Pincha y descarga el folleto
lunes, 8 de junio de 2020
jueves, 4 de junio de 2020
Solo ven ingreso mínimo vital. Subvenciones por todos lados.
Aprueban el Ingreso Mínimo Vital, y salen por todos los rincones quejas y
peguitas, dicen por lo que representa de compra de votos la subvención a los más
necesitados, que además se quedarán por los rincones haciendo el vago, los
otros millones de individuos y empresas que reciben desde hace tiempo prebendas del Estado no
hacen el vago, meten a la saca y nadie dice nada. Puedo opinar dos cositas sobre el asunto.
Comprendo el desasosiego que tienen algunas personas por las subvenciones que perciben algunos y no ellos. Pero si miramos bien, nos daremos cuenta que todos percibimos alguna ayuda. De verdad, entiendo que a veces produce cabreo ver que, en situaciones de crisis, algunos se llevan más ayudas que otros. Entiendo que es un problema económico y ético, estudiar si los más necesitados necesitan más ayudas y las condiciones concretas de disfrute y de contraprestación.
Otro aspecto diferente sobre el tema subvenciones es el de quienes las perciben, no solo los necesitados, si hay derecho a ello, como dicen algunos y por qué. Es necesario ampliar el círculo de visión de cada persona que critica y mirar más lejos, la suyas y las otras, las de unos y las de otros…Y además del concepto subvenciones, considerar los conceptos relacionados, el de exenciones, ayudas y concesiones. Realmente significa que parte del dinero público pasa al sector privado, bien porque se entrega, dinero que sale, o bien porque el Estado acepta dejarlo de percibir, dinero que tenía que entrar a las arcas estatales y no entra. O bien que el Estado regala, concede graciosamente a alguna empresa, una concesión de negocio privilegiada, por ejemplo de ondas para una emisora de televisión, en vez de venderla mediante subasta al mejor postor, con lo que entrarían ingresos a las arcas públicas.
En España existe un aluvión de subvenciones, ayudas, exenciones y concesiones; a los ricos a través de reducción de impuestos, facilitando el pago de menores impuestos relativos, y/o de menores tipos impositivos, o facilidades de liquidación de sociedades como las SICAV, creando el crédito fiscal a la banca, para que no pague durante una temporada, o entregando ayudas para reflotarla. Subvencionamos a grandes personajes, los amigotes elegidos a dedo, con puestos en grandes empresas e instituciones con sueldos fuera de lo común
Subvenciones a las empresas por docenas de circunstancias, a clínicas
médicas, colegios privados, congregaciones, Iglesia Católica, ONG’s.
Subvencionamos grandes empresas y autónomos, exportaciones y producción,
agraria e industrial, comercio y transporte... Hay subvenciones para calderas
de calefacción, electrodomésticos, aislantes térmicos, interruptores de luz por
detectores de presencia, ascensores, aspectos variados de rehabilitación de
casas, a ventanas aislantes, a vendedores de coches, y a sus fabricantes, a
grandes corporaciones industriales para abrir una instalación, y un largo etc.
Muchas de las ayudas lo que hacen es engordar los beneficios directamente, otras ayudan a mantener precios y por tanto finalmente van destinadas a manos empresariales aumentando beneficios. Un ejemplo serían los precios de la electricidad que pagamos todos al mayor costo de producción posible, a pesar de que unos sistemas produzcan barato, por ejemplo, la producción eólica y solar cuesta muy poco, pero todas las empresas nos cobrarán por lo caro, por el coste alto de las centrales de petróleo, lo cual equivale a subvencionar a grandes empresas generadoras que producen más barato. También subvencionamos a las hidroeléctricas por concesiones graciosas del agua de todos los españoles regaladas hace muchos años por Franco y que siguen manteniendo en vigor, por tanto, un insumo de producción les sale gratis, pero a nosotros nos le cobran.
Subvencionamos partidos, sindicatos, patronales, patronos y empresas afines, exportadoras, amigos afines (Gürtell da una buena y variada lista, al margen de legalidad o delito), subvencionamos películas, medicamentos, alimentos, cadenas de televisión, (una concesión a una emisora en volumen de dinero es superior a miles de subvenciones), también reciben subvención fundaciones como la FAES de Aznar, y la Francisco Franco, o las otras, pues claro. Subvencionamos peajes de carretera a grandes empresas de autopistas, billetes de metro a los papistas, o transportes en general a determinadas poblaciones, gasoil de pesca, agrícola y de transporte a camiones y autobuses, subvencionamos economatos y servicios médicos, residencias vacacionales y viajes, etc. a las fuerzas de seguridad y militares. Y etc. etc.
