lunes, 8 de junio de 2020

jueves, 4 de junio de 2020

Solo ven ingreso mínimo vital. Subvenciones por todos lados.


Aprueban el Ingreso Mínimo Vital, y salen por todos los rincones quejas y peguitas, dicen por lo que representa de compra de votos la subvención a los más necesitados, que además se quedarán por los rincones haciendo el vago, los otros millones de individuos y empresas que reciben desde hace tiempo prebendas del Estado no hacen el vago, meten a la saca y nadie dice nada. Puedo opinar dos cositas sobre el asunto.

Comprendo el desasosiego que tienen algunas personas por las subvenciones que perciben algunos y no ellos. Pero si miramos bien, nos daremos cuenta que todos percibimos alguna ayuda. De verdad, entiendo que a veces produce cabreo ver que, en situaciones de crisis, algunos se llevan más ayudas que otros. Entiendo que es un problema económico y ético, estudiar si los más necesitados necesitan más ayudas y las condiciones concretas de disfrute y de contraprestación.

Otro aspecto diferente sobre el tema subvenciones es el de quienes las perciben, no solo los necesitados, si hay derecho a ello, como dicen algunos y por qué. Es necesario ampliar el círculo de visión de cada persona que critica y mirar más lejos, la suyas y las otras, las de unos y las de otros…Y además del concepto subvenciones, considerar los conceptos relacionados, el de exenciones, ayudas y concesiones. Realmente significa que parte del dinero público pasa al sector privado, bien porque se entrega, dinero que sale, o bien porque el Estado acepta dejarlo de percibir, dinero que tenía que entrar a las arcas estatales y no entra. O bien que el Estado regala, concede graciosamente a alguna empresa, una concesión de negocio privilegiada, por ejemplo de ondas para una emisora de televisión, en vez de venderla mediante subasta al mejor postor, con lo que entrarían ingresos a las arcas públicas.

En España existe un aluvión de subvenciones, ayudas, exenciones y concesiones; a los ricos a través de reducción de impuestos, facilitando el pago de menores impuestos relativos, y/o de menores tipos impositivos, o facilidades de liquidación de sociedades como las SICAV, creando el crédito fiscal a la banca, para que no pague durante una temporada, o entregando ayudas para reflotarla. Subvencionamos a grandes personajes, los amigotes elegidos a dedo, con puestos en grandes empresas e instituciones con sueldos fuera de lo común

Subvenciones a las empresas por docenas de circunstancias, a clínicas médicas, colegios privados, congregaciones, Iglesia Católica, ONG’s. Subvencionamos grandes empresas y autónomos, exportaciones y producción, agraria e industrial, comercio y transporte... Hay subvenciones para calderas de calefacción, electrodomésticos, aislantes térmicos, interruptores de luz por detectores de presencia, ascensores, aspectos variados de rehabilitación de casas, a ventanas aislantes, a vendedores de coches, y a sus fabricantes, a grandes corporaciones industriales para abrir una instalación, y un largo etc.

Muchas de las ayudas lo que hacen es engordar los beneficios directamente, otras ayudan a mantener precios y por tanto finalmente van destinadas a manos empresariales aumentando beneficios. Un ejemplo serían los precios de la electricidad que pagamos todos al mayor costo de producción posible, a pesar de que unos sistemas produzcan barato, por ejemplo, la producción eólica y solar cuesta muy poco, pero todas las empresas nos cobrarán por lo caro, por el coste alto de las centrales de petróleo, lo cual equivale a subvencionar a grandes empresas generadoras que producen más barato. También subvencionamos a las hidroeléctricas por concesiones graciosas del agua de todos los españoles regaladas hace muchos años por Franco y que siguen manteniendo en vigor, por tanto, un insumo de producción les sale gratis, pero a nosotros nos le cobran.

Subvencionamos partidos, sindicatos, patronales, patronos y empresas afines, exportadoras, amigos afines (Gürtell da una buena y variada lista, al margen de legalidad o delito), subvencionamos películas, medicamentos, alimentos, cadenas de televisión, (una concesión a una emisora en volumen de dinero es superior a miles de subvenciones), también reciben subvención fundaciones como la FAES de Aznar, y la Francisco Franco, o las otras, pues claro. Subvencionamos peajes de carretera a grandes empresas de autopistas, billetes de metro a los papistas, o transportes en general a determinadas poblaciones, gasoil de pesca, agrícola y de transporte a camiones y autobuses, subvencionamos economatos y servicios médicos, residencias vacacionales y viajes, etc. a las fuerzas de seguridad y militares. Y etc. etc. 


