martes, 6 de septiembre de 2022

Notas al margen. Libros y chicas lectoras

 Me cuenta mi librero habitual, la explosión que se está produciendo de niñas lectoras. Primero aclaro, que me gustan las librerías, en mi vida he sido fan de librerías habituales, hace muchos años, Fuentetaja, (grande Jesús, y sus poleos menta), posteriormente ‘la Machado’, ahora ésta pequeña de mi barrio.

Montaron una caseta de librería en ésta última Feria del libro de Madrid, surtida por libros variados de diversidad de temas y editoriales, me dice que vendieron a múltiples grupos de chicas, entre 13/18, y ningún grupo de chicos. Los únicos chicos compradores eran los que individualmente iban integrados con el grupo de chicas. Las cifras fueron apabullantes a favor de las chicas. Ellos comentaron el asunto con otros libreros de otras casetas, que les manifestaron cosas parecidas, enorme profusión de chicas lectoras sobre poquísimos chicos.

Grupos de chicas con un chico entre ellas. Las edades de las chicas lectoras eran de 13, 14, 15, 16, 17. Menores a veinte años, fundamentalmente compraban novelas, muchas de ellas tochos superiores a 500 páginas. Las cifras globales de la Feria las desconozco, sí es cierto que, en los últimos años, en general, se observa un crecimiento de lectoras sobre lectores, mayoritariamente de novelas. Parece que los chicos abandonan la lectura, de todo tipo. Le dan a las pantallas.

viernes, 19 de agosto de 2022

martes, 2 de agosto de 2022

Nos rodea

 Transcribo de 'El País'.

Emilio Ontiveros, un economista sabio y sobrio. Xavier Vidal-Folch. El País.

 

Hablaba no solo de lo que investigaba, sino también con el conocimiento de causa de quien lo ha experimentado en jornadas laborales convencionales

Acaba de dejarnos Emilio Ontiveros Baeza (Ciudad Real, 1948), el economista que tanto ayudó a tantos a entender los dilemas que esconden los números. Se ha ido como lo hacen los grandes. Tal como vino y tal como ha vivido. Con sobriedad. Con elegancia. Con un deje de ironía apuntando debajo del espeso bigote. Hasta el penúltimo minuto apurando el dolor de un cáncer insidioso. Le robaba —”de pie, de pie trabajo mejor”— al tiempo que se le terminaba, para un artículo, una grabación, unas notas. Sin rendirse. Sin disimular los dolores, pero dejándonos creer que creía que iba a recuperarse.

Muchos le conocen por sus artículos en EL PAIS, bien trabados desde una óptica keynesiana, curiosa, abierta a nuevas ideas y contrastes, a la vida que fluye. O por sus intervenciones rigurosas, precisas y comprensibles en la SER. Y en otros medios. Ontiveros siempre amó enseñar, y a fe que lo hizo muchos años en el consejo editorial de este diario, con sencillez a prueba de ráfagas de ingenio; con soltura siempre disponible a las horas más inhóspitas. Y en otros medios y papeles: como animador y director, entre 1983 y 2011 de Economistas, la revista del colegio de esa profesión en Madrid, en su etapa más innovadora, progresista y plural. Desde la Universidad (la Autónoma de Madrid, y otras como Harvard en calidad de profesor visitante) donde se desempeñó como catedrático de Economía de la Empresa. Una especie insólita, puesto que antes de la aventura académica trabajó durante siete años en distintas empresas industriales.