Antonio Gutierrez cifra en 80.000 millones de euros anuales la maraña tributaria en deducciones, desgravaciones y otros elusivos artilugios fiscales sin utilidad económica. La lista de subvenciones es tan grande que estamos perdiendo la noción de coste real de producción, si a alguien le interesa el tema debe prestarse a estudiarlo buscando por los presupuestos y por rendijas no solamente del Estado Central, también de las Autonomías, de las Diputaciones Provinciales y de los Municipios, y no fijarse solo durante las etapas de gobierno de un color sin señalar con el dedo solo aquellas dos o tres que más rabia le dan. Pero por favor no se metan con los precariados y necesitados porque reciban unas migajas para vivir.
Muchas de las ayudas lo que hacen es engordar los beneficios directamente, otras ayudan a mantener precios y por tanto finalmente van destinadas a manos empresariales aumentando beneficios. Un ejemplo serían los precios de la electricidad que pagamos todos al mayor costo de producción posible, a pesar de que unos sistemas produzcan barato, por ejemplo, la producción eólica y solar cuesta muy poco, pero todas las empresas nos cobrarán por lo caro, por el coste alto de las centrales de petróleo, lo cual equivale a subvencionar a grandes empresas generadoras que producen más barato. También subvencionamos a las hidroeléctricas por concesiones graciosas del agua de todos los españoles regaladas hace muchos años por Franco y que siguen manteniendo en vigor, por tanto, un insumo de producción les sale gratis, pero a nosotros nos le cobran.
Subvencionamos partidos, sindicatos, patronales, patronos y empresas afines, exportadoras, amigos afines (Gürtell da una buena y variada lista, al margen de legalidad o delito), subvencionamos películas, medicamentos, alimentos, cadenas de televisión, (una concesión a una emisora en volumen de dinero es superior a miles de subvenciones), también reciben subvención fundaciones como la FAES de Aznar, y la Francisco Franco, o las otras, pues claro. Subvencionamos peajes de carretera a grandes empresas de autopistas, billetes de metro a los papistas, o transportes en general a determinadas poblaciones, gasoil de pesca, agrícola y de transporte a camiones y autobuses, subvencionamos economatos y servicios médicos, residencias vacacionales y viajes, etc. a las fuerzas de seguridad y militares. Y etc. etc.
Antonio Gutierrez cifra en 80.000 millones de euros anuales la maraña tributaria en deducciones, desgravaciones y otros elusivos artilugios fiscales sin utilidad económica. La lista de subvenciones es tan grande que estamos perdiendo la noción de coste real de producción, si a alguien le interesa el tema debe prestarse a estudiarlo buscando por los presupuestos y por rendijas no solamente del Estado Central, también de las Autonomías, de las Diputaciones Provinciales y de los Municipios, y no fijarse solo durante las etapas de gobierno de un color sin señalar con el dedo solo aquellas dos o tres que más rabia le dan. Pero por favor no se metan con los precariados y necesitados porque reciban unas migajas para vivir.
martes, 2 de junio de 2020
Crece la crispación. En todas partes
Los anti-ilustrados siembran violencia
Levitsky y Ziblatt cuentan en ‘Cómo
mueren las democracias’, editorial Ariel, 2018, el ascenso de Newt
Gingrich en el Partido Republicano desde 1978, -llegó a presidente de la Cámara
de Representantes en 1994- la extensión de sus ideas no hizo más que crecer
incendiando el ambiente ‘’no necesitamos líderes cautelosos, prudentes,
cuidadosos, anodinos e irrelevantes… lo que de verdad necesitamos son personas
dispuestas a librar un combate acalorado…’’ así para hablar de los
adversarios se fueron extendiendo los epítetos: corrupto, enfermo,
traidor, felón, enemigo, antipatriota, demoníaco, destructor del país, los
otros son inmorales, terroristas, aniquiladores,
culpables, vende patrias, … lo cual fue prendiendo en las mentes de la
gente para definir a los diferentes, y como consecuencia de ello y del miedo a
la inseguridad, no quedará otra salida que eliminarlos política y socialmente
y, vaya usted a saber el final cual será. Por ahora sabemos que la democracia
se va agrietando y los problemas de la ciudadanía acumulándose sin resolver.
La dinámica de la campaña del PP, y
de C's, tampoco es nueva aquí, el movimiento independentista lleva años
utilizándola sin que hubiera llamado la atención de muchos que ahora sí la ven
representada en Vox; la profusión identitaria y amenazante de banderas se vio
allí, la xenofobia, odio a los emigrantes de Vox, el independentismo transmutó
antes en el odio a los emigrantes murcianos o almerienses, ahora odia a los
españoles sin más, sean o no migrantes, la idea de nación primero,
American First, allí está instalada hace tiempo, los cargos y representación
institucional solo son para los feligreses de la propia religión, tanto en
Cataluña como ahora con Vox en Andalucía, ambos son anticonstitucionales, ambos
fascistoides, ambos totalitarios tratan de imponer al resto su cosmovisión, su
mundo sin aceptar multiculturalidad, ambos movilizadores de masas en las calles
que impongan, amedranten, provoquen y agiten, ambos emocionales anti
racionalistas, ambos ultra religiosos, ambos contra la pluralidad de
expresiones culturas y poderes, ambos dicotómicos, ambos defensores de la
familia tradicional, ambos defensores de las glorias de un pasado irreal,
inventado, ambos excluyentes de los diferentes, ambos creadores de fake news y
excitación permanente utilizando las redes sociales y concentraciones de
masas...
