazo de 12 meses, con un máximo de 18 meses”. 

“Los precios bajarán. Ya lo verán: bajarán, y bajarán rápido, no solo en los seguros, sino en todo.”

PBS NewsHour, Mitin de Trump en Carolina del Norte ,  YouTube (14 de agosto de 2024).


17/8/24

“A partir del día en que jure el cargo, reduciré rápidamente los precios y haremos que Estados Unidos vuelva a ser asequible. Vamos a lograr que vuelva a ser asequible.”

“Vamos a bajarles el precio de la energía. Vamos a bajarles el precio de la energía un 50%.”

PBS NewsHour, Trump habla en un mitin de campaña en Wilkes-Barre, Pensilvania ,  YouTube (17 de agosto de 2024). 


 

 

 

 

 

 

1/1/24:

“Desde el primer día, acabaremos con la inflación y haremos que Estados Unidos vuelva a ser asequible. Lo lograremos. Tenemos que reducirla.”

PBS NewsHour, Trump pronuncia un discurso de campaña en Waunakee mientras se prepara el inicio del debate vicepresidencial ,  YouTube (1 de octubre de 2024).


11/04/24

“Votar por Trump significa que la compra de alimentos será más barata”.

El expresidente Trump hace campaña en Pittsburgh ,  C-SPAN (4 de noviembre de 2024).


 

 1/7/25


“Vamos a bajar los precios; creo que verán reducciones de precios bastante drásticas.” 

Associated Press, Trump ofrece una conferencia de prensa en Mar-a-Lago ,  YouTube (7 de enero de 2025). 


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La inflación de EE.UU. saltó al 4.2% en mayo desde el 3.8% en abril en medio del shock energético en Oriente Medio, un nuevo máximo de 3 años.

 Los consumidores estadounidenses ahora enfrentan tasas hipotecarias superiores al 7 %, inflación superior al 4,2 % y una pérdida del 30 % en el poder adquisitivo del dólar estadounidense desde 2020.

Mientras tanto, la inflación del IPC de EE. UU. continúa siguiendo una trayectoria similar a la de finales de la década de 1970.


lunes, 17 de agosto de 2026

El clima está cambiando más que nosotros

 Esto lo publiqué en Arianseis en diciembre de 2019, creo que sigue siendo válido

El cambio climático está siendo ahora


.../...

Con el cambio climático el mundo no desaparecerá, vaya tontería, el Planeta se impone a toda forma de vida animal, incluida la nuestra, lo que nos obligará a realizar enormes cambios en la forma de vida, de producción y transporte, si no queremos añadir enormes problemas a nuestras vidas. El problema HOY ESTÁN SIENDO LOS MILES DE MUERTOS, sin esperar al 2030 o 2100. Las inundaciones actuales, los brutales incendios, el aumento de sequías, huracanes, etc. que se están produciendo en los últimos años, son muy superiores en número e intensidad a los de hace 20 años, están provocando desplazamientos de millones de personas, guerras por territorios para producir alimentos, guerras por el agua potable que disminuye, cientos de miles de afectados por los humos de los incendios mueren directamente o acortan su vida y mueren al poco por las consecuencias de los humos o quemaduras, la liberación de virus antiquísimos que propician los deshielos empiezan a ser un problema médico, los diferentes comportamientos debido al calor de especies animales y microbios están ya provocando nuevas enfermedades o variación en las conocidas que multiplican velozmente sus afectados. 

No, el cambio climático no terminará con el planeta, el Planeta terminará antes con nosotros, con nuestra forma de vida conocida, y se quedará tan pancho. Es un inmenso error de los medios de comunicación referirse al cambio climático hablando de sus repercusiones a largo plazo, 2030 o 2100. Hoy está afectando negativamente al ocupante de este planeta. La vida no se extinguirá, la vida del ser humano tal como la conocemos sí está siendo alterada, está cambiando aceleradamente. Ahora sufrimos un aumento e intensidad de desastres naturales, miles de muertos provocados por el aumento de hambrunas, consecuencias de sequías enormes y/o torrentes que dejan inservible el suelo para producir, muertes por calor en muchos países, incluidos los europeos, -en Rusia en 2010 murieron por la ola de calor 55.000 personas- muertes por ahogamientos en inundaciones y avalanchas de ríos y montañas, aumento de plagas descontroladas. Cambios en la forma de alimentarnos y vestirnos, de producir alimentos o cosas, de viajar y transportar mercancías, afectan ya a millones de puestos de trabajo que se extinguen o extinguirán a cortísimo plazo. 