Así que hablaba no solo de lo que investigaba, sino también con el conocimiento de causa de quien lo ha experimentado en jornadas laborales convencionales. Seguramente este vínculo entre ciencia y realidad era la argamasa que dotaba de seguridad (discreta), credibilidad (inconfundible) y contundencia (liberal, por respetuosa) sus análisis y propuestas. Le interesó por igual el mundo de la empresa, y sectores discutidos como el turismo, que la política presupuestaria y macroeconómica; o el universo digital tanto como la economía europea y las finanzas. En este ámbito creó en 1987 con colegas inseparables la consultora privada Analistas Financieros Internacionales (AFI), una entidad que por acopio de conocimiento y capacidad de debate y mediación se ha convertido en algo equivalente a una institución. Y en esa calidad ha prestado sus saberes a distintas Administraciones y a iniciativas múltiples, como el laboratorio de pensamiento europeísta europeG. Y ha recibido por ello múltiples distinciones y reconocimientos públicos: de los que no alardeaba. Prefería los del compañerismo y la amistad. Esa que dispensaba, acogedor manchego cosmopolita, desde su refugio en Rascafría, en una cata de aceites, en una conversación por senderos de montaña, entre el jugueteo de los perros... y siempre, Montse.

Ontiveros ha publicado, a veces en equipo, algunas obras imprescindibles: La economía en la red; Sin orden ni concierto: medio siglo de relaciones monetarias internacionales; o el reciente Excesos: amenazas a la prosperidad global. Y la gigantesca Guía del Sistema Financiero Español (consorciada entre Funcas y AFI). Todas ellas caracterizadas por la calidad descriptiva, el orden metodológico, la curiosidad sistémica y un retrogusto a la actitud estoica de un Marco Aurelio... ya aprendimos con Adam Smith que la economía es en su inicio —y en su finalidad— una filosofía moral.

Pero también han sido muy útiles para muchos sus aportaciones digamos menores. Esas de intervención urgente en situaciones concretas, aptas (para) y necesitadas (de) discusión pública instantánea: La Unión Económica y Monetaria en entredicho; Pasado, presente y futuro de las cajas de ahorro; El Rescate. Pocos con la autoridad sintética de Emilio Ontiveros, su pasión socialdemócrata y su respeto por la cultura liberal, han esculpido frases rotundas como: “La desigualdad no es rentable”; “sin economía digital no hay progreso” o “el estado del bienestar es una condición necesaria para la cohesión social y sin cohesión no hay crecimiento sostenible en el tiempo”. Un respeto. También por el cambio, por los cambios sociales que exigen evolución en las propias posturas. Entre su libro a cuatro manos (con Francisco José Valero) sobre la unión monetaria, equilibrado, crítico dentro del orden (europeo) y aleccionador sobre cierto europeísmo sentimental de los españoles y su artículo-legado para EL PAIS, Europa decisiva, del 29 de mayo, hay mucho poso: el que sustenta una visión claramente federal y llena de esperanzas. En este diario están grabadas muchas de ellas. Gracias, Emilio. Has sido una enorme, una inmensa suerte.

 

https://elpais.com/economia/2022-08-01/emilio-ontiveros-un-economista-sabio-y-sobrio.html

domingo, 31 de julio de 2022

Antequera. Dolmen, 3.800 aC


 
















https://elpais.com/cultura/2022-07-30/el-sol-ayuda-a-poner-fecha-a-la-construccion-del-dolmen-de-menga.html


El sol ayuda a poner fecha a la construcción del Dolmen de Menga

Gracias al carbono 14 y la datación por luminiscencia, una investigación data el origen del monumento entre el 3.800 y 3.600 a. C., mil años antes que Stonehenge

jueves, 14 de julio de 2022

El proceso de secesión, no fue, no es progresista. (7)


El 11 de septiembre. No todo es igual. El nacionalismo es reaccionario

Chile fue una de las experiencias que formó parte de la formación política de muchos jóvenes de mi generación. Las imágenes de aquel 11 de septiembre de 1973 sintetizadas en el asalto al Palacio de la Moneda atacado por el fascismo de Pinochet y la muerte de Salvador Allende, quedaron grabadas en la memoria de mucha gente. Allende murió defendiendo la Constitución. El 1 de abril de 1939 finalizó la Guerra Civil española que comenzó el 18 de julio de 1936 con un Golpe de Estado ejecutado por militares nacionalistas arropado por la iglesia y los fascistas, y por la oligarquía vasca y burguesía catalana. La República fue derrotada, murió defendiendo la Constitución.