Levitsky y Ziblatt en el libro citado escriben: ‘’exponemos un hallazgo
fascinante: en 1960 los politólogos preguntaron cómo se sentirían si su hijo se
casara con una persona militante de otro partido. El 4% de los demócratas y el
5% de republicanos manifestaron que les desagradaría. En 2010 el 33% de
demócratas y 49% de republicanos afirmaron se sentirían infelices… Una encuesta
realizada en 2016 por Pew Foundation reveló que el 49% de republicanos y el 55%
de demócratas aseguraban temer al otro partido. Entre los militantes
comprometidos las cifras se elevan a un 70% de los demócratas y un 62% de
republicanos, afirman vivir con miedo al otro partido’’.
Pew Research Center,
realizó un informe titulado ‘Partidismo y animosidad política en 2016’ cuyo
subtítulo era muy significativo ‘Opiniones altamente negativas de la parte
contraria - y sus miembros’, de dicho estudio informe se recogen
algunos datos citados, leerlo todo él es muy interesante para el momento que
vivimos, a una mitad de la población le da miedo la otra mitad, y a los otros
les dan miedo los de enfrente, por descontado afirman por mitades en ambos
lados que casi nunca están de acuerdo con sus políticas u opiniones. La idea de
ver al otro como amenaza, aumenta en los datos de encuestas en los últimos
tiempos, -en 2 años aumenta en unos 12 puntos porcentuales-. De los resultados
del estudio ya teníamos percepciones aquí en nuestro terreno, cuanto más
comprometidos políticamente más extremo-negativos respecto a los
contrarios, cuanto más aguerridos los militantes más posibilidades de
entrar en puestos relevantes del partido, electoralmente son más participativos
cuanto más negativistas respecto a los otros, -ello indicará que los
votantes a VOX pueden aumentar de lo que recogen las encuestas, porque se
movilizarán más que los tibios el día de la votación-. (Los cuadros
aquí mostrados proceden de 'Partidismo y animosidad política en 2016')
El mundo se está haciendo más inseguro por desconfiado y agresivo y en España
se está sembrando esa semilla. Eso tiene una salida con muy mala pinta, para empezar,
habrá una paralización o imposibilidad para resolver los problemas existentes,
pensiones, cambio energético, cambios y dotaciones en la justicia, medidas
cambio climático, paro y precarización, educación e I+D+i, desigualdades,
despoblación, relaciones internacionales, nacionalismos, etc. etc. cuyas
soluciones requieren inexcusablemente de pactos, serán imposibles de debatir,
buscar y encontrar salidas sin consensos. Y olviden que una opción venza,
desarticule o elimine a las otras, eso será imposible, así que mejor vayan
aceptando que las cosas empeoren o cambien sus registros y empujen obligando a
sus líderes a la templanza, a la política, discusión y pactos.
Las ideas se siembran, luego pueden
recogerse resultados, que lógicamente dependerán de lo sembrado y sus cuidados.
Los resultados para la calidad democrática pueden ser horribles. Nathan
Kalmoe y Lliana Mason, de la Universidad del Estado de Louisiana, realizaron un
estudio, al que hace referencia el artículo aquí enlazado, en el que un 60% de
militantes demócratas o republicanos, consideran al otro partido una amenaza
para ellos y para EEUU. Los cambios son alarmantes porque provienen de 1960 en
el que menos del 5% de militantes demócratas o republicanos mostraba rechazo a
que sus hijos pudieran casarse con militantes del otro partido. ‘Sí,
la retórica política puede incitar a la violencia’. Escribe Nathan Kalmoe.
''¿Qué nos dice la investigación social
y psicológica sobre el posible vínculo entre la retórica política y la
violencia? ¿Pueden las palabras realmente conducir a acciones? La
causa y el efecto son difíciles de establecer de manera concluyente, especialmente
en casos individuales. Pero los investigadores tienen buena evidencia
circunstancial del mundo real ,
así como evidencia de experimentos científicos que concluyen, en general, que
la retórica probablemente no sea la causa principal en la mayoría de los
ataques, pero el lenguaje violento y odioso puede inflamar a las
personas que ya están inclinadas hacia la violencia y centrar su atención.
rabia.
