sábado, 9 de septiembre de 2017

Catalunya; la ONU, la autodeterminación y descolonización

Resolución 2625/XXV. ONU. Autodeterminación y descolonización

La resolución 2625/XXV de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 1970 reconoce el derecho a la autodeterminación en casos de dominación colonial, dominación racial y dominación extranjera. Cataluña encaja dentro del tercer supuesto, pues aún perviven las prohibiciones de extranjería que impedían a los catalanes ejercer libremente la ciudadanía española dentro de las instituciones del Estado. CCN. Circle Catalá de Negocis.

Su encaje como país independiente en la ONU tampoco se ve factible en base a la legislación vigente, la 2625/XXV, ley anticolonial de imposible aplicación a Cataluña, muy a pesar de sectores independentistas que abogan por ello. Esta ley tenía como objetivo la autodeterminación de colonias gobernadas por metrópolis, por ejemplo los países africanos en cuyos puestos de acumulación de riqueza, de gobierno y representación, política, económica, cultural, religiosa, deportiva, etc. están situados los colonizadores, en este caso para hacerlo creíble los detentadores de la riqueza y poderes políticos, económicos, culturales etc. deberían ser los españoles, los representantes de las élites en Cataluña, tendrían que ser unionistas por lo menos, pero sucede justo lo opuesto, allí solo tienen poder los catalanistas. Ítem más, se produce represión interna, puesto que una mitad de población catalana, castellano hablante, o española cultural, no cuenta con representación en la sociedad catalana.

El CCN y defensores de la 2625 supongo sabrán que quieren decir con asimilarse a la dominación racial, deberían justificar su espíritu racista que muestran al considerar una raza distinta la española a la catalana, tal como sustenta una de las bases teóricas catalanistas, líneas  procedentes de Almirall y Gener. Les queda apoyarse en el tercer punto, la dominación extranjera, que implica apropiación económica y dominación política, lo que justifica verter en su agitación y propaganda la línea de extranjería hacia lo español y la explotación a que sometió a Cataluña.

El problema es que los resultados que muestra una de las regiones más ricas de Europa, con mayores estándares democráticos y de calidad vida del mundo, no se ajustan a las fotos que se pretenden mostrar, la supuesta colonia tiene mejores datos estadísticos que la metrópoli española, ya no solo respecto a acumulación de riqueza sino respecto a parámetros que miden la calidad de vida diaria, como son la renta disponible, médicos, enfermeras, camas hospitalarias, esperanza de vida, escolarización infantil, graduados medios, universitarios, licenciados, teléfonos, coches, electrodomésticos, viviendas, atención a dependientes, etc. etc. en la supuesta colonia los mejores barrios y casas, los ocupan catalanistas, los propietarios directores y ejecutivos del aparato productivo y comercial son catalanistas, las élites culturales y deportivas son catalanistas, las élites políticas y religiosas son catalanistas, etc. A pesar de lo cual el gobierno español haría muy mal si no trabajara internacionalmente la situación, difundiendo datos de contraste, no fuera a suceder que por no hablar calara la idea que llenara el vacío y luego hubiera que lamentar la falta de política internacional adecuada como ocurrió con el tema terrorista. No pierdan de vista contrastar este aspecto colonial con el cuadro del inicio del apartado, que muestra el ascenso de Cataluña durante 1980-2001, etapa democrática, que difícilmente podrá justificar una colonia.

Tampoco será fácil ingresar en la ONU considerando que múltiples estados no aceptarían una segregación de otro legalmente constituido, aunque solo fuera por evitar problemas en los suyos propios, ese derecho no es reconocido internacionalmente, ni por constituciones nacionales. La nueva Cataluña debería solicitar su ingreso en la ONU, y este ser aceptado y propuesto por el Consejo de Seguridad, en donde los cinco integrantes permanentes con derecho de veto, son defensores a ultranza de la integridad territorial y no de la segregación. Supuesto aceptada su petición de ingreso la Asamblea General de 195 países la refrendaría por 2/3 de los votos, muchos de los cuales consideran que la declaración unilateral de independencia entra en contradicción con la Carta de Naciones Unidas. Un nivel de estado observador, similar a Palestina, es más sencillo, requiere aprobación por mayoría simple, sin derecho a voto ni participar en muchos órganos y comisiones. –Kosovo reconocido bilateralmente por más de 100 países, no está admitido en la ONU, fundamentalmente por su separación unilateral de Serbia-