En Cataluña, una parte de la población, dirigida por la ANC, Ómnium, la Generalitat y parte del Parlament, están poniendo en marcha un golpe contra la Constitución y el conjunto de derechos españoles y europeos vigentes. Se sostienen en movilizaciones populares que han organizado élites nacionalistas, movilizaciones que orientan y dirigen grupos de activistas cuyo objetivo es lograr la independencia atacando frontalmente la Constitución y el Estatuto, por tanto suprimiendo los derechos allí soportados a la mitad de los catalanes. Atacar la Constitución chilena, la republicana, o la española actual, supone oponerse, como poco, a la mitad de conciudadanos. Lo están haciendo unos catalanes secesionistas que en votos en 2015 llegaron al 36% del censo electoral, por el que lograron el apoyo parlamentario ligeramente superior al 50%, gracias al sistema electoral catalán que privilegia las zonas rurales del interior sobre las urbanas y costeras de Barcelona y Tarragona.

En realidad, existe gran coincidencia entre los territorios más secesionistas, con los antiguos asentamientos carlistas, tradicionalistas que fueron en aquellos momentos la expresión contrarrevolucionaria de los intentos liberales democratizadores de la segunda mitad del siglo XIX, luchadores de la carcunda nacional-católica, expresada sintéticamente en su gran consigna Dios, Patria y Fueros. Nuevamente los catalanes no formaron un pueblo homogéneo como canta el independentismo, se encontraban en los dos bandos. Estudiar el carlismo facilita muchos elementos para comprender el nacionalismo e independentismo catalán y vasco, como así mismo las alianzas preparatorias del golpe del 18 de julio contra la II República y posterior Guerra Civil. - ‘Revolución liberal y guerra civil en Cataluña (1833-1840) de Manuel Santirso Rodríguez, 1994, Universidad Autónoma de Barcelona, se puede encontrar en la red-.

Romper una Constitución democrática, insertada en un entorno democrático y aliado europeo, es imposible sin la fuerza, millones de ciudadanos se sienten protegidos bajo su manto de derechos iguales para todos, sin apoyarse en los privilegios del pasado, de algunas familias, sin apoyarse en tradiciones medievales o del antiguo régimen. Las movilizaciones catalanas no aparentan violencia al ser promovidas desde el poder catalán, faltaría más. Cualquier manifestación promovida, organizada, dirigida, vigilada y financiada, desde el aparato estatal con la colaboración de otros poderes civiles y religiosos no tendrá dificultades para expresarse sin violencia, estaría bueno. Ello salvo que se le oponga una fuerza similar con objetivos diferentes que quiera hacerse oír, pero en Cataluña, hasta ahora, han sido pocos quienes se han opuesto a esas ideas soberanistas ya que confiaban en las leyes y en el Estado que presumiblemente ampara a todos los españoles.

Realmente los grados de violencia se intensificaron cuando el proceso lo requería, los secesionistas, desde las instituciones o desde los grupos de acción, agobian, agreden, marginan, señalan, a sus convecinos que no sostienen la independencia, las agresiones irán en aumento, porque la oposición a una secesión unilateral que se ve cerca, crecerá. No obstante, durante años la violencia en distintos grados la sufrieron en primera persona quienes simplemente no comulgaban con el secesionismo, acoso y marginación, amenazas e intimidación, linchamientos y despidos, marcaje y señalamiento, … Puestos a apoyar personas, los progresistas podrían apoyar a los débiles y sojuzgados, a los perseguidos ¿por qué no éstas?, las víctimas.

Los Peter Pan españoles, abrazan las movilizaciones de masas catalanas, los ojos les hacen chiribitas al ver decenas de miles de individuos moviéndose, olvidan que en sí mismas, las movilizaciones no dan carácter democrático o progresista a los objetivos que pretenden. El fascismo, el nazismo, los comunistas, movilizaron cientos de miles de personas; madres, abuelos, niños, trabajadores, campesinos, comerciantes, guardias, funcionarios… bien organizados y vestidos y ornamentados con iguales colores, fueron sacados a las calles y mostrados al mundo en defensa de sus objetivos nada democráticos y nada progresistas.