En una serie de experimentos que realicé
en 2010, descubrí que
la exposición a metáforas políticas levemente violentas como "luchar por
nuestro futuro" incrementó el apoyo general a la violencia política entre
personas con personalidades agresivas.''
Durante los tiempos de la pandemia
covid19, la estrategia de la crispación puesta en marcha por PP y Vox -de la
que parece no está participando C’s-, tiene como objetivo arrinconar y derribar
al gobierno legalmente establecido, dicha estrategia está generando la
fascistización de amplios sectores sociales, se equivocan quienes piensan que es una particularidad española, como si entre los crispadores somo estuviera una muestra del franquismo sociológico, como en el resto de Europa y otros
lugares del mundo, se suman a la crispación nuevas hornadas de ultras, en gran medida con conexiones internacionales. Lo que sí está claro es que nunca conducirán a
nada bueno dejando instalado en la sociedad un nuevo virus, peligrosísimo para
la convivencia, que imposibilita resolver problemas y mejorar las condiciones de vida del conjunto de la ciudadanía. Merece traer de nuevo una reflexión sobre la violencia política
que publiqué hace un año. Manuhermon. Publicado en ‘Arian seis’ el
25 de abril de 2019.
miércoles, 20 de mayo de 2020
El secesionismo madrileño imita al catalán
¿Todo
el mundo tiene derecho a la protesta en las calles?, que más da la respuesta,
el caso es que lo hacen, e irá en aumento. La derecha también toma las calles,
y la ultra derecha. Lo primero que hay que decir es que históricamente ya vimos
que las derechas más o menos fascistizadas tomaban las calles, con violencia
creciente en los años del primer tercio del siglo veinte. En aquella época, y
siempre, con profusión de banderas y de jóvenes. Y sí los gritos de libertad
eran comunes, aunque muchas personas se lleven las manos a la cabeza. Hay gente
que se sorprendía de ver manifestaciones enormes de secesionistas catalanes,
con profusión de banderas, y no los cuadra en sus esquemas que las derechas,
los nacionalistas, catalanes o madrileños, puedan salir a las calles.
Si
quieren recordar experiencias cercanas, en los setenta tienen las caceroladas
en Chile, que propiciaban un clima de oposición, de golpe. Hay gente que dice
que las manifestaciones no derriban gobiernos, habría que revisar experiencias,
pero en todo caso hablando en presente aquí y ahora, construyen un clima
propicio para su derribo, hacerle la vida imposible que le lleve a dimitir y
convocar elecciones. La esencia de ese clima es difundir la idea de que es
ilegitimo, aunque haya ganado las elecciones, aunque sea elegido
parlamentariamente por una mayoría, de acuerdo con las leyes en vigor. Para las
derechas es ilegítimo todo aquello que no sea lo suyo. Su empresa, su ciudad,
su país, su gobierno, su libertad.
Los
secesionistas madrileños, los organizadores, tienen claro que en la nueva etapa
que se avecina las dificultades serán gigantescas, superiores a las de la
crisis anterior, el déficit aumentará hasta probablemente sobrepasar al del
gobierno Zapatero, el paro y la pobreza relativa y severa aumentará, las colas
del hambre se verán más nutridas y extensas que ahora, la deuda aumentará y su
financiación se hará más cara y difícil. Y veremos como avanza lentamente
Europa, no con la rapidez que necesitan millones de personas. Ese caldo de
cultivo esperan aprovecharlo los secesionistas madrileños y sumar a sus fuerzas
el descontento que se generará, como hizo el independentismo catalán con los indignados por la crisis anterior. La historia muestra que la fascistización se produce en momentos de crisis.
Los
secesionistas madrileños, como los secesionistas catalanes, tienen bien
presente su territorio, sus banderas, su identidad ultranacionalista, y sus
beneficios, empresas cerradas y obreros protegidos no generan los mismos
beneficios, tienen presente como los secesionistas catalanes, sus impuestos. En
la nueva etapa de reconstrucción nacional, el déficit que supone un aumento de
gastos y disminución de ingresos, se puede atacar subiendo impuestos y ahí
estarán ellos para tratar de evitarlo. El déficit también se puede atacar
reduciendo gastos, y ahí estarán las derechas secesionistas para profundizar en
los recortes que habrá que acometer.
Los
secesionistas madrileños, son tan ultranacionalistas como los secesionistas
catalanes, su bolsillo es sagrado, su país es el que ellos tienen en su cabeza,
en su entorno, en sus clubs, y urbanizaciones, ellos determinan quienes son patriotas y quienes enemigos, necesitan los barrios de la ciudad
para presentar sus movilizaciones como los catalanes, necesitan simplificar
problemas y soluciones, como los catalanes, autodeterminación todo el poder
para la Generalitat, o dimisión del gobierno todo el poder para las derechas, que
suponen ganarían las elecciones. Ellos y los otros, ellos los nacionales, los otros el resto, rojos y suaves. Banderas, identidad, patria, grandes palabras, son el comienzo.