Y sumen que cualquiera de los efectos actuales del cambio climático no tenemos idea de a donde conducen ni a que velocidad transformarán el mundo que conocemos. Sabemos que todos los procesos se aceleran sin control. Un ejemplo: se producen más incendios brutales, provocan más muertos y menos tierras útiles, y más CO2 liberado por los árboles perdidos, sumen el hielo derretido en el Polo Norte, o en las montañas, supone la liberación de CO2 almacenado durante millones de años, al tiempo que aumentan la superficie oscura absorbiendo sol/calor, lo cual acelera los procesos y descontrola cálculos...  Olvídense de Greta, pero no de lo que dice, y lean algo sobre el cambio climático y como nos afecta hoy. El libro de Wallace-Wells, 'El planeta inhospito' es una aportación bastante recomendable.

viernes, 31 de julio de 2026

Incendios. Canción triste del verano

 Verás Pepe, lo de los incendios, como todo lo que sucede ahora en este país, es penoso. No solo por la quema de los montes, también por toda la parafernalia que rodea actuaciones, comentarios y la imputación urgente de culpables por parte de la gente.

Los incendios ocurridos en el centro de la Península provocaron la declaración de emergencia nacional, muchos montes y campos de Ávila, Madrid, Toledo ardían sin control de las comunidades autónomas y ayuntamientos. El gobierno de la Nación se hizo cargo de la dirección y coordinación de su extinción, también del movimiento de gentes, confinamientos evacuaciones y traslados de miles de personas.

Las Comunidades Autónomas, junto con sus ayuntamientos, tienen las responsabilidades, recogidas en la Constitución, leyes y normas, de limpieza, conservación y tratamiento de sus territorios, incluidos sus montes. La prevención y extinción de incendios está legalmente en sus manos. Pero como en otros muchos asuntos de las autonomías, éstas dedican muy pocos recursos a la prevención/extinción aduciendo falta de recursos, al mismo tiempo que bajan impuestos a los ricos, así muestran a la gente lo buenos que son en comparación con lo malo que es el Gobierno de la Nación. Si luego vienen mal dadas, ya vendrá el Gobierno Central a resolver el grave problema, al mismo tiempo, le responsabilizarán de todos los males que ocurran. Solo hay que acercarse a los bares de cualquiera de los pueblos afectados para escuchar.

Dicen que los incendios, en su mayoría son provocados por humanos. En los bares y círculos derechistas se extiende la leyenda de que son los pirómanos. La realidad es que los humanos somos responsables, pero no todos los incendios son provocados por pirómanos. Barbacoas, fuegos artificiales, quemas de rastrojos, trabajos de soldaduras, etc. etc. provocan incendios. Además de unos pocos pirómanos.

Me llama la atención que los montes españoles en gran parte son propiedad privada, pequeños propietarios de fincas y casas y sobre todo medianos y grandes empresarios agrícolas y asociaciones ganaderas, controlan muchos de los montes incendiados, que pasan años sin limpiar, acumulando enormes restos de todo tipo de combustible sin que los ayuntamientos ni los voceros les exijan o denuncien, los protestones de la derecha solo acusan a los pobres, despotrican contra desvalidos, nunca critican ni responsabilizan la pasta. El incendio en la parte de Ávila, comenzó con unos trabajos, no autorizados, prohibidos, de una gran máquina excavadora que estaba abriendo el terreno, haciendo un ancho camino de una parte a otra del territorio, para el paso del ganado de una asociación ganadera. La máquina intenta romper una enorme roca, y al granito cuando le golpean con el brazo metálico saltan chispas, que fueron las creadoras del desastre que asoló Burgohondo, Valle de Iruelas, Tiemblo, ...

