Tomado del Real Instituto Elcano, en relación a la publicación el día 19 de marzo pasado del Libro Blanco para la defensa europea. Debatir conociendo algo el asunto mejor que bla, bla, bla.
Va de defensa: el Libro Blanco de la Comisión Europea
Félix Arteaga. // Publicado 20 Mar 2025. Futuro de Europa.
Real Instituto Elcano
La Comisión Europea acaba de publicar un Libro Blanco en el que propone a los Estados miembros varias líneas de acción a tomar para que los europeos puedan disuadir a Rusia de una agresión armada y, seguramente, en solitario. Rusia representa un “reto existencial para la Unión” y, como ya no puede descartarse un ataque contra alguno de los Estados miembros, Europa necesita rearmarse para poder disuadir a Rusia y asegurar la paz.
Cuando se anunció su elaboración en 2024, el Libro
Blanco apenas iba a servir para desarrollar la Estrategia Industrial de la Defensa de ese año y producir las existencias de
munición, armamento y equipo que se precisaban en Ucrania, así como subsanar
las carencias críticas de capacidades militares que las fuerzas aliadas
europeas deberían cubrir para alcanzar los objetivos de fuerza de la
Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y de la Unión Europea (UE).
A estos objetivos a corto y medio plazo se han unido
en las últimas semanas las evidencias de que los aliados europeos también
tendrían que hacerse cargo en solitario de la asistencia a Ucrania, de las
garantías de seguridad que precisa cualquier acuerdo de alto el fuego en ese
país y de la defensa convencional necesaria para disuadir a Rusia de llevar a
cabo un ataque armado sobre Europa. Esta situación excepcional sobrevenida es
la que obligó a la Comisión Europea a presentar su plan para Rearmar Europa el 4 de marzo.
El cambio estratégico que los aliados europeos tienen
que afrontar es radical y, en consecuencia, el Libro Blanco introduce algunas
propuestas que no podrían haber aparecido tan sólo unos meses atrás. Lo que iba
a ser simplemente una hoja de ruta para aumentar el “lenguaje de poder”
de la UE y que los aliados europeos aumentaran su cuota de gasto y de
responsabilidad ante la amenaza militar rusa como pedía la OTAN, ha pasado a
ser un plan de emancipación militar urgente y caro.
Para afrontar la mayoría de edad, tantas décadas
postergada, y ser capaces de autodefenderse, los aliados europeos se ven ahora
en la necesidad, también urgente, de dotarse de los activos estratégicos que
Estados Unidos (EEUU) les ha venido prestando hasta ahora y de las estructuras
de fuerzas necesarias para cubrir todo el espectro de operaciones militares de
disuasión y defensa que precisan, mucho más complejas y costosas que las que
habían desarrollado para las operaciones de gestión de crisis.
Más funciones, más unidades y mayor disuasión no se
consiguen con cambios incrementales en los presupuestos, estrategias y posturas
militares vigentes. Tampoco se pueden conseguir si cada país actúa por su
cuenta, por lo que el Libro Blanco reivindica la necesidad de alinear los
planeamientos y recursos colectivos para alcanzar los objetivos de capacidades
identificados en la OTAN y en la UE. Así, el Libro Blanco señala siete
capacidades críticas para rearmarse:
·
Defensa aérea: un escudo integrado
dentro del Mando y Control de la OTAN que proteja contra aviones, drones,
misiles balísticos y de crucero.
·
Artillería: sistemas avanzados que
permitan ataques precisos y a gran distancia.
·
Misiles y municiones: una reserva
estratégica de municiones, misiles y componentes, y una capacidad industrial
para asegurar su reposición.
·
Sistemas no tripulados capaces de operar
autónomamente o mediante control remoto.
·
Movilidad militar: corredores
terrestres, puertos y aeropuertos para facilitar el refuerzo y avituallamiento
de las fuerzas.
·
Tecnologías de inteligencia artificial,
computación cuántica, ciber y electrónicas para su aplicación a los sistemas
militares.
·
Multiplicadores estratégicos de mando y
control, transporte aéreo, repostaje en vuelo, conocimiento situacional y otros
para facilitar la protección y el combate.