El problema que plantea la propaganda secesionista es que está bien diseñada emocionalmente para movilizar, pero no está pensada para llevar adelante dichos planes en base a acuerdos, -no los buscan, ni pretenden-, se centra en las movilizaciones de un pueblo y se olvida del entramado legal de obligado tránsito, salvo que se pretenda conducir a salidas imposibles. Los estudios independentistas –dejo al margen las trampas, ocultaciones y mentiras- contienen una cierta estructura de respuestas satisfactorias ante supuestos problemas, lo cual deja en las mismas manos de quien los elabora, la pregunta, la respuesta y la decisión, que está tomada previamente. Es un solitario con trampa, porque la decisión es previa al resto de contenidos que se ajusta para dar un resultado definido con antelación. Sin la decisión tomada a priori, quizás las preguntas serían diferentes y las respuestas tampoco servirían para tomar las decisiones que fueron adoptadas.

El movimiento secesionista elabora una de sus líneas de propaganda para demostrar que estados pequeños son viables; al mostrar comparaciones con Catalunya pretende convencer no solo de la viabilidad, lo cual puede ser cierto, aunque ya no tanto respecto de la oportunidad y conveniencia. Los estados que cita como ejemplos son de antigua creación, en su mayoría, con larga tradición y asentamiento internacional, por lo que han llegado hasta hoy en otra realidad histórica más propicia, por menor globalización y concentración de poderes económicos, la  realidad es que la mayoría de esos estados se integran en unidades de superior grado para poder subsistir o tener influencia internacional. Resulta difícil convencer de que para tener soberanía, es mejor ser pequeños y aislados, y que ello redundará en ser más eficaces y tener mayor influencia que integrado en unidades mayores, a pesar de la cesión de soberanía que implica.

La independencia no es un absoluto, y menos en la actualidad que la soberanía nacional no existe sino compartida, Catalunya ha llegado tarde a un mundo en el que ya no es posible realizar su sueño de vivir independiente y con influencia global. Tendrá que decidir si compartir con España la aventura europea cediendo parte de su soberanía o vivir sola e independiente.

Si no se integrase en una unidad superior no se produciría cesión de soberanía, aparentemente, en realidad como estado soberano no tendría independencia en un mundo globalizado, entendida como capacidad suficiente para actuar en su desarrollo sin injerencias externas, como tampoco podría influir en el entorno global dominado por fuerzas muy superiores que condicionan demasiadas cuestiones internas, la financiación del país, los flujos de inversión que determinan modelos productivos nacionales, y éstos los empleos y la capacidad comercial y la competitividad global, y la capacidad de incidir en la evasión fiscal, todo lo cual condiciona la libertad, equidad y solidaridad interna, la posibilidad de estado de bienestar, sanidad, educación, pensiones, asistencia social; grandes alianzas políticas condicionan las relaciones exteriores, culturales, políticas, la posibilidad de influir en otros países y organismos internacionales…

Todos los estados por muy pequeños y viables que sean, buscan su inserción en entidades superiores de apoyo, influencia y protección, lo cual lleva aparejado algún tipo de cesión de soberanía, los estados soberanos si quedan fuera de alianzas mayores, pagarán un precio, nada es gratis, y dejan de influir al tiempo que son influidos por los poderes globales.


viernes, 8 de septiembre de 2017

¿Cataluña una colonia? no insulten a las colonias

Durante 500 años, España ha vivido de la aportación de las colonias…

El modelo de estado de la oligarquía española ha basado siempre en una identidad única, el centralismo, la imposición y la uniformización… El modelo catalán se ha basado en la diversidad, el pacto y el respeto. Cataluña ha buscado siempre el encaje y el construir un punto de encuentro entre los dos modelos. La intransigencia de los gobiernos españoles no lo ha hecho posible…

En el proceso hacia la independencia Cataluña es líder y acogerá con agrado la iniciativa que surja de cada país…

Asamblea Nacional Catalana. (En tiempos de la presidencia de la Sra. Forcadell)


¿Cómo es posible explicar el tratamiento colonial español hacia Catalunya y al mismo tiempo aceptar que sean uno de los territorios más ricos de Europa, por tanto del mundo, y gobernados en todos los ámbitos, económico, político, cultural, deportivo, institucional, urbanístico, lingüistico... por élites exclusivamente catalanistas?