Como los secesionistas catalanes se apoyan en el gobierno, de la Comunidad, que los sustenta, los ayuda, los alienta, los jalea, -que parecida es a Torra en lo fundamental-, se apoyan en los policías, se abrazan si es posible para presentar banderas y fuerzas del orden juntos, que idiotas los polis, o que consentidos, nunca se debe hacer arrimar fuerzas policiales a banderas, la neutralidad de la fuerza es un principio básico de la democracia, está empezando a ocurrir lo mismo que con los secesionistas catalanes, aprovechan el gobierno territorial para desplegar sus fuerzas, sus gritos, para amedrantar al oponente.
Los secesionistas madrileños como los catalanes echarán la culpa de todos los males al gobierno de la nación, su responsabilidad territorial no existe, que Madrid y Cataluña, sean los dos grandes focos de la pandemia en la que ambos suman la mitad de contagiados y la mayoría de muertes, se tapa con una mano y se presenta la otra. Culpables el gobierno de la nación, y no los gobiernos autonómicos, Madrid y Cataluña, suman unos 14 millones de habitantes y el resto de España 33 millones, se reparten a mitades los muertos. Pero los secesionistas liberarán de responsabilidad a sus respectivos gobiernos y cargarán todo en el gobierno central, lo cual se verá favorecido porque de forma habitual los españoles cargan las culpas en el gobierno nacional. Cuesta mucho trabajo explicar ahora deprisa y corriendo que somos un país federal desde hace mucho tiempo, cuando debería haberse hecho hace años.
Como los secesionistas catalanes se apoyan en el gobierno, de la Comunidad, que los sustenta, los ayuda, los alienta, los jalea, -que parecida es a Torra en lo fundamental-, se apoyan en los policías, se abrazan si es posible para presentar banderas y fuerzas del orden juntos, que idiotas los polis, o que consentidos, nunca se debe hacer arrimar fuerzas policiales a banderas, la neutralidad de la fuerza es un principio básico de la democracia, está empezando a ocurrir lo mismo que con los secesionistas catalanes, aprovechan el gobierno territorial para desplegar sus fuerzas, sus gritos, para amedrantar al oponente.
Los secesionistas madrileños como los catalanes echarán la culpa de todos los males al gobierno de la nación, su responsabilidad territorial no existe, que Madrid y Cataluña, sean los dos grandes focos de la pandemia en la que ambos suman la mitad de contagiados y la mayoría de muertes, se tapa con una mano y se presenta la otra. Culpables el gobierno de la nación, y no los gobiernos autonómicos, Madrid y Cataluña, suman unos 14 millones de habitantes y el resto de España 33 millones, se reparten a mitades los muertos. Pero los secesionistas liberarán de responsabilidad a sus respectivos gobiernos y cargarán todo en el gobierno central, lo cual se verá favorecido porque de forma habitual los españoles cargan las culpas en el gobierno nacional. Cuesta mucho trabajo explicar ahora deprisa y corriendo que somos un país federal desde hace mucho tiempo, cuando debería haberse hecho hace años.
Los
que protestan en las calles no son ultraderechistas todos ellos, los que
dirigen y organizan sí. Los que protestan en las calles no saldrán todos ellos beneficiados
de los objetivos que pretenden los organizadores, que son arrinconar al
gobierno, debilitarlo e impedir un programa de reformas, de reanimación
económica, también tienen como objetivo a medio plazo, derribar al gobierno obligándolo
a convocar elecciones que ellos esperan ganar, como dicen sus encuestas que
comienzan a difundir apurando la idea de ilegitimidad.
Los
que protestan en las calles no serán ultraderechistas todos ellos,
organizadores y promotores sí, con objetivos y visión muy clara de recoger la
desesperación y el hartazgo que irán en aumento sumergiendo en ese magma a
millones de españoles. Ello hará posible que aumenten las protestas, que los
organizadores sumen a muchos de los nuevos indignados, que estarán en el paro,
muchos precariados, muchos hambrientos, muchos autónomos y pymes que hayan cerrado
y roto sus sueños, empresas cerradas, la demanda mundial por los suelos, …
Ellos
sumarán a los que no les llega el cobro de los ERTE, a los que se cansen de
esperar para cobrar la renta básica que irá poco a poco… El gobierno tiene que
acelerar todos los trámites que reduzcan tiempo y gente desamparada, no valen
los horarios normales, si tardan los ERTE’s es munición para los secesionistas,
si tardan las gestiones del paro es munición, hay que aumentar jornadas y
personal que reduzcan y aceleren respuestas. La Renta básica en marcha ya, aunque
no esté claramente definida, pero que empiece a ser visible, al mes siguiente
habrá tiempo de revisarla.
domingo, 17 de mayo de 2020
viernes, 8 de mayo de 2020
La sentencia del Tribunal alemán, un putsch a la UE
Copio íntegro el artículo de Vidal Folch, por su importancia.