Antonio Gutierrez cifra en 80.000 millones de euros anuales la maraña tributaria en deducciones, desgravaciones y otros elusivos artilugios fiscales sin utilidad económica. La lista de subvenciones es tan grande que estamos perdiendo la noción de coste real de producción, si a alguien le interesa el tema debe prestarse a estudiarlo buscando por los presupuestos y por rendijas no solamente del Estado Central, también de las Autonomías, de las Diputaciones Provinciales y de los Municipios, y no fijarse solo durante las etapas de gobierno de un color sin señalar con el dedo solo aquellas dos o tres que más rabia le dan. Pero por favor no se metan con los precariados y necesitados porque reciban unas migajas para vivir.

martes, 2 de junio de 2020

Crece la crispación. En todas partes


Los anti-ilustrados siembran violencia
 Mucha gente está convencida de que solo los creyentes en su fe son los buenos, los que entrarán al paraíso son sus correligionarios, por supuesto ellos son los verdaderos patriotas. La desconfianza hacia los otros se extiende rápidamente, los otros son vecinos y colegas de trabajo, son las diferentes, son los otros partidos y líderes que representan a otra gente, convecinos que piensan distinto, visten, sexualizan y rezan diferente. Estamos presenciando la victoria entre los partidos clásicos de las ideas de aquel republicano de EEUU, Newt Gingrich, al que Casado copia, y Aznar copió. Igual que los independentistas.

Levitsky y Ziblatt cuentan en ‘Cómo mueren las democracias’, editorial Ariel, 2018, el ascenso de Newt Gingrich en el Partido Republicano desde 1978, -llegó a presidente de la Cámara de Representantes en 1994- la extensión de sus ideas no hizo más que crecer incendiando el ambiente ‘’no necesitamos líderes cautelosos, prudentes, cuidadosos, anodinos e irrelevantes… lo que de verdad necesitamos son personas dispuestas a librar un combate acalorado…’’ así para hablar de los adversarios se fueron extendiendo los epítetos: corrupto, enfermo, traidor, felón, enemigo, antipatriota, demoníaco, destructor del país, los otros son inmorales, terroristas, aniquiladores, culpables, vende patrias, … lo cual fue prendiendo en las mentes de la gente para definir a los diferentes, y como consecuencia de ello y del miedo a la inseguridad, no quedará otra salida que eliminarlos política y socialmente y, vaya usted a saber el final cual será. Por ahora sabemos que la democracia se va agrietando y los problemas de la ciudadanía acumulándose sin resolver.

La dinámica de la campaña del PP, y de C's, tampoco es nueva aquí, el movimiento independentista lleva años utilizándola sin que hubiera llamado la atención de muchos que ahora sí la ven representada en Vox; la profusión identitaria y amenazante de banderas se vio allí, la xenofobia, odio a los emigrantes de Vox, el independentismo transmutó antes en el odio a los emigrantes murcianos o almerienses, ahora odia a los españoles sin más, sean o no migrantes, la idea de nación primero, American First, allí está instalada hace tiempo, los cargos y representación institucional solo son para los feligreses de la propia religión, tanto en Cataluña como ahora con Vox en Andalucía, ambos son anticonstitucionales, ambos fascistoides, ambos totalitarios tratan de imponer al resto su cosmovisión, su mundo sin aceptar multiculturalidad, ambos movilizadores de masas en las calles que impongan, amedranten, provoquen y agiten, ambos emocionales anti racionalistas, ambos ultra religiosos, ambos contra la pluralidad de expresiones culturas y poderes, ambos dicotómicos, ambos defensores de la familia tradicional, ambos defensores de las glorias de un pasado irreal, inventado, ambos excluyentes de los diferentes, ambos creadores de fake news y excitación permanente utilizando las redes sociales y concentraciones de masas...