Si Cataluña fuera una colonia que explotara España como metrópoli, si los catalanes no tuvieran derechos, a circular libremente, a expresarse en su lengua o la que quieran,... si los principales medios de comunicación no fueran catalanes, si sus riquezas, empresas, tierras, etc. estuvieran en manos españolistas… si no decidieran votando, y llevan un montón de elecciones haciéndolo, decidiendo parlamentarios en su Parlament, eligiendo congresistas y senadores para el Congreso y Senado español, eligiendo a sus representantes municipales,... si no tuvieran representación elegida libremente por ellos mismos,... quizás entonces encajara legítimamente el derecho de autodeterminación recogido en la legalidad internacional. 

La afirmación de que son una colonia se plantea por encajar como sea el argumentario a favor de la autodeterminación, o independencia, tanto da una expresión u otra en el ámbito soberanista, el uso de una u otra expresión solo trata de aproximar el lenguaje a los antiguos luchadores anticolonialistas. Es una secesión, expresión más dura de aceptar popularmente, y como saben los instigadores, susceptible de ser rechazada por miles de ciudadanos -hay estudios sobre estos asuntos-.


El Roto. Publicada en El País del 2 de septiembre 2017

El Gobierno de la Generalitat no tiene un mandato popular para luchar por la independencia. Es otra mentira. Los nacionalistas siempre hablan en nombre del pueblo catalán, dejando en la cuneta al menos a la mitad del mismo.


La declaración de independencia es apoyada por los diputados representantes de 1.628.714 de votantes a JuntxSí, mas los representantes de 337.794 votantes de la CUP, en total sumarían 1.966.508 votos de ciudadanos sobre un censo electoral de 5.510.853 de catalanes con derecho a votar. Los votos de las últimas elecciones que arroparían la declaración de independencia representan un 35.68% del cuerpo electoral catalán, lo cual es profundamente antidemocrático.

La secesión no es revolucionaria, ni más democrática, ni más progresista.

jueves, 7 de septiembre de 2017

La ley que viola todas las leyes. Xavier Vidal-Folch.


La norma que regula el referéndum es ilegal de principio a fin

Desde su título hasta su último artículo, la proposición de “ley del referéndum de autodeterminación” es ilegal, según el derecho internacional.
No hay por dónde agarrarla. Incumple las resoluciones de la ONU que proclaman el derecho de autodeterminación y amparan la secesión de los países bajo dominación colonial o yugo extranjero. Pretende apelar a un dictamen del Tribunal de la Haya que validó la independencia de Kosovo porque eso era lo que permitía su Marco Constitucional —lo contrario de lo que sucede en este caso— y lo que proponía Naciones Unidas. Y viola todas las estipulaciones y recomendaciones sustantivas de la Comisión de Venecia del Consejo de Europa, el organismo continental de referencia, que asesora y enjuicia sobre reformas constitucionales y referendos.

La violación Alfa es ya el artículo 1, que dice que la ley “regula la celebración del referéndum de autodeterminación”. Desde el estándar internacional, no puede hacerlo una ley ordinaria contraria al marco constitucional y estatutario. Porque “el uso de los referendos debe cumplir con el sistema legal en su totalidad”, y “en particular los referendos no pueden celebrarse si la Constitución o una ley conforme a esta no los estipula” (Código de Buenas Prácticas de Venecia, art. III.1). Y los de secesión no están estipulados sino excluidos del ordenamiento interno, como sucede en la mayoría de países desarrollados.

La violación Omega es la supuesta entrada en vigor (disposición última e inminente decreto de convocatoria), a menos de un mes del 1-O. Contraviene la norma de que “los aspectos fundamentales de la ley del referéndum no deben poder ser reformados durante el año anterior al referéndum” (Código, punto II, 2).

