https://www.academia.edu/31413090/UN_MITO_LA_UNIDAD_DE_LAS_IZQUIERDAS
Vuelven
a sonar tambores de unidad en las izquierdas. El miedo está volviendo a traer viejos
debates recurrentes. La idea central aparentemente parece sencilla, ‘’si
todos los que nos decimos de izquierdas nos unimos, ganaremos a las derechas’’.
Formulada
así es muy engañosa, porque esconde la realidad de los distintas que son las
izquierdas. La historia desde hace mucho, mucho tiempo, en América, Europa y en
España ha demostrado que esa unidad es un mito. En todas partes y en todo
momento las izquierdas fueron y son muy diversas, no tuvieron y no tienen los
mismos objetivos, de hecho, en repetidas ocasiones han luchado entre sí, llegando
en momentos críticos hasta matarse en luchas armadas abiertas, podemos
recordarlo en Europa y en la España republicana con el fascismo encima.
Ahora
volvemos a sentir miedo, las derechas parece que podrían ganar ampliamente en
las próximas elecciones e iniciar un período de retrocesión de lo logrado en
esta etapa democrática, por tanto, si quieres resistir en mejores condiciones aparece
la necesidad de unir votos. El sistema electoral español es muy claro, en
muchas provincias los tres, cuatro, o más partidos de izquierdas que se
presenten por separado, - en algunos lugares ha habido hasta seis candidaturas-
todos ellos tirarán los votos a la papelera.
La
suma de votos debería estar en primer o segundo lugar, y en todo caso en
tercero en algunas provincias, si se quiere optar a un representante. El
sistema español prima la concentración de voto provincial, por eso vemos como
en todas las elecciones celebradas, por ejemplo, los partidos nacionalistas con
muchísimos menos votos que IU, siempre sacaron muchos más representantes,
siendo su peso en el Congreso desmedido en función del porcentaje de votos global.
Una
pega añadida a ese sueño de unidad es la regionalización de las formaciones
políticas. Este es un peldaño muy alto con el que se encuentran las tres o
cuatro ideas de formación unitaria de las izquierdas. Además de las diferencias
en objetivos, ahora apareció el nacionalismo al que muchos lo creen dotado con
un halo de progresismo. Las izquierdas se están fragmentando velozmente, han
perdido el espíritu internacionalista que era una de sus banderas, muy pocos
presentan o defienden un proyecto político global, español, europeo, sus postulados
universalistas se convierten en localistas, regionalistas, confundiendo el
trabajo local a pie de calle, a pie de curre, con una defensa de que cada cual
haga la guerra por su cuenta. Mi agua, mi tierra, mi carretera…
Los
poderes globales mundiales se frotan las manos y gastan enormes sumas de dinero
en fomentar localismos, nacionalismos, fragmentar es su objetivo. Muchos
partidos europeos extremaderechosos están financiados tanto por Putin como por Steve
Banon. Y por descontado por las grandes tecnológicas.

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