Levitsky y Ziblatt en el libro citado escriben: ‘’exponemos un hallazgo fascinante: en 1960 los politólogos preguntaron cómo se sentirían si su hijo se casara con una persona militante de otro partido. El 4% de los demócratas y el 5% de republicanos manifestaron que les desagradaría. En 2010 el 33% de demócratas y 49% de republicanos afirmaron se sentirían infelices… Una encuesta realizada en 2016 por Pew Foundation reveló que el 49% de republicanos y el 55% de demócratas aseguraban temer al otro partido. Entre los militantes comprometidos las cifras se elevan a un 70% de los demócratas y un 62% de republicanos, afirman vivir con miedo al otro partido’’.

    






















Pew Research Center, realizó un informe titulado ‘Partidismo y animosidad política en 2016’ cuyo subtítulo era muy significativo ‘Opiniones altamente negativas de la parte contraria - y sus miembros’, de dicho estudio informe se recogen algunos datos citados, leerlo todo él es muy interesante para el momento que vivimos, a una mitad de la población le da miedo la otra mitad, y a los otros les dan miedo los de enfrente, por descontado afirman por mitades en ambos lados que casi nunca están de acuerdo con sus políticas u opiniones. La idea de ver al otro como amenaza, aumenta en los datos de encuestas en los últimos tiempos, -en 2 años aumenta en unos 12 puntos porcentuales-. De los resultados del estudio ya teníamos percepciones aquí en nuestro terreno, cuanto más comprometidos políticamente más extremo-negativos  respecto a los contrarios, cuanto más aguerridos los militantes más posibilidades de entrar en puestos relevantes del partido, electoralmente son más participativos cuanto más  negativistas respecto a los otros, -ello indicará que los votantes a VOX pueden aumentar de lo que recogen las encuestas, porque se movilizarán más que los tibios el día de la votación-. (Los cuadros aquí mostrados proceden de 'Partidismo y animosidad política en 2016')

El mundo se está haciendo más inseguro por desconfiado y agresivo y en España se está sembrando esa semilla. Eso tiene una salida con muy mala pinta, para empezar, habrá una paralización o imposibilidad para resolver los problemas existentes, pensiones, cambio energético, cambios y dotaciones en la justicia, medidas cambio climático, paro y precarización, educación e I+D+i, desigualdades, despoblación, relaciones internacionales, nacionalismos, etc. etc. cuyas soluciones requieren inexcusablemente de pactos, serán imposibles de debatir, buscar y encontrar salidas sin consensos. Y olviden que una opción venza, desarticule o elimine a las otras, eso será imposible, así que mejor vayan aceptando que las cosas empeoren o cambien sus registros y empujen obligando a sus líderes a la templanza, a la política, discusión y pactos.


Las ideas se siembran, luego pueden recogerse resultados, que lógicamente dependerán de lo sembrado y sus cuidados. Los resultados para la calidad democrática pueden ser horribles. Nathan Kalmoe y Lliana Mason, de la Universidad del Estado de Louisiana, realizaron un estudio, al que hace referencia el artículo aquí enlazado, en el que un 60% de militantes demócratas o republicanos, consideran al otro partido una amenaza para ellos y para EEUU. Los cambios son alarmantes porque provienen de 1960 en el que menos del 5% de militantes demócratas o republicanos mostraba rechazo a que sus hijos pudieran casarse con militantes del otro partido. ‘Sí, la retórica política puede incitar a la violencia’. Escribe Nathan Kalmoe. 

''¿Qué nos dice la investigación social y psicológica sobre el posible vínculo entre la retórica política y la violencia? ¿Pueden las palabras realmente conducir a acciones? La causa y el efecto son difíciles de establecer de manera concluyente, especialmente en casos individuales. Pero los investigadores tienen buena evidencia circunstancial del mundo real , así como evidencia de experimentos científicos que concluyen, en general, que la retórica probablemente no sea la causa principal en la mayoría de los ataques, pero el lenguaje violento y odioso puede inflamar a las personas que ya están inclinadas hacia la violencia y centrar su atención. rabia.