En medio, todo es antijurídico: la anticonstitucional atribución de la soberanía al pueblo catalán (art. 3); el atentado a la jerarquía normativa, pues la ley autoproclama que “prevalece jerárquicamente” sobre el Estatut y la Constitución (art. 3.2); el carácter “vinculante” del resultado (art. 1), pues si el recuento arroja más votos afirmativos que negativos “implica la independencia” (art. 4.4), cuando los referendos sobre asuntos trascendentes son consultivos (art. 92 de la Constitución). Maltrata y retuerce el Código de Buenas Prácticas de Venecia, que reclama que “debe estar claramente estipulado en la Constitución o por la ley si los referendos son jurídicamente vinculantes o consultivos” (Código, 53).

La autoridad administrativa, o Sindicatura Electoral de Catalunya, que controlaría el referéndum también es ilegal porque sus miembros se elegirían “por mayoría absoluta” parlamentaria (art. 19 de la ley), que son 69 escaños, en vez de por mayoría cualificada de dos tercios (90 escaños). Este último es el baremo mínimo para reformar el Estatut (art. 222) y para aprobar una ley electoral (art. 56), de la que Cataluña carece por no haber logrado en cuatro décadas ese consenso.

Además, Venecia advierte contra esa práctica torticera de cambiar las mayorías por la puerta de atrás: prescribe “evitar que los referendos se usen para minar la legitimidad de las instituciones representativas”, como el propio Parlament (Compilación de opiniones e informes, 10/3/2017, punto 15). Para lo que es imprescindible entablar “serias negociaciones entre todos los actores” (Compilación, punto 25). Y arremete contra el abuso de la mayoría simple: “Partidarios y opositores de la propuesta sujeta a votación deben ser representados de manera igualitaria en las comisiones electorales” que controlen a la autoridad organizadora de la consulta (Código, punto II, 3.1.e).

Para otros detalles habría que verificar el desarrollo de la ley. En todo caso, Venecia advierte contra los censos electorales improvisados: “Deben ser permanentes” (Código, punto 1,2); establece que el Gobierno debe comportarse, si no neutralmente, al menos evitando la “excesiva campaña unilateral” (Compilación, 12); y ordena que “debe prohibirse el uso de fondos públicos por parte de las autoridades con fines de campaña” (Código 3,1).

Queda el asunto de los quórums (de participación y de resultado mínimo). El Código de Venecia los rechaza para las consultas normales. Pero no para las de secesión (si son permitidas por la Constitución), como la de Montenegro: amparó un quórum del 50% del censo y una mayoría cualificada de votos afirmativos, de entre el 55% y el 65%, que al final se fijó en el 55%.


Así que no suena extraño que el presidente de la Comisión de Venecia, Gianni Buquicchio, recordase al de la Generalitat, en carta del 2 de junio, que su institución “enfatiza” la “necesidad de que cualquier referéndum se lleve a cabo en pleno cumplimiento de la Constitución y de la ley aplicable”, como el Estatut.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

El nacionalismo está destruyendo la izquierda

El nacionalismo está destruyendo la izquierda

‘’El universo de seres comunicados que Kant creía necesario para sentar las bases de un futuro mundo cosmopolita puede estar lejos, pero está mucho más cerca hoy, que por ejemplo en 1945.
Estas u otras cosas ni se logran ni se lograrán en el futuro manteniéndonos encerrados en nuestras comunidades y midiendo nuestra vida en relación con los horizontes que nuestros padres y nuestros abuelos fijaron por nosotros, o gobernando los actos y los deseos por las normas de aquellos que se han nombrado a sí mismos representantes en la tierra de una divinidad cuya existencias parece muy improbable. La mayor parte de la civilización moderna se debe a múltiples factores. La evolución de la medicina o las tecnologías de la información y el progreso de los medios de transporte, si bien son una herencia indirecta de la Ilustración, así como las revoluciones científica y técnica que la precedieron y la siguieron, no tienen una relación inmediata o directa con sus ideales, pero sí la tiene nuestra capacidad para enmarcar el conocimiento del mundo en algo mayor que el terruño, la propia cultura, la familia o la religión personal. Y en esto somos irremediablemente herederos de los constructores de la ‘ciencia del hombre’ ilustrada’’.
Anthony Pagden, ‘La Ilustración’. Alianza Editorial, 2013.