Aquellos individuos no eran monstruos identificables desde lejos, solo en las películas lo identifican los espectadores, en la realidad eran niños y niñas disfrutando de la fiesta y el disfraz, jugando con su familia sintiendo protección de sus padres y madres, rodeados de miles de individuos vestidos igual, cantando lo mismo, abuelos que soñaban el mejor de los futuros para hijos y nietos, eran padres y madres que tenían fe en un mundo nuevo en el que resolverían todos los problemas de la humanidad. La maldad se manifestó después amparada en ese clima tan emocional e irracional en el que se descalificaba a los no asistentes. Ahora llamados anti catalanes, como Franco utilizaba lo de antiespañoles, ahora fascistas, cuando Franco llamaba comunistas. Entonces el fascismo expulsaba a la mitad de la ciudadanía a los infiernos, igual que ahora hace el nacionalismo, los considera extranjeros, igual que hacía Franco, recuerden, los fascistas ganadores se llamaban a sí mismos los nacionales.

Entonces, igual que ahora, quienes participaban creían ser los buenos y el resto los malos, entonces como ahora los promotores de las movilizaciones eran una parte del poder, ponían a disposición de los movilizados autobuses y organización, lugares colocación, juegos… ellos, las élites políticas y económicas, marcaban consignas principales y decidían por sí mismos los objetivos finales. No creerán que les dejarán ejercer el derecho a decidir sobre la Diada, ¿cómo, por donde, consignas, objetivos... Y por supuesto los promotores financiaban la movilización.

Algún día conoceremos las cifras de dinero del proceso de independencia, la financiación proveniente de entidades públicas supuestamente de todos, que desviaban dinero de forma corrupta y antidemocrática, sustrayéndola de las necesidades del conjunto de los catalanes que satisfacían a solo una parte ideológicamente diferenciada. Será interesante conocer aquellos que financiaron la secesión, personas y empresas privadas, las pymes sobrevenidas secesionistas, por miedo a bloqueos, boicot o de motu propio, no solo habrá independentistas tradicionales, encontrarán aquellos que sobornaron porque pensaban que una ruptura aumentaría sus fortunas, o su cuota de poder simbólico para hacer negocios en la nueva sociedad, o simplemente que les mantendría con salarios públicos de 100.000 € anuales en buenos cargos de poder institucional. Será interesante también desentrañar las redes de apoyos que buscan beneficios geoestratégicos, aunque muchos serán testaferros, está claro que una ruptura en España y Europa, debilita a ambas, ello es de alto interés para algunos estados y corporaciones globales ya que les haría ganar poder relativo.

Salvando las distancias del clima de violencia, tanto en Chile como en la España republicana, también hubo cientos de miles de personas en las calles antes del golpe definitivo. No, no eran los mismos en un sitio que en otro, de ninguna manera, siempre hay diferencias concretas en cada lugar y momento, tampoco son los mismos que en Cataluña, pero sí tienen algo parecido en su justificación, en ambos casos los golpistas adujeron una nueva legitimidad que les confería las masas, la gente, el pueblo en la calle, sin duda miles de personas, y adujeron la necesidad de una nueva legalidad que oponer a la existente. En eso son parecidos.

No es progresista aceptar que un grupo sin tener amplísima mayoría pueda soliviantar los derechos de todos, y derogar leyes anteriormente votadas por mayorías más amplias, e imponer nuevas leyes sin mayorías similares que rompan las relaciones anteriores, implica justificar otros golpes pasados o futuros, como el de Franco. Entonces reprimieron apartaron y fusilaron a los funcionarios republicanos que respetaban la legalidad constitucional y no la suya. Una pregunta quedará siempre en la mente de millones de personas ¿Si éticamente lo pueden hacer unos, por qué no otros?