‘’La
sentencia del Tribunal Constitucional alemán es un golpe a la comunidad de
derecho que es la Unión Europea
La sentencia del Tribunal Constitucional
alemán, con sede en Karlsruhe, es un putsch. Un golpe a la comunidad de
derecho que es la Unión Europea. En términos domésticos, un intento de golpe de
Estado, pero contra Europa, pues Europa no es un Estado. Esa es la calificación
que amerita un tribunal inferior cuando contraviene la resolución de otro
superior en la materia, el TJUE con sede en Luxemburgo (la del 11-12-2018, que validó las
compras de bonos públicos por el BCE) intentando usurpar su
competencia como último intérprete del derecho comunitario.
Y lo hace, no en presunta defensa de la
Constitución local (su domaine réservé), sino atribuyéndose la competencia
de dirimir sobre el Tratado de la Unión: su artículo 5, que consagra el
principio de proporcionalidad. En términos jurídicos, pero eso equivaldría a
invadir Polonia. Además, los togados de Karlsruhe
prevarican: dictan una resolución que es injusta a sabiendas
porque no son legos en la materia. Y lo hacen además en beneficio de los ultras
de Alternativa para Alemania, los fachas demandantes.
Sangran por los celos nacionalistas de
haber perdido la prejudicial sobre las OMT de 2012, las compras de bonos
sureños del famoso “haré lo necesario para salvar al euro” de Mario Draghi.
Deben ser sometidos a disciplina, esa
asignatura en la que como alemanes deberían mostrar excelencia. Debe cuadrarlos
la Comisión, de oficio, por incumplidores (artículo 258 del TFUE). O a
instancia de cualquiera de los 27 Gobiernos (artículo 259). Y al cabo, si no
deponen su rebeldía, debe sujetarlos el propio TJUE, obligando a Alemania a
“adoptar las medidas necesarias para la ejecución” de su decisión (artículo
260) de diciembre de 2018.
O sucede esto —o bien el castigo del BCE
al Buba si rompe su disciplina colectiva en el BCE (artículo 271)— o se acaba
la Unión como comunidad de derecho, como unión, y como europea.
Económicamente hay más tela que cortar.
El tribunal alemán muestra un cinismo insuperable al asegurar que su resolución
no atenta contra el Programa de Compra de Emergencia de Bonos Públicos contra
la Pandemia, del BCE (750.000 millones de euros). Que su decisión “no concierne
a las medidas de asistencia adoptadas por la UE o el BCE en el contexto de la
actual crisis del coronavirus”.
Nos toman por imbéciles.
Porque sí, sí, sí atentan contra ese
programa, pues vulneran a los vulnerados de la recesión. ¿Por qué? Porque
Karlsruhe aparenta centrarse solo en pedir explicaciones de si la expansión
cuantitativa de Draghi (el Programa de Compra de Bonos Públicos) fue
desproporcionada, al no detallar si consideró también sus efectos adversos.
Y presume de que no lo sería —a la
espera de demostración ajena— porque las compras no serían ilimitadas; no se
adquiriría más de un 33% de cada emisión, y no se compraría deuda de cada país
más que en proporción exacta a su cuota de capital en el BCE.
El conjunto de esas salvaguardas es lo que el BCE de Christine
Lagarde acaba, sabio, de flexibilizar. Si no vale el último
Draghi, tampoco la primera Lagarde. Karlsruhe, símbolo hoy de prevaricación y
supremacismo.’’
lunes, 4 de mayo de 2020
España Estado federal. Y pandemia covid-19
Una parte del follón
organizado en torno a la pandemia tiene que ver con nuestros demonios
particulares, nuestra derechona incluyo los independentistas, esos tipos que se
llaman patriotas que desprecian a más de la mitad de los conciudadanos, tiene
que ver con la necesidad de mucha gente de buscar culpables a los que
endemoniar, tiene que ver con la necesidad de mucha gente de creerse
superiores, ellos sabían todo desde el principio, los demás son inútiles, tiene
que ver con la necesidad de insultar para así creerse superiores, esa necesidad
que habitualmente se expresa en el futbol y en las redes. Una parte del follón
tiene que ver con la facilidad de generar odios a las personas, a las
ideologías, a las ideas, la necesidad de sentirse superhombres insultando a los
partidos y a los políticos, superhombres porque tiene que ver con el machismo,
estos comportamientos violentos son mas extensos en hombres que en mujeres.
