martes, 20 de octubre de 2020

El secesionismo madrileño imita al catalán

 ¿Todo el mundo tiene derecho a la protesta en las calles?, que más da la respuesta, el caso es que lo hacen, e irá en aumento. La derecha también toma las calles, y la ultra derecha. Lo primero que hay que decir es que históricamente ya vimos que las derechas más o menos fascistizadas tomaban las calles, con violencia creciente en los años del primer tercio del siglo veinte. En aquella época, y siempre, con profusión de banderas y de jóvenes. Y sí los gritos de libertad eran comunes, aunque muchas personas se lleven las manos a la cabeza. Hay gente que se sorprendía de ver manifestaciones enormes de secesionistas catalanes, con profusión de banderas, y no los cuadra en sus esquemas que las derechas, los nacionalistas, catalanes o madrileños, puedan salir a las calles.

 Si quieren recordar experiencias cercanas, en los setenta tienen las caceroladas en Chile, que propiciaban un clima de oposición, de golpe. Hay gente que dice que las manifestaciones no derriban gobiernos, habría que revisar experiencias, pero en todo caso hablando en presente aquí y ahora, construyen un clima propicio para su derribo, hacerle la vida imposible que le lleve a dimitir y convocar elecciones. La esencia de ese clima es difundir la idea de que es ilegitimo, aunque haya ganado las elecciones, aunque sea elegido parlamentariamente por una mayoría, de acuerdo con las leyes en vigor. Para las derechas es ilegítimo todo aquello que no sea lo suyo. Su empresa, su ciudad, su país, su gobierno, su libertad.

 Los secesionistas madrileños, los organizadores, tienen claro que en la nueva etapa que se avecina las dificultades serán gigantescas, superiores a las de la crisis anterior, el déficit aumentará hasta probablemente sobrepasar al del gobierno Zapatero, el paro y la pobreza relativa y severa aumentará, las colas del hambre se verán más nutridas y extensas que ahora, la deuda aumentará y su financiación se hará más cara y difícil. Y veremos cómo avanza lentamente Europa, no con la rapidez que necesitan millones de personas. Ese caldo de cultivo esperan aprovecharlo los secesionistas madrileños y sumar a sus fuerzas el descontento que se generará, como hizo el independentismo catalán con los indignados por la crisis anterior. La historia muestra que la fascistización se produce en momentos de crisis.

 Los secesionistas madrileños, como los secesionistas catalanes, tienen bien presente su territorio, sus banderas, su identidad ultranacionalista, y sus beneficios, empresas cerradas y obreros protegidos no generan los mismos beneficios, tienen presente como los secesionistas catalanes, sus impuestos. En la nueva etapa de reconstrucción nacional, el déficit que supone un aumento de gastos y disminución de ingresos, se puede atacar subiendo impuestos y ahí estarán ellos para tratar de evitarlo. El déficit también se puede atacar reduciendo gastos, y ahí estarán las derechas secesionistas para profundizar en los recortes que habrá que acometer.

 Los secesionistas madrileños, son tan ultranacionalistas como los secesionistas catalanes, su bolsillo es sagrado, su país es el que ellos tienen en su cabeza, en su entorno, en sus clubs, y urbanizaciones, ellos determinan quienes son patriotas y quienes enemigos, necesitan los barrios de la ciudad para presentar sus movilizaciones como los catalanes, necesitan simplificar problemas y soluciones, como los catalanes, autodeterminación todo el poder para la Generalitat, o dimisión del gobierno todo el poder para las derechas, que suponen ganarían las elecciones. Ellos y los otros, ellos los nacionales, los otros el resto, rojos y suaves. Banderas, identidad, patria, grandes palabras, son el comienzo.

Como los secesionistas catalanes se apoyan en el gobierno, de la Comunidad, que los sustenta, los ayuda, los alienta, los jalea, -que parecida es a Torra en lo fundamental-, se apoyan en los policías, se abrazan si es posible para presentar banderas y fuerzas del orden juntos, que idiotas los polis, o que consentidos, nunca se debe hacer arrimar fuerzas policiales a banderas, la neutralidad de la fuerza es un principio básico de la democracia, está empezando a ocurrir lo mismo que con los secesionistas catalanes, aprovechan el gobierno territorial para desplegar sus fuerzas, sus gritos, para amedrantar al oponente.

Los secesionistas madrileños como los catalanes echarán la culpa de todos los males al gobierno de la nación, su responsabilidad territorial no existe, que Madrid y Cataluña, sean los dos grandes focos de la pandemia en la que ambos suman la mitad de contagiados y la mayoría de muertes, se tapa con una mano y se presenta la otra. Culpables el gobierno de la nación, y no los gobiernos autonómicos, Madrid y Cataluña, suman unos 14 millones de habitantes y el resto de España 33 millones, se reparten a mitades los muertos. Pero los secesionistas liberarán de responsabilidad a sus respectivos gobiernos y cargarán toda responsabilidad en el gobierno central, lo cual se verá favorecido porque de forma habitual los españoles cargan las culpas en el gobierno nacional. Cuesta mucho trabajo explicar ahora deprisa y corriendo que somos un país federal desde hace mucho tiempo, cuando debería haberse hecho hace años.