Hasta el año 2012, cuando se empieza a extender la proclama del derecho a decidir la autodeterminación, los catalanes decidieron elegir mediante votación a sus mandatarios para que les representaran y dirigieran parte de sus destinos: votaron en 11 ocasiones Diputados al Congreso y Senadores, 7 veces para decidir parlamentarios en el Parlament, votaron 9 veces para decidir sus concejales en los municipios, en otras 6 ocasiones eligieron parlamentarios europeos y en otras 6 más decidieron en referéndums, tipo Reforma, Constitución o Estatutos de Autonomía. Sí, ellos han podido decidir y lo hicieron –y no los negros en los sesenta en EEUU-. En sus decisiones se constata que triunfaron electoralmente mayorías nacionalistas, no siempre, pero nunca eligieron mayorías secesionistas. Los partidos representados, los que decidieron elegir los catalanes, no llevaban en sus programas el objetivo de independencia, no se presentaban defendiendo el derecho a la autodeterminación.

El problema de la independencia no existía hasta hace pocos años, el ejercicio del derecho de autodeterminación tal como lo vivimos hoy, es novedoso en la vida española fraguado en los años de crisis, tras la sentencia del Estatut. Siempre hubo independentistas pero, solo desde hace muy poco se manifiesta la preocupación creciente por las relaciones Catalunya-España en los estados de opinión, que publica el CEO (Centre d’Estudis d’Opinió) de la Generalitat. En los cuadros desde enero 2009 a junio 2013 presentan las preocupaciones sociales, las personales y aquellas consideradas grandes problemas de Catalunya. Ambas coinciden en el orden, las preocupaciones personales, en 2009, eran mayoritarias por la precariedad laboral un 44%, a continuación con un 17% el funcionamiento de la economía, ambas, consecuencias de la crisis, a mucha distancia, preocupa la insatisfacción con los políticos, cerca de un 5.5%, queda relegada la preocupación de relaciones Catalunya-España a un 3,5%. Escasa importancia se le daba entonces.

En junio de 2013, lo que consideran problemas importantes pasan a ser cerca del 50% la precariedad laboral, el 16,2% el funcionamiento de la economía, doblándose el peso de la insatisfacción con los políticos hasta el 12.4%, -que no entiendo insatisfacción con la política aunque podría estar contenida, en el mismo estudio por las diferentes preguntas aparecen grados de interés, preocupación, seguimiento etc., respuestas comprometidas con la política-. Sigue en el grado de preocupación, las relaciones Catalunya-España con cerca de un 11%, más que triplicando su importancia respecto al 2009. Desde luego en los propios centros oficiales de Catalunya, el CEO, donde cocinan los datos de opinión, éstos no reflejan que sea el problema tan insoportable como lo denuncian al mundo sus políticos y los medios de comunicación catalanes.

Un cierto grado de radicalización popular se incuba durante el segundo gobierno de Aznar entre pequeños grupos españolistas y políticos catalanes, amplificado por algunos medios de prensa, radio y televisión. El malestar se hace palpable durante el primer gobierno de Zapatero, a partir de 2004, en la negociación del Estatut, y cuando éste llega al Congreso, siendo aprobado en junio de 2006.  Pero todavía durante el 2008 la tendencia separatista se mantiene por debajo del 20% en datos de la Generalitat –ver cuadro anexos-.


En  2009 las encuestas detectan un malestar creciente con el funcionamiento de la democracia en Catalunya, -y en España- probablemente sean reflejos producidos por la crisis económica y el Estatut. A  partir de entonces comienza a expandirse el malestar por el recurso de inconstitucionalidad presentado por el PP, y la demora en la Sentencia, lo cual provoca sentimientos separatistas, que unido a la grave crisis económica, produce otro salto al alza en 2011, entrando en la dinámica actual en 2012 con otro acelerón, que lleva aparejadas reacciones masivas de culpar a España –España nos roba- por la mala situación política, laboral y económica de Catalunya, de la que muchos esperan salir con la independencia. Los datos importan porque esta no es una larga lucha.

  
El PSOE recibió latigazos de ruptura antes, y no solo en el PSC que sufrió un terremoto, y no han acabado de sufrir las consecuencias. La búsqueda de salidas con el asunto de federalismo asimétrico, naciones, plurinacionalidad… no ha terminado, se liará y enconará más la situación. Podemos está sufriendo los desgarros ahora, en Cataluña y en el resto de España, sus mareas, Galicia, País Vasco, Valencia, Aragón, Andalucía… todo parece remansado pero la corriente revuelta de fondo se desbordará, de hecho ya hay proclamas desde sectores de izquierdas defendiendo el derecho a decidir la autodeterminación por muchos rincones de España, una regresión camuflada como mercancía progresista.