Desde luego el cambio climático influye, pero Pepe, me cansa estar a todas horas con el eslogan. Mejor nombrarlo menos y concretar mucho más los detalles. Los mega-incendios actuales no se parecen a los de hace muchos años cuando éramos niños, veíamos apagarlos con cubos de agua pasados en una cadena humana y pequeñas mangueras de riego. La cosa fue subiendo de intensidad hasta que desde hace unos años es prácticamente imposible apagarlos con agua. Las causas son muy diversas, despoblación rural entre otras, la gente huye de los montes y pueblos pequeños hacia las ciudades, hay menos pastoreo, menor aprovechamiento de monte para leña, etc. el caso es que hay mucho más combustible en el bosque, ramajes, retamas…la sequedad ambiental es altísima, llevamos años con mucho más calor que cuando éramos niños, temperaturas más altas y durante mas días han convertido España en un secarral. La humedad ambiente por la zona quemada de Madrid/Ávila/Toledo era inferior al 10%, siendo ya peligroso un 30% de humedad -aquella regla del 30 se ha venido abajo-. Los vientos muy por encima de 30 km dificultan muchísimo la extinción, llevando las llamas de un lado a otro sin posible control, parte de esos vientos los produce la intensidad del mismo fuego al formar una burbuja de combustión que cambia el microclima de la zona.

No ha sido el alcalde X o los cinco chavales del pueblo quienes han apagado los fuegos. Naturalmente siempre es encomiable la labor de mucha gente, pero no hasta el punto de creer que ‘el pueblo salva al pueblo’ olvidando la labor del Estado. Han sido miles de individuos, bomberos, militares UME, protección civil, guardias civiles, policías, concejales, alcaldes, ministros… movilizar esos recursos, coordinarlos, camiones, maquinaria pesada, aviones nacionales, aviones europeos, son muchos recursos movilizados por la maquinaria del Estado.

El pueblo, los voluntarios, son valiosas ayudas, si están coordinados, dirigidos por los profesionales coordinados a su vez con otros equipos. Muchos lugareños han sido imprescindibles, pero 10 personas o 100 no podrían haber realizado lo que se ha visto de extinción, confinamiento, protección…Pepe, yo destacaría fundamentalmente la importancia de la movilización del Estado, su dirección. El Estado es, la unión de miles de esfuerzos individuales y grupales, la coordinación de múltiples instituciones, el Estado es la puesta en marcha de la diversidad y los recursos nacionales, el Estado es la posibilidad de organización global de todo el territorio, es la visión del gran conjunto y no solo del vecino de la calle de al lado, que tiene razón al quejarse in situ de desesperación, pero que debe comprender que son miles de hectáreas ardiendo, decenas de miles de personas a las que hay que atender, decenas de pueblos y carreteras que evacuar, que despejar, montones de polideportivos u otros lugares que acondicionar, y abastecer para miles de personas… Sí los voluntarios son necesarios, imprescindibles, pero con el Estado dirigiendo.

Pepe he visto con los incendios, algo que nació en otros desastres, una querencia por volver a la edad antigua, un embellecimiento del tribalismo, una glorificación de actitudes individuales, que solo ven lo inmediato de su calle pepitos que tiraron unos cubos de agua, o que indicaban ir por aquí o por allí. Siempre rodeados de aguerridos insultadores que declaran culpables a los gobernantes, ojo, pero no a los suyos, su alcalde sus consejeros de comunidad, por descontado tampoco culparan nunca a los caciques, a los ricos propietarios de terrenos sin limpiar. Lamentable que en esos corros se resalta la individualidad de un vecino, para esconder la labor de bomberos o protección civil, de los pilotos de helicópteros o aviones, por supuesto nadie destaca la labor de los comités de coordinación en los que, durante muchas horas y varios días, deciden si tirar el agua por el flanco derecho o cortar el bosque con maquinaria pesada por la vaguada, o evacuar tal pueblo y donde llevarlo.

Los incendios del centro peninsular pueden haber sido los mayores de la historia, y hasta hoy finales de julio no han provocado muertes, lo cual sería suficiente para considerar un éxito la gestión de la emergencia nacional. Y no, no siempre ocurrió lo mismo en los incendios de España. Pero la buena gestión es algo, que, en este país en estos tiempos, no tiene buena prensa. Pepe la ristra de críticas ha sido, es enorme, una de ellas comentada en todas las tertulias y bares, culpa a los ecologistas porque no dejan limpiar los montes. El bulo crece porque la gente cree lo que quiere creer, pero realmente las leyes obligan a Comunidades y Ayuntamientos a lo contrario. La responsabilidad de la suciedad y no limpieza de montes es de las Comunidades autónomas y Ayuntamientos, principalmente gobernadas por el PP y VOX, y ellos se van de rositas, esas campañas desatadas por la extrema derecha tratan de tapar su culpa directa en tanto desastre.