Los que protestan en las calles no son ultraderechistas todos ellos, los que dirigen y organizan sí. Los que protestan en las calles no saldrán todos ellos beneficiados de los objetivos que pretenden los organizadores, que son arrinconar al gobierno, debilitarlo e impedir un programa de reformas, de reanimación económica, también tienen como objetivo a medio plazo, derribar al gobierno obligándolo a convocar elecciones que ellos esperan ganar, como dicen sus encuestas que comienzan a difundir apurando la idea de ilegitimidad.

Los que protestan en las calles no serán ultraderechistas todos ellos, organizadores y promotores sí, con objetivos y visión muy clara de recoger la desesperación y el hartazgo que irán en aumento sumergiendo en ese magma a millones de españoles. Ello hará posible que aumenten las protestas, que los organizadores sumen a muchos de los nuevos indignados, que estarán en el paro, muchos precariados, muchos hambrientos, muchos autónomos y pymes que hayan cerrado y roto sus sueños, empresas cerradas, la demanda mundial por los suelos, …

Ellos sumarán a los que no les llega el cobro de los ERTE, a los que se cansen de esperar para cobrar la renta básica que irá poco a poco… El gobierno tiene que acelerar todos los trámites que reduzcan tiempo y gente desamparada, no valen los horarios normales, si tardan los ERTE’s es munición para los secesionistas, si tardan las gestiones del paro es munición, hay que aumentar jornadas y personal que reduzcan y aceleren respuestas. La Renta básica en marcha ya, aunque no esté claramente definida, pero que empiece a ser visible, al mes siguiente habrá tiempo de revisarla.

Publicado 20-05-2020

lunes, 19 de octubre de 2020

Destruyendo la España democrática

 Jueces fuera de la ley (y de la honestidad). XavierVidal-Folch.19-10-2020

 

Si estos individuos cumplieran la ley, o si Lesmes la respetase, ya se habrían ido a casa hace tiempo

''La parálisis del Poder Judicial, cuya cúpula está vencida, no se debe solo a los políticos: al “golpe institucional” del PP —como lo describía ayer en este diario Tomás de la Quadra-Salcedo— pues boicotea su sustitución, y a la torpeza del Gobierno intentando cambiar su normativa sin consenso. También, y antes que de ellos, es culpa de jueces y juristas de “reconocido prestigio” que integran el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Conculcan el Estado de derecho. Los 20 caducaron su mandato hace casi dos años, que se cumplen en diciembre. Todos. Dicta la Constitución que los vocales lo son “por un periodo de cinco años” (artículo 122.3). Y la Ley Orgánica del Poder Judicial (la 6/1985) recuerda que la Carta Magna “vincula a todos los jueces” (artículo 5), que “no aplicarán” reglamentos “contrarios a ella” (artículo 6), así que su cúpula ejercerá “de acuerdo” con lo que prescribe (artículo 104). Por tanto, el Consejo “se renovará en su totalidad cada cinco años” (artículo 568) y sus componentes “cesarán en sus cargos por el transcurso de los cinco años” o por su “renuncia aceptada por el presidente” (artículo 582), a saber, este Carlos Lesmes que zancadillea al Rey.

Si estos individuos cumplieran la ley, o si Lesmes la respetase, ya se habrían ido a casa hace tiempo. Lo hicieron sus predecesores en marzo de 1996, lo que obligó al Parlamento a trabar un pacto para sustituirles. Pero no solo se niegan a dimitir. Además, conspiran. Los más ultras presionan para convocar un pleno contra la (chapucera) reforma (propuesta por el Gobierno) de la ley orgánica que ellos mismos violan. Como son gentes sin ley, son sospechosos de hacerlo para perpetuarse. Cuatro de los siete abajofirmantes de petición de un pleno militan en la Comisión Permanente del Consejo: cobran igual que un magistrado del Supremo, entre 6.000 y 6.500 euros netos al mes. Son José Antonio Ballestero, Juan Manuel Fernández Martínez, Juan Martínez Moya y Nuria Díez Abad. Si alimentan un “interés directo o indirecto” en su actuación, son recusables (artículo 580.2).

Otros agitan desde los medios, como el talibán José María Macías, autor del paralelismo polaco-hispano sobre el Estado de derecho (en un artículo del 5/10), que inspiró al Gobierno de Varsovia a arremeter, el día 14, contra España. Macías, un día servidor del pujolismo, solo cobra dietas. Prefiere sus negocios como socio del bufete Cuatrecasas, compatibles, ay, con ser vocal simple del Consejo, desde donde promociona a los jueces que dirimirán sobre los asuntos que defiende. Se llama honestidad.''

lunes, 12 de octubre de 2020

La Fiesta Nacional. ¿Por qué no cambiamos el día?

 El miércoles 12 de octubre de 2016, publiqué recogiendo lo escrito el viernes 12 de Octubre de 2012, sobre la efemérides, lo reproduzco. 