En Europa, en el siglo XXI, ningún partido que pretenda progresismo podrá aceptar la secesión de una parte del territorio. Ningún partido serio, aunque no tenga esperanzas para gobernar, podrá ocultar que los apoyos parlamentarios de los independentistas están basados en un 36% del cuerpo de votantes catalanes, algo que resultará imposible de defender ante la ciudadanía, porque entonces se entendería abierta la puerta a golpistas de cualquier signo en cualquier momento. La defensa de la Constitución y las libertades democráticas, será percibida por la ciudadanía como realizada fundamentalmente por la derecha y el centro, dejando las izquierdas al margen de cualquier proceso global de construcción española y europea. Así la destrucción de las izquierdas iniciada en el siglo XXI, agravada con la crisis, ahora, si apoya al nacionalismo dará un gran paso adelante por apoyar lo reaccionario, las gentes abandonarán valores clásicos de unidad, libertad, igualdad, fraternidad y abrazarán el fascismo que hay tras el nacionalismo.

La declaración de independencia es apoyada por diputados del Parlament representantes de 1.628.714 votantes a JuntxSí, mas los representantes de 337.794 votantes a la CUP, en total sumarían 1.966.508 votos sobre un censo electoral de 5.510.853. Ocurrió en las elecciones de 2015 planteado plebiscito por JxS y CUP. Perdieron.
Se imaginan el potencial movilizador del process y las Diadas dirigido contra la precarización, por el empleo y salario digno. Esfuerzos enormes durante días, y meses… imaginen si fueran aplicados a transformar sectores productivos, a reducir desigualdades… imaginen dirigidos a mejorar una Europa más libre, igualitaria y solidaria. Pero, esos no son objetivos nacionalistas.

Toda ruptura conlleva costes, sean las personales por amor, amistad, o religiosas, partidistas, societarias… sería imposible que ésta no los tuviera. En Catalunya los promotores de la secesión no hablan de costes, tratan de pintar una ilusión, mostrar el paraíso e impedir que algo pueda diluir la imagen edulcorada que transmiten para sumar voluntades. La marcha por la independencia está tan rellena de sentimientos como vacía de racionalidad y concreción. La presentación de la opción independentista como solución a todos los problemas, sean personales o colectivos de los catalanes, debería oler mal a cualquiera que tenga un pie puesto en la Ilustración y use un poco de racionalidad, -máxime a militantes, partidos y sindicatos de izquierdas, e intelectuales y teóricos sociales- que deberían conocer las bases ideológicas.

El nacionalismo, una forma de populismo, tiene como único objetivo lograr la independencia nacional y convertir Cataluña en estado asumiendo los independentistas la totalidad del poder político que ahora detentan parcialmente, otra parte lo tiene el Estado, otra parte la UE, otra la globalización... Para ello utilizó y fabricó una ideología excluyente, necesita diferenciar entre ellos, catalanes puros y los demás impuros y enemigos para enfrentarlos, aunque hayan nacido en Cataluña, y sus padres, y abuelos y bisabuelos... Ellos, los buenos, son los que se suman al proceso aceptando las reglas y objetivos impuestos por el independentismo, garantizando puestos de representación social, cargos, empleos, prestigio…los demás son el resto, sean catalanes, andaluces, españoles, gente a vencer y someter. Racismo y xenofobia son piedras angulares del nacionalismo, fuertemente desarrollados en el nacionalismo catalán desde sus inicios hasta hoy, pasando por los Pujol.

«El hombre andaluz no es un hombre coherente, es un hombre anárquico. Es un hombre destruido [...], es generalmente un hombre poco hecho, un hombre que hace cientos de años que pasa hambre y que vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual. Es un hombre desarraigado, incapaz de tener un sentido un poco amplio de comunidad. A menudo da pruebas de una excelente madera humana, pero de entrada constituye la muestra de menor valor social y espiritual de España. Ya lo he dicho antes: es un hombre destruido y anárquico. Si por la fuerza del número llegase a dominar, sin haber superado su propia perplejidad, destruiría Cataluña. Introduciría en ella su mentalidad anárquica y pobrísima, es decir su falta de mentalidad.»
Jordi Pujol, "La inmigració, problema i esperança de Catalunya".
Editorial Nova Terra 1976.