Parte del follón que
tenemos organizado tiene que ver con nuestros partidos políticos en la
actualidad, cada vez más encerrados en el marketing teatral, con estrategias pensadas
fundamentalmente para la captación de votos. El problema es que estos partidos
políticos son un reflejo de nosotros mismos, somos tú y yo, y tu prima y tu
cuñada, tu compañero de trabajo y tu colega, con sus expresiones insultantes y
opiniones despreciativas hacia todo lo que se mueva quienes influimos en los
partidos y en ese desprecio por hacer algo juntos. Hay gente que insulta sin
parar en las redes, que acusa de asesinos a gobiernos y al dia siguiente exige
que lleguen a acuerdos con la oposición. Todo junto bien mezclado, para sacar
siempre la conclusión de que los otros son malísimos, inútiles y culpables de
las muertes de todos.
Sí, todo eso y mucho más
influye en el follón que tenemos organizado. Pero hay una parte del mismo que
tiene que ver con nuestra estructura estatal, que tanto a un lado como al otro
no se reconoce. Incluso la gente se enciende y creen que rompen el esquema
gritando, somos un estado autonómico. España es un estado federal, que
aquí particularmente llamamos autonómico, pero nuestra estructura es federal,
los territorios, que aquí llamamos Comunidades Autónomas, -otros los llaman
landers- tienen gobiernos y parlamentos propios, con capacidad para legislar,
ordenar, dirigir… los territorios tienen competencias en sanidad, educación y
asistencia social, y en muchísimas mas cosas, pero por ahora vale con las
anteriores para este asunto de la pandemia.
El pueblo español está
acostumbrado a protestar al soberano de turno, al monarca, al dictador, al
gobierno de la nación y a el dirige todo su malestar, los insultos y el
desprecio, incluso ahora en la España democrática. Los gobiernos autonómicos, o
gobiernos territoriales, quedan al margen de las protestas en todas partes, sus
decisiones, su responsabilidad, parece no existir nunca, para lo malo, solo
aparecen para la gloria, para las salidas positivas, por ejemplo, ahora, en la
vuelta a la normalidad. Pero se olvida su responsabilidad en la parte negra de
la pandemia. Su falta de previsión en cuanto a mantener almacenada una cantidad
conveniente de mascarillas, guantes, trajes, falta de previsión en mantener
recursos operativos, materiales y humanos, evitando la saturación como estaban
antes de, falta de previsión durante años atrás para determinar que una
reducida sanidad pública es ineficiente para tratar pandemias y mantener la
sanidad asegurada para la ciudadanía.
La situación actual en
España es que nadie tiene poder absoluto, el gobierno de la nación tiene poco o,
no demasiado poder en muchos frentes para desarrollar sus políticas, comparte
soberanía con los territorios y con la UE. Y por supuestos los territorios
tampoco tienen poder absoluto para decidir e implementar todo aquello que
quisieran. Los poderes aquí en España, están compartidos, las responsabilidades
también. En amplios sectores de población no nos damos cuenta todavía de lo que
ello significa y representa, y además, somos un Estado federal de joven
trayectoria por lo que los organismos e instituciones de coordinación necesarios
no funcionan tan correctamente como deberían, no están probados en su
funcionamiento habitual. Destaca la necesidad del Senado como cámara
territorial a reformar lo preciso urgentemente. Por eso es mucho más difícil llegar
a acuerdos, es muy raro marcar caminos comunes cuando todos se pegan por salir
en la foto y llevarse los méritos, empujando a los demás esperan llevarse los
votos de cada elección.
Mientras tanto los
poderes económicos disfrutan de una paz que no se merecen, poderes económicos
territoriales, nacionales, y transnacionales que viven placenteramente su
situación fuera de los focos, pero echando mierda a los políticos para lograr
reducir más su poco poder ante cada situación. No es este el momento de sacar
punta a este lápiz, pero consideren el papel de las empresas en esta crisis, en
la que ponen fortísimas presiones para cambiar las directrices de la desescalada,
poner o seguir en marcha y que se jodan los trabajadores, empresas que cuando
tienen beneficios al bolsillo y cuando vienen pérdidas exigen al estado que las
compense. Por no hablar de su papel como empresarios de una mayoría de las
residencias de ancianos tratadas exclusivamente como negocio, de alta
rentabilidad, decían en sus informes cuando buscaban inversores.