Dice la locutora de TVE que durante el desfile por primera vez en varios años no ha habido gritos ni insultos. ¿Se darán cuenta de que esto señala un problema? Porque ello quiere decir que para los asistentes ‘verdaderos españoles’ España es azul, solo es de ellos, la bandera solo es suya, los ejércitos solo son suyos… el resto estamos de prestado. Supongo que en la derecha hay personas inteligentes y racionales que entenderán que esto es un problema. 

Tenemos muchos problemas sin resolver, al margen de la crisis. Uno de ellos podría ser el del día de la Fiesta Nacional de España. Para empezar, no parece que fomente demasiada unión celebrarla con un acto principal que recuerda a muchos el desfile de la victoria, aquel con el que los franquistas conmemoraban la derrota de la mitad de los españoles. Difícilmente un desfile militar de estas características podría unir, es más, parece que facilita ‘salivar’ y viejas pasiones fascistoides y exclusivistas… 

Nunca compartí la excesiva importancia que un gobierno cede a los militares, lo cual por otra parte solo oscurece al resto de españoles, médicas, maestras, arquitectos, mineros, pescadores, agricultores, barrenderos, poceros, electricistas, biólogas, etc. etc. al menos, tan necesarios e importantes como el que más. 

La transición dejó cosas sin resolver, muchas podrían haber ido encontrando salidas poco a poco, pero se fueron pudriendo, a veces por olvido o por pocas fuerzas que se dedicaban a otras tareas. Ningún español asesinado debería estar en cunetas, cuevas y pozos –salvo que sus descendientes lo deseen como símbolo, lo cual es comprensible-, los emblemas fachas de calles, plazas, edificios, deberían haberse quitado hace mucho tiempo,… porque seamos serios, mantenerlos supone un insulto a la mitad de los españoles -‘¿recuerdan? que se jodan’ - que solo pretende degradar a los que perdieron y encabronar a medio país lo cual aleja a millones de personas del nuevo estado democrático.

Los días festivos deberían haberse alejado el máximo posible del aroma franquista, tanto en la elección de fechas como en la parafernalia que los acompañe. Los símbolos son importantes para la gente, de tal forma que si unos individuos se apropian de banderas, días, ejército, conceptos como patria, españolizar… otros muchos individuos los rechazaremos, porque no representarán nada agradable.

Este es el problema de la bandera, complejo sin duda, no era sencillo encontrar una bandera nueva con la correlación de fuerzas existente, pero, mantenerla casi igual para muchos representa el anterior régimen sanguinario que destrozó la España democrática de la República, por eso sigue viéndose por todas partes la bandera tricolor republicana, lo cual tampoco parece una salida que fuera aceptada mayoritariamente. Lo que está claro es que los símbolos para que hubieran unido más deberían haber sido nuevos, sin historias sangrientas entre mitades de población de las que este país tiene sobradas experiencias. –Esta es una de las ventajas de los nacionalismos periféricos, nacen vírgenes de maldad o con inventadas historias de sufrimiento compartido ante enemigos externos-

Por seguir con el día de la Fiesta Nacional, no sería tan raro celebrarlo con un carácter abiertamente civil, modificando también la fecha que tiene algún componente rancio, volcándolo al día de la Constitución, elemento nuevo, sin sangre, sin malos demonios detrás, de unión de mayorías… y suprimir tentaciones de aplausos militaristas y apropiaciones indebidas. Precisamente ahora que gobierna la derecha, es cuando mejor se pueden hacer estas cosas, incluidas las órdenes, o sugerencias para que la utilización de símbolos patrios fuera extremadamente cuidada en todo momento a fin de evitar sentimientos hostiles. Que se generan no les quepa duda, que no suman, sino restan.

PD: ¿Ustedes no creen que ha sido una metedura de pata monumental celebrar en Barcelona un día de la raza, de la hispanidad, 12 de Octubre o reivindicación españolista? 

Jesús Herrera Peña14 de octubre de 2012, 12:46

¡¡No has dicho tú ná, Manué!!
«
♫Cuando la fiesta nacional yo me quedo en la cama igual, que la música militar nunca me supo levantar♫»

Totalmente de acuerdo con lo que dices en este artículo. ¿Pa qué desgastar más teclas?  Saludos,

manuhermon14 de octubre de 2012, 20:47

Pues no es tan difícil, comparado con las cosas que se están cambiando. Y las que se cambiarán. El 12 de octubre no tiene tantos apoyos como día de la gran fiesta nacional, sí parece que habría mayor consenso en vincularlo a los lazos con América, pero podría quedar civilizado, festivo, excluido lo militar y el tufillo que respira el desfile.

