martes, 22 de septiembre de 2020

Iglesia y religión en España, ya no son lo que eran. (3)

El siguiente gráfico procede de un trabajo inacabado de Lluís Orriols, de la Universidad de Girona. Con datos del CIS, elabora un cuadro en el que podemos destacar la línea marcada de cuadritos que representa la respuesta de católicos practicantes, sobre práctica religiosa de nunca/casi nunca, que sitúa en el año 1979 en algo menos del 15% de individuos, que en el año 2008 llegan al 45%. En el período democrático aumentan hasta multiplicarse por 3 los individuos que se distancian de la iglesia católica.

 


Podemos resumir la situación en el comentario que a continuación se expone, procedente del libro ‘Tres décadas de cambio social en España. Juan Jesús González y Miguel requena (eds.), Alianza Editorial, 2005. El párrafo procede de las conclusiones del capítulo 12, Religión y sociedad: la secularización de la sociedad española, Miguel Requena.

 ‘'Pero el proceso de secularización se ha hecho patente también, por otro lado, en una significativa pérdida de religiosidad de los españoles que aquí hemos analizado a partir de la intensa caída de sus niveles de práctica religiosa a lo largo del período 1975-2002. En esos casi treinta años, la práctica religiosa ha venido a reducirse a la mitad en España. La debilidad de algunas creencias básicas de la doctrina católica y el escaso nivel de confianza en la iglesia como institución, así como el descenso de bautismos y el aumento de matrimonios civiles, apuntan en esa misma dirección de pérdida de religiosidad de los españoles.

Sabemos ya, en suma, que los españoles son menos religiosos que antes; y que esa pérdida de religiosidad, junto con el declive societal de la Iglesia católica, ha sido lo suficientemente importante como para que podamos hablar sin ambages de un proceso robusto de secularización.’'


 

En 2017 el número de matrimonios celebrados en España fue de unos 172.000, de los cuales cerca del 3% fueron entre personas del mismo sexo. Un 16% del total se casan con al menos un cónyuge extranjero. Se celebraron unas 103.000 separaciones y/o divorcios. El 80% de las bodas que se celebran, son civiles, quedando las religiosas en un menor 20%. Y el 47% de los hijos nacen fuera del matrimonio. Los datos facilitados por el CIS -Estudio 3194, entre octubre 2017/enero 2018- en la última encuesta conocida realizada sobre la religión y su influencia entre los españoles son interesantes para contextualizar la influencia y el poder social perdido de la Iglesia entre los españoles, ello al margen de declaraciones de algún obispo, o de la virgen capitana general, o peinetas en procesiones. Veamos algunos datos: 

En la pregunta 3, sobre quien debería prestar atención sanitaria a las personas enfermas, cerca del 88% responde que las Administraciones Públicas, o sea el Estado, no las empresas ni la caridad cristiana. En la pregunta 4 sobre quien debería proveer de cuidados a las personas mayores, cerca del 72% cree que las Administraciones Públicas, como en la anterior, una preferencia por lo público. Interesa ver la diferencia con otras épocas antiguas en las que la esperanza era que prestara esas tareas la caridad de la Iglesia, o particular. En la pregunta 33, sobre las relaciones sexuales entre adultos del mismo sexo, un 68% dice que nunca está mal, bastante alejado de las enseñanzas de la religión. 

En la pregunta 35 sobre relaciones marido/mujer, la responsabilidad del marido llevar dinero y la mujer cuidar casa y familia, solo están de acuerdo con ello un 10% de las respuestas. En la pregunta 36 sobre el grado de confianza que le inspira la Iglesia y organizaciones religiosas, al 47% le inspira muy poca o ninguna confianza. A la pregunta 37, ‘Las autoridades religiosas no deberían intentar influir en lo que la gente vota’, más de un 84% se manifiesta de acuerdo o muy de acuerdo.

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