En Alemania, tras las barbaridades cometidas, mucha gente para defenderse de colaborar con la represión, se justificaron en la obediencia debida y en el desconocimiento de asesinatos, ellos quisieron creer que se limitaban a cumplir órdenes, no sabían, no pegaron un tiro a nadie, no fusilaron. Trataban de preservar su conciencia para seguir viviendo. Colaborar con la represión no solo es reprimir, es mirar para otro lado cuando prohíben inscribir una asociación, es señalar a personas para apartarlas, los lazos amarillos y la parafernalia indepe, pretenden intimidar y marcar a quienes no los portan, colaborar es facilitar listas de votantes, o de gente que no va a votar, como explican en la propaganda oficiosa en las votaciones, es delatar comportamientos privados en el colegio y en la oficina… En Alemania e Italia, justificaron con la obediencia debida mucha represión fascista, por eso la Constitución española protege a militares, policías… dándoles el derecho a desobedecer órdenes que atenten contra derechos constitucionales de otras personas o que implicaran violencia excesiva para hacer cumplir la ley.

Ahora vienen los nacionalistas y acólitos y defienden desobedecer, para atacar derechos constitucionales de todos, desobedecer al Estado, sus leyes y normas, lo hacen protegidos por su poder catalanista. Pero, a ustedes ni se los ocurra desobedecer leyes, instrucciones o advertencias del poder soberanista, del poder político, del administrativo, o de los delegados en colegios, universidades, empresas, clubs, asociaciones, … siempre que ese poder esté en sus manos, la desobediencia a ellos, tendrá un alto coste, simplemente no opinar igual supondrá, como poco, marginación, bloqueos, boicots. Cuenta Ovejero, que hace poco intentaron presentar un libro en librerías de Barcelona, éstas se opusieron a ceder un espacio durante unos momentos. En los últimos treinta años conseguir un local para reunirse o presentar una asociación, … si no estaba en la óptica soberanista, fue imposible lograrlo, los espacios privados o públicos, en Cataluña, solo son para el independentismo.

miércoles, 15 de junio de 2022

El proceso de secesión, no fue, no es progresista. (6)

Tras las elecciones de 2010, nació un problemón (29-11-2010)

Todo el mundo está pendiente de las elecciones y del partido del siglo, y de la crisis, seguimos moviéndonos lentamente y seguimos cayendo, ¿hasta dónde, hasta cuándo? Y ni siquiera en la campaña catalana los electores se han enterado de que estábamos a punto caramelo de quebrar, porque los ¿líderes? políticos y mediáticos estaban en otra fiesta. Claro que también están en otra fiesta la patronal y sindicatos. Nosotros cada uno a lo nuestro que ya vendrán los salvadores de lo de todos. Los resultados de las catalanas, no parecen espectaculares, se esperaba una deriva soberanista o independentista tras la sentencia del Estatuto, que ahora encauzará CIU, porque si quiere salir adelante y repetir, deberá poner todo, todo su acento en la crisis económica. Elecciones, todos los resultados. Generalitat de Catalunya.

La alegría del PP por su papel, resulta un poco casposa, suben los independentistas, pero ha sido el triunfo del cambio, comienza el cambio dicen, pero ¿en qué dirección? ¿Hacia el cupo navarro y euskaldún? Y en España ¿quién quedará para contribuir fiscalmente de forma solidaria al conjunto?, ¿o empezamos todos a hacer también balanzas comerciales y poner pegas a las relaciones comerciales intra CCAA? Viva el proteccionismo autonómico, mejor aún, el proteccionismo tribal. Viva Cartagena libre e independiente, decían en la Transición y tantos izquierdistas con banderas nacionalistas en todas partes creían que aquello era progresista. La siembra de la semilla de la independencia está hecha, como en otros campos dejamos sembrar y hasta la cosecha nadie dice nada. Durante muchos años en este país, España, muchos han pensado, han creído, han soñado, que el independentismo era una opción progresista porque estaba en contra del Estado, y los partidos de izquierda han dejado la crítica al nacionalismo en manos de la derecha, lamentable.