Hoy en 2017 abundo en la reivindicación del 12 de Octubre como día de fiesta hispana, o latina. La fiesta del español, del idioma, es un hecho que representa uno de los grandísimos activos que disfrutamos, poco valorado a pesar de permitir relacionar y unir a muchos millones de personas a ambos lados del Atántico, y por el resto del mundo. Sobre el tema encontrarán en 'Arian seis' :

'El idioma español como seña de identidad en EEUU'

'El idioma español es un fenomenal activo' 

sábado, 26 de septiembre de 2020

Persecución a los judíos. La historia como arma del presente

 "Uno de los crímenes más grandes contra el pueblo judío tuvo lugar en 1492, cuando los llamados Reyes Católicos ordenaron la expulsión general de los judíos de Sefarad. Este primer episodio del antisemitismo de Estado que Adolf Hitler admiró y trató de superar es la piedra angular del trágico historial español de intolerancia. Hoy, esa intolerancia adopta la forma de desprecio a los derechos de la minoría catalana"

Clara Ponsatí i Obiols, Su 1ª intervención en la Eurocámara, febrero 2020.

 

Respuesta a la independentista Clara Ponsatí de JxC, artículo de Xavier Vidal Folch, ‘Catalanes y judíos’: https://elpais.com/elpais/2020/02/17/opinion/1581953607_265001.html

“La prosperidad relativa, los centros culturales, en fin, la vida en los calls [barrios judíos] se acabó en 1391” al ser “destruidas o al menos arruinadas todas las comunidades judías catalanas”, ya que amén de los “robos y destrucciones” de un alzamiento popular contra ellas (tachadas desde mitad de siglo de provocar las pestes negras), “la política real acabó de completar la acción del pueblo con la confiscación de edificios, objetos de culto, libros y bienes de los difuntos; todo fue al tesoro del monarca y se repartió entre su gente”, recopila Carme Batlle en la magna Història de Catalunya dirigida por el incontestable Pierre Vilar (volumen 3, Edicions 62, 1988).

‘La política real catalana practicó pues el antisemitismo de Estado un siglo antes que los Reyes Católicos: bajo Joan I, un conde-rey catalanísimo, el penúltimo del casal de Barcelona que reinó en todo Aragón. Pero, ojo, asimismo la ulterior y definitiva expulsión de 1492 fue codecidida por el rey propio de los catalanes (y aragoneses y.…), Fernando el Católico. Subrayen: 1492. Dos siglos antes que 1714, fecha que el nacionalismo catalán considera terminal para la soberanía y el existir de Cataluña. Así, el horrendo crimen de 1492 no es exclusivo de Castilla. Nuestros ancestros catalanes, los de Ponsatí y los míos, lo cometieron también.’ Xavier Vidal Folch, ‘Catalanes y judíos’

https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/01/150130_expulsion_judios_europa_az_gch

Una vez más, la pretendida modernidad progresista catalana choca contra la realidad que su carcunda independentista, y aliados, pretenden fabricar a su imagen y semejanza. En este caso sobre la expulsión de los judíos en distintos países de Europa, escribía la BBC en enero de 2015:

·         Inglaterra y Gales:  Los judíos fueron expulsados de Inglaterra por Eduardo I en 1290. Una vez en el exilio, las posesiones de los judíos pasaron a manos de la corona, que estaba pasando dificultades económicas. Inglaterra se convirtió así en el primer país en expulsar a los judíos. Su presencia estuvo prohibida durante 366 años.

·         Francia: En 1306, el rey de Francia, Felipe IV, pasaba también por problemas financieros, así que planeó la expulsión de los judíos para confiscar y vender sus propiedades. Unos 100.000 judíos fueron arrestados el 22 de julio de 1306 y sentenciados al exilio, obligados a dejar el país con la ropa que llevaban y una pequeña suma de dinero. El heredero de Felipe IV, el rey Luis X, derogó en 1315 el decreto de su padre. Sin embargo, sucesivos retornos y expulsiones terminaron nuevamente con la expulsión en 1394.

·         España: En el siglo XV, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón querían que sus reinos fueran enteramente católicos. Por ello, emitieron en 1492 el edicto de expulsión en el que ordenaban a judíos –y musulmanes– convertirse al catolicismo o dejar el país. En total, unos 100.000 judíos dejaron los territorios españoles a lo largo del siglo XV. La mayoría se asentó en la potencia económica de la época, el Imperio Otomano. España considera en la actualidad una oferta similar a la de Portugal de ofrecer la ciudadanía a los descendientes de los expulsados.

·         Portugal: Cuatro años después de que los judíos fueran expulsados por los Reyes Católicos, Portugal hizo lo mismo. El 5 de diciembre de 1496, bajo la presión de la reciente unificación de las coronas españolas, el rey Manuel I decretó la misma conversión o expulsión. No todos salieron inmediatamente y en 1506 dos millares de judíos fueron masacrados en Lisboa. La mayoría de los judíos de la península ibérica se asentaron en lo que era el Imperio Otomano, así numerosas comunidades judías de Turquía todavía hablan ladino o judeoespañol.

·         Alemania: En 1012, el emperador Enrique II expulsó a los judíos de la ciudad de Mainz. Durante la Primera Cruzada, a finales del siglo XI, los judíos fueron perseguidos y asesinados en muchas ciudades alemanas. Con la peste bubónica (1346-1353), se expandieron los rumores de que los judíos envenenaban los pozos de agua y muchos tuvieron que huir a Polonia. En 1510, Brandemburgo expulsó a los judíos y en 1593 Bavaria hizo lo mismo. Frankfurt se sumó en 1614.

