lunes, 9 de marzo de 2026

Petróleo por encima de 100$

 


Petróleo a más de 100 $ barril es una señal de alto peligro de generalización y duración de la guerra. Al margen de que implica una probable crisis económica global, con generalizada inflación, subidas de precios en múltiples productos que triturarán las rentas de millones de trabajadores. La guerra comienza a extender su manto global.

Las señales de los 100/120/150 $ barril son importantes, significa que miles de analistas económicos y políticos, de miles de empresas, de centros de estudios y gobiernos, han dejado como resultante de esos montones de análisis una cifra plasmada en un precio. Para ello han tenido en cuenta cientos de factores, tiempo e intensidad de los ataques, capacidad militar y económica de resistencia en ambos bandos, resistencia a presiones sociales y políticas tanto internas como externas, destrozos locales a países de la región o daños globales a infraestructuras suministradoras de petróleo y gas y capacidad futura de sustitución y reparación, tiempo de bloqueo de Ormuz, cantidad de petróleo que pasaba por el estrecho, posibilidades de extensión del conflicto tanto regional como global, posible incorporación a la guerra de nuevos actores, resistencia al destrozo de negocios actuales provocando pérdidas millonarias, posibles negocios futuros con beneficios escandalosos, etc. etc.

Un factor de análisis que consideran en esta guerra es su carácter religioso. Los tres principales protagonistas han introducido en sus esquemas de decisiones el concepto de guerra religiosa. Los tres dicen, y lo dicen públicamente en todos los medios de comunicación, que su dios les guía y les protegerá hasta destruir a sus enemigos. Los altos mandos de los tres y sus comandantes intermedios son guerreros religiosos que nos están llevando a las cruzadas. Los tres gobiernos tienen un gran carácter ultra religioso, dominados/apoyados por las ultra derechas de sus países, y sociológicamente por las ultraderechas mundiales. Sus dirigentes son super machos, anti normas y contra leyes tanto internacionales como nacionales, son defensores del brutalismo, la ley del más fuerte.

Y sí. La guerra armada, militar, podría extenderse más allá de Oriente Medio. Las consecuencias económicas y políticas se están sufriendo ya en cada país, las penurias aumentarán. Los bandos ultras culparán a sus enemigos internos, al diablo, que son los otros, ya están realizando sus campañas locales contra la tolerancia y la etapa de modernidad surgida hace doscientos cincuenta años tras la Ilustración, buscan aplastar toda idea de diversidad, de libertad, de convivencia, de compartir el planeta.

A los países árabes del Golfo -tan ultras sociológicamente como los otros- los está haciendo polvo sus planes de modernización económica, sus campañas de adaptación al turismo y cambios en sus modelos económicos. A Rusia los elevados precios del crudo le pueden venir bien porque aumentará sus ingresos, aunque estén golpeando a sus aliados directos. A China le están cortando sus canales de suministro de petróleo, ayer Venezuela, hoy Irán, lo cual frenará algo su crecimiento. En todo caso se está mandando el mensaje de que pueden actuar salvajemente donde quieran en su área de influencia. A otros países se les está empujando para que construyan rápidamente sus bombas atómicas, único freno para impedir agresiones de matones despiadados.

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