En una serie de experimentos que realicé en 2010, descubrí que la exposición a metáforas políticas levemente violentas como "luchar por nuestro futuro" incrementó el apoyo general a la violencia política entre personas con personalidades agresivas.''
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Durante los tiempos de la pandemia covid19, la estrategia de la crispación puesta en marcha por PP y Vox -de la que parece no está participando C’s-, tiene como objetivo arrinconar y derribar al gobierno legalmente establecido, dicha estrategia está generando la fascistización de amplios sectores sociales, se equivocan quienes piensan que es una particularidad española, como si entre los crispadores somo estuviera una muestra del franquismo sociológico, como en el resto de Europa y otros lugares del mundo, se suman a la crispación nuevas hornadas de ultras, en gran medida con conexiones internacionales. Lo que sí está claro es que nunca conducirán a nada bueno dejando instalado en la sociedad un nuevo virus, peligrosísimo para la convivencia, que imposibilita resolver problemas y mejorar las condiciones de vida del conjunto de la ciudadanía. Merece traer de nuevo una reflexión sobre la violencia política que publiqué hace un año. Manuhermon. Publicado en ‘Arian seis’ el 25 de abril de 2019.

miércoles, 20 de mayo de 2020

El secesionismo madrileño imita al catalán


¿Todo el mundo tiene derecho a la protesta en las calles?, que más da la respuesta, el caso es que lo hacen, e irá en aumento. La derecha también toma las calles, y la ultra derecha. Lo primero que hay que decir es que históricamente ya vimos que las derechas más o menos fascistizadas tomaban las calles, con violencia creciente en los años del primer tercio del siglo veinte. En aquella época, y siempre, con profusión de banderas y de jóvenes. Y sí los gritos de libertad eran comunes, aunque muchas personas se lleven las manos a la cabeza. Hay gente que se sorprendía de ver manifestaciones enormes de secesionistas catalanes, con profusión de banderas, y no los cuadra en sus esquemas que las derechas, los nacionalistas, catalanes o madrileños, puedan salir a las calles.

Si quieren recordar experiencias cercanas, en los setenta tienen las caceroladas en Chile, que propiciaban un clima de oposición, de golpe. Hay gente que dice que las manifestaciones no derriban gobiernos, habría que revisar experiencias, pero en todo caso hablando en presente aquí y ahora, construyen un clima propicio para su derribo, hacerle la vida imposible que le lleve a dimitir y convocar elecciones. La esencia de ese clima es difundir la idea de que es ilegitimo, aunque haya ganado las elecciones, aunque sea elegido parlamentariamente por una mayoría, de acuerdo con las leyes en vigor. Para las derechas es ilegítimo todo aquello que no sea lo suyo. Su empresa, su ciudad, su país, su gobierno, su libertad.

Los secesionistas madrileños, los organizadores, tienen claro que en la nueva etapa que se avecina las dificultades serán gigantescas, superiores a las de la crisis anterior, el déficit aumentará hasta probablemente sobrepasar al del gobierno Zapatero, el paro y la pobreza relativa y severa aumentará, las colas del hambre se verán más nutridas y extensas que ahora, la deuda aumentará y su financiación se hará más cara y difícil. Y veremos como avanza lentamente Europa, no con la rapidez que necesitan millones de personas. Ese caldo de cultivo esperan aprovecharlo los secesionistas madrileños y sumar a sus fuerzas el descontento que se generará, como hizo el independentismo catalán con los indignados por la crisis anterior. La historia muestra que la fascistización se produce en momentos de crisis.

Los secesionistas madrileños, como los secesionistas catalanes, tienen bien presente su territorio, sus banderas, su identidad ultranacionalista, y sus beneficios, empresas cerradas y obreros protegidos no generan los mismos beneficios, tienen presente como los secesionistas catalanes, sus impuestos. En la nueva etapa de reconstrucción nacional, el déficit que supone un aumento de gastos y disminución de ingresos, se puede atacar subiendo impuestos y ahí estarán ellos para tratar de evitarlo. El déficit también se puede atacar reduciendo gastos, y ahí estarán las derechas secesionistas para profundizar en los recortes que habrá que acometer.

Los secesionistas madrileños, son tan ultranacionalistas como los secesionistas catalanes, su bolsillo es sagrado, su país es el que ellos tienen en su cabeza, en su entorno, en sus clubs, y urbanizaciones, ellos determinan quienes son patriotas y quienes enemigos, necesitan los barrios de la ciudad para presentar sus movilizaciones como los catalanes, necesitan simplificar problemas y soluciones, como los catalanes, autodeterminación todo el poder para la Generalitat, o dimisión del gobierno todo el poder para las derechas, que suponen ganarían las elecciones. Ellos y los otros, ellos los nacionales, los otros el resto, rojos y suaves. Banderas, identidad, patria, grandes palabras, son el comienzo.