·         Italia: Después de la expulsión de los judíos por los Reyes Católicos en 1492, siguieron los territorios en Italia que estaban bajo su soberanía. Los judíos primero dejaron Sicilia, luego Calabria en 1524 y más tarde en Nápoles en 1540. En 1569, el papa Pio V ordenó que todos los judíos abandonaran los territorios papales. El rey Felipe II los expulsó de Milán en la primavera de 1597.

·         Lituania: Un decreto del rey Alejandro en abril de 1495 ordenó a todos los judíos que abandonaran el país. La mayoría se trasladó a localidades cercanas, al otro lado de la frontera polaca, y regresaron cuando la decisión fue derogada poco después. Se desconocen las causas de la inesperada expulsión, pero la hipótesis más probable es que tuviera algo que ver con la necesidad de confiscar sus riquezas para nutrir las arcas reales.

·         Hungría: En plena plaga de peste negra, los judíos fueron expulsados del país en el siglo XIV. Aunque fueron inmediatamente readmitidos, volvieron a sufrir persecuciones y otra vez expulsados por el rey Luis el Grande de Anjou en 1360, tras fracasar en sus intentos de convertirlos. Aunque los judíos pudieron regresar poco después, volvieron a ser expulsados de ciudades concretas tanto de Hungría como de Austria a lo largo de los siglos.

 

Si recurrimos a Wikipedia encontramos que los judíos fueron expulsados en la Antigua Roma por Claudio en el año 50, por el Rey Visigodo Sisebuto en el 616, en Francia fueron expulsados en 1182 por Felipe Augusto, y en otras diversas ocasiones en los años 1306, 1321, 1394, en Austria, Viena, en 1421, en Parma y Milan 1488 y 1490, Florencia 1494…

 

La denuncia de Clara Ponsatí, en nombre de los independentistas catalanes, es una fake news, otra más, una afirmación falsa -diría Félix Ovejero-, apoyándose en un dato correcto falsea profundamente la realidad, al ocultar el resto de informaciones que permitirían una interpretación más acertada de la historia. A partir de ahí, fabrica un relato de lo español aliñado con ideología antiespañola. Lo hace para cargar de razones su ideario político, denigrar la democracia española para impulsar su lucha por la autodeterminación al presentarla como lucha entre buenos y malos. Pero, los Reyes Católicos no fueron los primeros que expulsaron a los judíos, hubo pogromos en Cataluña cien años antes, ítem más, la acción de expulsión de los Reyes Católicos estuvo codirigida por el rey de los catalanes, Fernando, rey de la Corona de Aragón, por tanto, también de Cataluña.

 

La contradenuncia es pertinente porque en el movimiento independentista, entre sus apoyos y simpatizantes, en decenas de miles de activistas, quedará grabada como cierta la denuncia de la Sra. Ponsatí, habrá cumplido su función de adoctrinamiento, introduciendo otra idea para asentar el encabronamiento contra los españoles intolerantes. Será dificilísimo que se pueda abrir una brecha a otra verdad a medio plazo, dado que, cuando un individuo toma postura por una ideología, por un equipo de futbol, o una opción política, cierra sus puertas de conocimiento a todo lo ajeno al camino elegido, deja de escuchar o leer todo aquello que contradice su certeza, la seguridad obtenida en la tribu es su germen de vida.

 

Estos ejemplos anteriores, instalación y formación de los pueblos primitivos en la Península, expulsión de los judíos, conquistas en el Mediterráneo, y los ejemplos posteriores, las luchas de 1714, las guerras carlistas, la dictadura de Primo de Rivera, los fascismos europeos, el Franquismo, la democracia… pretenden mostrar otros enfoques posibles a la idea de pretendida modernidad o mayor progresismo de lo catalán respecto de lo español, la historia muestra que las opciones que tomaron las élites catalanas en los ejemplos citados fueron las más retrógradas, carcas y carpetovetónicas posibles, como veremos extensamente en este trabajo más adelante. El mito que lleva a considerar ‘Varios tramos por delante de la derecha española estarían las derechas nacionalistas de Cataluña y el País Vasco en su homologación con las democracias europeas más avanzadas’, es un mito que no refrenden los hechos históricos, sea considerada las derechas, concepto moderno, o sea considerando los pueblos catalán y español, como pretende el independentismo y otros sectores que los apoyan.

jueves, 24 de septiembre de 2020

Iglesia y religión en España. Ya no son lo que eran. (4)

En Europa tras la Ilustración, también en España, comienza otra etapa que acelera la separación de los poderes religiosos de los políticos civiles, la vida en las sociedades aumenta la secularizando, situación que con diversos grados, avances y retrocesos se produce hasta hoy en los diversos países europeos, incluidos los del Este en donde han renacido con fuerza las iglesias. Tradicionalmente la religión, cualquier religión, ha tratado de imponerse al conjunto de la sociedad y dominar las estructuras del Estado, en Europa, al menos desde el imperio romano cuando asume como religión de estado el cristianismo. El ejemplo citado de las luchas contra los judíos extendidas por toda Europa, puede derivar la mirada al actual Israel, en el que la religión judía, la rama ultraortodoxa actualmente domina amplios sectores sociales, condiciona parte de la vida civil y militar con sus costumbres y acciones y pretende dominar la totalidad del Estado y sus instrumentos de poder y gobierno.