Y propone alcanzar esas capacidades mediante proyectos
colaborativos (flagship projects) que los Estados miembros pueden
gestionar mediante los mecanismos intergubernamentales de su preferencia
(cooperación estructurada permanente, PESCO; Agencia Europea de Defensa, EDA;
Organización para la Cooperación Conjunta sobre Armamentos, OCCAR; y la Agencia
de Adquisiciones y Apoyo de la OTAN, NSPA). También pone a su disposición los
programas e instrumentos financiados por los fondos comunes de defensa que
gestiona la Comisión para incentivar la compra conjunta, a la espera de que se
revise el actual Marco Financiero Plurianual.
El Libro Blanco codifica los incentivos financieros y
presupuestados barajados por la Comisión Europea en las últimas semanas:
·
El instrumento para el refuerzo de la
producción y armamento europeo (REARM) para respaldar préstamos a los Estados
miembros hasta 150.000 millones de euros.
·
Una modificación del Pacto de
Crecimiento y Estabilidad para coordinar la activación de las cláusulas
nacionales de escape en estas condiciones excepcionales durante un período de
cuatro años para incluir incrementos de gasto (de activarse, podría generar
hasta 650.000 millones de euros).
·
Flexibilizar el traspaso a las
inversiones en defensa desde otros instrumentos financieros de la Comisión como
los fondos de cohesión regional.
·
Incrementar la financiación del Banco
Europeo de Inversiones hasta 2.000 millones anuales y rebajar sus criterios de
exclusión.
·
Facilitar el acceso del sector a la
financiación privada procedente de la Unión de Inversiones y Ahorros tras la finalización de la Unión de los Mercados
de Capitales y los avances en la Unión Bancaria.
El Libro Blanco detalla exhaustivamente las
previsiones de asistencia a Ucrania y, también, la interrelación entre las
inversiones en defensa y la competitividad industrial y tecnológica de la UE y
no sólo del sector industrial sino del conjunto de la industria europea tal y
como avalan los informes de estudios de Mario Draghi y Saul Niinistö.
El Libro Blanco abre la colaboración a los aliados
estadounidenses, pero también señala la conveniencia de reforzar y diversificar
las asociaciones estratégicas con países afines como Canadá, Noruega, el Reino
Unido, Turquía, Japón, Australia, Corea del Sur y la India. Dentro de la UE, y
además de pedir a los miembros del Parlamento Europeo que aprueben antes del
verano el Programa Europeo Industrial de Defensa (EDIP), la Comisión se
compromete a simplificar la regulación del sector (Defence Omnibus Simplification)
en junio de 2025, una estrategia para ampliar el mercado único a los productos
y servicios de defensa y otra para agilizar la aplicación de las tecnologías
disruptivas a la defensa.
En lo que depende de los Estados miembros, el Libro
Blanco les propone:
·
que activen las cláusulas nacionales de
escape en abril;
·
que adopten con urgencia la propuesta
REARM;
·
que incrementen rápidamente sus
proyectos cooperativos hasta llegar al 35%;
·
que se pongan de acuerdo en cuáles son
las capacidades militares críticas para poder lanzar cuanto antes los grandes
proyectos “paneuropeos” (flagships) aprovechando, por ejemplo, la
próxima Cumbre de la OTAN de junio en La Haya.
Los Estados miembros disponen de tiempo limitado para
reaccionar ante estas propuestas en el escenario excepcional y urgente que
plantea el Libro Blanco, pero son ellos los que tienen la competencia y la
responsabilidad de hacerlo para que la UE pueda, simultáneamente, ayudar a
Ucrania, aumentar su autonomía estratégica, y disuadir a Rusia. Desde luego, no
es esta la única amenaza que aqueja a la seguridad europea, incluidas las
procedentes de la vecindad del sur, ni todas presentan un riesgo militar,
incluida la persistente guerra híbrida que Rusia perpetra diariamente para
desestabilizar las democracias europeas, sus infraestructuras y su prosperidad.
Para hacerles frente, no se necesita un rearme, porque la UE ya cuenta con
instrumentos de lucha contra la desinformación, los ciberataques, los sabotajes
y, como recuerda el propio Libro Blanco, se va a reforzar la resiliencia
colectiva mediante la Estrategia de Preparación de la Unión y
la de Seguridad Interior,
que complementarán con el tiempo al Libro Blanco.
A corto plazo, lo que se necesita urgentemente es
reponer los inventarios de munición, armamento y equipos necesarios para
disuadir a Rusia y apoyar a Ucrania. El Libro Blanco y el Plan de Rearme van de
eso, de defensa.