 

miércoles, 20 de mayo de 2026

Los Monstruos ocupan Israel

Transcribo un artículo de Muñoz Molina. Las pruebas de la barbarie y las abundantes narraciones sobre las bestialidades israelitas perseguirán durante decenas de años al Occidente europeo. Es realmente increible ver tanta barbaridad como se está produciendo sin que se remuevan tajantemente los estados, los gobiernos, las ONG...

'' Pormenores del infierno. Antonio Muñoz Molina. 16-05-2026

Sin un motivo concreto el reportero palestino Sami al-Sai fue detenido por un grupo de soldados israelíes y llevado a una prisión. En uno de esos corredores subterráneos con suelo de cemento y puertas metálicas a los lados que son una especialidad universal de la arquitectura carcelaria, a Sami al-Sai, que tenía los ojos vendados, lo arrojaron al suelo y empezaron a darle golpes y patadas. Caído bocabajo, le bajaron los pantalones y los calzoncillos, y Al-Sai escuchó una carcajada colectiva cuyo motivo iba a comprender muy pronto. Uno de los soldados, con gran jolgorio de todos, intentaba penetrarlo analmente con la porra. No estaba siendo fácil, aunque los demás lo animaban, y alguno de ellos se ofrecía a sustituirlo. Al-Sai lo oyó pedir una zanahoria. En ese momento otra voz dijo: “No hagais fotos”. La zanahoria fue mucho más efectiva. Una mano que sin duda era de mujer le retorció los testículos hasta hacerle gritar. La mujer dijo: “Esa parte es para mí”. Al cabo de un rato, cansados de diversión, o porque tenían otra tarea que cumplir, los soldados lo dejaron tirado en una celda. Sami al-Sai se palpó el cuerpo y vio que estaba cubierto de sangre y de vómitos que no eran suyos, y que tenía dientes rotos incrustados en la piel. A otros les habían aplicado el mismo tratamiento en el mismo lugar que a él. Los soldados habían intentado que trabajara para ellos como confidente. Para Al-Sai eso era una injuria a su oficio de periodista.

El caso de Samri al-Sai es uno de los que recoge Nicholas Kristof en su columna semanal del The New York Times. El Times es un diario al que se acusa con frecuencia, y no sin motivo, de parcialidad en favor de Israel, y Kristof, como algún otro de sus columnistas, escribe a veces y hasta se comporta en sus viajes más como un dignatario internacional que como un reportero. Es el efecto inevitable de trabajar para un medio tan poderoso y para un público lector que abarca medio mundo. Pero cuando escribe sobre guerras medio olvidadas y sobre catástrofes que son simas del sufrimiento humano, Kristof adquiere una voz cercana y limpia de admoniciones, y estremece con la seriedad de las cosas que cuenta y con un sentido de la justicia y el ultraje, una compasión verdadera hacia las continuas matanzas de los inocentes que lleva muchos años presenciando con sus propios ojos.

Cuando los presos palestinos salen libres —en la libertad tan limitada de Gaza y los territorios ocupados— su tormento no acaba. Sus torturadores les avisan de que si cuentan lo que han vivido los perseguirán y se vengarán de ellos y de sus familias. Uno de los supervivientes que había aceptado aparecer con su nombre en el artículo de Kristof lo llamó unos días después para rogarle que lo borrara. En la sociedad en la que viven esos hombres, confesar que han sufrido una violación será una afrente a su honor masculino, y hasta puede perjudicar las oportunidades de matrimonio de sus hermanas o sus hijas. La vejación llega al extremo de usar perros adiestrados para que se ocupen de montar a los presos. Alguien filmó uno de estos espectáculos y lo publicó en las redes sociales con gran éxito. “La violencia sexual es parte de una política de Estado”, dice un informe de las Naciones Unidas. Save the Children ha documentado violaciones de chicos entre 12 y 17 años. Las víctimas son mayoritariamente masculinas, pero también hay casos abundantes de mujeres. La Cruz Roja no tiene acceso a las prisiones ni a los centros de detención israelíes. Una mujer de 42 años le contó a Kristof que fue desnudada, atada bocarriba a una mesa y violada repetidamente. A las presas palestinas se las desnuda para someterlas a registros vejatorios que fácilmente terminan en una violación, y en repetidas visitas a la celda de soldados varones y mujeres igualmente dispuestos a infligir nuevos tormentos sexuales.