En relación con el declive clerical de España, Thomas Pikkety escribe en ‘Capital e ideología’, Ediciones Deusto, 2019:

‘’Por el contrario, el declive clerical en España fue mucho más tardío que en el Reino Unido y en Francia. La institución eclesiástica sobre la que se apoyó tanto la monarquía como la clase nobiliaria durante los siglos de la Reconquista, vio incluso como sus efectivos aumentaban entre 1590 y 1700; eran todavía superiores al 3% de la población adulta masculina en el momento de la revolución francesa, y no sería hasta el siglo XIX y comienzos del XX cuando el peso demográfico del clero y sus propiedades comenzarían a derrumbarse. A lo largo del siglo XIX, numerosas leyes sobre la desamortización desposeyeron paulatinamente a la Iglesia de una parte de sus tierras y de sus bienes financieros, con ventas forzadas de casas y dominios eclesiásticos en beneficio del Estado, en un contexto en el que España trataba de modernizarse y de reforzar sus instituciones civiles y públicas. El proceso continuó a comienzos el siglo XX, no sin suscitar una violenta oposición y fuertes tensiones sociales y políticas. En 1911 y en 1932 se pusieron en cuestión las exenciones fiscales de las que se beneficiaban las donaciones privadas a las instituciones religiosas…’’

Lo destacable del párrafo de Pikkety es, confirmar que el declive clerical de España se produjo. Lo cual indica que, en un tiempo la Iglesia tuvo mayor poder y perdió gran parte en otro momento. También destaca que se produjo más tarde que en Inglaterra y Francia, pero se produjo. Aquí en España, sitúa el siglo XIX y comienzos del XX como momentos clave durante los que fue perdiendo, tras la ilustración española y en tiempos de la revolución liberal. A los efectos que estamos discutiendo en este trabajo, se puede refrendar que hay períodos de auge y declive del poder de la iglesia en España y dentro del declive genérico del XIX y principios del XX, se producen etapas de retroceso, o de nuevo resurgir del poder religioso, como ocurrió durante el franquismo, para volver a iniciar otro declive del poder de la Iglesia, y más importante, del sentimiento religioso en la sociedad, en los años setenta y posteriores en los que se ha profundizado la etapa democrática. 

Las historias concretas del declive clerical en cada país europeo toman caminos diferentes con velocidades distintas, la evolución no siguió una línea única en todas partes, pudo seguir múltiples trayectorias, pero hoy los caminos entre los europeos parecen confluir hacia una realidad no muy diferenciada. En toda Europa Occidental se está produciendo un proceso de secularización generalizado cuyo comienzo de esta fase puede situarse a finales de los años 60, acelerando la secularización en el cambio de siglo. Con datos de 2017 el Pew Research Center realiza un estudio llamado, ‘Ser cristiano en Europa Occidental’, del que mostramos unos datos, siendo los de los españoles similares a los del resto de europeos occidentales: Aunque un 91% de los encuestados dice haber sido bautizado, solo una minoría del 22% acuden a los servicios religiosos más de una vez al mes. En la mayoría de los países de Europa Occidental, el mayor grupo es el de cristianos no practicantes, situándose la media de ese grupo en un 46%, España en un 44%. Sin religión, se sitúa la media europea en un 24%, España lo supera hasta llegar a un 30% de españoles que dicen no tener religión. La mayoría de este grupo considera que la ciencia hace que la religión sea innecesaria. 

Países Bajos, 41%, Bélgica, 55%, Noruega, 51% Suecia,52%,  Francia 64% y España 66%, son quienes dan menor porcentaje de personas que se identifican como cristianos. Alemania, Reino Unido, Suiza, Finlandia dan mayores porcentajes, alrededor del 70%,  siendo los mas altos Irlanda, Austria, Italia y Portugal en el entorno del 80%. Mayoría de cristianos no practicantes, reconocen la labor de apoyo de las iglesias y otras organizaciones religiosas a los pobres. Los cristianos son más proclives a considerar que el islam es incompatible con los valores de su país, y los más religiosos son más proclives a prohibir inmigraciones. Tanto los cristianos que acuden a la iglesia, como los cristianos no practicantes, son más proclives que las personas sin religión a considerar que su cultura es superior. El matrimonio entre personas del mismo sexo y el aborto, son ampliamente aceptados por los sin religión y por los cristianos no practicantes.

martes, 22 de septiembre de 2020

Iglesia y religión en España, ya no son lo que eran. (3)

El siguiente gráfico procede de un trabajo inacabado de Lluís Orriols, de la Universidad de Girona. Con datos del CIS, elabora un cuadro en el que podemos destacar la línea marcada de cuadritos que representa la respuesta de católicos practicantes, sobre práctica religiosa de nunca/casi nunca, que sitúa en el año 1979 en algo menos del 15% de individuos, que en el año 2008 llegan al 45%. En el período democrático aumentan hasta multiplicarse por 3 los individuos que se distancian de la iglesia católica.