Como los secesionistas catalanes se apoyan en el gobierno, de la Comunidad, que los sustenta, los ayuda, los alienta, los jalea, -que parecida es a Torra en lo fundamental-, se apoyan en los policías, se abrazan si es posible para presentar banderas y fuerzas del orden juntos, que idiotas los polis, o que consentidos, nunca se debe hacer arrimar fuerzas policiales a banderas, la neutralidad de la fuerza es un principio básico de la democracia, está empezando a ocurrir lo mismo que con los secesionistas catalanes, aprovechan el gobierno territorial para desplegar sus fuerzas, sus gritos, para amedrantar al oponente.

Los secesionistas madrileños como los catalanes echarán la culpa de todos los males al gobierno de la nación, su responsabilidad territorial no existe, que Madrid y Cataluña, sean los dos grandes focos de la pandemia en la que ambos suman la mitad de contagiados y la mayoría de muertes, se tapa con una mano y se presenta la otra. Culpables el gobierno de la nación, y no los gobiernos autonómicos, Madrid y Cataluña, suman unos 14 millones de habitantes y el resto de España 33 millones, se reparten a mitades los muertos. Pero los secesionistas liberarán de responsabilidad a sus respectivos gobiernos y cargarán todo en el gobierno central, lo cual se verá favorecido porque de forma habitual los españoles cargan las culpas en el gobierno nacional. Cuesta mucho trabajo explicar ahora deprisa y corriendo que somos un país federal desde hace mucho tiempo, cuando debería haberse hecho hace años.

Los que protestan en las calles no son ultraderechistas todos ellos, los que dirigen y organizan sí. Los que protestan en las calles no saldrán todos ellos beneficiados de los objetivos que pretenden los organizadores, que son arrinconar al gobierno, debilitarlo e impedir un programa de reformas, de reanimación económica, también tienen como objetivo a medio plazo, derribar al gobierno obligándolo a convocar elecciones que ellos esperan ganar, como dicen sus encuestas que comienzan a difundir apurando la idea de ilegitimidad.
Los que protestan en las calles no serán ultraderechistas todos ellos, organizadores y promotores sí, con objetivos y visión muy clara de recoger la desesperación y el hartazgo que irán en aumento sumergiendo en ese magma a millones de españoles. Ello hará posible que aumenten las protestas, que los organizadores sumen a muchos de los nuevos indignados, que estarán en el paro, muchos precariados, muchos hambrientos, muchos autónomos y pymes que hayan cerrado y roto sus sueños, empresas cerradas, la demanda mundial por los suelos, …

Ellos sumarán a los que no les llega el cobro de los ERTE, a los que se cansen de esperar para cobrar la renta básica que irá poco a poco… El gobierno tiene que acelerar todos los trámites que reduzcan tiempo y gente desamparada, no valen los horarios normales, si tardan los ERTE’s es munición para los secesionistas, si tardan las gestiones del paro es munición, hay que aumentar jornadas y personal que reduzcan y aceleren respuestas. La Renta básica en marcha ya, aunque no esté claramente definida, pero que empiece a ser visible, al mes siguiente habrá tiempo de revisarla.

viernes, 8 de mayo de 2020

La sentencia del Tribunal alemán, un putsch a la UE


Copio íntegro el artículo de Vidal Folch, por su importancia.


‘’La sentencia del Tribunal Constitucional alemán es un golpe a la comunidad de derecho que es la Unión Europea