Una heroica organización pacifista israelí, B’Tselem, mantiene una página web que no puede visitarse sin escándalo y náusea. Welcome to Hell, se titula el informe de B’Tselem para 2026. Pero no hay infierno de la literatura que se aproxime ni de lejos a lo que relatan esos testimonios. Cuenta Tamer Katmut, de 41 años, residente en Gaza, preso ahora en una cárcel de fama siniestra en el desierto del Neguev: “Uno de los soldados me introdujo un palo en el ano, lo dejó dentro un minuto, y luego lo sacó. Lo introdujo de nuevo con más violencia, y yo grité hasta el límite de mis pulmones. Después de otro minuto, lo sacó de nuevo y me dijo que abriera la boca. Me lo metió en la boca y me ordenó que lo lamiera”. Yuli Novak, director ejecutivo de B’Tselem, cuenta en The Guardian la furia con que ha sido recibido en Israel el informe de Nicholas Kristof, y explica esa deriva inhumana de gente que parecía normal hasta que se le ofreció la oportunidad de degradar sin peligro ni límite a sus semejantes inermes. Ninguna denuncia de abusos ha prosperado en el sistema judicial de Israel, que hasta hace no mucho parecía un modelo de independencia. Nueve soldados fueron castigados en 2024 cuando se hizo público el vídeo tomado por ellos mismos de la violación colectiva que habían cometido. Una multitud ciudadana, acompañada y alentada por dirigentes políticos, rodeó la prisión y la tomó por asalto. Los soldados fueron liberados. Netanyahu los calificó públicamente de héroes. Poco después los restituyeron en sus puestos con todos los honores. El único que sufrió un castigo sin indulto fue el médico militar que había filtrado el vídeo de la violación. No es una forma de tortura que practiquen solo los militares: en los territorios ocupados de Cisjordania, la violencia sexual sobre hombres, mujeres y niños la practican metódicamente los colonos ultraortodoxos, sin duda inspirados por el trato hacia los enemigos del pueblo de Israel que exige Jehová en varios libros del Antiguo Testamento, en versículos que recitan de memoria los miembros más extremistas del Gobierno israelí. El Deuteronomio da instrucciones precisas: “Pero de las ciudades de estos pueblos que Jehová tu Dios te da por heredad, ninguna persona dejarás con vida/ sino que los destruirás completamente: al heteo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al hebeo y al jebuseo, como Jehová tu Dios te ha mandado”.

Alta tecnología y teocracia. Carceleros violando a presos con un palo y expertos en inteligencia artificial diseñando bombardeos de exterminio y sistemas de reconocimiento facial para que no se escape nunca ningún sospechoso. En un informe del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas de marzo de 2025 se enumeran los casos de violencia sexual, reproductiva y de género cometidos por Israel tras el ataque terrorista de Hamás el 7 de octubre de 2023. El 59% de los muertos palestinos son mujeres, niños y viejos. Las mujeres lactantes o en fase de crianza son objetivos permanentes de los militares israelíes, así como las muy precarias maternidades de los hospitales. Tiradores de precisión eliminan una a una a abuelas y madres que huyen con niños de un ataque, o que van en busca de agua o comida. Una mujer a punto de dar a luz recibió un disparo cuando se acercaba a un hospital, y los sanitarios no pudieron atenderla porque el fuego continuo se lo impedía. La vieron agonizar y morir a unos pasos de donde ellos estaban. Que haya israelíes con la suficiente decencia y coraje para denunciar tantos crímenes resalta más el envilecimiento de esa inmensa mayoría que según las encuestas apoya una campaña de exterminio que ni merece el nombre de guerra porque es sobre todo una continua agresión militar contra una población civil confinada entre ruinas y basuras. Pienso en eminentes escritores israelíes a los que leí y admiré y me pregunto si en el silencio que han elegido no habrá al menos una parte de vergüenza.''