 


Podemos resumir la situación en el comentario que a continuación se expone, procedente del libro ‘Tres décadas de cambio social en España. Juan Jesús González y Miguel requena (eds.), Alianza Editorial, 2005. El párrafo procede de las conclusiones del capítulo 12, Religión y sociedad: la secularización de la sociedad española, Miguel Requena.

 ‘'Pero el proceso de secularización se ha hecho patente también, por otro lado, en una significativa pérdida de religiosidad de los españoles que aquí hemos analizado a partir de la intensa caída de sus niveles de práctica religiosa a lo largo del período 1975-2002. En esos casi treinta años, la práctica religiosa ha venido a reducirse a la mitad en España. La debilidad de algunas creencias básicas de la doctrina católica y el escaso nivel de confianza en la iglesia como institución, así como el descenso de bautismos y el aumento de matrimonios civiles, apuntan en esa misma dirección de pérdida de religiosidad de los españoles.

Sabemos ya, en suma, que los españoles son menos religiosos que antes; y que esa pérdida de religiosidad, junto con el declive societal de la Iglesia católica, ha sido lo suficientemente importante como para que podamos hablar sin ambages de un proceso robusto de secularización.’'


 

En 2017 el número de matrimonios celebrados en España fue de unos 172.000, de los cuales cerca del 3% fueron entre personas del mismo sexo. Un 16% del total se casan con al menos un cónyuge extranjero. Se celebraron unas 103.000 separaciones y/o divorcios. El 80% de las bodas que se celebran, son civiles, quedando las religiosas en un menor 20%. Y el 47% de los hijos nacen fuera del matrimonio. Los datos facilitados por el CIS -Estudio 3194, entre octubre 2017/enero 2018- en la última encuesta conocida realizada sobre la religión y su influencia entre los españoles son interesantes para contextualizar la influencia y el poder social perdido de la Iglesia entre los españoles, ello al margen de declaraciones de algún obispo, o de la virgen capitana general, o peinetas en procesiones. Veamos algunos datos: 

En la pregunta 3, sobre quien debería prestar atención sanitaria a las personas enfermas, cerca del 88% responde que las Administraciones Públicas, o sea el Estado, no las empresas ni la caridad cristiana. En la pregunta 4 sobre quien debería proveer de cuidados a las personas mayores, cerca del 72% cree que las Administraciones Públicas, como en la anterior, una preferencia por lo público. Interesa ver la diferencia con otras épocas antiguas en las que la esperanza era que prestara esas tareas la caridad de la Iglesia, o particular. En la pregunta 33, sobre las relaciones sexuales entre adultos del mismo sexo, un 68% dice que nunca está mal, bastante alejado de las enseñanzas de la religión. 

En la pregunta 35 sobre relaciones marido/mujer, la responsabilidad del marido llevar dinero y la mujer cuidar casa y familia, solo están de acuerdo con ello un 10% de las respuestas. En la pregunta 36 sobre el grado de confianza que le inspira la Iglesia y organizaciones religiosas, al 47% le inspira muy poca o ninguna confianza. A la pregunta 37, ‘Las autoridades religiosas no deberían intentar influir en lo que la gente vota’, más de un 84% se manifiesta de acuerdo o muy de acuerdo.

domingo, 20 de septiembre de 2020

Iglesia y religión en España. Ya no son lo que eran. (2)

 

Y es que la iglesia española ha sido siempre,

con las excepciones que se quieran,

uno de los principales aliados del poder económico,

un poder económico en sí misma y 
parte imprescindible de un sistema de poder casi feudal, 
además de colaboradora necesaria 
de las dictaduras que hemos padecido en el Siglo XX. 
C’ de España, página 142

 No podemos aceptar la conclusión de que nada se mueve en este país, no es cierto que estemos ahora igual que siempre. La iglesia fue en el pasado muy poderosa, pero la democracia, gobernantes, instituciones, y sobre todo la sociedad, va arrebatándola poder, ya lo hacía al final del franquismo, lo cual no quiere decir que no exista, sino que ha perdido considerable influencia, por lo que no se la debe considerar como antaño. Hoy los seminarios están vacíos, las iglesias parroquiales no tienen curas suficientes, porque no se renuevan los viejos, los conventos se vacían, se venden monasterios y conventos, porque no hay gente para ocuparlos, los matrimonios civiles aumentan más que los religiosos que no llegan al 20%, las iglesias se vacían de fieles en las misas y otras ceremonias… las nuevas costumbres se aceptan por grandes masas de católicos, y siguen siendo rechazadas por algunos residuos a los que se concede demasiada importancia en los medios. Dicen los autores de ‘C de España’ que la religión: ‘ha sido siempre una imposición que llega a nosotros desde múltiples estructuras del Estado y que se empeña en dirigir la sociedad’, lo cual podría ser una realidad en el pasado, pero difícilmente se puede aceptar esté ocurriendo en la España democrática lo mismo que en siglos anteriores. Los datos muestran cambios sustanciales. 