Como en otras cuestiones, desde la izquierda española se ha abandonado una política de aclaración del pasado del nacionalismo, ni ERC estaba haciendo una política de izquierdas –cuando era un poder en Cataluña, antes de la Guerra Civil metía emigrantes en trenes para echarlos de Cataluña-, ni las cosas que uno escucha a sus líderes pueden considerarse como ideas progresistas, ni que decir tiene, que los sonidos de los Laporta-people tienen poco de izquierdismo. Tampoco tiene mucho la deriva nacionalista del PSUC con su ‘a ver si quedamos por encima de ellos’, intentan ser más papistas que el papa, pero si alguien quiere nacionalismo, pues va a lo clarito, a la matriz, mejor que al sucedáneo. Menudo trabajo tiene pendiente la relación PSOE-PSC, parecido al trabajo aplazado en las izquierdas de toda España, no olvidemos a la filial de IU en Euskadi en el gobierno Ibarreche. Mientras tanto en España, como escribe Luis Villarroya ‘17 normas diferentes de etiquetado, o 17 de producción, o de impacto ambiental, o fiscalidad, o…que hayamos pasado de un mercado de 45 millones potenciales de clientes a 17 mercados de menos de 3 millones’. Añado, que tendrá algo que ver con nuestra crisis y posibles salidas. (29-11-2010)

El 12 de septiembre de 2012 se produjo un cambio de rumbo sustancial en todos los niveles de nuestra sociedad, iniciándose de facto esta nueva fase que finalizará con la proclamación formal del nuevo Estado catalán independiente. Asamblea Nacional Catalana.

Nace un nuevo problema, mejor, si quieren ustedes, cobra una dimensión imprevisible la cuestión nacional, por urgencia, un viejo conflicto que se planta con fuerza ante nuestras vidas reclamando soluciones. Hay momentos en los que la historia se acelera, y este es uno de ellos, y de poco sirve esconderse tras la sábana, -bastante tiempo llevamos paralizados con esta crisis- reclamará rapidez en los movimientos, esfuerzos para depurar posturas, buscar alianzas y sobre todo proyección al futuro. Ninguna salida es fácil, de lo contrario ya estaría resuelto y muchos aspectos de la cuestión son susceptibles de ofrecer brillos distintos de similar intensidad dependiendo del lugar en que se observe. Utilizar por cualquier parte el tópico, ‘estos no se enteran’, no puede ser la salida para dejar de argumentar. El problema lo es por su historia y principalmente por la fuerza que ha cobrado rápidamente en apoyos populares. El independentismo que apoyaba un 13% de los catalanes en 1988, dobló apoyos en 10 años y volvió a doblar al siguiente decenio, hasta llegar hoy a ser preferencia del 50% de los catalanes.

Al margen de las dificultades legales que actualmente soporta el pacto de convivencia vigente, las cuales no contemplan soluciones que proponen algunos grupos, como el pacto fiscal –tipo cupo vasco- o la independencia, la salida debe buscar caminos políticos. La relación actual está engarzada en leyes españolas y europeas, normas que puede cambiar la política, por descontado, pero no es inmediato, requerirá de batallas políticas largas y duras. Una realidad muy diferente a la almibarada primavera que oigo estos días y que supongo aumentará. Por ejemplo, ante una secesión, pretender que Cataluña se integrara sin problemas en la UE es como poco ‘raro’, ya que necesitaría para ingresar de la unanimidad de estados miembros y resultaría extraño que España votara a favor de su integración, aceptando la secesión.