La izquierda reaccionaria, es nuevo concepto que define individuos y sectores autodenominados de izquierdas, en cuanto defienden y apoyan a la reacción que lleva al antiguo régimen, la contrarrevolución ilustrada. Ponerse al lado del nacionalismo catalán, de su argumentario, su táctica y estrategia, supone comulgar con los ultras europeos que ven a los inmigrantes como riesgos en sintonía con los ultra-nacionalistas xenófobos austriacos, húngaros, italianos, polacos, holandeses, alemanes… izquierda reaccionaria al aceptar la idea antigua de nación vinculada a lenguas y/o etnias lo cual es una regresión a la oscuridad de la Edad Media. En el planeta Tierra existen más de 6.500 lenguas y 5.000 etnias y solo 200 estados. Reaccionaria si identifica y apoya la existencia de un supuesto pueblo, homogéneo y superior al resto, -el supremacismo catalán está ampliamente documentado; los dos tomos de ‘La Raza catalana’ de Francisco Caja son buena referencia-. Izquierda que se define así, solo por ser anti PP, reaccionaria en cuanto abandona los principios de igualdad, libertad y solidaridad para todos. Reaccionaria, porque se tapa ojos y oídos ante la represión ejercida por el independentismo hacia individuos y amplios sectores sociales que no secundan sus creencias, modos y planes.

martes, 5 de septiembre de 2017

No existe mandato popular para la independencia

El Gobierno de la Generalitat no tiene un mandato popular para luchar por la independencia. Es otra mentira. Los nacionalistas siempre hablan en nombre del pueblo catalán, despreciando al menos a la mitad del mismo pueblo al que dicen representar. 

La declaración de independencia es apoyada por los diputados del Parlament representantes de 1.628.714 de votantes a JuntxSí, mas los representantes de 337.794 votantes de la CUP, en total sumarían 1.966.508 votos de ciudadanos sobre un censo electoral de 5.510.853 de catalanes con derecho a votar. Esto ocurrió en las últimas elecciones planteadas como plebiscito por JxS y CUP, que perdieron.


Los votos de las últimas elecciones que arroparían la declaración de independencia representan un 35.68% del cuerpo electoral catalán, lo cual es profundamente antidemocrático.

Esa minoría trata de privar de sus derechos al resto catalanes, pretenden ejercer un derecho para privar del mismo a miles de ciudadanos, lo cual es profundamente antidemócrático.


Votar por sí solo puede ser democrático, o no. Una democracia necesita que la gente se exprese libremente y vote, y necesita de requisitos como el debate parlamentario, sin ocultaciones que impidan ejercer derechos al resto de parlamentarios, sin trampas que tratan de impedir la expresión al resto de representantes del pueblo, una democracia necesita del respeto a las minorías y a las mayorías, máxime en el caso de una secesión, requiere el respeto de amplias mayorías, que los indepes no están haciendo. Una democracia requiere respetar las leyes en las que se amparan las instituciones catalanas, Govern y Parlament, muchas de dichas leyes fueron votadas, y elegidas exclusivamente, por los catalanes no hace demasiado tiempo.  

Cuando hablan los independentistas parecería como si el pueblo catalán no hubiera decidido nada hasta ahora, aunque las pruebas del derecho a decidir en múltiples votaciones existen.


Son adanistas, quieren hacer creer que todo lo bueno nacerá con ellos en el paraíso, inmaculados sin pecado original, sin corrupción, sin fascismo en sus entrañas, sin imperialismo catalanista, sin explotación ni pistoleros, sin franquismo, sin carlismo, sin racismo...



Elaboración Manuhermon para 'Arian seis'

domingo, 3 de septiembre de 2017

Catalunya. Camino a la secesión.


'Catalunya. Camino a la secesión', lo escribí en el 2013. No se trata de un comentario, sino de cerca de 200 páginas con una descripción histórica del proceso, argumentaciones y contrargumentos que son de plena actualidad y lo serán por mucho tiempo. Se celebre o no el referéndum dentro de unos días, el problema nos acompañará durante años, sea cual sea la solución que se adopte.