Antes de la pandemia y
durante ella, las competencias sanitarias y de asistencia social, como las de
educación, estaban, están, en las Comunidades Autónomas. El estado de alarma no
ha suspendido de hecho las competencias, las CCAA podían comprar material
sanitario para proveerse ante posibles contingencias, deberían haberlo hecho,
deberían tener un acopio de material suficiente en previsión, guantes,
mascarillas, trajes, … deberían haber tenido unidades médicas no tensionadas
constantemente, las urgencias colapsadas habitualmente, pocas camas públicas,
una atención primaria sin recursos, con pocos sanitarios, en condiciones muy
precarias de contratación temporal, renovables o no. La Sanidad española había reducido
su capacidad de atención previsora y recursos asistenciales en estos años de
crisis y post crisis, respecto a la que tenía en 2008.
Prueban sus competencias,
que los presidentes, consejeros y demás personal a sus órdenes han continuado
teniendo en sus manos la organización de sus sistemas sanitarios, y de
asistencia social. Ellos decidían la distribución de personal y equipos,
echaban al responsable de las residencias, por ejemplo, en Madrid, y nombraban otro,
eran los órganos territoriales, en Madrid, quienes decidían no derivar a los
ancianos hacia los hospitales. En plena crisis han seguido comprando material
como prueban los aviones que llegaban cargados por ejemplo a Madrid y Valencia,
han sido los órganos territoriales quienes decían las cifras que facilitaban al
Ministerio de muertos, o contagiados, eran esos órganos territoriales quienes decidieron
a quienes hacían los test de pruebas… por supuesto en algún caso siguiendo las
recomendaciones del gobierno. Claro que no podían actuar sobre las fronteras y
los vuelos interpaíses, ni mantener la coordinación internacional con la UE y
con la OMS, eso depende del gobierno central. En plena pandemia los números de
teléfono de ayuda covid-19, han sido 17 o 19, uno por territorio, el resto de países
europeos, tenían uno solo, acaso ese simple hecho no llama la atención de las
dificultades de organización que tenemos.
El grado de gasto
público de un estado y su distribución territorial, puede considerarse una
medida de descentralización que en cierto sentido mide la cualidad federal de
ese estado, entendida como la atribución de soberanía que comparten
diferentes territorios con distintas administraciones públicas gobernando en
ellos. A pesar de los cabreos que se originan diariamente, que para
algunos justifican la conveniencia de una desmembración del estado para
dirigirlo hacia una federación, la realidad concreta que ofrecen los estudios
es que España es un estado federal, comparable con otros estados federales en cuanto
atribuciones cedidas a los territorios, las CCAA, tiene una
estructura particular con algunas deficiencias, como la financiación, etc. y el
Senado que habrá que reconvertir ya, en Cámara Territorial donde diriman sus
diferencias los territorios y no siempre en peleas bilaterales con el Gobierno
Central, más propio de una confederación que de federación. Pero España es
un estado federal.
Los dos cuadros
proceden de: ‘El gasto público en España
en perspectiva comparada: ¿Gastamos lo suficiente? ¿Gastamos bien? publicado
por Santiago Lago peñas y Jorge Martínez-Vázquez en la revista Papeles de
Economía Española núm. 147 del año 2016. En el primer cuadro, (Gráfico 10)
la comparación se realiza para el período 1995-2012, entre España y los países
europeos de la OCDE, que prácticamente son la UE, entre ellos hay algunos
federales como Alemania, Bélgica, Austria. El gasto público total como
porcentaje del PIB imputable a gobiernos subcentrales –territoriales- españoles
se encuentra sobre el 25%, mientras en el caso de gobiernos subcentrales
europeos representa un 15%. El segundo cuadro (Gráfico11) compara gastos de los
gobiernos subnacionales, territoriales, por funcionalidad y como porcentaje del
PIB. Para hacerlo sencillo pueden mirar solo la cifra expresada para 2011,
barra azul completa, pero merece detenerse en los componentes de gasto,
testimonian un catálogo de atribuciones que tienen los territorios tales como:
educación, sanidad, orden público, cultura, protección social, medio ambiente,
vivienda, lo cual es una muestra de soberanía cedida/compartida.
En España a comienzos del siglo XXI por encima del 40%
del gasto público total lo gestionaban los territorios, que pasaría a ser un
porcentaje superior al 50%, si excluyéramos la Seguridad Social del cómputo
Central, supone un 27% del total, la Administración Central gasta un 23%, sin
S.S. El componente mayor del gasto público son las pensiones que paga el Estado
central. Las CCAA concentraban en 2001
la mitad del empleo público, el 70% si se excluye la Seguridad Social. ‘Mediterráneo Económico, núm. 10, Cajamar. ‘Un
análisis comparado del gasto público autonómico’. J.M. Domínguez, R. López del
Paso y N. Rueda. Y ante esto, ¿qué hacemos, destruimos todo lo realizado,
autodeterminamos todos los territorios y comenzamos como si estuviéramos en la
Edad Media a crear una república federal? ¿No parece un poco estúpida la idea?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








