Petróleo
a más de 100 $ barril es una señal de alto peligro de
generalización y duración de la guerra. Al margen de que implica una probable
crisis económica global, con generalizada inflación, subidas de precios en
múltiples productos que triturarán las rentas de millones de trabajadores. La
guerra comienza a extender su manto global.
Las
señales de los 100/120/150 $ barril son importantes, significa que miles de
analistas económicos y políticos, de miles de empresas, de centros de estudios y gobiernos, han dejado como resultante de esos montones de análisis una cifra plasmada
en un precio. Para ello han tenido en cuenta cientos de factores, tiempo e intensidad de los ataques, capacidad militar y económica de
resistencia en ambos bandos, resistencia a presiones sociales y políticas tanto
internas como externas, destrozos locales a países de la región o daños
globales a infraestructuras suministradoras de petróleo y gas y capacidad
futura de sustitución y reparación, tiempo de bloqueo de Ormuz, cantidad de
petróleo que pasaba por el estrecho, posibilidades de extensión del conflicto
tanto regional como global, posible incorporación a la guerra de nuevos actores, resistencia al destrozo
de negocios actuales provocando pérdidas millonarias, posibles negocios
futuros con beneficios escandalosos, etc. etc.
Un
factor de análisis que consideran en esta guerra es su carácter religioso. Los
tres principales protagonistas han introducido en sus esquemas de decisiones el
concepto de guerra religiosa. Los tres dicen, y lo dicen públicamente en todos
los medios de comunicación, que su dios les guía y les protegerá hasta destruir
a sus enemigos. Los altos mandos de los tres y sus comandantes intermedios son
guerreros religiosos que nos están llevando a las cruzadas. Los tres gobiernos tienen
un gran carácter ultra religioso, dominados/apoyados por las ultra derechas de
sus países, y sociológicamente por las ultraderechas mundiales. Sus dirigentes
son super machos, anti normas y contra leyes tanto internacionales como nacionales, son
defensores del brutalismo, la ley del más fuerte.
Y
sí. La guerra armada, militar, podría extenderse más allá de Oriente Medio. Las
consecuencias económicas y políticas se están sufriendo ya en cada país, las
penurias aumentarán. Los bandos ultras culparán a sus enemigos internos, al
diablo, que son los otros, ya están realizando sus campañas locales contra la
tolerancia y la etapa de modernidad surgida hace doscientos cincuenta años tras
la Ilustración, buscan aplastar toda idea de diversidad, de libertad, de
convivencia, de compartir el planeta.
A
los países árabes del Golfo -tan ultras sociológicamente como los otros-
los está haciendo polvo sus planes de modernización económica, sus campañas de
adaptación al turismo y cambios en sus modelos económicos. A Rusia los elevados
precios del crudo le pueden venir bien porque aumentará sus ingresos, aunque
estén golpeando a sus aliados directos. A China le están cortando sus canales
de suministro de petróleo, ayer Venezuela, hoy Irán, lo cual frenará algo su
crecimiento. En todo caso se está mandando el mensaje de que pueden actuar
salvajemente donde quieran en su área de influencia. A otros países se les está
empujando para que construyan rápidamente sus bombas atómicas, único freno para
impedir agresiones de matones despiadados.

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