La sentencia del Tribunal Constitucional alemán, con sede en Karlsruhe, es un putsch. Un golpe a la comunidad de derecho que es la Unión Europea. En términos domésticos, un intento de golpe de Estado, pero contra Europa, pues Europa no es un Estado. Esa es la calificación que amerita un tribunal inferior cuando contraviene la resolución de otro superior en la materia, el TJUE con sede en Luxemburgo (la del 11-12-2018, que validó las compras de bonos públicos por el BCE) intentando usurpar su competencia como último intérprete del derecho comunitario.
Y lo hace, no en presunta defensa de la Constitución local (su domaine réservé), sino atribuyéndose la competencia de dirimir sobre el Tratado de la Unión: su artículo 5, que consagra el principio de proporcionalidad. En términos jurídicos, pero eso equivaldría a invadir Polonia. Además, los togados de Karlsruhe prevarican: dictan una resolución que es injusta a sabiendas porque no son legos en la materia. Y lo hacen además en beneficio de los ultras de Alternativa para Alemania, los fachas demandantes.
Sangran por los celos nacionalistas de haber perdido la prejudicial sobre las OMT de 2012, las compras de bonos sureños del famoso “haré lo necesario para salvar al euro” de Mario Draghi.
Deben ser sometidos a disciplina, esa asignatura en la que como alemanes deberían mostrar excelencia. Debe cuadrarlos la Comisión, de oficio, por incumplidores (artículo 258 del TFUE). O a instancia de cualquiera de los 27 Gobiernos (artículo 259). Y al cabo, si no deponen su rebeldía, debe sujetarlos el propio TJUE, obligando a Alemania a “adoptar las medidas necesarias para la ejecución” de su decisión (artículo 260) de diciembre de 2018.
O sucede esto —o bien el castigo del BCE al Buba si rompe su disciplina colectiva en el BCE (artículo 271)— o se acaba la Unión como comunidad de derecho, como unión, y como europea.
Económicamente hay más tela que cortar. El tribunal alemán muestra un cinismo insuperable al asegurar que su resolución no atenta contra el Programa de Compra de Emergencia de Bonos Públicos contra la Pandemia, del BCE (750.000 millones de euros). Que su decisión “no concierne a las medidas de asistencia adoptadas por la UE o el BCE en el contexto de la actual crisis del coronavirus”.
Nos toman por imbéciles.
Porque sí, sí, sí atentan contra ese programa, pues vulneran a los vulnerados de la recesión. ¿Por qué? Porque Karlsruhe aparenta centrarse solo en pedir explicaciones de si la expansión cuantitativa de Draghi (el Programa de Compra de Bonos Públicos) fue desproporcionada, al no detallar si consideró también sus efectos adversos.
Y presume de que no lo sería —a la espera de demostración ajena— porque las compras no serían ilimitadas; no se adquiriría más de un 33% de cada emisión, y no se compraría deuda de cada país más que en proporción exacta a su cuota de capital en el BCE.
El conjunto de esas salvaguardas es lo que el BCE de Christine Lagarde acaba, sabio, de flexibilizar. Si no vale el último Draghi, tampoco la primera Lagarde. Karlsruhe, símbolo hoy de prevaricación y supremacismo.’’

lunes, 4 de mayo de 2020

España Estado federal. Y pandemia covid-19

Una parte del follón organizado en torno a la pandemia tiene que ver con nuestros demonios particulares, nuestra derechona incluyo los independentistas, esos tipos que se llaman patriotas que desprecian a más de la mitad de los conciudadanos, tiene que ver con la necesidad de mucha gente de buscar culpables a los que endemoniar, tiene que ver con la necesidad de mucha gente de creerse superiores, ellos sabían todo desde el principio, los demás son inútiles, tiene que ver con la necesidad de insultar para así creerse superiores, esa necesidad que habitualmente se expresa en el futbol y en las redes. Una parte del follón tiene que ver con la facilidad de generar odios a las personas, a las ideologías, a las ideas, la necesidad de sentirse superhombres insultando a los partidos y a los políticos, superhombres porque tiene que ver con el machismo, estos comportamientos violentos son mas extensos en hombres que en mujeres.

Parte del follón que tenemos organizado tiene que ver con nuestros partidos políticos en la actualidad, cada vez más encerrados en el marketing teatral, con estrategias pensadas fundamentalmente para la captación de votos. El problema es que estos partidos políticos son un reflejo de nosotros mismos, somos tú y yo, y tu prima y tu cuñada, tu compañero de trabajo y tu colega, con sus expresiones insultantes y opiniones despreciativas hacia todo lo que se mueva quienes influimos en los partidos y en ese desprecio por hacer algo juntos. Hay gente que insulta sin parar en las redes, que acusa de asesinos a gobiernos y al dia siguiente exige que lleguen a acuerdos con la oposición. Todo junto bien mezclado, para sacar siempre la conclusión de que los otros son malísimos, inútiles y culpables de las muertes de todos.