¡Paren el mundo que me bajo!, esta expresión define a las claras el sentimiento de muchas personas. Vemos los telediarios plagados de noticias negativas, -no solo de la crisis, robos, asesinatos, batallas, algaradas, palizas… en cualquier ciudad del mundo, pasan por la tele llenando de miedo a los televidentes que en gran parte lo identifica como si pasara en su pueblo- si vemos la gente que nos rodea, lo mal que lo pasan, y las expectativas que empeorarán, no es extraño que la gente grite ‘me quiero ir’. Si de repente, alguien ofrece la posibilidad de un mundo mejor, sin esfuerzos, sin costes, habrá miles de personas que se apuntarán a esa nube independentista.

La situación podría ser entendida por los agravios y sentimientos nacionales, reales o ficticios, también influye poderosamente la crisis en el crecimiento del sentimiento independentista multiplicando su fuerza hasta llegar a ser la mitad de la población catalana. Los nacionalistas de CiU han regado este huerto soberanista ya que, entre otras cosas, les deja completamente a salvo de responsabilidades en su historial, recortes a los débiles, deuda, corrupción…de todo son culpables los ‘extranjeros’. Realmente han hecho un excelente trabajo de comunicación al lograr hacer creíble la imagen de que los responsables de la crisis en Cataluña, sean los españoles. Para conseguir resultados de hartazgo en los vínculos con los españoles, han contado con el apoyo inestimable de la estrategia de crispación del PP, que tan buenos resultados electorales les reportó en el resto de España desde los gobiernos de Aznar.

Hay similitudes entre CiU y PP, y entre las izquierdas catalanas y españolas. Los culpables de la crisis son los otros, los recortes a los débiles y la protección a los ricos, muestran igual filosofía de sociedad que el PP, la burbuja inmobiliaria y de crédito catalana tuvo dimensiones similares al resto, las Cajas quebradas, la responsabilidad de los poderes financieros y sus agentes políticos fueron similares, como también las dificultades de financiación… El discurso de las izquierdas no ha calado en ningún punto de España, sigue sin haber una explicación coherente de lo ocurrido en estos años, ¿qué pasó, por qué, quienes son los responsables, como se puede salir, que sacrificios exige, que otras alternativas pueden ponerse en marcha?… En vez de elaborar un discurso propio, con proyectos ilusionantes, en Cataluña, las izquierdas se ponen tras la pancarta independentista que les arrastrará cediendo la ilusión de un mundo progresista a lo identitario, lo xenófobo.

La política pasa a ocupar el espacio. Un hecho fundamental para explicar el rápido ascenso del independentismo es que el vacío de proyectos de vida se llena con rapidez, y nuevamente la política intenta desplazar a la economía formulando un proyecto de ilusión social que encauce la indignación. A pesar de ser imprescindible para dar el salto adelante nadie ha sido capaz de generarlo para salir de la crisis en España, ni izquierdas ni derechas. Mientras un cúmulo de circunstancias ha favorecido que sea el nacionalismo, independentismo, quien ha logrado mostrar un proyecto contra todos los males, relegando las perspectivas negativas hacia un proyecto mágico de futuro ideal que puede aglutinar voluntades bajo el paraguas de la solución a todos los problemas, lo cual por mentira que sea, consolidará la unidad en el carácter xenófobo, ante la arremetida contra los otros, los culpables.

Las palabras del Rey, no fueron de ayuda, se convierten en metedura de pata, puesto que toma partido por una postura y se enfrenta a otras y un Jefe de Estado, cuanto menos se posicione, mejor, de lo contrario cabe la posibilidad de que en Cataluña se derrumbe su ‘prestigio’. Parece que el PP usa más al rey que el PSOE, lo cual acelerará su desgaste, en este sentido se puede decir que los populares están poniendo al Rey al pie de los caballos. El problema planteado con el encaje catalán/español que representaba el Estatut, lo es por las dificultades para encontrar satisfacción con amplios consensos en los distintos núcleos de población que eviten atropellar a alguno de ellos. Desde luego la solución no consiste en esconder la cabeza bajo el ala y negarlo, -hoy no me viene bien, no es buen momento, tenemos otros problemas más graves…- es evidente que hay cientos de miles de personas que quieren tratarlo ahora comandado por un potente sector de las élites catalanas que empuja, en los momentos de crisis, cuando el otro está debilitado.