Bautismos, confirmaciones, matrimonios indisolubles y heteros, enterramientos, asistencias a misas… pierden fuerza durante la democracia, que adopta como practicas civiles ampliamente extendidas, el divorcio, matrimonios homosexuales, secularización de prácticas, ... ‘Son especialmente los jóvenes que tenían entre 15-25 años en 1975 los que introducen una reducción de cerca del 50% en la práctica religiosa semanal respecto a 1960. En una primera aproximación, se constata fácilmente que la gran quiebra se produce entre 1975 y 1981’. Jesús Domínguez Rozas, ‘La Iglesia española en cifras’. AHIg 2001. 

Veamos unos datos, con referencia a 2017: Seminaristas hay 1.213, que son 523 menos que en 2001, suponen un 30% de caída, en 2001 fueron ordenados 227 por 132 en 2016. Seminaristas en los primeros sesenta había unos 8.000 que van descendiendo en la segunda mitad de la década hasta los 6.600, para continuar descendiendo en los primeros setenta hasta menos de 3.000 bajando en la segunda mitad de la década por debajo de 2.000. Religiosos hay unos 54.000. Curas hay menos de 19.000, siendo la mitad mayores de 64 años, por tanto, jubilables, sin opción a recambio a tenor de los pocos seminaristas que se ordenan. En los años sesenta había una media de 25.000 que llegó a 26.000 al final de la década, durante los primeros años setenta hubo unos 24.000, que descienden suavemente en la segunda mitad de la década hasta los 23.000. Tras el Concilio Vaticano II, durante el tardofranquismo y finales del mismo y Transición, se producen grandes cambios en la Iglesia española, incluida la secularización de miles de curas. La Iglesia deja de ser una parte importantísima de los poderes, no desaparece institucional ni económicamente, pero la enorme capacidad de influencia social que tenía en el pasado, va perdiéndola durante la democracia. 

José Ramon Montero uno de los mayores expertos en el tema, comienza uno de sus trabajos con esta frase que atribuye a Julio Rodríguez ‘Se ha dicho, con razón, que la sociedad española de 1950 era mucho más parecida a la de un siglo atrás que a la de 1975’, resulta muy útil para recordar la lentitud de los cambios que se producían en épocas pasadas respecto a la influencia y poder de la iglesia, en el que lo dicho para el siglo, XIX podía servir para el siglo XX. Ya en los últimos años del franquismo se aceleran los cambios en la iglesia provocados en gran parte por las transformaciones económico-sociales, industrialización, urbanización… y el Concilio Vaticano II, cambios que se aceleran profundamente en la democracia. Ya no se ajusta a la realidad aquel poder e influencia, ni es útil mantener aquellos postulados antiguos en esta democracia equiparando resultados, esta sociedad no es aquella y está muy distanciada del pasado carpetovetónico y clerical de los españoles, lo cual no evita que puedan darse sucesos ocasionales, residuales. En este asunto, como vemos en otros, los autores del libro ‘C de España’, escriben con ideas como si todavía vivieran en aquella España antigua, algunos de sus postulados recogen algún hecho cierto, hoy anecdótico, que ellos elevan a la consideración de categoría para interpretar y juzgar el momento actual. Conclusiones que como resulta lógico no apoyan con datos actuales. 

‘Hace sólo veinticinco años, nadie se hubiera atrevido a pronosticar que el problema religioso español, al que cabe calificar sin exageración como crónico al menos desde la identificación de la Iglesia con el carlismo y la intransigencia de sus posiciones reaccionarias, antiliberales y antimodernas, pudiera encauzarse por términos siquiera aproximados a los de la todavía reciente transición política’. José Ramón Montero, ‘Iglesia, secularización y comportamiento político en España’. Reis 34/86. 

El proceso de secularización ocurre entre los individuos de todo el arco político, se produce una menor influencia/práctica de religiosidad en el conjunto de la sociedad española. Con información obtenida del Banco de Datos del CIS, expertos en el asunto, José Ramón Montero, junto con Kerman Calvo, dicen en relación a la variación producida en las respuestas manifestadas entre los años 1996 y 2000 con respecto a la asistencia a misa nunca o casi nunca, entre los votantes de partidos: de centro izquierda, crece de 73 que no van nunca o casi nunca a misa en 1996 a 75 en el año 2000, entre los votantes de Centro-1 crecen los que no van a misa de 61 a 64, en Centro-2 crece de 41 a 53, en el Centro-derecha crece de 38 a 47, en la Derecha crece de 40 a 44. En la izquierda baja de un 84 a 82. ‘Cuando ser conservador ya no es un problema: religiosidad ideología y voto en las elecciones generales de 2000’, Estudio/Working Paper 9/2002. Conviene hacer una matización para absolutistas, el sentimiento religioso claro que influye en el voto, hasta el punto de que los más católicos votan menos a IU, y al revés los más ateos o menos religiosos votan menos al PP, lo cual no quiere decir que la izquierda no tenga voto católico, sino que los más religiosos votan más a las derechas.

 http://www.uam.es/Derecho/WorkingPapers/1242658791834.htm