Sí, todo eso y mucho más influye en el follón que tenemos organizado. Pero hay una parte del mismo que tiene que ver con nuestra estructura estatal, que tanto a un lado como al otro no se reconoce. Incluso la gente se enciende y creen que rompen el esquema gritando, somos un estado autonómico. España es un estado federal, que aquí particularmente llamamos autonómico, pero nuestra estructura es federal, los territorios, que aquí llamamos Comunidades Autónomas, -otros los llaman landers- tienen gobiernos y parlamentos propios, con capacidad para legislar, ordenar, dirigir… los territorios tienen competencias en sanidad, educación y asistencia social, y en muchísimas mas cosas, pero por ahora vale con las anteriores para este asunto de la pandemia.

El pueblo español está acostumbrado a protestar al soberano de turno, al monarca, al dictador, al gobierno de la nación y a el dirige todo su malestar, los insultos y el desprecio, incluso ahora en la España democrática. Los gobiernos autonómicos, o gobiernos territoriales, quedan al margen de las protestas en todas partes, sus decisiones, su responsabilidad, parece no existir nunca, para lo malo, solo aparecen para la gloria, para las salidas positivas, por ejemplo, ahora, en la vuelta a la normalidad. Pero se olvida su responsabilidad en la parte negra de la pandemia. Su falta de previsión en cuanto a mantener almacenada una cantidad conveniente de mascarillas, guantes, trajes, falta de previsión en mantener recursos operativos, materiales y humanos, evitando la saturación como estaban antes de, falta de previsión durante años atrás para determinar que una reducida sanidad pública es ineficiente para tratar pandemias y mantener la sanidad asegurada para la ciudadanía.

La situación actual en España es que nadie tiene poder absoluto, el gobierno de la nación tiene poco o, no demasiado poder en muchos frentes para desarrollar sus políticas, comparte soberanía con los territorios y con la UE. Y por supuestos los territorios tampoco tienen poder absoluto para decidir e implementar todo aquello que quisieran. Los poderes aquí en España, están compartidos, las responsabilidades también. En amplios sectores de población no nos damos cuenta todavía de lo que ello significa y representa, y además, somos un Estado federal de joven trayectoria por lo que los organismos e instituciones de coordinación necesarios no funcionan tan correctamente como deberían, no están probados en su funcionamiento habitual. Destaca la necesidad del Senado como cámara territorial a reformar lo preciso urgentemente. Por eso es mucho más difícil llegar a acuerdos, es muy raro marcar caminos comunes cuando todos se pegan por salir en la foto y llevarse los méritos, empujando a los demás esperan llevarse los votos de cada elección.

Mientras tanto los poderes económicos disfrutan de una paz que no se merecen, poderes económicos territoriales, nacionales, y transnacionales que viven placenteramente su situación fuera de los focos, pero echando mierda a los políticos para lograr reducir más su poco poder ante cada situación. No es este el momento de sacar punta a este lápiz, pero consideren el papel de las empresas en esta crisis, en la que ponen fortísimas presiones para cambiar las directrices de la desescalada, poner o seguir en marcha y que se jodan los trabajadores, empresas que cuando tienen beneficios al bolsillo y cuando vienen pérdidas exigen al estado que las compense. Por no hablar de su papel como empresarios de una mayoría de las residencias de ancianos tratadas exclusivamente como negocio, de alta rentabilidad, decían en sus informes cuando buscaban inversores.

Antes de la pandemia y durante ella, las competencias sanitarias y de asistencia social, como las de educación, estaban, están, en las Comunidades Autónomas. El estado de alarma no ha suspendido de hecho las competencias, las CCAA podían comprar material sanitario para proveerse ante posibles contingencias, deberían haberlo hecho, deberían tener un acopio de material suficiente en previsión, guantes, mascarillas, trajes, … deberían haber tenido unidades médicas no tensionadas constantemente, las urgencias colapsadas habitualmente, pocas camas públicas, una atención primaria sin recursos, con pocos sanitarios, en condiciones muy precarias de contratación temporal, renovables o no. La Sanidad española había reducido su capacidad de atención previsora y recursos asistenciales en estos años de crisis y post crisis, respecto a la que tenía en 2008.