Existen grupos de población e intereses diferentes: allí, los que verían favorable la independencia y los que no, además habrá otros grupos interrelacionados que tomarán posturas transversales. En el resto de España, -algunos muy pocos sustentan utilizar tanques- hay los que están en contra de cualquier opción y solo querrían quedarse quietos, y los partidarios de que se independicen, o los que defienden la opción federal que es la más cercana a la Constitución y que estaba contenida en ella. De lo contrario, ¿qué pintaba el Senado, si no era cámara territorial? En cualquier caso, toda opción debería contemplar a los otros catalanes en el mismo plano de igualdad ética, legal, política…, allí hay cientos de miles soberanistas, pero también hay cientos de miles que quisieran mantener un estatus de españolidad y catalanidad compatibles. Para resolver el problema de la cuestión nacional, muchos, incluidos padres constitucionales, pensaron en la opción federal, -habrá que ver si no llegamos tarde a ella- tiene defensores que se ven las experiencias favorables del funcionamiento de estados federales como el alemán, norteamericano, australiano, canadiense, belga… situaría en igualdad a los territorios para discutir entre ellos sus problemas, sin el desgaste actual de discusión de cada uno con el Estado central, más propio de las confederaciones.

Entre la variedad de los que apoyan diálogo y democracia, los hay cerca de aceptar el derecho a la autodeterminación, o la capacidad de decidir del pueblo catalán y no condicionarlo al conjunto del pueblo español, a pesar de que ello sea lo que recojan las leyes. Hacer un referéndum entre 46 millones de españoles, como recoge la Constitución al situar al sujeto político en el pueblo español, es un poco inservible para resolver la situación porque su resultado no minora un gramo el problema planteado en la población catalana. Pero que un referéndum estatal no sea útil para avanzar en la búsqueda de soluciones no valida el argumento contrario, o su injusticia. La Giralda no es de los actuales sevillanos, ni la Costa Brava de los actuales lugareños de allí, el mero hecho de nacer en un lugar no debería aceptarse como derecho de propiedad sobre territorios y riquezas históricas, catedrales, museos, etc.

En todos los casos será necesaria una gran labor de comunicación y debates que ya han comenzado en los que habrá que intentar que no le encierren a uno en la pelea dicotómica, típicamente española/catalana. Hay argumentos exagerados por ambas partes, sin duda, que será imposible evitar por los distintos niveles a los que se plantean las discusiones, ya que no podemos olvidar que estamos fundamentalmente ante una batalla política que involucra a millones de personas que interiorizan sus emociones y su identidad, -sin olvidar sus intereses concretos- lo cual definirá sus acciones. El debate en la calle, en su mayoría no se apoya en argumentos académicos, por otra parte, algunos de ellos tramposos, sesgados, … y sí en tópicos, sentimientos, ideas torcidas, intereses, sueños, comentarios vecinales, experiencias personales no generalizables…

Los intelectuales orgánicos soberanistas ridiculizan argumentos de los no independentistas, dando por supuesto la utilización de razonamientos ‘pasados de rosca’ con la intención de sembrar miedo, y salen a la palestra con pretensiones académicas que descalificarían los anteriores. Obviando que en muchas ocasiones son respuestas a los utilizados por cientos de miles de soberanistas, y sus órganos de expresión oficialistas que inundan el mercado con ideas tales como: lo fácilmente que se puede conseguir la secesión, Cataluña estaría en la eurozona desde el primer momento, los españoles son perversos y aprovechados, el expolio ejecutado por España hacia Cataluña se cifra en 300.000 millones, los catalanes pagan más impuestos que los españoles, el déficit catalán es consecuencia de la deuda de España hacia Cataluña según las balanzas fiscales, no habría deuda catalana en el nuevo estado, la independencia resolvería todos los problemas catalanes…