jueves, 23 de abril de 2026

Prioridad Nacional. Aclarando

 Cuando oigo hablar y defender la prioridad nacional, me asaltan muchas dudas. Mi cabeza se llena de ideas a cuál más confusa. Por ejemplo, los defensores de lo nacional supongo que verán cine español y no series de otros países en cualquier cadena, supongo también que los defensores de lo nacional no usarán móviles, chinos, estadounidenses, coreanos, etc., en fin, que solo usarán teléfonos españoles. Los defensores de lo nacional comprarán solo coches fabricados en España y de marca española, nada de coches chinos, japoneses, o alemanes.

Por supuesto los agricultores, la gente del campo, solo debería usar tractores fabricados en España y no los que veo en las tractoradas, todos ellos enormes y extranjeros. Supongo también, que esos mismos u otros agricultores cuando hablan de dar prioridad a lo nacional quieren decir que las fresas, las patatas, las frutas de Cataluña o Extremadura, las uvas de La Mancha, del Sur, o de la Rioja las recogerán los españoles. Lo nacional también querrá decir que los cuidadores de ancianos en las casas particulares o en las residencias serán ahora españoles. Por descontado también serán españoles los albañiles o los que arreglan caminos y carreteras, o faenan en los cientos de barcos de pesca, conductores de camiones, camareros, cocineros, limpiadoras…

Entiendo que la prioridad nacional significa vestir ropas producidas por españoles, y no comprar relojes, zapatos o playeras de Asia, o baqueros y ropas de otros países, ni modas londinenses o rusas. Los defensores de lo nacional, en sus casas solo tendrán ordenadores españoles, nada de Lenovo, Samsung, HP o Apple, etc. Sus televisores entiendo serán también nacionales, y los ascensores de sus casas, sus cafeteras, los muebles…

Claro, claro, entiendo que los que hablan de prioridad nacional se refieren a que no hay para todos y pretenden no dar privilegios a algunos individuos sobre otros, pero mira por donde nunca los veo quitar los privilegios a los super ricos, nunca critican las ayudas fiscales que tienen los mil millonarios mexicanos, venezolanos o colombianos para comprar esas casas de entre 5 y 10 millones de dólares en Madrid, lo cual provoca una ola que facilita las subidas de precios de vivienda en otros barrios y pueblos colindantes. No entiendo que no defiendan mas impuestos a los super ricos, que prácticamente no pagan, o lo hacen penos que una familia trabajadora. Defender a los nacionales supondría aprobar impuestos a las grandes tecnológicas, Apple, Microsoft, Amazon, Alphabet, Meta, Nvidia y Tesla X, etc. que no pagan nada en ninguna parte.

Para ser congruentes los defensores de lo nacional deberían defender las energías eólica y solar, claramente nacionales, por encima de cualquier otra procedentes del exterior, pero los veo apoyar siempre lo contrario.

Los mismos que hablan de prioridad nacional obtienen el dinero para financiar su partido en el extranjero (Hungría Orbán-Putin). Esos mismos compadrean con los monstruos de la guerra, por supuesto extranjeros, que además de matar y matar sin cuento, se están forrando y condenando a los nacionales a subidas de precios en alimentos y energía.

Quizás convenga resituar la fórmula ‘Prioridad nacional’ y recordar que lo dicen los mismos que iniciaron la Guerra Civil, o sus herederos. Pero el golpe militar lo dan primero con el ejército de África, aquellos moros que se trae Franco para matar y violar. Esos moros serían durante muchos, muchos, años la guardia personal de Franco. Aquel ejército de la Guerra Civil que llamaban nacional, estaba formado por batallones de moros, fuerzas del ejército fascista italiano y ejército nazi alemán, con sus soldados, tanques, barcos, aviones…

Después de la Guerra se llevó a cabo en España, una política de prioridad nacional, eslogan muy parecido a aquellos de Falange que instauró el sueño horrible de la autarquía que duró hasta 1957/1959 Plan de Estabilización, veinte años de desastres, hambrunas, corrupción, aislamiento.

‘’Pero, esta gente que querrá’’ decía la canción. Así que oigo hablar de prioridad nacional y creo que pretenden engañar a la gente.