Prueban sus competencias, que los presidentes, consejeros y demás personal a sus órdenes han continuado teniendo en sus manos la organización de sus sistemas sanitarios, y de asistencia social. Ellos decidían la distribución de personal y equipos, echaban al responsable de las residencias, por ejemplo, en Madrid, y nombraban otro, eran los órganos territoriales, en Madrid, quienes decidían no derivar a los ancianos hacia los hospitales. En plena crisis han seguido comprando material como prueban los aviones que llegaban cargados por ejemplo a Madrid y Valencia, han sido los órganos territoriales quienes decían las cifras que facilitaban al Ministerio de muertos, o contagiados, eran esos órganos territoriales quienes decidieron a quienes hacían los test de pruebas… por supuesto en algún caso siguiendo las recomendaciones del gobierno. Claro que no podían actuar sobre las fronteras y los vuelos interpaíses, ni mantener la coordinación internacional con la UE y con la OMS, eso depende del gobierno central. En plena pandemia los números de teléfono de ayuda covid-19, han sido 17 o 19, uno por territorio, el resto de países europeos, tenían uno solo, acaso ese simple hecho no llama la atención de las dificultades de organización que tenemos.

El grado de gasto público de un estado y su distribución territorial, puede considerarse una medida de descentralización que en cierto sentido mide la cualidad federal de ese estado, entendida como la atribución de soberanía que comparten diferentes territorios con distintas administraciones públicas gobernando en ellos.  A pesar de los cabreos que se originan diariamente, que para algunos justifican la conveniencia de una desmembración del estado para dirigirlo hacia una federación, la realidad concreta que ofrecen los estudios es que España es un estado federal, comparable con otros estados federales en cuanto atribuciones cedidas a los territorios, las CCAA,  tiene una estructura particular con algunas deficiencias, como la financiación, etc. y el Senado que habrá que reconvertir ya, en Cámara Territorial donde diriman sus diferencias los territorios y no siempre en peleas bilaterales con el Gobierno Central, más propio de una confederación que de federación. Pero España es un estado federal.

Los dos cuadros proceden de: ‘El gasto público en España en perspectiva comparada: ¿Gastamos lo suficiente? ¿Gastamos bien? publicado por Santiago Lago peñas y Jorge Martínez-Vázquez en la revista Papeles de Economía Española núm. 147 del año 2016. En el primer cuadro, (Gráfico 10) la comparación se realiza para el período 1995-2012, entre España y los países europeos de la OCDE, que prácticamente son la UE, entre ellos hay algunos federales como Alemania, Bélgica, Austria. El gasto público total como porcentaje del PIB imputable a gobiernos subcentrales –territoriales- españoles se encuentra sobre el 25%, mientras en el caso de gobiernos subcentrales europeos representa un 15%. El segundo cuadro (Gráfico11) compara gastos de los gobiernos subnacionales, territoriales, por funcionalidad y como porcentaje del PIB. Para hacerlo sencillo pueden mirar solo la cifra expresada para 2011, barra azul completa, pero merece detenerse en los componentes de gasto, testimonian un catálogo de atribuciones que tienen los territorios tales como: educación, sanidad, orden público, cultura, protección social, medio ambiente, vivienda, lo cual es una muestra de soberanía cedida/compartida.


En España a comienzos del siglo XXI por encima del 40% del gasto público total lo gestionaban los territorios, que pasaría a ser un porcentaje superior al 50%, si excluyéramos la Seguridad Social del cómputo Central, supone un 27% del total, la Administración Central gasta un 23%, sin S.S. El componente mayor del gasto público son las pensiones que paga el Estado central.  Las CCAA concentraban en 2001 la mitad del empleo público, el 70% si se excluye la Seguridad Social. ‘Mediterráneo Económico, núm. 10, Cajamar.  ‘Un análisis comparado del gasto público autonómico’. J.M. Domínguez, R. López del Paso y N. Rueda. Y ante esto, ¿qué hacemos, destruimos todo lo realizado, autodeterminamos todos los territorios y comenzamos como si estuviéramos en la Edad Media a crear una república federal? ¿No parece un poco estúpida la idea?